El origen del Día del Libro

23 04 2010

 

          El valenciano Vicente Clavel Andrés (1888) fue una persona con muchas inquietudes. Secretario del Congreso Republicano Regional de Valencia, profesionalmente destacó como periodista, traductor, escritor y editor. Comenzó su carrera profesional de periodismo en el diario valenciano El Pueblo y en los madrileños El Radical, El Parlamentario y El País, pero al ingresar en la fundación de la Editorial Cervantes todo su interés se centró en el mundo de la edición, en el fomento del interés por la lectura y en la difusión literaria.

          Clavel impulsó la creación en 1922 de la Cámara Oficial del Libro, una entidad con sedes en Madrid y Barcelona que se fusionaron en 1925. En ambas Cámaras Clavel desempeñó cargos de vocal, consejero y vicepresidente y fue allí donde planteó la necesidad de que hubiera un día dedicado al Libro Español tanto para reconocer la labor difusora de las diversas editoriales como para promover el fomento de la lectura. En febrero de 1926 el rey Alfonso XIII firmó el Real Decreto por el que se creaba la Fiesta del Libro Español. Esta fiesta se celebraría el 7 de octubre, día en el que se pensaba que había nacido Miguel de Cervantes. No será hasta 1930 cuando se elija definitivamente el 23 de abril como Día del Libro, fecha del fallecimiento de Cervantes, y rápidamente aceptada en Barcelona y Cataluña donde ese día se celebra la Diada de Sant Jordi.

          La leyenda cuenta que un dragón tenía atemorizados a los habitantes del reino; quemaba los bosques, diezmaba los rebaños y arrasaba los cultivos por lo que para calmarlo los habitantes del lugar le entregaban todos los días una joven doncella como alimento. Un día, cuando el dragón se disponía a devorar a la doncella, apareció Sant Jordi montado en un caballo blanco con alas y mató al dragón clavándole una lanza en el vientre. De la herida manaron borbotones de sangre que al tocar la tierra se convirtieron en rosas. El caballero tomó una de aquellas rosas mágicas y se la entregó a la joven. Desde entonces y cada 23 de abril los amantes regalaron a sus amadas una rosa roja de pasión acompañada de una senyera como símbolo de Cataluña y una espiga de trigo que representa la fertilidad.

          Desde 1930 en esa fecha se regalan en Cataluña libros y rosas a las personas queridas, una tradición que sirvió a la UNESCO en 1995 para declarar el 23 de abril Día Internacional del Libro y del Derecho de autor. Para más información pincha AQUÍ.

Fuente de la fotografía: http://ecodiario.eleconomista.es/


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