La poesía no da miedo

2 11 2011

RECITAL DE POESÍA DE RODRIGO OLAY

El pasado lunes 24 de octubre tuvimos la suerte de asistir al recital de Rodrigo Olay en el salón de actos del instituto. El galardonado autor nos deleitó con la lectura de sus poemas, además de ofrecernos una inspirada charla sobre poesía en general y sobre sus poetas favoritos en particular. Queremos ofreceros aquí algunas instantáneas y vídeos del evento, así como la entrevista que realizamos al final del acto.

El autor dedicando un ejemplar de su libro a la Biblioteca del IES.

Presentación del acto.

Rodrigo recitando su poema “Historia antigua”

ENTREVISTA A RODRIGO OLAY - 24 de octubre de 2011

P Buenos días, Rodrigo. Gracias por el magnífico recital que acabas de brindarnos. Te esperábamos desde el curso pasado en este lugar que fue tu escuela durante seis años. ¿Estás dispuesto a responder a una serie de preguntas?

R Adelante.

P ¿Cómo te has sentido al recitar entre los alumnos de Bachillerato?

R Es un público difícil. Tú lo sabes mejor que yo, que estás acostumbrada a luchar con ellos. En algunos momentos notaba que se despistaban un poco, que disminuía la atención y se oían murmullos de fondo. Tengo miedo de que se hayan quedado sólo con la parte chistosa y que lo demás no les importe demasiado. Pero, en general, los vi atentos, los vi receptivos y creo que les gustó. No estoy pletórico, pero sí puedo decir que estoy contento.

P ¿Consideras que la literatura sigue interesando a los jóvenes? ¿A qué tipo de jóvenes?

R ¿Cómo no va a interesar la literatura a los jóvenes, si la literatura es siempre joven y habla de los asuntos que interesan a los jóvenes? Yo quiero pensar que sí les interesa. Este debate en torno a si la literatura interesa a los jóvenes me recuerda al otro en el que parecemos estar siempre sumidos y que dirime si es de calidad o no la enseñanza que recibimos ¿Es peor la educación de ahora que la de antes? Ahora estudia mucha más gente. Ahora tenemos más acceso a los libros. Yo tendré más libros en mi casa de los que tuvo Quevedo en su Torre de Juan Abad y habré viajado más que lo que viajó Fray Luis, por ejemplo; pero eso no me hace, es evidente, ni remotamente más sabio que ellos. Ahora hay más oportunidades, eso es todo, pero la clave está en que quizá no las rentabilicemos como podríamos. Recuerda una frase de Juan Antonio González Iglesias en la que comentaba que hoy por hoy el Estado tiene los recursos necesarios para educar a sus ciudadanos como en Roma se educaba a un Emperador, y sin embargo no se hace así. De hecho, respecto de la situación actual, se dice que hay un nivel cultural medio que es más alto de lo que era hace 50 años, pero que se ha depauperado tremendamente del nivel cultural alto. Cuando se dice eso, yo prefiero pensar que no es así. No puede ser de otro modo: yo soy de la generación LOGSE, llevo toda la vida oyendo que no sé nada. Siempre hay gente interesada, que se mueve, que descubre la literatura.

P ¿Cómo definirías tu poesía?

R Pues siempre digo que es clara, inteligible y libresca. La tarea del poeta es descubrir describiendo o, si se prefiere, describir descubriendo, que acaso sea un poco más preciso. El poeta parece que cuenta su historia, pero en realidad cuenta la de todos. En la poesía siempre hay una parte de emoción, pero también hay otra parte de trabajo mucho más importante de lo que suele creerse

P ¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Conservas tu primer poema?

R No creo. Escribíamos en Primaria, con Covadonga Molero, una maestra maravillosa, nos presentábamos a concursos… Pero eran cosas muy ingenuas.

P ¿Qué poetas han influido en tu obra?

R Han sido muy importantes para mí los poetas que he leído hoy [Juan Antonio González Iglesias, Víctor Botas y Luis Alberto de Cuenta], y por algo los he elegido, pero hay muchos más: los clásicos españoles (Manrique, Garcilaso, Fray Luis, San Juan, Quevedo, Góngora…), los hermanos Machado, Cernuda, Lorca, Jaime Gil de Biedma, Ángel González, Miguel d´Ors… Debido a mis estudios dedico bastante tiempo a la lectura de los clásicos, pero ¿cómo llegas a esa literatura? ¿Debe enseñarse en la escuela? No lo sé, pero sí sé que yo he llegado a ellos a través de los contemporáneos, es la mejor manera. Cuando encuentras múltiples referencias homéricas en un poeta que te gusta, eso te lleva a leer a Homero, así leí yo la Ilíada, gracias a Luis Alberto de Cuenca, o la Odisea y la Eneida gracias a Borges.

P Tu libro se titula Cerrar los ojos para verte. ¿Por qué lo elegiste?

R Pues no lo sé. En principio era un título provisional, y yo pensaba que quizá era un buen verso pero quizá no tan buen título por ser un poco largo. Pero ahí se quedó. Es un título que me pareció adecuado, pensé que concentraba bien la esencia del libro: amoroso pero también contemplativo. Pero me han dicho de todo sobre él: algunos creen que es cursi, otros me han dicho que está muy bien. Jaime García-Máiquez me comentó que él eliminaría la segunda parte del título, que quedaría mejor sólo Cerrar los ojos, que suena más enigmático. Lo que me da más miedo es que se entienda mal, que piensen que es lo contrario, Cerrar los ojos para NO verte, como han escrito varios periodistas.

P Siempre te ha gustado el ajedrez, un juego que se basa en la inteligencia y la reflexión. ¿Escribes tus poemas con esa misma reflexión o prefieres la improvisación poética?

R No lo sé. Yo soy de los que piensa mucho, sobre todo en determinadas estrofas como los sonetos. Les doy muchas vueltas. Pero hay otros poemas más espontáneos. Siempre hay un componente visceral, intuitivo, hay algo que lo escribes sin saber de dónde viene, no todo es lógico a la hora de escribir por mucho que medites. Hay quienes opinan que el libro es demasiado mental, que debería haberme dejado llevar un poco más.

P En tu libro hay soleares, sonetos, haikus, greguerías. ¿En qué forma estrófica te sientes más cómodo?

P La forma estrófica que más me gusta son los sonetos. Me siento cómodo con ellos, pero eso no quiere decir que no me cueste escribirlos, claro, porque escribir es algo que siempre exige esfuerzo. Recientemente he escrito décimas. No las había escrito nunca, y lo hice únicamente como ejercicio, pero creo que las voy a volver a utilizar, porque lo que se dice con ellas suena muy contundente. La décima es una estrofa muy rotunda y eso puede ser muy útil en según qué temas. Pero la mayoría de poemas del libro son silvas libres impares, esto es, combinaciones a gusto del poeta de versos de 7, 11 y 14 sílabas sin rima Es la combinación métrica en la que está escrita gran parte de la poesía contemporánea española.

P Víctor Botas escribió “Una luna encarnada / allá en el aire / y sola. / El repentino aroma / de un ramo de violetas / al salir / de un café / en vía Clazaiuoli”. ¿En qué se diferencia su “Florencia” de tu “Venecia”?

R ¡Uf! No lo sé…

P Porque tú te sientes un poco heredero de Víctor Botas, ¿no es cierto?

R Es un poeta que me gusta muchísimo, aunque tanto como considerarme su heredero… pues no sé si es para tanto. Somos distintos. La diferencia quizá esté en el requiebro irónico, que habitualmente está en la poesía de Botas y en la mía no, o al menos no tanto. De hecho a mí el Botas que más me gusta el Botas menos irónico. Por ejemplo [abre al azar la Poesía Completa de Botas], aquí, mira, en el poema “La Noche”:

Cien astrólogos quietos, cien poetas, cien
locos -pero locos
de atar-
bajo el arco cambiante de la luna escarlata,
para ti la inventaron. Poco a poco. Sin prisa.

Ese “pero locos de atar“, estos incisos que él hace para desautomatizar el discurso lírico (y ahí estriba gran parte del encanto y el valor de Botas), a mí a veces me estorban un poco. Es una parte de Botas de la que me siento algo más alejado. Acaso yo podría, en un día inspiradísimo, haber escrito esos versos de “La noche”, pero yo no hubiera insertado ese inciso. Yo creo que esa es la diferencia. En mi poema “Venecia” no hay un requiebro irónico, mientras que en muchos de los poemas de Botas sí que aparece (pero no, curiosamente, en el poema por el que me preguntas, “Florencia”). Eso es lo que nos distingue, aunque también puede ser cuestión de tiempo, porque Botas era mucho más serio y solemne al principio, basta leer su ópera prima, Las cosas que me acechan, para darse cuenta; luego fue cambiando. José Luis García Martín tiene una frase que dice que “los poetas nacen viejos y los buenos se van rejuveneciendo”. Es una buena frase, porque sí es cierto que al principio uno es más académico. Parte de la maestría de un poeta consiste en olvidarse de su maestría. Ahora mismo el Botas que más me atrae es el más delicado, el más emocionado, aunque tal vez dentro de 20 años esa faceta más poética me canse y me interese el Botas más desinhibido, que sigue siendo emocionante siendo muchas más incorrecto, por ejemplo como en aquel verso en el que para describir como lo dejaba un día bregando con sus hijos gemelos cuando aún eran muy pequeños dice que está “Jodido y feliz / como furcia de hotel en noche de congreso”.

P Nos has hablado de tus poetas favoritos, pero ¿cuáles te parecen más apropiados para que los jóvenes se inicien en la lectura poética?

R Los tres que he nombrado, Luis Alberto de Cuenca, Juan Antonio González Iglesias y Víctor Botas, me parecen estupendos para empezar a leer. Las primeras poesías completas que yo compré en mi vida fueron las de Luis Alberto de Cuenca. En cuanto a Víctor Botas, me parece muy interesante por lo que tiene de tradicional y de renovador; porque coge la poesía tal y como se entiende según la forma más canónica, y acierta a subvertirla sin negarla: emplea sus mismas armas para reírse de ella y con ella desde dentro. No me interesa el poeta que es sólo subversión, porque negarlo todo es no afirmar nada; el poeta debe tener un pie puesto en la tradición, conociéndola, demostrando que la domina. Ese es el camino en mi opinión. Y González Iglesias también me gusta por eso mismo, porque es un poeta que tiene el alma en la tradición (algo lógico, ya que es profesor de Filología Latina); él es un poeta absolutamente clásico pero que es capaz de aunar clasicismo y (pos)modernidad. Es absolutamente contemporáneo, utiliza como tema de sus poemas, por ejemplo, el parkour y el snowboard, pero a través de esos temas nos habla de la hermosura, de cómo nos relacionamos con la naturaleza y de los límites del hombre; González Iglesias te puede incluso hacer un poema dedicado a Gervasio Deferr construido como una oda olímpica de Píndaro. Su poesía está plagada de referencias clásicas pero siempre desde el punto de vista actual. Además, tiene poemas de amor muy contemporáneos, seguramente los mejores poemas de amor que se han escrito en los últimos años, pero con la particularidad de que los suyos son de amor gay, lo cual supone también una subversión de nuestro canon, esencialmente petrarquista, aunque también entronque con la poesía griega.

P Cambiando un poco de tema, ¿qué sentiste cuando te comunicaron el premio?

R Fue una alegría enorme.

P ¿Lo esperabas?

R Cuando te presentas a un premio, de alguna manera lo esperas. Yo me había presentado ya a unos 15 premios y nunca había ganado. Por una parte tenía la sensación de que el libro ya estaba maduro, le había llegado la hora. Además, el libro había estado reposando todo el verano, había corregido algunas cosas… Ahora celebro no haber ganado con anterioridad, porque el libro fue mejorando. Cada vez que yo perdía un premio, el libro ganaba: en tiempo, en correcciones, en poso. Ganar fue una sensación estupenda, fue conseguir algo que llevaba tiempo esperando: que el libro saliera, poder sostenerlo en la mano, poder regalar ejemplares… Es una recompensa maravillosa. Y si además te dan dinero y con él te puedes comprar libros, ¿qué mas puedes pedir?

P ¿Has participado en muchos recitales desde entonces?

R Sí. La verdad es que sí. A veces me da un poco de vergüenza, porque tengo la sensación de que hay gente muy buena haciendo cosas interesantes y últimamente parece que soy yo el que sale en todas partes. Pero bueno, es parte del premio y del momento.

P De todos los recitales en los que has participado, ¿cuál ha sido el más importante para ti?

R En general, siempre que me han invitado a leer ha sido muy gratificante. Podría citar, por ejemplo, el festival de poesía al que fui hace poco, “La Ciudad en Llamas”, que es el único festival de poesía joven que se hace en Asturias. Tiene bastante proyección y viene gente de fuera. Además, es un festival que ya tiene una cierta trayectoria y que siempre publica un catálogo muy elegante; en el de este año aparecen algunos poemas míos. Podría citar también una lectura en Torazo, el Día del Libro, que resultó una actividad maravillosa. U otra en Valdediós, una de las primeras de mi vida, como consecuencia de la cual se editaron mis poemas en libro por primera vez. Siempre ha sido muy bonito.

P ¿Qué dice tu familia de todo esto? ¿Leen tus hermanos tus poesías?

R No sé si los leen o no. Desde luego, les pareció muy bien lo del premio, se alegran mucho. Sí que es verdad que hubo una época en la que yo era bastante reacio a que me leyeran. En mi caso, tengo más pudor con los que más conozco. Como en cierta manera la escritura tiene un componente biográfico, hay en mis poemas ciertas claves que puede entender mejor alguien que te conoce. Por ejemplo, no tengo ningún problema en leer un poema erótico ante un señor que no conozco de nada, pero leerlo delante de mi madre es distinto. Con la familia hay ciertos pudores que todo el mundo entiende. Pero voy a ser un poco malvado y voy a citar aquella frase que dice “Si tienes un secreto, escríbelo en un libro“, porque no lo va a leer nadie.

P ¿Enseñas a alguien lo que escribes antes de hacerlo público?

R Sí, el libro cuando ya estaba hecho se lo envié a algunos amigos poetas para que lo revisaran y me ayudasen con la corrección, pero cuando escribo un poema no es habitual que se lo enseñe a nadie. Es necesario dejarlo reposar. El día que lo escribes te parece el mejor poema del mundo, al día siguiente te parece que no vale para nada y a partir del tercer día puedes empezar a valorarlo con más distancia. Y yo soy un poeta que corrige muchísimo, por lo que la apariencia que tiene un poema al principio puede que no tenga nada que ver con la versión definitiva.

P Desde siempre te ha gustado leer. ¿Qué papel desempeñó tu profesora Covadonga en tu amor por la lectura?

R Yo creo que capital. A Covadonga Molero le debo muchísimo. En aquellos años con ella de maestra, leer un libro era un premio, que te diesen un libro era un regalo maravilloso. Por supuesto que alguna predisposición tendría yo que tener. Pero en cualquier caso, su papel es fundamental.

P Uno de los mayores problemas que tienen los adolescentes es que no saben a qué quieren dedicarse en el futuro. ¿Cuándo decidiste que querías ser escritor?

P Yo no me considero escritor. Soy una persona que escribe poemas de vez en cuando. Además, tendemos a asociar la palabra escritor a ensayista o narrador. Yo escribo poemas cada equis tiempo. Y cuando escribes un poema nunca sabes si va a ser el último. Pero lo que sí es cierto es que yo siempre tuve claro lo que quería: estudiar letras. Muchas veces me han dicho que tener claro lo que quieres es fundamental, incluso aunque lo que quieres, como en este caso, sea algo que la sociedad sanciona como peligroso en la medida en que es poco útil, poco rentable, que aboca a un futuro laboral difícil… Incluso en ese caso, tener claro lo que quieres siempre ayuda muchísimo. Recuerdo ahora lo que decía Julio Rodríguez, un estupendo escritor al que sus amigos le decían “qué suerte tienes, que tú siempre has sabido lo que quieres”. Y es cierto, vemos mucha gente de 2º de Bachillerato que no sabe lo que quiere estudiar. Es muy complicado, pero al final, de tus estudios, de tu elección, depende tu felicidad futura. Esta gente que no sabe lo que le gusta suele inclinarse hacia lo más práctico, pero tal vez se está equivocando porque eso no le hará feliz. Yo siempre tuve claro lo que quería: estudiar Filología. Lo de la poesía… es que tú no te levantas un día y dices “quiero ser poeta”. Es algo que se nace con ello, no depende de la voluntad. Cuando alguien quiere ser poeta, me parece que no lo va a ser nunca. Hay una frase de Javier García Rodríguez que dice que “hay gente que no quiere escribir, sino que quiere haber escrito”. Los que quieren ser poetas me parece que son los que quieren haber escrito porque les atrae de algún modo la estética del malditismo que solemos asociar con la poesía. Yo creo que escribir poesía no es una decisión, es algo innato. De hecho, yo no me considero escritor. Incluso cuando me llaman poeta me parece que me viene grande.

P ¿Qué queda en ti del adolescente que hace poco pisaba los pasillos y las aulas del Instituto?

R Pues supongo que quedará bastante. No es lo mismo la juventud que la adolescencia, pero siempre queda algo.

P ¿Se te ocurre algún poeta para recomendar a nuestros alumnos más jóvenes, de 1º y 2º de la ESO o de 3º y 4º? Porque los niños también leen poesía, ¿verdad?

P Pues me parece que es complicado. Se considera que a los niños de esa edad les interesan poemas como los de Machado o Lorca, y es muy habitual ver textos suyos en antologías para niños, pero yo creo que también pueden adentrarse en la poesía con otros autores. Pienso que pueden leer el Romancero, los poemas narrativos de Rubén Darío y Zorrilla, a Campoamor… Es fundamental que se trate de una poesía de tipo más narrativo, pero que a la vez tenga una parte de juego.

P Y ya para finalizar, ¿qué mensaje darías a nuestros alumnos?

R Pues voy a utilizar una frase que está escrita en un pizarrín en la sección de poesía de la estupenda librería «La buena letra», de Gijón, y que me parece que resume estupendamente lo que quiero decir: LA POESÍA NO DA MIEDO. Ese es el mensaje.

P Muchas gracias.

 


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3 Comentarios a “La poesía no da miedo”

3 11 2011
E.Sánchez (20:34:16) :

Reitero mis gracias a Rodrigo por su visita, por su lectura, por la lección de literatura que nos regaló… Estupenda la entrevista. Me quedo con el consejo final: LA POESÍA NO DA MIEDO.
Confío en que alguno de nuestros alumnos rompan el hielo ante el papel en blanco y suelten todas las emociones que llevan dentro. Que se atrevan. Aquí tienen un buen ejemplo.
Esmeralda

4 11 2011
Rosa (14:11:25) :

Fantástica entrevista. Una pena que n adie hubiese preguntado algo tras el recital. Muriendo y aprendiendo, quizá tendremos nosotros q

4 11 2011
Rosa (14:15:04) :

Sigo. Quizá tendremos nosotros que dar el pistoletazo de salida en otra ocasión

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