Homenaje a Luis Cernuda en el Día del Libro

18 04 2013

 

El grupo de biblioteca del IES de Noreña prepara una lectura-homenaje en memoria del poeta Luis Cernuda, donde participarán profesores y alumnos de distintos niveles educativos.

El próximo mes de noviembre se cumplirán cincuenta años desde que un infarto acabara con la vida de Luis Cernuda, al que una amiga encontró tirado en el suelo, con su albornoz, su pipa y un libro de Pardo Bazán en las manos.

Luis Cernuda llevaba viviendo en México unos años después de mucho tiempo vagando por el mundo. Inglaterra, Francia o EEUU fueron sus destinos tras exiliarse de España a causa de la victoria de las tropas franquistas en la Guerra Civil. No volvería nunca.

Nació en Sevilla en 1902 y recibió una educación estricta pues su padre era militar. La obra de Gustavo Adolfo Bécquer despertó su interés por la poesía desde muy pequeño. En su juventud, realizó sus primeras publicaciones en Revista de Occidente. Estuvo siempre muy influenciado por la literatura francesa, e incluso tradujo parte de la obra del surrealista Paul Éluard.

Estudió Derecho también en Sevilla, donde conoció a Pedro Salinas quien le ayudó a publicar sus primeros poemas. Por indicación de Salinas, empezó a leer a los grandes escritores españoles del Siglo de Oro (los clásicos Garcilaso de la Vega, Lope de Vega, Góngora, Quevedo, etc.). También por indicación de Salinas descubrió a los grandes autores franceses de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

A partir de entonces Cernuda conoció a grandes personalidades de las letras como Juan Ramón Jiménez, (con el cual se enfadaría a causa de las críticas de éste a su obra) y a los que serían sus compañeros de la llamada Generación del 27: Lorca o Vicente Aleixandre. Imprescindible también fue conocer al matrimonio Altolaguirre, quienes le publicaron y editaron en Madrid y con los que trabó una gran amistad.

En 1928, tras la muerte de su madre, se trasladó por breve tiempo a Málaga y de allí pasó a Madrid, donde entró en contacto con los ambientes literarios de lo que luego se llamará generación del 27. Pasó un año como lector de español en la Universidad de Toulouse y en 1929 regresó a Madrid.

Se distinguió por sus ideas políticas de izquierda y colaboró en algunos planes educativos. Durante la Guerra Civil (1936-1939) participó en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas de Valencia. En 1938, aprovechó la invitación a dar unas conferencias en Inglaterra para salir de España y no regresar nunca más. Los años en el exilio fueron duros y difíciles para el poeta. En Inglaterra dio clases en Surrey, Glasgow y Cambridge.

En 1947 se marchó a Estados Unidos, donde trabajó como profesor en Mount Holyoke y donde permaneció hasta 1952, año en que decidió marcharse a México, donde falleció el 5 de noviembre de 1963.

Octavio Paz establece cuatro periodos en la obra de Cernuda:

  1. El primero, el periodo del aprendizaje. Cernuda se va formando y conoce a muchos poetas importantes. De esta época son sus primeros poemas recogidos en Perfil del aire, donde la elegía es el filtro por el que Cernuda trata de expresarse.

  2. En la segunda etapa, de juventud, Cernuda abraza el surrealismo. Dos poemarios son identificativos de esta etapa. En Los placeres prohibidos, reivindica abiertamente la homosexualidad. Donde habite el olvido en cambio, es una elegía amorosa.

  3. La tercera etapa, la de madurez, habla principalmente de la Guerra Civil, con el poemario Las nubes, uno de los más bonitos poemarios sobre el conflicto fratricida donde la elegía vuelve a ser protagonista.

  4. El último periodo es el de la de la vejez, que desarrolla principalmente en México. Escribe Poemas para un cuerpo, y Desolación de la Quimera. El último que escribió el desdichado Cernuda. Hablar de Cernuda es hablar de frustración, de no encontrar. “Peregrino” es quizás el que mejor refleja cómo fue su vida: errante. No encontró patria, ni dónde quedarse, ni nadie con quien quedarse.

Información extraída de:

http://www.semanariohispanico.com/2012/11/luis-cernuda-el-poeta-muerto-en-el.html

https://dervogelblog.wordpress.com/2013/01/14/luis-cernuda-1902-1963-conmemoracion-del-50o-aniversario-de-su-muerte/

En el siguiente vídeo puedes escuchar al propio Cernuda recitando su poema Déjame esta voz, del  libro Los placeres prohibidos.

Estos son algunos de los poemas que vamos a leer el día 23.

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Estoy cansado

Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro.

Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.

Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado.

Si el hombre pudiera decir lo que ama
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

Peregrino
¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.

Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.


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