Leonard Cohen

12 11 2016

Ayer nos dejó el gran cantante y poeta canadiense Leonard Cohen.
Queremos rendirle un pequeño homenaje y para ello nos serviremos de su canción Alexandra Leaving.
Se trata de un tema inspirado en un poema del griego Konstantinos Kavafis titulado “El dios abandona a Antonio”, el mismo poema del cual Terenci Moix tomó prestado un verso para el título de su conocida novela “No digas que fue un sueño” (que puedes encontrar en nuestra biblioteca).
El poema se basa en una anécdota de Plutarco y narra el momento en que Marco Antonio, amante de Cleopatra, se desmaya al ver que va a perder Alejandría ante la flota de Octavio Augusto y siente que el dios Baco le abandona. Cohen transforma la ciudad de Alejandría en una mujer (Alejandra), pero ambas obras tratan del abandono y del desamor.
Aquí tenéis la letra del poema de Kavafis y de la canción de Cohen:

EL DIOS ABANDONA A ANTONIO, K. KAVAFIS
Cuando, de pronto, se deje oír a medianoche
el paso de una invisible comitiva,
con músicas sublimes y con voces,
tu suerte que cede, tus obras
malogradas, los planes de tu vida
que acabaron todos en quimeras, será inútil llorarlos.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
despídete de ella, de la Alejandría que se marcha.
Sobre todo, no te engañes, no digas que fue
un sueño, ni que se confundieron tus oídos;
no te rebajes a tan vanas esperanzas.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
como te corresponde por haber merecido tal ciudad,
quédate firme frente a la ventana
y escucha con emoción
—no con las súplicas y las quejas de los cobardes—
el rumor, cual un último deleite,
los sublimes instrumentos de la secreta comitiva,
y despídete de ella, de la Alejandría que pierdes.

DEJANDO A ALEJANDRA, LEONARD COHEN

De pronto la noche se vuelve más fría.
El dios del amor se prepara para partir.
Alexandra se encarama sobre sus hombros,
se deslizan entre los centinelas del corazón.

Confirmados por las simplicidades del placer,
Ganan la luz, sin forma se entrelazan;
Y radiantes más allá de tus más anchas medidas
Caen entre las voces y el vino.

No es una trampa en que todos tus sentidos te engañan,
un sueño irregular que la mañana agotará,
Dile adiós a Alexandra que se va,
Después, dile adiós a Alexandra perdida.

Aunque duerme sobre tu satén;
aunque te despierta con un beso.
No digas que el momento fue imaginado;
No te rebajes a estrategias como esa.

Como alguien siempre preparado para que esto suceda
Ve firmemente a la ventana. Disfrútalo.
Música exquisita. Alexandra riendo.
Tus firmes compromisos tangibles otra vez.

Y tú que tuviste el honor de su noche,
y que por ese honor viste el tuyo propio restaurado.
Dile adiós a Alexandra que se va;
Alexandra que se va con su señor.

Aunque duerme sobre tu satén;
aunque te despierta con un beso.
No digas que el momento fue imaginado;
no te rebajes a estrategias como esa.

Como alguien siempre preparado para que esto suceda
En total control de cada plan que arruinaste.
No elijas una explicación de cobardes
que se esconden detrás de la causa y el efecto.

Y tú que fuiste confundido por un mensaje
cuyo código estaba roto, crucifijo sin cruz.
Dile adiós a Alexandra que se va
Después, dile adiós a Alexandra perdida.

Dile adiós a Alexandra que se va.
Después dile adiós a Alexandra perdida.


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