Después de una reñida votación, por fin tenemos a los ganadores de la tercera edición de nuestro concurso de escritura “¿Te atreves?”. Son los siguientes:
Ahora que llegan las fiestas y el descanso es el momento para disfrutar de un buen libro. ¿Qué os parece si lo compaginamos con la diversión de un concurso? Como ya es tradición en nuestro instituto vamos a celebrar el Concurso de lectura, que llega a su cuarta edición. Si os apetece participar, poneos en contacto con vuestros profesores de Lengua lo antes posible. Además de diversión asegurada hay premios para finalistas y ganadores.
Para conocer las bases basta con hacer click con el ratón en la imagen que tenéis debajo. Se os abrirá en una nueva ventana. Animáos a participar y…
Durante el pasado mes de noviembre los alumnos de 1º y 2º de ESO participaron en un concurso organizado por el Departamento de Inglés sobre el libro Sally’s Phone, de la escritora neozelandesa Christine Lindop. Sally es una joven muy activa a la que le encanta utilizar su teléfono móvil a todas horas: en casa, en el trabajo, en el autobús, en el tren… Pero un día, al hacer una llamada, descubre que el teléfono que tiene en la mano no es el suyo y su vida cambia por completo.
Christine Lindop comenzó a trabajar como profesora en su país natal y antes de establecerse en el Reino Unido fue profesora de lengua inglesa en Francia y España. Actualmente trabaja para la editorial Oxford y es la editora de la serie Factfiles Bookworms, habiendo escrito o coescrito más de veinte libros entre los que destacan el mencionado Sally’s phone, Australia y Nueva Zelanda, Rosas rojas y Ned Kelly: una historia real.
La primera fase del concurso tuvo lugar el jueves día 10. Ese día se seleccionaron las seis parejas que pasarían a disputar la fase final que se celebró el día 17. Ambas fases fueron muy reñidas pero al final las parejas ganadoras fueron las siguientes:
Lola y María, 2º B
Pablo y Juan Manuel, 1º C
A todos los concursantes muchas gracias por su participación y para los ganadores nuestra más sincera enhorabuena.
Cuando el hombre subió al tren, yo ya había ocupado mi asiento, junto a la ventanilla. Se detuvo frente a mí, me observó con impertinencia y luego revisó un par de veces su billete, como si no acabara de creerse que le hubiera tocado pasillo. Al darme cuenta de su malestar, le propuse que cambiáramos nuestros lugares, pues a mí me daba lo mismo un sitio u otro. Pero me dijo que no, como con miedo a que si aceptaba aquel favor tuviera que darme conversación durante el viaje. Se sentó, pues, de mala gana y abrió el móvil para hablar con alguien…