Había una vez una niña llamada Erika. Erika tenía una familia de gatos. Eran dos padres y siete cachorrillos. Un día, tras un accidente, un coche atropelló a los gatos, excepto uno, a Copito. Cuando casi todos los gatos murieron, Erika dejó a Copito solo.
Al cabo de unas semanas, Clara, una amiga suya, empezó a adoptar a Copito. Clara era rica y tenía un castillo lleno de gatos parecidos a Copito y entonces se incorporó a la nueva familia.-¡¡Ay de mí!!-se dijo él-. ¡¡Erika era más buena que Clara!! ¡¡Tengo que convencerla para que se quede conmigo, y rápido!!
Omar, que era un gatito bondadoso de la familia rica de gatos, le ayudó a escapar, porque él también quería escapar de Clara para ir con Erika.
Un día decidieron escapar. Copito y Omar se escaparon, y Clara estaba a punto de atraparlos.
-¡¡Copito, Omar!!-gritó Clara-. ¡¡Volved aquí!!
Clara intentó salir a por ellos, pero esta vez, Erika estaba en la calle, con su hermana Iris. Las dos recogieron a los dos gatitos.
-¡¡Ay, Clara Watson!!-exclamó Erika-. ¿¿No sabes que estos gatos te tienen miedo?? Tú les maltratas, sobre todo al gatito que sobrevivió. Te di una apuesta. Si lo maltratabas, me lo darías. ¿¿Acaso no te acuerdas de la apuesta??
-No-dijo Clara sin darle importancia-. Los maltrataré como pueda y haré lo que me dé la gana.
-Vamos a luchar a través del Parchís de la Paz-dijo Erika acariciando a Copito.
-Vale-dijo Clara-. A mis gatitos los tengo bien educados. Luchan como fieras para atrapar a sus presas. ¿¿Sabes como me hice rica?? Jugando a la lotería. Ahora tengo mogollón de pasta para comprarme la Wii.
-No me importa-dijo Erika-. Bah, yo soy nieta de una abuela rica. Eso es mejor que jugar a la lotería.
Erika, Iris y Clara fueron a casa de Erika a jugar al Parchís de la Paz.
-El quien gane la partida-dijo Erika-, se quedará con tus gatitos, y el que pierda, tendrá que vender su casa y estará siete años de mala suerte.
-¿¿A qué jugáis??-preguntó Emma, la segunda hermana de Erika-. Yo a los naipes.
-Nosotras al parchís-dijo Erika.
Emma observó tranquilamente como jugaban Clara, Iris y Erika. Copito y Omar se escondieron detrás del mueble de la entrada. Emma los recogió y se los dio a su prima Alba y Alba se los pasó a su hermana Elena. Elena sujetaba a Copito, porque con dos gatos no podía, y pasó a Omar a su hermana Alba. Al cabo de dos horas, Emma decidió apremiar al ganador. ¿¿Y sabíais quien era?? Era Erika. Clara, como perdió, decidió mudarse y dar todos sus gatitos a Erika. Emma escribió un himno. Se titulaba “Ganador”.
GANADOR
GANADOR, HAS GANADO,
GANADOR, HAS GANADO.
EL GANADOR RECIBE UN PREMIO,
EL GANADOR RECIBE UN PREMIO.
EL GANADOR GANA POR SIEMPRE,
EL GANADOR GANA POR SIEMPRE,
Y NO PIERDE JAMÁS.
-¡¡Muy bien, Emma!!-corearon las chicas-. Ya has aprendido a hacer un himno.
Copito, Omar y el resto de los gatitos se sentían felices. Ahora, el palacio de Clara fue de la abuela Mason, quiere decir, de la abuela de Erika. Erika tuvo suerte… ¡¡Así visitaría a su abuela todos los días!!
Pasaron quince años desde ese momento. Erika tuvo que dejar a sus gatitos y se los dio a su abuela. Ella aprendió una lección: Nunca dejes solo a una mascota cuando no lo quieras. Cada día, Erika se sentía más feliz porque se quedaba más veces en casa de su abuela a ver a sus gatitos. Copito se sentía feliz al ver a Erika todos los días y Erika a él. Los días que su abuela iba de fiesta al pueblo donde residía Clara ahora, Erika cuidaba de los gatitos. Eran toda una familia. Todos eran negros, excepto Omar y Copito. Copito era gemelo a Omar en sus características. Pasaron ocho años y la abuela de Erika murió. Erika se los tuvo que volver a quedar. Erika Mason cuidaba todos los días de ellos. Les daba de beber leche semidesnatada, comían ratones que había cazado Erika en el sótano,… Comían de todo un poco.
Llegó la edad adulta de Erika y entonces ella se sintió desolada porque la familia de gatos había muerto. Todos, excepto Copito y Omar. Cuando llegó la ancianidad de Erika, Copito y Omar murieron tras un envenenamiento. Erika se murió de un infarto y nunca dejó de acordarse de sus gatitos desde que nació hasta que murió.
Cecilia 5ºP