Una tierra sin igual

29 05 2010

    Hola, compañer@s. Soy Siria, Siria Abevaz. Hoy os describiré un lugar muy hermoso. ¡Espero que os guste y que llegueis a imaginarlo como yo!

La cascada estaba ahí, alta, imponente y brillante, como una gran columna de cristal que se alzaba en aquel mágico lugar. Su espuma era tan blanca y tan pura que parecia una de las mil nubes que formaban la cama de la luna y el sol, que nunca dormían juntos. Las mil rocas de los alrededores se empapaban sin cesar con las lágrimas más saltarinas de la cascada. Los pajarillos cantaban al son del agua, y su melodía era más dulce que la miel, la cual unas abejitas bailarinas se disponían ya a fabricar. Las florecillas silvestres se erguían por todas partes, mostrando todo su esplendor, los peces saltaban y apostaban por ver quien era capaz de llegar a tocar las estrellas, las cuales eran las lamparitas de noche de la luna. El horizonte poco a poco se fue tiñiendo de tonos cálidos dando la bienvenida a una nueva mañana en lo más profundo de aquella hermosa tierra sin igual.

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Un comentario a “Una tierra sin igual”

10 06 2010
Emma (19:16:41) :

Muchas gracias por tu optimismo, alegras el día a uno, espero que sea siempre asi. Ya hay bastantes cosas tristes en la vida, me gusta leer algo que me anime el espíritu. ¡Además la imaginación que tienes! Un beso guapa.

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