San Miguel de Barcena, por Jorge Rodríguez

16 11 2011

 Fundado por una importante familia de la época, durante la primera mitad del s.X, San Miguel de Bárcena fue, sin duda, el monasterio más importante de la zona, ubicado en un terreno de excelentecalidad, húmedo y fértil (de ahí la toponímia de Bárcena, que significa lugar llano próximo a un río, el cual lo inunda, en todo o en parte, con cierta frecuencia).

En sus inicios fue habitado por este linaje, los cuales llevaron a cabo en él una explotación agrícola de autoconsumo. Años más tarde pasó a ser regentado por una congregación femenina y, por último, por una comunidad de monjes benedictinos. Se convirtió en el centro de atención de los habitantes de la zona y fue dotado de gran número de donaciones piadosas.

Una de las concesiones más importantes fue la que otorgó Alfonso V el 1 de mayo de 1010, que comprendía el privilegio de todo tributo regio para sus habitantes, la renuncia del derecho de montazgo por lo que los habitantes en vez de pagar a los nobles por la utilización de los bosques, pagaban al monasterio, y le concedió una serie de brañas, de aquí la importancia de este monasterio en la historia de los Vaqueiros de Alzada.

Posteriormente los descendientes de dicha familia fundaron el Monasterio de Corias (año 1043), pasando el Monasterio de Bárcena a segundo plano, puesto que Corias se convirtió en el de mayor importancia del occidente asturiano. Bárcena ante el reconocimiento de Corias debía entregar anualmente escanda, sidra, carne en abundancia, que junto a las menciones de pastos y brañas, demuestra la importancia de la explotación ganadera del lugar.

Jorge Rodríguez Pérez (2º ESO)

 

Escrito a raíz de la convocatoría del Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona, entregado fuera de plazo.



1º Ganador del Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona

16 11 2011

Yo voy a escribir mi redacción sacando datos de un libro que escribió mi tío Francisco Feo Parrondo sobre las Rentas Agrarias del Monasterio de Obona a finales del Antiguo Régimen.

Según leí en su libro la mayor parte de las tierras estaban en manos de dos clases sociales, la nobleza y el clero, y éstos cobraban rentas por arrendamientos a los campesinos ya que raramente ellos cultivaban sus tierras.

Los campesino pagaban la renta algunas veces en metálico y otras veces en especie (trigo, centeno, escanda, cera, manteca, gallinas y otras cabezas de ganado)

El Monasterio de Obona percibía rentas de unas 78 aldeas, diez de ellas pertenecían al coto del monasterio o al mismo pueblo de Obona, otras cincuenta pertenecían al concejo de Tineo como Navelgas, Naraval, Villamestril, Francos, Luciernas etc, y doce pertenecían al consejo de Luarca.

En el Monasterio se apuntaban todas las aportaciones en unos libros siguiendo un modelo muy sencillo de contabilidad en el cual se describe y registran tan solo los datos más significativos por año y cosecha, con datos sobre la naturaleza y cuantía de los ingresos y por otro lado origen, destino y uso de las rentas y situación real de la economía del Monasterio. Estos libros tenían que ser aprobados por todos los monjes y firmados por el abad.

En estos libros viene anotado que el monasterio percibía 416 heminas, 3 celamines y 3 cuartillos y medio de escanda y trigo; 135 heminas, 1 celamín y 3 cuartillos de centeno; el resto de las rentas eran menos significativas con cuarenta y cuatro carneros; ochenta gallinas; 1360 onzas de manteca; 794 onzas de cera y por último en Cadavedo y Querúas contribuían con doce libras anuales de pescado (congrio seco)

Según me comentó mi tío estos libros de contabilidad escritos a mano son un patrimonio muy importante del Monasterio de Obona, los cuales se debían poder conservar en el mejor estado posible y apoder ser en el mismo lugar donde fueron escritos, para lo cual es indispensable que entre todos intentemos que el Monasterio de Obona sea rehabilitado conservando su estructura y la mayor parte de los elementos que lo componen.

Por lo que a mi me parece muy importante participar el próximo sábado en la concentración para conservar el patrimonio de los monasterios de Obona y de Bárcena del Monasterio.

Diego Feo González  (6º Primaria)

1º Ganador del Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona

Noticia en la Nueva España: Una reivindicación con mucha historia

 



2º Ganador del Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona

16 11 2011

En este relato volveremos la vista atrás…muchos, muchos años…

Román es un joven inteligente y estudioso que vive en el siglo XIII en una pequeña aldea de campesinos al norte de España. Su vide transcurre tranquila y feliz junto a sus padres y a sus cinco hermanos, cerca de un poderoso monasterio denominado de Obona. Su familia es pobre, sus padres trabajan de sol a sol en las tierras propiedad de los monjes franciscanos. Apenas tienen que comer, la cosecha de trigo y maíz fue muy escasa este año y de ella, una décima parte se la tienen que pagar a los monjes.

Hoy es un día especial para Román: va a acompañar a su padre cuando lleva el diezmo de toda la cosecha al prior del monasterio. Su madre y hermanos se quedan casi llorando cuando ven salir de su granero tanta comida para los monjes del monasterio, porque eso significa que apenas podrán tener lo suficiente para comer una vez al día. Pero Román no está triste, al contrario, está muy emocionado porque va a poder entrar en el monasterio, siempre le pareció un gran palacio y muchas veces veía desde la ventana de su habitación a los monjes, que trabajaban todas las mañanas y tardes en su huerta. Román podía leer desde el camino a la escuela una gran cartel hecho con madera que los monjes tenían colocado a la entrada de su huerta. Decía en latín: “Ora et labora”. Román sabía que eso significaba “Reza y trabaja”, porque él leía de corrido y también conocía las cuatro reglas aritméticas, algo de latín y podía tocar el arpa. Su padre le decía muchas veces que tenía que dejar los libros y ponerse a ayudar en las tareas del campo a sus hermanos, porque con solo leer y estudiar no se comía y toda la familia tenía que arrimar el hombro si no querían morirse de hambre.

Pero Román fue recibido muchas veces por el abad Abelardo, un monje gordo y bonachón, que siempre iba vestido de marrón y con un gran cordón a la cintura. Aquel monasterio encerraba algo fascinante para Román. Estaba situado en un valle fértil, recorrido por un pequeño riachuelo y rodeado de muchas aldeas que pertenecían a Obona.

Román pudo recorrer todo el monasterio; vió donde rezaban los monjes muchas horas al día, que era una preciosa iglesia dedicada a Santa María; allí pasaba muchas horas escuchando las voces del coro, que sonaban como las de los ángeles. Román también quería cantar así y lo deseó tanto, tanto…que diez años después llegó a formar parte del coro y conoció cada centímetro y cada piedra del propio monasterio.

Todos sabían que era un chico muy inteligente y por eso llegó a ocupar un cargo muy importante: el copista y traductor de todos los libros y pergaminos que había dentro de la enorme biblioteca. Incluso hizo unos dibujos y grabados preciosos, con colores muy vivos, en forma de miniaturas, con los que decoraba cada página de los libros… y un día imaginó como estaría el Monasterio de Obona muchos, muchos años después, allá por el año 2010 o 2011.”¡Buf!, esa época está muy lejos”, le decían todos sus compañeros… pero él se empeñó en imaginarlo, trabajó mucho, leyó mucho y escribió anotaciones importantes sobre este tema a lo largo de dos años … y, un día, ¡ya estaba listo! Apareció un libro increíble que iba a revolucionar la época.

Román Gayo se convirtió así en un famoso escritor allá por el año 1290; estaba seguro de que, para el año 2011, de su amado monasterio no quedaría apenas nada. Solo sus paredes de piedra y sus sólidos muros…las huertas pasarían a manos del pueblo y la iglesia estaría abandonada. Sólo Nuestra Señora de Santa María y el Gran Jesucristo Crucificado seguirían ahí, observando tristemente como todo había cambiado.

A Román le daba mucha pensarlo. ¡Ojalá otro joven como él se interesase por el Monasterio y volviera a darle toda su riqueza y esplendor!

Adrián Álvarez Rodríguez (1º ESO)

2º Ganador del Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona

Noticia en la Nueva España: Una reivindicación con mucha historia