El monasterio de Bárcena, por Asier Fernández

17 11 2011

Erase una vez unos viajeros que construyeron un monasterio, en una llanura en que los días de lluvia se inundaba. Lo llamaron Barcena.

En el monasterio que construyeron había libros que contaban sus viajes,su vida,sus avances etc. Uno de ellos decidió que debian exponerlo al público, otro decidió que debian venderlo y sacar dinero para hacerse ricos y otro dijo que que lo dejaran como estaba

Discutieron 2 años, hasta que un día uno de los viajeros intentó destruirlo para que nadie se aprovechara de él, pero otro grupo de viajeros decidío reconstruirlo. Pero pasó igual, otro grupo de viajeros hizo lo mismo y la gente estaba muy cansada de que lo reconstruyeran tantas veces. Algunos trabajaron en el monasterio para mantenerlo y se les llamaron monjes. A los aldeanos les gustó la idea.

Pasaron los años y la gente se cansaba de trabajar allí y lo dejaron; pero un monje aún le gustaba trabajar allí y a sus hijos también. Al final toda la familia trabajó en el monasterio y los aldeanos les daba pena y se apuntaron. Pero pasó el tiempo y pasó lo mismo, hasta que lo dejaron igual y el monasterio de Barcena sigue en pie por ahora.

Asier Fernandez Carbajal (5º de Primaria)

Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona

Noticia en la Nueva España: Una reivindicación con mucha historia



Salvemos los monasterios de Tineo, por Raúl García

17 11 2011

Dos Monasterios Importantísimos del siglo VIII presiden el municipio de Tineo , el de Obona fundado por el príncipe Adelgaster y el de Barcena por los condes Fruela Vela y Doña Totilde.

Un valiosísimo y magnifico Cristo, lleno de ternura y equilibrio preside la iglesia del monasterio de Obona, formada por tres naves, la central más alta y ancha reposada sobre columnas y una fachada principal de arquitectura románica, como casi todas las iglesias románicas tiene en lo alto de la fachada tres ábsides circulares dos de ellos con campana.

En Bárcena, la Iglesia, románica, está dedicada a San Miguel (Protector de los creyentes ante el juicio final) de estilo románico, se compone de una sola nave con ábside semicircular, una de las ventanas se adorna con una concha que carece de orejas emblema de las peregrinaciones y culto a S. Miguel y otra ventana bífora labrada en una sola placa con dos arcos de herradura casi cerrados en su parte superior, también destacamos las pinturas interiores fechadas en el siglo XVI ,el lavatorio de Pilatos y la Mater Dolorosa, la del Arcángel San Miguel ,la del crucificado , la del Varón de Dolores y la de San Bartolomé y algunas otras que parecen estar ocultas.

Nos podemos imaginar los rezos y canticos de los monjes por los claustro de estos viejos monasterios que en algún tiempo fueron referencia cultural y económica de toda la comarca, hoy sin duda abandonados nunca mejor dicho de la mano de Dios; malezas, ortigas y enredaderas trepan por sus paredes deteriorando aun más su aspecto, cuantas anécdotas e historias nos podrían contar estos muros, desde la innovación de la agricultura hasta el aprendizaje del Latín y otras asignaturas, cuanta cultura dieron y que poco reciben, por no mencionar la cantidad de peregrinos que comieron y pernoctaron camino de Santiago, hoy vemos una pequeña muestra del peregrinaje y son cientos de ellos los que pasan por Obona contemplando y preguntándose el porqué no se cuida el patrimonio cultural, lo mismo que nos deberíamos preguntar nosotros sobre el cuidado de los monasterios e iglesias en este caso del concejo de Tineo o porque dejamos que lleguen a este estado de ruindad.

Raúl García García (2º ESO)

Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona

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Pallabres sin dicir

17 11 2011

La profesora Cristina Menéndez Martín, nuestra Cris, ha publicado recientemente el libro en asturiano Pallabres sin dicir, por Suburbia Ediciones (pincha aquí para ver la reseña de la editorial).

Pallabres sin dicir

Como ha regalado un ejemplar al centro, con dedicatoría incluida, hemos tenido ocasión de leerlo y descubrir unos poemas de gran sesibilidad, con un carácter intimista, cuya lectura es como ir descubriendo, página a página, pequeños tesoros.

Reproducimos aquí uno de ellos, titulado “Retafila“:

Muchos tienen “la casa´l pueblu”,
yo tengo la casa l´arena…
na que construyí castiellos
y preparé platos sabrosos de yerbes y flores.

La caza´l grillu, el pelotu en ríu.
Tardes enllenes de cantares y bailles.
Aquellos pendientes colloraos,
que malpenes recuerdo en semeyes
en blancu y negro.

El pozu ferruñosu y aquella neña reflexada nel fondu.

La caseta´l Tobi,
aquel prau interminable que separtaba
dos mundos tan diferentes y a la vez tan xuntos.
Los xatinos d´Ángeles,
los coríos nes carboneres y esta tristura qu´algamé
namái saber que nun esnalaron, sinón que tuvieron
otru final tráxicu.

Les piedres que dexaron buelgues,
los dientes de lleón,
les tartes de flores…

Esa yera la casa l´arena…
La casa mio güela.

Gracias a Cris por su amor al trabajo que hace y su buen carácter, así como por el aprecio que tiene por nuestros alumnos/as y por Navelgas, que se ha convertido en su pueblín.

Bea



El monasterio de Obona, por Sergio Barrero

17 11 2011

El monasterio de Santa María la Real de Obona, es un templo benedictino situado en la localidad de obona (en asturiano Oubona), en el concejo de Tineo, en la comunidad autónoma del Principado de Asturias. Fue declarado Monumento Nacional el 14 de mayo de 1982.

Su construcción se inicia en el siglo 19, siendo de factura románica. Su construcción respeta los parámetros del Císter. La existencia de una comunidad monacal en la zona se remonta ya al siglo 11 pues existen documentos que indican que pasa a depender del monasterios de corias. El monasterio se convirtió en un centro de gran poder tanto económico como cultural. Los monjes perfeccionaron las técnicas agrícolas y ganaderas. En sus aulas impartían clases de latín, filosofía y teología.

La iglesia es gran tamaño, siendo sobria en su decoración. Tiene tres naves, la central de mayor altura descansa sobre columnas y tres ábsides circulares. Guarda un cristo crucificado románico del siglo XII. El claustro es posterior y pertenece al estilo barroco.
El claustro y dependencias de los monjes, hoy e día en ruinas, son del siglo XVIII aunque no llegaron a finalizarse. Aquí se encuentra la referencia más antigua sobre la sidra de Asturias.3En este templo los peregrinos eran auxiliados y ayudados por los monjes en su camino hacia Santiago de Compostela.

Es conocida por el monasterio de Santa María la Real de Obona, un templo benedictino declarado Monumento Nacional el 14 de mayo de 1982

Etimológicamente la palabra Obona proviene de Oubona, Aubona, Aqua-Bona, agua buena que se refería al valle.

Sergio Barrero Hernández (1º ESO)

Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona

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Monasterio Santa María la Real de Obona. La Leyenda de Puliatos, por Sergio Feito

17 11 2011

Me encuentro con Ramón Menéndez, vecino de la Parroquia de Obona. Le pido que me cuente alguna de la muchas leyendas que giran entorno al Monasterio de Obona.

Sergio: Buenas tardes Ramón.
Ramón: Buenas tardes Sergio.
Sergio: Me gustaría que me contases alguna de las leyendas que se van contando de padres a hijos en relación con el Monasterio de Obona.
Ramón: Hay muchísimas leyendas y misterios que hablan del Monasterio, pero si te parece bien te voy a contar las que en este momento se me vienen a la cabeza.

Se dice que en tiempos existió un túnel que comunicaba al Monasterio de Obona que era de monjes, con el Convento de Bárcena que era de monjas. Lo que no sé es si queda algo de ese túnel.

Otra de las situaciones que se vivían entonces ocurría cuando alguno de los parroquianos se casaba. Después de la boda, la novia tenía que pasar una semana en compañía de los monjes, con lo que todo el mundo suponía que el primer hijo de ese matrimonio era de alguno de esos monjes.

Y ahora me acuerdo de una leyenda que debe ser una de las más famosas que se oyen por esta parroquia, la leyenda de Puliatos Fernández.

No sé si sabrás que antes los monjes cobraban impuestos a todos los parroquianos. Tenían que pagar con parte de su cosecha a los monjes para que tuviesen los “beneficios” morales de la Iglesia.

Pues un vecino de Bustiello de Tablado, Puliatos Fernández, era el único parroquiano que se negaba a pagar los impuestos. Así, que en una ocasión, los monjes subieron a Bustiello a pedirle que les pagasen los que les debía. Llegaron al pueblo y se encontraron a un hombretón grande y fuerte labrando la tierra.

- “¿Usted sabrá dónde vive Puliatos?- Le preguntaron los monjes con prudencia.
- “¿Y quién pregunta por él?”- Contestó Puliatos.

Cuando los monjes respondieron quién le buscaba, Puliatos levantó con una mano el arado y los dos bueyes que tenía uncidos, y apuntando para su casa respondió:

- ” Aquella es la casa de Puliatos, y yo soy Puliatos”.

Los monjes salieron corriendo como alma que lleva el diablo, asustados por la fuerza de aquel hombre.

En el Monasterio anduvieron dándole vueltas al modo de cobrarle los impuestos, así que hablaron y hablaron y decidieron que había que matarle.

La mejor forma, dijo un tal Fray Durán, era engañarlo y llevarlo a la Torre de Salas, donde los monjes tenían amigos que harían el trabajo.

Fueron entonces nuevamente hasta Bustiello de Tablado, llegaron hasta casa de Puliatos y allí estaba aquel gigante afilando la gadaña.

- “Señor Puliatos, ¿Podría hacernos el favor de llevarnos hasta Salas este escrito, que ya Dios se lo pagará?”
- “Y vosotros cuando podáis”- contestó Puliatos.

Aceptó. Atravesó Piedrafita, y al pasar por La Espina, se encontró con un amigo que le preguntó que a dónde iba de viaje.

- “A Salas, a llevar este escrito que me mandaron entregar los monjes de Obona.
- “¿Y qué dice el escrito?” - Le preguntó el amigo.
- No sé, nunca supe leer.

El amigo sí sabía. Allí venía redactado en forma de copla, los pelos y las señales que ordenaban la muerte de Puliatos Fernández.

Entonces el hombre retorna a Obona, juntando toda la leña que pudo, llevándola de un brazado, y prendió fuego al monasterio. Se cuenta que de ahí son las paredes tan negras que todavía quedan hoy en pié.

Sergio: Muchas gracias Ramón. Ha sido una entrevista muy interesante.
Ramón: Gracias a tí Sergio, que me gustó mucho recordar estas cosas, que aunque no sé hasta qué punto son verdad ni mentira, siempre se agradece que nos pregunten por ellas y no se pierdan en el tiempo.

Sergio Feito (6º Primaria)

Concurso de Redacción sobre los Monasterios de Bárcena y Obona

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