¡¡¡Boooom!!!
30 03 2008La versión española de la obra Nomenclatura de Química Inorgánica. Recomendaciones de la IUPAC de 2005 (publicada a finales de 2007) recoge las últimas recomendaciones de esta organización para la nomenclatura y formulación de las sustancias inorgánicas. Lo cierto es que las novedades que introduce son muy llamativas. Uno se atrevería a decir que dinamitan (de ahí el título de este post) las directrices anteriores que son las que seguimos enseñando a día de hoy en los institutos:
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Desaparece la nomenclatura sistemática de oxoácidos (y oxosales). Aquella de ácido tetraoxosulfúrico (VI) o tetraoxosulfato (VI) de hidrógeno, y se sustituye por otra que pone su énfasis en la estructura de los oxoácidos y que considera a éstos como compuestos de adición en los que los ligandos (OH y O) se unen al átomo central. He aquí un ejemplo:
H2SO4 = [SO2(OH)2] dihidroxidodioxidoazufre
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Se abandonan los nombres de fosfina, arsina y estibina. Ahora pasan a llamarse fosfano, arsano y estibano.
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Una de las novedades más llamativas: Cl2O = ¿monóxido de dicloro?. ¡¡No!!. El compuesto se deberá de escribir como OCl2, ya que el cloro es más electronegativo que el oxígeno y, además, ¡no se nombra como óxido! Su nombre IUPAC es ahora dicloruro de oxígeno.
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¿Y las sales? Pues es Na2CO3 se nombra como trioxidocarbonato de disodio.
Tranquiliza saber que los nombres que casi todo el mundo utiliza: ácido sulfúrico o carbonato de sodio son admitidos como correctos.
Más información: Fisquiweb
Categorías : General, Química



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