En las Aulas Hospitalarias

12 12 2011

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Como este año es el Año Internacional de la Química, una de las profesoras de las Aulas Hospitalarias del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), Mar Estévez, se puso en contacto conmigo y me invitó a dar una pequeña charla sobre química a los alumnos de este singular centro, así que  allí estuvimos una lluviosa tarde del pasado mes de noviembre.

He de decir, como ya les comenté a los protagonistas de esta historia, que pocas veces he gozado de un público tan participativo, alegre, entregado y entendido. Durante más de una hora (el tiempo pasó volando) todos disfrutamos (quien esto escribe sobremanera) de una tarde de química, amistad y buen rollo. ¡Fantástica tarde!

Desde aquí, y transcurrido un tiempo desde la experiencia, me gustaría decir algunas cosas:

  • Cum Laude para el equipo que trabaja en las Aulas Hospitlarias. Además de entusiasmo (desbordante) poseen humanidad, sensibilidad y capacidad didáctica para regalar. Algunas, además, son capaces de hacer pequeñas obras de arte como la exposición dedicada al Año Internacional de la Química o el magnífico dibujo de Propanáin que se muestra debajo.

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  • Gracias, gracias y más gracias a todos y a todas los que estuvisteis allí esa tarde por vuestra entusiasmo y vuestra capacidad de asombro. No la perdáis nunca.
  • La Química,  la Física , la Historia, la Literatura … el conocimiento en general,  nos pueden mostrar cosas tan nuevas y sorprendentes que siempre merece la pena dedicarles un poco de tiempo y esfuerzo.
  • No sé lo que vosotros podéis haber aprendido, pero yo he aprendido cantidad de cosas que no se me olvidarán fácilmente.

Un enorme abrazo a todos.



El científico que contradecía a los libros de texto

10 12 2011

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En la mañana del 8 de abril de 1982 Dan Schechman  (Premio Nobel de Química 2011) no podía creer lo que estaba viendo a través del microscopio electrónico. El patrón de difracción de una mezcla de alumnio y manganeso  (ver foto que encabeza el post) exhibía una simetría que los libros de texto consideraban imposible. Según todos los tratados de cristalografía un cristal no puede presentar simetría de orden cinco o diez. Las configuraciones correspondientes a esos órdenes muestran que el espaciado entre los átomos no es el  mismo, lo que hace imposible este tipo de simetría (para más información ver FisQuiWeb). Cuando comentó su descubrimiento alguno de sus colegas lo ridiculizaron, incluso su jefe le ofreció un libro de cristalografía con la recomendación de que se lo leyera, y poco después, ante el empecinemiento de Schechman, incluso terminó pidiéndole que abandonara el grupo de investigación.

La publicación en las revistas científicas tampoco fue un camino de rosas. En algunas ocasiones el artículo fue devuelto a vuelta de correo. Por fin Physical Review Letters accedió a publicar el artículo que cayó como una bomba entre los cristalógrafos: podían existir cristales en los que no hubiera una repetición periódica de un determinado patrón.

La gran pregunta, no obstante, era averiguar cómo se colocaban los átomos en el interior de un cristal para dar semejantes patrones de difracción.

La respuesta vino de una dirección inesperada: los llamadaos mosaicos aperiódicos, ya conocidos por los árabes y de los cuales hay espléndidas muestras en La Alhambra. En ellos no existe ninguna estructura a partir de la cual pueda obtenerse la totalidad del mosaico mediante traslaciones o rotaciones.

Los cristales de Schechman tampoco eran periódicos por lo que recibieron el nombre de cuasicristales.

Los cuasicristales, además de mostrar una estructura sorprendente, poseen propiedades desconcertantes: son muy resistentes, antiadherentes y poco conductores del calor y la electricidad.

Los cuasicristales nos han mostrado, además de su extraña estructura y propiedades, que en el mundo de la ciencia nada se debe dar por sentado, ni ninguna proposición tiene el rango de verdad absoluta.