Los niños y la publicidad
La publicidad y la infancia
“Una familia no puede hacer frente a una industria que se gasta doce mil millones de euros al año intentando ganarse a sus hijos, no puede. Son los consumidores del mañana, así que empiezan a tratar con ellos hoy, siguen desarrollando la relación cuando son jóvenes, y cuando son adultos ya los tienen ganados. (…) Todas las instituciones proporcionan a las personas una función social que ocupar en la sociedad. Normalmente, las instituciones más sonoras, con mayor poder, determinarán esas funciones de alguna forma como si fueran vírgenes. Así las virtudes militares del coraje, el honor, la lealtad y el respeto a la autoridad, y un poco de crueldad y astucia, por ejemplo se pueden proyectar como función que se puede ocupar como si fueras un buen soldado o un buen oficial. Lo mismo se puede decir sobre la Iglesia, las escuelas o cualquier institución que tenga poder sobre la gente y las modele.”
