Uno de los peligros del verano

3 06 2013

Irene Muñiz

En España en el año 2012 hubo muchos incendios y las consecuencias son evidentes, pero el cómo evitarlo no tanto ya que la mayoría han sido intencionados o por negligencias.
El fenómeno de los incendios forestales se ha convertido en uno de los mayores problemas ecológicos que sufren nuestros montes debido a la elevada frecuencia e intensidad que ha adquirido en las últimas décadas.
Este año ha sido el peor en comparación con años anteriores en materia de incendios; las consecuencias que producen son contaminación del aire y del agua, se pierden nutrientes y microorganismos del suelo, la vegetación se degrada y se pierde, además disminuye la flora porque desaparece el hábitat natural y con ello la fauna de la región afectada que no logra reinsertarse en otros ambientes.
A esto deben sumarse, la pérdida de vidas humanas, los impactos económicos sobre viviendas e infraestructuras en general, y la disminución de la oferta turística.
Además el 95% han sido intencionados, la mayoría por negligencias aunque hay más causas como rayo, causas fortuitas, desconocidas, reproducciones de incendios anteriores…
Los intencionados son producidos por pirómanos, que es una persona trastornada o enferma psicológicamente que tiene un gran interés por el fuego (cómo producirlo y observarlo). Los pirómanos son conocidos por tener sentimientos de tristeza y soledad, seguidos por ira, los cuales llevan a iniciar incendios como una salida. Para un diagnostico positivo, debe haber provocado un incendio de forma consciente en al menos dos ocasiones. Esto es por el solo hecho de hacerlo, y no por alguna otra motivación.
Hay forma de evitar algunos incendios como no abandonar residuos que puedan provocar incendios (vidrio…), no hacer fuego en épocas de incendio (entre el 1 de julio y el 1 de noviembre y sobretodo mediodía y atardecer), actuar con precaución en zonas de riesgo, evitar el uso de vehículos y aparatos mecánicos (por el combustible), invertir en gestión forestal, aumentar la concienciación ambiental (95% de los incendios es por negligencia), aplicar la ley y aumentar los controles (que no queden impunes al provocar un incendio), saber reaccionar ante un incendio…
Si ves un incendio forestal es importante que te pongas en contacto cuanto antes con los servicios de emergencia, para que se puedan poner manos a la obra con la mayor brevedad posible. No intentes apagar el incendio tú sólo. Si divisas un avión o helicóptero asegúrate de estar lejos del lugar sobre el que vaya a soltar su carga, ya que, aunque no lo parezca, lanzan miles de litros de agua. Ten en cuenta que no todos los fuegos son iguales, y el material que deberás utilizar para apagarlos variará consecuentemente. Así, sobre un fuego eléctrico nunca deberías arrojar agua, ya que sólo conseguirías avivarlo. Igualmente inútil es utilizar agua para apagar un fuego que se ha producido por un vertido de combustible. En ambos casos, los bomberos utilizan extintores de espuma o polvo o incluso tierra para apagar el fuego. Si no te queda más remedio que huir del fuego es importante que nunca debes atravesar un incendio forestal por el centro, todo lo contrario, deberías hacerlo por los laterales del mismo.

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