Siempre, pero especialmente en nuestros días, los Medios de Comunicación de Masas (en inglés Mass Media) han sido un elemento muy importante de creación de opinión.
Ello ha llevado a gobiernos y partidos políticos a tener muy presentes la prensa en primer lugar y,
en nuestro siglo, la radio y especialmente la televisión. No en vano los Mass Media son denominados también “el cuarto poder”, capaces en ocasiones de hacer dimitir, incluso, a gobiernos enteros.
Napoleón, ya en el siglo pasado, comprendió bien la importancia excepcional de los Medios de Comunicación de Masas cuando afirmaba que “tres periódicos hostiles son más temibles que mil bayonetas”.
Cuando hablamos de medios de comunicación nos referimos a los instrumentos, medios, infraestructuras y sistemas que se encargan de producir, transportar, recibir y almacenar los mensajes.
Un medio de comunicación es de masas cuando quien debe recibir el mensaje es un colectivo plural y amplio, formado por personas que en principio el emisor no conoce. Es decir, son los canales de difusión y los medios de expresión que se dirigen a un público amplio y anónimo, y no a una sola persona. Por eso, el teléfono, aún siendo un medio de comunicación, no vale para este análisis.
Podemos definir a los Medios de Comunicación de Masas diciendo que son a la vez canales de difusión y medios de expresión que se dirigen a un público receptor que debe ser numeroso (el fin del mensaje no puede ser solo una persona).
Por eso como características de los “mass media” podemos apuntar:
- Amplia difusión de sus mensajes.
- Se dirigen a un público anónimo.
- El mensaje llega a un receptor pasivo, que en general no puede responder al mensaje.