Periodismo interpretativo: el reportaje, la crónica y la entrevista

Publicado en Periodismo por paulava 9:55 pm Miércoles, 7 Noviembre 2007

Aunque en el post anterior se incluyen el reportaje, la crónica y la entrevista dentro del periodismo de información, lo cierto es que muchos consideran que forman parte de una tercera categoría de géneros periodísticos: el periodismo interpretativo. Se trata de un híbrido entre el periodismo de información y el de opinión, donde no se presentan los hechos escuetamente y se contextualizan con comentarios del autor, pero sin llegar a la emisión de juicios valorativos como ocurre en los géneros de opinión.

El reportaje es un relato de la actualidad, en el que el periodista cuenta los hechos tal como los ha visto, describiendo el ambiente, los personajes, las situaciones, etc. con estilo literario. Aquí el informador reconstruye, revive la noticia. Por tanto, influye notablemente el punto de vista del redactor o reportero.
Hay, pues, en este género tres datos importantes: el periodista ve las cosas a su manera, las reelabora y les da su interpretación personal. Intenta darle un enfoque muy atractivo, por lo que se abre con un párrafo muy cautivador, que apasione al lector.

Existe un tipo de reportaje que puede ser clasificado en el periodismo netamente informativo. Se trataría de una información desarrollada en amplitud que se somete a las reglas de la pirámide invertida. Para diferenciar los dos tipos de reportaje, llamaremos a este reportaje objetivo y al anterior reportaje interpretativo.

un corresponsal de guerraLa crónica es un artículo periodístico sobre un tema de actualidad, que lleva la firma de su autor, y da su visión de un acontecimiento informativo determinado. Se trata de un estilo situado a medio camino entre la noticia, la opinión y el reportaje. Puede utilizarse el estilo de crónica cuando se trate de informaciones amplias transmitidas por corresponsales en el extranjero, de enviados especiales a un acontecimiento, de comentaristas deportivos, taurinos o artísticos. Debe contener elementos noticiosos y puede incluir análisis (y, por tanto, cierta opinión o interpretación). Los corresponsales viven de cerca un acontecimiento, lo analizan, se informan, y luego hacen del mismo su particular relato. Existen dos tipos de crónicas: la que cubre una zona geográfica y la que cubre un tema (deportes, de guerra, taurina).

La entrevista es una conversación con personas que pueden aportar información de interés sobre un hecho o sobre ellas mismas. El trabajo del periodista, en este caso, consiste en saber hacer hablar a la persona entrevistada. Para ello, debe ser capaz de formular las preguntas adecuadas y, a la vez, permanecer en un discreto segundo plano, ya que el personaje entrevistado es aquí el protagonista, el informador de sí mismo o de aquello que conoce o ha vivido. El entrevistador debe extraer toda esa información, ya que es, simplemente, un puente que transmite todas las cuestiones al entrevistado, y de nuevo recoge las respuestas y las opiniones. Así, el periodista influye poderosamente con su valoración del tema o del personaje, y lo puede hacer evitando unas determinadas preguntas, insistiendo en otras, orientando la conversación hacia unos aspectos u otros, etc. Por eso se incluye dentro del periodismo interpretativo. 

Géneros periodísticos

Publicado en Periodismo por paulava 6:48 pm Miércoles, 7 Noviembre 2007

Dentro de los géneros periodísticos podemos establecer una primera división, entre los géneros de información y los géneros de opinión.

Los géneros de información son los que exponen los hechos de una forma objetiva, sin incluir juicios del periodista ni valoraciones personales. Los más importantes son la noticia, la crónica, el reportaje y la entrevista.

Los géneros de opinión son aquellos que comentan las noticias de actualidad desde el punto de vista de quien lo escribe. Entre ellos están el editorial, la crítica y el artículo de opinión

A veces la línea que separa un artículo informativo de otro de opinión puede ser muy fina, desde el momento en que se considera que la propia selección de los hechos para contar y las palabras con que contarlos implica también una valoración personal.