Network: un mundo implacable
Es un “mundo implacable” la televisión…
Así se subtitula la película que acabáis de ver. Ganó cuatro Oscars: al mejor guión, al mejor actor protagonista (Peter Finch, que lo recibió a título póstumo, por su interpretación del presentador Howard Beale), mejor actriz protagonista (Faye Dunaway) y mejor actriz de reparto (Beatrice Straigh, la esposa traicionada) y también merece una mención especial el actor de reparto William Holden, un antiguo galán de Hollywood que encontró en esta película su “canto del cisne”.
Contestad a las preguntas que os planteo sobre el filme:
1. ¡Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo! ¿Qué significa esta frase en la película? ¿Qué usos se hacen de ella?

2. ¿Recuerdas algún momento en que la gente haya salido a la calle por algún programa televisivo? Seguro que encuentras un montón de ejemplos.
3. ¿Encuentras alguna relación de este post con el de “responsabilidad televisiva”? ¿Por qué?
4. Analiza el discurso que hace Beale en uno de los momentos cruciales de la película:
Usted y otros 62 millones de americanos están escuchándome ahora. Porque menos del tres por ciento de ustedes leen libros. Porque menos del quince por ciento de ustedes lee periódicos. Porque la única verdad que ustedes conocen es la que se cuenta a través de la televisión. Justo ahora, existe una generación completa que nunca ha conocido nada que no salga del tubo de la televisión. Este tubo es el evangelio, la ultima revelación. Este tubo que puede fabricar o derribar Presidentes, Papas y Primeros ministros. Ese tubo que es la más terrible, la más maldita fuerza divina en un mundo global sin Dios. […] La televisión no es la verdad. La televisión es un maldito parque de atracciones. La televisión es un circo, un carnaval, una trouppe itinerante de acróbatas, cuentistas, bailarines, juglares, monstruos de barraca de feria, domadores de leones y jugadores de fútbol. Estamos en el negocio de matar el aburrimiento. Si quieren saber la verdad, acudan a Dios, acudan a sus gurús, búsquenla en ustedes mismos porque es en el único lugar donde van a encontrar la auténtica verdad. Pero amigos, nunca van a obtener ninguna verdad de nosotros. Nosotros les diremos cualquier cosa que quieran oír. ¡Nos encanta hacerlo! […] Y no importa en qué problemas se halle nuestro héroe favorito, no se preocupe. Sólo mire su reloj, y dentro de una hora, él saldrá airoso de cualquier situación. Nosotros le diremos cualquier mierda que quieran oír. Manejamos ilusiones, amigos. ¡Nada de ello es verdad! Pero ustedes sentados ahí día tras día, noche tras noche, gente de todas las edades, colores y credos - nosotros somos lo único que conocen. Están empezando a creer en las ilusiones que tejemos aquí. Están empezando a creer que este tubo es la realidad y que sus propias vidas no son reales. Hacen lo que el tubo les dice. Visten como el tubo les dice, comen como en el tubo y educan a sus hijos como en el tubo. Incluso piensan como en el tubo. Esto es una locura colectiva. Ustedes son maníacos. En el nombre de Dios, ustedes son la realidad. Nosotros somos ilusión. Así que apaguen sus televisores. Apáguenlos ahora. Apáguenlos y déjenlos apagados. Apáguenlos en medio de esta frase que les estoy dirigiendo ahora. ¡Apáguenlos!
Aporta al menos tres argumentos a favor de la argumentación de Finch y tres en contra. A ver si podemos hacer un buen debate.