Célebres planos secuencia

Publicado en Cine por paulava 10:37 pm Jueves, 3 Abril 2008

Un plano secuencia es todo un reto para cualquier director o directora de cine. Necesita de una planificación y ejecución absolutamente perfecta, ya que no puede arreglarse en la sala de montaje. Orson Welles, uno de los directores más influyentes en el lenguaje cinematográfico, realizó un fabuloso ejercicio de estilo en la película “Sed de mal”, que comienza con un plano secuencia de nada más y nada menos que cinco minutos, todo ello aderezado con todo tipo de movimientos de cámara, incluida una grúa.

Otro caso de virtuosismo en la dirección es “La soga”, una típica película de suspense que no pasaría de ser una de las menos brillantes películas del maestro Hitchcock si no fuera porque ¡está rodada en un solo plano! Los únicos cortes que se ven son los que Hitchcock necesitaba para cambiar de rollo a la cámara donde se estaba grabando, que solucionaba haciendo que los actores pasaran delante de ésta y hubiera un fundido en negro coyuntural.

Algunos cineastas actuales han querido también hacer su “ejercicio de estilo particular”. Aquí tenéis un par de ejemplos más:

Planos, escenas y secuencias

Publicado en Cine por paulava 9:15 pm Jueves, 3 Abril 2008

¿Cómo  construyen sus historias las películas? La respuesta a esta pregunta, en el fondo, no va a diferir mucho de la que podría darse para cualquier otra forma narra­tiva. Y es que también en el cine, la suma de muchas pequeñas piezas es la que va, progresivamente, formando el todo. En las películas, estas piezas reciben el nombre de planos, escenas y secuencias.

La materia prima obtenida tras la fase de rodaje de una película se compone de un sinfín de tomas de cámara. El proceso de montaje consistirá en seleccionar las tomas idóneas, recortarlas cuando tan sólo sea re­querido un fragmento determinado de las mismas, y empalmarlas con las tomas contiguas para dar lugar al montaje final.

El plano, unidad básica de la narrativa cinematográfica, no es más que una serie de imágenes captadas mediante una cámara de forma continua, es decir, aquello que la cámara registra cada vez que empieza a filmar, desde el grito de “¡acción!” hasta el de “¡corten!”. 

La denominación de los planos es la misma que hemos utilizado para el encuadre de imágenes fijas (general, plano medio, plano americano, primer plano, detalle, etc.), así como las angulaciones (nadir, cenital, picado, contrapicado, frontal) aunque evidentemente, los movimientos de cámara enriquecen las posibilidades. Ya veremos los movimientos de cámara más usuales un poco más adelante.

Los planos se unen para formar una escena, a la que podríamos definir como un fragmento del relato fílmico que se desarrolla en un único escenario y que carece de sentido dramático completo en sí mismo.

Una secuencia, en cambio, sí que tiene sentido dramático por sí misma. De hecho, se considera la unidad narrativa fundamental para la articulación del relato cinematográfico. En ella se plantea, desarrolla y concluye un cierto conflicto dramático con entidad autónoma. Aunque no siempre es fácil delimitar los límites de una secuencia, quizá el modo más intuitivo y eficaz de hacerlo consista en identificar los momentos en que ese foco de atención dramática varía, conduciendo la acción hacia otro ámbito diferente.

Existe un tipo de plano muy peculiar, el llamado plano secuencia. Éste es sin duda el tipo de plano más complicado de rodar, porque no es otra cosa que una secuencia completa rodada en un mismo y único plano, normalmente en movimiento. Ciertamente, el plano secuencia es difícil de llevar a cabo porque para rodarlo hace falta poner en marcha toda la maquinaria de la película: el escenario, los actores, los movimientos de la cámara, los diálogos, etc.