Transiciones

Publicado en Cine por paulava 3:00 pm Domingo, 6 Abril 2008

Si los planos son las palabras del cine, las escenas son las frases y las secuencias son los párrafos, las transiciones son los signos de puntuación.

Hay miles de maneras de pasar de un plano a otro. Las más comunes son:

  • Corte

Su trata de la transición más habitual en la actualidad. El corte es una transición tan rápida que precisamente está pensada para que no sea captada por el ojo humano: simplemente desaparece un plano y es sustituido por el siguiente en décimas de segundo.

Un uso característico de este tipo de transición consistente en realizar cortes a lo largo de una determinada acción que vemos en pantalla, y mostrarla de principio a fin en mucho menos tiempo del que se precisaría para realizarla en la realidad. Las películas están llenas de este tipo de transiciones que aceleran el ritmo de la película cuando el director decide que no es necesario mostrar todo el contenido.

Un caso especialmente llamativo de este tipo de transición es el que tiene lugar repetidamente en la escena del asesinato de Janet Leigh en Psicosis. Según confesión de Hitchcock, la cámara ocupó setenta posiciones diferentes en su filmación. La escena contiene múltiples cortes y dura cuarenta y cinco segundos. Hitchcock tardó siete días en filmarla.

  • Barrido

La transición de barrido sugiere un desplazamiento vertiginoso de la cámara a través de numerosos escenarios desde el plano antecedente hasta quedar detenida en el plano elegido. Durante el espacio de tiempo que dura esta transición, lo único que observa el espectador es un desplazamiento acelerado de colores y formas por completo indistinguibles. De ordinario expresaría simultaneidad de acciones entre los dos planos, aunque a veces también se usa para expresar el paso del tiempo:

  • Cortinilla

Se trata de una transición hoy en día poco frecuente, pero que se utilizó mucho en el Hollywood de los años treinta y cuarenta. La cortinilla consiste en hacer emerger un nuevo plano que desplaza al anterior en el mismo encuadre, algo así como un telón que se cierra por encima del plano antecedente. Visualmente, lo que observa el espectador no es más que una línea que atraviesa la pantalla de un extremo a otro.

Existen multitud de maneras de configuración de cortinillas. De ordinario son oblicuas, horizontales o verticales, pero también pueden surgir a partir de otro tipo de formas geométricas, como cuadrados, espirales o círculos. Seguramente estaréis familiarizados con este tipo de transiciones gracias al programa Powerpoint o similares.

  • Encadenado

El encadenado es un tipo de transición creada para dar la sensación de un cierto adelanto o retroceso en el tiempo, que pueden ser horas, días o incluso años. La diferencia con el corte es que el encadenado es una técnica perfectamente visible para el espectador (lo normal es que transcurra entre medio segundo y dos segundos). Además, otorga a las imágenes una inusual delicadeza y una fluidez narrativa extrema.

En sí mismo el encadenado consiste en entrelazar dos planos, uno saliente y otro entrante. En un breve lapso de tiempo, el primero va desapareciendo mientras que el segundo se hace paulatinamente nítido. Es, por tanto, una transición suave y agradable a la vista. Es usual que el encadenado pueda sugerir un cambio en el tiempo de la acción. El encadenado también es apropiado para indicar un cambio en el escenario de la acción desde el plano precedente hasta el que viene a continuación.

Dentro de este tipo de transición encontramos una variante denominada encadenado con “raccord”. Consiste en un encadenado, pero en este caso el elemento unitivo entre planos es un mismo elemento gráfico, que puede ser un objeto, una forma geométrica, una persona, etc. Hitchcock utilizó esta variante de raccord en la famosa escena de la ducha en Psicosis, cuando, tras el asesinato, un plano del desagüe da paso al plano detalle del ojo de Janet Leigh. En este caso, el raccord no es más que el elemento circular que comparten ambos planos

Otra variante es el desenfoque, donde en realidad la única diferencia es el lapso de tiempo que dura la transición. En el caso del desenfoque éste es mucho más amplio. Un uso muy común de este recurso es la narración de sueños o recuerdos.

  • Fundido

Existen principalmente dos tipos de fundidos: en blanco y en negro, aunque lógicamente se pueden usar colores diversos. La técnica consiste en que el plano saliente adopta ese color, negro o blanco generalmente, el cual permanece en pantalla durante unos instantes hasta dar paso al plano siguiente, que abre desde el mismo color.

En realidad, mientras que el corte, el encadenado o el desenfoque conectan los planos, transiciones como el fundido o el barrido son más bien separadoras de imágenes, es decir, durante el tiempo que dura la transición ninguno de los dos planos aparece en pantalla. Hay pues, una pausa, normalmente mínima, pero suficiente para ralentizar la narración.

Lo más frecuente es que las películas adopten el color negro para el fundido. Pero, además, en muchas de ellas se usa como elemento una parte narrativa de la misma secuencia. A modo de ejemplo, digamos que para fundir en negro puede utilizarse como enlace un personaje que sale de una habitación y apaga la luz, o un tren que entra en un túnel.

Asimismo, pueden usarse también elementos narrativos para introducirlo: la luz del sol o de una bombilla, por ejemplo, o el humo de un cigarro cuyas volutas invaden gradualmente la pantalla.

El fundido en blanco tiene además una diferencia significativa respecto del fundido en negro o en cualquier otro color: la capacidad de sugerir evocación y recuerdo.