REFLEXIONAR PARA CAMBIAR, CAMBIAR PARA MEJORAR

10 06 2015

A lo largo del curso, año tras año, escuchamos muchas veces los mismos comentarios,  diagnosticamos los mismos problemas, y probablemente hay uno que ganaría por goleada: tenemos alumnos y alumnas que no trabajan, que tiene conductas disruptivas en clase, que lo que hacemos no les interesa,…

Es un hecho que la gestión del aula es cada vez más complicada y que el rendimiento académico está íntimamente ligado con la atención, la convivencia, la motivación y las relaciones que se establecen todos los días entre el alumnado y el profesorado.

Es fundamental reflexionar sobre los que hacemos para mejorar. Los problemas suelen ser comunes luego no tiene sentido resolverlos por separado y, como diría Vaello, el profesorado empuje en la misma dirección es un plus para el alumno. Creo que es evidente que el individualismo del profesorado resta eficiencia al proceso educativo.

Ver cada clase como algo aislado es un grave error. Cada sesión de clase repercute sobre las demás, las mías y las de otros, sobre todo en lo referente a actitudes, hábitos de trabajo y técnicas de aprendizaje. Es importantísimo ser conscientes de que plantearnos objetivos comunes sobre los problemas detectados, es la manera de ir avanzando. Y eso tenemos que hacerlo el profesorado, nadie va a venir a resolvernos los problemas.

Lo bueno sería compartir problemas y soluciones, claro. Tenemos que plantearnos los problemas, buscar las posibles soluciones, seguro que entre todos las encontramos. ¿Y dónde se resuelven los problemas de gestión de aula? Creo que es evidente, lo puntual, lo leve, se resuelve dentro; lo recurrente, lo grave, se resuelve fuera del aula.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la forma que tenemos cada uno de nosotros y de nosotras de enfrentarnos a las situaciones, vamos a usar términos muy en boga cuando se habla de estos asuntos, tenemos que ser proactiv@s aunque en muchas ocasiones seamos reactiv@s. Para una persona reactiva la responsabilidad siempre es externa, del alumno, de su familia, de la Administración, aunque claro, si yo tengo el problema tendré que dejar de ser “sufridora” y tendré que “buscar soluciones”, ver el problema como una oportunidad para mejorar.

Cuando algo no funciona hay que cambiar, y los cambios son reales cuando la comunidad educativa, sobre todo el profesorado, toma conciencia y siente la necesidad de cambiar, inicia un proceso de reflexión y comienza a modificar su práctica.

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