OBRAS DE CONTENIDO CRÍTICO Y POLÍTICO

22 09 2010

1. Fugitivo, Laurent Maffre, Sins entido (B/N).

Adaptación de un libro del  periodista francés Albert Londres en el que denuncia el sistema penitenciario que Francia, a finales del siglo XIX, estableció en su colonia de La Guayana.

2. La guerra de trincheras, Jacques Tardi, Norma (B/N).

Reúne historias independientes que reflejan una misma realidad : la brutalidad de la Gran Guerra. La reciente reedición en tapa dura es la que merece un trabajo tan excelente. Y cuya lectura se puede complementar ahora con la de ¡Puta guerra! Realizado en colaboración con Jean Pierre Verney, el álbum repasa cada año de guerra. Las páginas se organizan mediante tres grandes viñetas  apaisadas, que se suceden como tomas panorámicas de un noticiero y adopta la pariencia de un documental gráfico,  con un intencionado uso  del color, que pasa del vivo cromatismo con que se representan los primeros meses de guerra  a los sombríos tonos  del final .

3. Partida de caza, Enki Bilal, Norma. Disponible en la Biblioteca.

Visión descarnada de los desaparecidos regímenes comunistas del Este. El dibujo es ya el del Bilal de la trilogía La feria de los inmortales o la tetralogía del Monstruo. El guión de Pierre Christin es excelente. Años después los dos autores repetirán colaboración en El viaje de Lena. Norma ha reeditado Partida de caza junto con otro interesante trabajo de Bilal, Las falanges del orden negro, en un volumen único títulado Fin de siglo.

4. Cuerda de presas, Jorge García y Fidel Martínez, Astiberri (B/N).

Con un estilo gráfico duro, con perfiles expresionistas, Fidel Martínez dibuja  las historias escritas por Jorge García, en las que se recupera la memoria de la dura represión que, tras la Guerra Civil,  sufrieron  las mujeres del bando perdedor.

5. Paracuellos (6 volúmenes. Hay reedición en un solo volumen), Carlos Giménez, Glénat  (B/N).

Carlos Giménez pasó parte de su infancia en un hogar del Auxilio Social. De sus recuerdos de niño de la posguerra extrae el argumento para estas memorias amargas, divertidas, dolorosas,  que reflejan  mejor que un libro de historia  cómo era el ambiente moral en la España de Franco.

6. Las aventuras de Max Fridman. ¡No pasarán! (1, 2 y 3), Vittorio Giardino,  Norma.  Disponibles en la Biblioteca.

Uno de los mejores tebeos sobre nuestra Guerra Civil, vista desde la retaguardia de una República ya agonizante. (Las aventuras de Max Fridman se extienden a lo largo de otros títulos como La puerta de Oriente o Rapsodia húngara, también en Normal.) Ya está disponible en las librerías la edición integral.

7. Palestina. En la franja de Gaza, Joe Sacco, Planeta-DeAgostini (B/N).

Dura denuncia de las condiciones de vida en los territorios palestinos que ocupó Israel durante muchos años y que sirve aún como testimonio para entender aspectos de un largo conflicto, que se prolonga en un presente sin esperanza para el pueblo palestino.

8. Gorazde. Zona protegida, Joe Sacco, Planeta- De Agostini (B/N).

9. Fábulas de Bosnia, Tomaz Lavriz, Glénat  (B/N). Disponible en la Biblioteca.

Los dos títulos anteriores abordan la guerra de los Balcanes: la penúltima vergüenza de Europa.

10. La Conspiración, Will Eisner, Norma (Bitono).

11.  1928. Una historia de Hamburgo, Matz Mainka, Astiberri (B/N).

12. Maus, Art Spiegelman, Planeta-De Agostini (B/N).

13. Auschwitz,  Pascal Croci, Norma (B/N).

14. Yossel, Joe Kubert, Norma (B/N).

El exterminio de casi toda la población judía de Europa -la Shoah, como se denomina en hebreo, “catástrofe”,”destrucción”-   perpetrado por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, es el mayor crimen de la historia. En La Conspiración, Will Eisner explica, en parte,  el origen del antisemitismo y el odio racial que desembocó en la Shoah.  1928. Una historia de Hamburgo, de Matz Mainka, ilustra el ascenso brutal del nazismo. Art Spiegelman se sirvió de los recuerdos de su padre, superviviente de los campos, para recrear en Maus la verdad del Holocausto, que se puede comprender leyendo también el Auschwitz  de Pascal Croci o el Yossel de Joe Kubert.  Y aunque no sean cómics, puedes echar un vistazo a Rosa Blanca y  El diario de Erika de Roberto Innocenti. Disponibles en la Biblioteca. Y recién publicado: Judenhass, de Dave Sim, en Ponent Mon. También, La búsqueda de Eric Heuvel, Ruud van der Rol y Lies Schnippers, en Planeta-DeAgostini, Por nuestra cuenta de Miriam Katin, en Ponent Mon, y Ana Frank. La biografía gráfica de Sid Jacobson y Ernie Colón, publicado por Norma. Disponible en la Biblioteca.

15. Emigrantes, Shaun Tan, Barbara Fiore Editora (Bitono).

Es un libro especial, pues no tiene texto. Presentadas como un álbum de fotos antiguas, las imágenes hiperrealistas y al mismo tiempo evocadoras de una atmósfera onírica, narran la aventura de la emigración: el extrañamiento, la soledad, el miedo y la esperanza. Como todo lo que publica Barbara Fiore, el libro es de bella factura y edición impecable… Y caro.

16. Persépolis, Marjane Satrapi, Norma (B/N).

Persépolis es un cómic autobiográfico en el que la autora, Marjane Satrapi, se sirve de su memoria personal y la de su familia para contar críticamente la reciente historia de su país, Irán.

17. Medz Yeguern. La gran catástrofe, Paolo Cossi,  Ponent Mon (B/N).

Primer trabajo publicado en España del dibujante italiano Paolo Cossi y en el que recuerda la tragedia que vivió el pueblo armenio en 1915, cuando los gobernantes turcos decidieron aniquilarlo empleando “todas las muertes posibles”. Una buena forma  de conocer el primer y casi siempre olvidado  genocidio del siglo XX.

18. Garduño en tiempos de paz, Philippe Squarzoni, La Oveja Roja (B/N).

Interesante propuesta de Philippe Squarzoni en la que analiza las   posibilidades de resistencia que quedan en el actual mundo globalizado.

19. Reyes disfrazados, James Vance y Dan Burr, Norma. (B/N).

Reyes disfrazados es una tragedia americana, la de la Gran Depresión de los años 30, que hundió a millones de ciudadanos estadounidenses en la miseria. Las fotografías de Dorothea Lange o Walker Evans y los libros de John Steinbeck o James Agee han preservado en la memoria aquellos tiempos sombríos. Con un excelente guión de James Vance -que no puede ocultar su procedencia literaria- y un dibujo algo confuso de Dan Burr, Reyes disfrazados recuerda, en la odisea de su protagonista, un chaval desarraigado llamado Fred Bloch, el trágico destino de otros muchos:  los viajes en los techos de los trenes, la represión policial,  los enfrentamientos entre huelguistas y matones contratados por la patronal, la miseria y la solidaridad de las hoovervillesReyes disfrazados es, en estos tiempos de crisis,  una lectura muy recomendable.

20. Groenlandia-Manhattan, Chloé Cruchaudet, Norma.

El comandante Robert Peary conquistó el Polo Norte en 1908, tras intentarlo varias veces. De una de estas expediciones por Groenlandia, regresó en 1897 a Nueva York acompañado de un grupo de inuits. Fueron exhibidos como fenómenos de feria y estudiados detalladamente con el propósito de confirmar las teorías pseudocientíficas racistas del momento y que explicaban el desarrollo tecnológico del “hombre blanco” por una supuesta superioridad biológica, lo que le imponía deberes hacia las “razas inferiores” -la tarea del hombre blanco, que cantó Kipling- al tiempo que le concedía el derecho a explotar recursos naturales o a destruir formas de vida juzgadas como primitivas. Todos los  iniuts que acompañaron a Peary murieron de tuberculosis, excepto un niño, Minik, que fue adoptado por el conservador jefe del Museo de Historia Natural. Un día, Minik descubrirá allí expuesto el esqueleto de su padre, Quisuk, y comenzará así su lucha por regresar a Groenlandia. Esta es parte de la historia que nos presenta Chloé  Chruchaudet en Groenlandia-Manhattan, una historia narrada ágilmente mediante la contraposición de dos figuras trágicas: Minik, víctima de una dominación colonialista, y Robert Peary, víctima de una ambición de conquista que al final termina en fracaso. Un excelente cómic que fue premiado en el festival de Angoulême de 2008 con el Gran Premio Goscinny.

21. Logicomix. Una búsqueda épica de la verdad, A. Doxiadis-C.H.Papadimitriou y Alecos Papadato-Annie Di Donna, Sins Entido. Disponible en la Biblioteca.

Este cómic es un desafío. El lector habitual de cómics se encontrará con un voluminoso tomo en el que se narra, nada más y nada menos, que la lucha de Bertrand Russell por… ¡dotar a las matemáticas de un sólido fundamento lógico! Y, sin embargo, los autores logran salir con éxito de tan complicado reto. Y la razón de este logro se debe a la acertada organización del relato en varios estratos narrativos y cronológicos que se relacionan. La aventura intelectual de hombres como Russell, Wittgenstein o Gödel se presenta como relato del personaje de Russell en una conferencia a comienzos de la Segunda Guerra Mundial; una  remembranza de su vida y la de los lógicos y matemáticos más eminentes de las primeras décadas del siglo XX. Este relato autobiográfico se ve interrumpido frecuentemente por interpelaciones al y del público. Y todo ello es comentado por los autores del cómic, los matemáticos Apostolos Doxiadis y Christos H. Papadimitriou, y por los dibujantes Alecos Papadatos y Annie Di Donna, que se incluyen como otros personajes más. Esta estrategia autorreferencial sirve para explicar el proceso de creación del cómic, aporta información sobre los aspectos teóricos más difíciles para un lector medio, corrige los posibles desvíos interpretativos y permite establecer una conexión cronológica entre el pasado y el presente. El resultado es una lectura amena y, en muchos momentos, apasionante. Y una demostración de la capacidad del cómic para servir de vehículo a todo tipo de contenidos.

22. Puta fábrica, Levaray y Efix, La oveja roja (B/N).

Jean-Pierre Levaray publicó en 2002 su  novela Puta fábrica, escrita durante los turnos de noche en la planta química en la que trabajó durante treinta años. Es relato de la resistencia frente al trabajo embrutecedor y la explotación, por lo que no es extraño que, en esto tiempos de supresión de derechos laborales, el libro fuera muy bien recibido, con más de 10. 000 ejemplares vendidos. El cómic, dibujado por Efix con un estilo eficaz y expresivo, es otro medio de difundir  el grito de rebeldía de Jean -Pierre Levaray.

23. Cuadernos ucranianos, Igort, Sins Entido.

Del dibujante italiano Igort (Cagliari, 1958), la editorial Sins Entido ha publicado 5, el número perfecto y Fast Waller, una biografía del mítico pianista de jazz. Pero ahora presenta un trabajo totalmente distinto.  Estos Cuadernos ucranianos son, como reza el subtítulo, Memorias de los tiempos de las URSS, un estremecedor “cómic-reportaje” en el que Igort  da forma visual a los testimonios recogidos tras dos años de visitar Ucrania. La memoria histórica se alimenta de los recuerdos de la gente común, víctima en la mayor parte de los casos de un sistema totalitario causante de una de las mayores tragedias de la historia contemporánea: “el Holodomor”, como se denomina en ucraniano a la gran hambruna provocada por el régimen de Stalin entre 1930 y 1936. Algunas fuentes hablan de cerca de 7.000.000 de víctimas, mediante deportaciones y requisas de trigo, que causaron centenares de miles de muertos y estremecedores casos de canibalismo.  La destrucción de la extensa clase de pequeños y medianos propietarios agrícolas -motejados de kulaks, “terratenientes”- refractarios a la colectivización, es considerada como un genocidio comparable al del pueblo armenio o a la Shoá, sin que hasta la fecha haya tenido un reconocimiento internacional  similar y sin que sus víctimas hayan recibido la reparación del recuerdo. Este álbum de Igort, cuidadosamente editado por Sins Entido, contribuye a corregir esta injusticia.

24. Callejón rojo, Séra, Norma.

Callejón rojo es la primera parte de la trilogía que Séra dedica a la tragedia de su país de origen, Camboya (los otros dos volúmenes del ciclo, L’eau et la terre y Lendemains de cendres, no han sido traducidos al castellano). En este primer álbum, Séra narra la derrota de las fuerzas que habían combatido  a los jemeres rojos. Con las unidades comunistas a las puertas de la capital Phnom Pehn, los restos del ejército nacionalista buscarán, en medio de la desbandada y de la traición, una muerte honorable. La confusión de los combates y la violencia sin sentido que se desata por todas partes son el preludio de una época oscura para el pueblo camboyano: la dictadura de Pol Pot y el genocidio de más de tres millones de personas. El padre de Séra fue una de ellas. A su memoria está dedicado esta obra.

25. Rebétiko. La mala hierba, David Prudhomme, Sins Entido.

La historia moderna de Grecia está marcada por el fracaso de la Megali Idea, la “Gran Idea “que alimentó los sueños irredentistas desde los tiempos de la independencia y que aspiraba a reunir a toda la población griega dispersa por los territorios de  lo que fue el antiguo Imperio bizantino. La guerra que Grecia perdió ante Turquía, tras la Gran Guerra, supuso que, a partir de 1922, millón y medio de griegos procedentes de Asia menor se desparramaran por la periferia de ciudades como Atenas o Tesalónica. Muchos tenían costumbres peculiares, como la música o  el gusto por el hachís. En este ambiente marginal, en un proceso similar al del tango o el fado, surgió el rebétiko, una música rebelde y antiburguesa, que el dictador griego Metaxas intentó reprimir. Esta es la historia que David Prudhomme narra magistralmente en Rebétiko, a través de las peripecias que un grupo de músicos viven a lo largo de una noche. Un cómic excelente.

26. Modotti. Una mujer del Siglo Veinte, Ángel de la Calle, Sins Entido, volúmenes I y II (B/N).

Tina Modotti es una figura fascinante. Actriz, fotógrafa, militante comunista, su nombre recorre la historia contemporánea en sus años más convulsos, y aparece asociado al de otros protagonistas del siglo XX, como el fotógrafo Edward Weston, el pintor Diego Rivera o el revolucionario Vittorio Vidali. Vivió en el México revolucionario, en la URSS estalinista, en la España en guerra…, los escenarios de las batallas y los conflictos de la política y el arte contemporáneos.  Ángel de la Calle ofrece, en un excelente cómic biográfico, un retrato de Tina Modotti y de su época. No ha sido el único en interesarse por la figura de Modotti: el dibujante italiano Paolo Cossi es autor de otra biografía gráfica y recientemente la editorial Astiberri publicó Un verano insolente, de Denis Lapière y Rubén Pellejero, centrado en la época mexicana de Tina Modotti.

27. El fotógrafo, Guibert, Lefèvre y Lemercier, Sins Entido.

La editorial Sins Entido ha reeditado el  integral de El fotógrafo, un cómic que en 2003 publicó en castellano, y en tres tomos, la editorial Glénat. El fotógrafo es un cómic distinto. Distinto por su contenido: el viaje clandestino que el fotógrafo Didier Lefèvre realizó, acompañando a un equipo de Médicos Sin Fronteras, desde Pakistán al Afganistán ocupado por las tropas soviéticas. Un reportaje fascinante sobre un país que en 1986 estaba en guerra y que, casi treinta años después, sigue en guerra.Y El fotógrafo es distinto por su forma. Porque tanto las viñetas -con el excelente estilo gráfico de Emmanuel Guibert y el color de Frédéric Lemercier- como las fotografías tomadas por Lefèvre comparten la narración. Un doble lenguaje visual perfectamente conjuntando para contar unas historia que no debemos olvidar.

28. Un largo silencio, Francisco Gallardo Sarmiento y Miguel Gallardo, Astiberri (Bitono).

En 1997 Edicions de Ponent publicó Un largo silencio, un álbum de pequeño tamaño con apenas 60 páginas. Lo firmaban  Miguel Ángel Gallardo -el creador de «Makoki»-  y Francisco Gallardo Sarmiento, su padre. «El largo silencio» del título es el que Francisco Gallardo guardó durante los cuarenta años que duró la dictadura franquista. Ese fue el destino de los que lucharon en el bando perdedor de la Guerra Civil. Un largo silencio se presenta como unas «memorias» escritas por Francisco Gallardo Sarmiento y que  adoptan la pariencia de un texto mecanograficado, que se completa con dibujos y páginas de cómic.  Quince años después de su primera edición, la editorial Astiberri ofrece la segunda ampliada y enriquecida con nuevos materiales.

29. Una vida en China, Li Kunwu y P. Ôtié, Astiberri (B/N).

Con la colaboración de P. Ôtié en el guión, Li Kunwu ha dibujado la reciente historia de su país en una trilogía que lleva por título genérico Una vida en China.  Autobiografía personal, crónica familiar, testimonio histórico,  cada tomo de Una vida en China ofrece al lector un relato interior de la historia colectiva y sus efectos en cada individuo. El tiempo del padreEl tiempo del Partido y El tiempo del dinero despliegan, de manera directa y valiente, un enorme fresco  de las luchas, las tragedias, las esperanzas y los éxitos de un país que se ha transformado en una potencia mundial.

30. Metralla, Rutu Modan, Sins Entido.

Metralla, de la dibujante israelí Rutu Modan, desarrolla a través de la peripecia de sus personajes un retrato indirecto de la sociedad israelí, una sociedad acostumbrada a la violencia y en la que conviven sensibilidades encontradas.  El punto de partida es la ausencia  un personaje: Gabriel. Su joven amante, Numi, convencida de que Gabriel es la única víctima no identificada de un atentado terrorista, acudirá a su hijo Kobi para poder identificarlo. Resentido con su padre, la búsqueda de las pruebas que confirmen el fallecimiento de este, avivará en Kobi el deseo de ajustar cuentas con su progenitor y les llevará a conocer diversos ambientes y personas. Con estilo limpio y preciso, Rutu Modan ofrece al lector, a través  una amplia galería de tipos humanos,  una imagen de lo diversa y  plural que es la sociedad israelí. Una buena forma de desmentir la visión simplista que se tiene en España de un país como Israel.

31. El juego de las golondrinas, Zeina Abirached, Sins Entido (B/N).

Zeina Abirached narra en El juego de las golondrinas una historia simple: las horas que ella y su hermano pasan, acompañados por algunos vecinos, mientras su ciudad, Beirut, sufre una noche de bombardeos. Sus padres, atrapados en otro punto de la ciudad en guerra, no podrán reunirse con ellos hasta mucho más tarde. Un argumento sencillo y con el que, sin embargo, logra contar al lector toda la trágica y absurda guerra que destruyó el Líbano entre 1975 y 1977. La normalidad de los costumbres, de los gustos, de las ilusiones de los personajes contrastan con la anormal ferocidad de unos combatientes que siempre quedan fuera de campo. Zeina Abirached despliega un variado repertorio de recursos gráficos para articular esta crónica de un país arruinado y, aunque se la ha reducido a la condición de una simple imitadora de Marjane Satrapi, nosotros creemos que es una narradora gráfica muy estimable. Sins Entido también ha publicado de Zeina Abirached Me acuerdo. Beirut, otro trabajo que está en la misma línea que El juego de las golondrinas.

32. Brune, Emmanuel Guibert, Edicions de Ponent.

Brune es un magnífico cómic, con el que Emmanuel Guibert representa el ascenso del nazismo en la Alemania de 1933. Con un estilo pictórico hiperrealista logra captar el asfixiante clima de corrupción moral que hizo posible la dictadura fascista de Hitler. La trama se articula en torno a dos grupos de personajes , cuyos destinos  se entrecruzan inevitablemente: el primer grupo lo forman el personaje de Adolfo Hitler, el del enigmático Gustav Hinkefuss -que da a la historia un carácter mefistofélico- y el de personajes secundarios como el de Dietrich, voluntario en la SA.  Y frente a ellos, el intelectual judío Werner, su novia de origen ruso Nina y el profesor de música Julius, que representan «la otra Alemania», la de la resistencia clandestina. Lamentablemente, Guibert no pudo completar la historia en una segunda parte. Pero esta primera -y única- entrega de Brune es excelente. Lástima que la edición en española ofrezca una traducción tan poco cuidada. Aun así, Brune es un cómic imprescindible.

33. Un viaje entre gitanos, Guibert y Keler, Sins entido.

En Un viaje entre gitanos Emmanuel Guibert repite la fórmula que, con tanto acierto, empleó en El fotógrafo (recientemente reeditado en formato integral).  En este caso, sigue las andanzas de Alain Keler, a quien su compromiso con la situación de las comunidades gitanas -los «romaníes» del libro- le llevó durante diez años por toda Europa, para ser testigo de la marginación y represión que confina a muchos grupos de gitanos en guetos de miseria y exclusión. Muchas de las fotos tomadas por Alain Keler se integran en el álbum gracias a la magnífica maquetación de Frédéric Lemecier, que ya colaboró con Guibert en El fotógrafo. El libro se completa con interesantes apéndices y notas documentales. Un viaje entre gitanos es más que un cómic.

34. Los fantasmas de Ermo: 1. El fuego, 2. La columna y 3. La última esperanza, Bruno Loth, Kraken.

Bruno Loth cuenta la Guerra Civil a través de un personaje especial y de una manera especial: el pequeño Ermo, un niño huérfano acogido por las gentes de un circo y al que rodean las sombras protectoras de sus difuntos padres, sin que se sepa si estas presencias son realidad o ilusión. Lo cierto es que con su intervención Ermo y sus amigos escaparán de grandes peligros cuando se vean envueltos en los acontecimientos iniciales del conflicto. Como tantos otros españoles de la época, se verán obligados a tomar partido. Lo harán por la bandera rojinegra y lucharán junto a los obreros anarquistas contra la sublevación fascista en Barcelona. En los dos últimos tomos, la lucha les llevará hasta la figura legendaria de Durruti. El uso de grises y rojos es, como confiesa Loth, un homenaje a la causa libertaria.

35. Los años Sputnik, Baru, Astiberri.

Astiberri publica el integral de Los años Sputnik,  una serie de cuatro volúmenes (El penalti, ¡El jefe soy yo!¡Bip bip!¡Los cornudos son unos mendrugos!) en la que Baru evoca la infancia de los años 50 en los barrios obreros del norte de Francia. Con mucho humor y una buena dosis de ironía, Baru logra retratar la vida de las clases populares con sus contradicciones y esperanzas: el desarraigo de los emigrantes, la lucha por la independencia de Argelia, la implantación del partido comunista, la escuela autoritaria, la lucha sindical…

Baru cree que el cómic debe contribuir a cambiar la sociedad:  «Me he propuesto como objetivo poner en primer plano, en todos mis álbumes, a la gente humilde, a las clases trabajadoras, a los olvidados de la Historia.»

36. El cuento de una rata mala, Bryan Talbot, Astiberri.

El cuento de una rata mala es un cómic clásico. Bryan Talbot lo publicó en 1993 y muy pronto fue reconocido como una obra esencial del cómic europeo de la última década del pasado siglo. Además de su magistral tratamiento gráfico, Bryan Talbot asumía el riesgo de abordar un tema tabú: el de los abusos sexuales en el seno de la familia. Y lo hizo narrando las andanzas de Helen Potter, una adolescente que huye del hogar para escapar de los abusos de su padre. Su fuga, llena de dificultades, es un viaje de autoconocimiento y curación. Este mundo duro y sucio  se entremezcla constantemente con la evocación del mundo limpio e inocente de los cuentos de Beatrix Potter. De él extrae Bryan Talbot multitud de detalles que funcionan como contrapunto entre una adolescencia difícil y una infancia perdida.

 Planeta-DeAgostini  publicó este cómic en 1999 con el título de Historia de una rata mala. Ahora lo reedita Astiberri en una nueva edición renovada.

37. Yo, René Tardi. Prisionero de guerra en Stalag IIB, Jacques Tardi, Norma.

Pocos autores han denunciado la locura de la guerra como Jacques Tardi. Álbumes como La guerra de las trincheras y ¡Puta guerra!son imprescindibles para conocer el horror de lo que fue la Gran Guerra y reflexionar sobre el abismo irracional al que el nacionalismo y el belicismo pueden precipitar a los pueblos. Ahora, Tardi nos ofrece la crónica gráfica de la Segunda Guerra Mundial y lo hace con la voz de su padre, René Tardi. Combatiente en el cuerpo de blindados, fue hecho prisionero en el verano de 1940 y trasladado a un campo de prisioneros a orillas del Báltico, en Pomerania. Sus recuerdos se despliegan en forma de diálogo con el autor, quien se retrata en cada viñeta con la apariencia del chaval que escuchó, una y otra vez, las peripecias por las que pasó su padre. Cada página se articula en tres grandes viñetas apaisadas, lo que le da a la lectura una textura de documental en blanco y negro o de un álbum de fotos. Imposible no recordar el Maus de Art Spiegelman. La memoria de los que sufrieron la violencia nazi conservada en cómics para que nosotros la conozcamos y no  olvidemos. Yo, René Tardi. Prisionero de guerra en Stalag IIB es un cómic esencial.

38. Los surcos del azar, Paco Roca, Norma. Disponible en la Biblioteca.

Los surcos del azar de Paco Roca es un cómic excelente. Como en el caso de Maus o Yo, René Tardi. Prisionero de guerra en StalagIIB, que ya recomendamos semanas atrás, a través de los recuerdos de un personaje narrador el autor del cómic puede recuperar la verdad del pasado y reconstruir la memoria histórica, erosionada por el olvido interesado de quienes quieren borrar del presente toda huella de la heroica lucha de tantos españoles contra el fascismo. Porque eso es lo que cuenta Los surcos del azar: el combate y el sacrificio de los exiliados republicanos que se integraron en la 9, la 9ª compañía de la División Leclerc, los primeros en liberar París. La gesta de los luchadores antifascistas está magistralmente narrada por Paco Roca que demuestra en este cómic su absoluto dominio de los códigos de la novela gráfica.

39. La Gran Guerra, Joe Sacco, Reservoir Books (B/N).

 Con La Gran Guerra. 1 de julio de 1916: primer día de la batalla del Somme, Joe Sacco abandona la crónica de los conflictos contemporáneos (Palestina. En la franja de Gaza; Gorazde. Zona protegida) y echa una mirada al pasado, a uno de los episodios más sangrientos de la I Guerra Mundial: la Batalla del Somme, en la que cayeron  miles de soldados británicos. El plan de romper el frente ideado por el general  Douglas Haig fue un auténtico fiasco. Solo en la primera jornada murieron 21.000 hombres. Y precisamente es este primer día el que recrea Joe Sacco en un libro mural, un impresionante álbum desplegable de casi seis metros, sin texto, protagonizado, no por héroes individuales, sino por cientos de soldados anónimos, dibujados con un detallismo y un rigor documental extraordinarios. Joe Sacco narra  este primer día de batalla mediante un largo travelling que atraviesa el frente siguiendo el sentido de la lectura, de izquierda a derecha, pero que une al recorrido espacial el transcurso temporal de la jornada. Visualmente el lector recorre la línea de combate y asiste al paso de las horas. Una forma sorprendentemente moderna, aunque Saco confiesa haberse inspirado en el famoso tapiz de Bayeux.

El álbum se presenta en un sólido estuche y se completa con un cuadernillo documental en el que, además de las notas del autor, se puede leer un interesante estudio del historiador Adam Hochschild.

40. Nankín, Nicolas Meylander y Zong Kai, Kraken.

Kraken Ediciones publica Nankín, un cómic de Nicolas Meylander y Zong Kai. La ciudad de Nankin sufrió en diciembre de 1937 el asalto del ejército japonés. En las primeras semanas de ocupación,  la violencia desatada por las tropas niponas contra la población civil causará más de 300.000 muertos. Las torturas, abusos y violaciones ocurridas durante los meses siguientes sitúan Nankín en el mapa del horror trazado por los genocidios contemporáneos. Nankín tiene un estilográfico, heredero del lianhuanhua, una forma propia de cómic muy popular en China.

41. Patria, Nina Bunjevac, Turner (B/N).

Marjane Satrapi enseñó con Persépolis las posibilidades  que ofrece la novela gráfica  para, a través de la memoria personal y familiar, describir los grandes conflictos de la historia reciente. Un camino que han seguido otras autoras como Zeina Abirached, Lamia Ziaé o Rutu Modan.  A partir de ahora, a estos nombres habrá que unir el de Nina Bunjevac, una joven dibujante canadiense de origen serbio. Con Patria ha realizado un cómic excelente, imprescindible para comprender los enfrentamientos que destrozaron la antigua Yugoslavia. Y el recurso empleado es el mismo que el utilizado por las creadores antes citadas: la «visión interior» de  un conflicto, que solo se tiene si se ha vivido o se ha recogido de amigos y familiares la crónica oral que conforma y conserva la memoria colectiva. Si a la agilidad de la narración se añade el estilo gráfico, limpio, nítido, con tramas densas  y potentes contrastes de blanco y negro, lo que resulta es un trabajo sobresaliente.

Patria está publicado en la colección El Cuarto de las Maravillas de la editorial Turner.

42. La balada del Norte, Alfonso Zapico, Astiberri (B/N).

La balada del Norte de Alfonso Zapico   recupera la memoria de la de Revolución de Asturias.  Para entender lo sucedido en octubre de 1934, su autor desarrolla un profundo y documentado relato gráfico centrado en el entorno social, laboral y familiar de Apolonio, un rudo y carismático minero.  Frente a él, Tristán representa a la clase de los ricos, refinada, débil y enfermiza. Los dos mundos  se encontrarán a través de Isolina, la hija de Apolonio y novia de Tristán. La balada del Norte es una canción de amor y guerra. A ver si Asitiberri no tarda demasiado en publicar la segunda parte.

43. El sistema, Peter Kuper, Sexto Piso.

 Inspirándose en los grandes maestros de la novela sin palabras como Frans Masereel o Lynd Ward, en El sistema Peter Kuper describe la vóragine de la vida en las grandes urbes. Nueva York es el escenario de esta novela sin diálogos, que en sus tres partes, desarrolla la tragedia de los personajes anónimos atrapados en una red circular de corrupción y violencia. Y ambién de esperanza, porque, pese a la crudeza de las situaciones descritas, al final hay un futuro en la fuerza de la gente común. El sistema es una novela sin diálogos, pero no sin palabras. Sobre la representación muda de las acciones, resuenan las palabras  de los anuncios publicitarios, de los noticieros televisivos, de los titulares de la prensa, todo el ruido mediático que recubre con su manipuladora hipocresía la realidad de los de abajo. Narrada con un ritmo visual rápido, las vidas de los personajes se entrecruzan  y se encadenan. Todos estamos dentro dentro del sistema. Es mejor saberlo.

44. Alpha. Abiyán - Estación París Norte, Bessora y Barroux, Norma.

Bessora (guion) y Barroux (dibujo) firman un álbum de lectura impostergable. Porque nada es más urgente que asumir el drama de la emigración como el problema más acuciante de nuestro tiempo. Con este cómic, viajamos con Alpha Coulibaly desde Abiyán a las islas Canarias. Es la odisea de la travesía a través del Sáhara, el tránsito por una ruta de muerte y miseria, que solo algunos afortunados logran culminar. Este cómic, Alpha. Abiyán-Estación París Norte, obtuvo en 2015 el Premio Médicos Sin Fronteras. Con toda justicia.

45. La balada del Norte (Tomo 2) ,Alfonso Zapico, Astiberri.

Alfonso Zapico acaba de publicar la segunda parte de La balada del Norte.  Esta nueva entrega, que en un principio iba a cerrar la obra, se ha convertido en el segundo episodio de una trilogía. La crónica de la Revolución de Asturias se dilata y ralentiza gracias a unos recursos, con los que el dibujante de Blimea demuestra un completo dominio en la narración gráfica: multiplica los puntos de vista, alterna episodios épicos con otros más personales, mezcla el registro trágico con el humorístico; en fin, este segundo tomo de La balada del Norte consolida a Alfonso Zapico como un creador dueño de un estilo propio y seguro.  Y promete, cuando se complete la trilogía, que La balada del Norte será uno de los cómics fundamentales para entender mejor nuestro pasado.

46. El solar, Alfonso López, La Cúpula.

Alfonso López, un clásico del cómic español, retrata con humor los años negros de la dictadura franquista, y lo hace rindiendo un homenaje a los dibujantes y revistas de aquel momento.  Con personajes como Carpanta o la familia Ulises, en revistas como TBO o Pulgarcito, los creadores de entonces denunciaron una España hambrienta y aislada, bien diferente de la inventada por la propaganda oficial. Una visión lúcida e irónica de la España real, que Alfonso López recrea en El solar. Cómics como este, o como el Paracuellos de Carlos Giménez, ayudan a no perder la memoria.


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