OBRAS DE ENTRETENIMIENTO

22 09 2010

1. The league of extraordinary gentlemen I, Alan Moore y Kevin O´Neill, Planeta-De Agostini.

OJO: ¡Sólo recomiendo el tomo I!

Ambientado en un fantástico Londres victoriano, en sus páginas se dan cita personajes de grandes relatos de la época: Mina Murray (del Drácula de Bram Stoker), el Hombre invisible (de la novela homónima de H.G.Wells), Allan Quatermain (de Las minas del rey Salomón de H. Rider Haggard), el Dr.Jekyll/Mr.Hyde (creado por Robert L. Stevenson) y el capitán Nemo y su Nautilus (de Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne). Todos juntos forman The league of extraordinary gentlemen, en lucha contra malvados como Fumanchú (personaje creado por Sax Rhomer) y Moriarty (el mortal enemigo del gran Sherlock Holmes, el personaje de Arthur Conan Doyle). Por cierto, la versión cinematográfica de este cómic es pésima.

2. V de Vendetta, Alan Moore, Norma.

Popularizado por su versión cinematográfica, este cómic reflexiona sobre la resistencia a un poder despótico.

3. Batman: el regreso del Señor de la noche, Frank Miller, Norma.

Con este cómic, Frank Miller renovó el extenuado género de los superhéroes reinventando al personaje inventado por Bob Kane en 1939. Desde entonces han sido muchos los dibujantes que han creado su Batman, pero el de Miller es único.

4.   300, Frank Miller, Norma. Disponible en la Biblioteca.

Otra genialidad de Frank Miller. En esta ocasión, con el potente grafismo habitual y con el color a cargo de su esposa, Lynn Varley, logra un relato de dimensiones épicas, que cuenta con un fiel reflejo en su versión cinematográfica.

5. Hellboy. La mano derecha del destino, Mike Mignola, Norma. (Otros títulos de la serie: Semilla de destrucción, El gusano vencedor, El ataúd encadenado y otras historias, Despierta al demonio, Lugares extraños, La oscuridad llama, La cacería salvaje, El hombre retorcido y otras historias, etc…, todos en Norma.)

De un genio a otro. Hellboy, pese a lo repetitivo de algunos de sus argumentos, supone algo que un dibujante logra raras veces: la creación de un personaje, reconocible incluso por los que no leen cómics. Mignola tiene un estilo inconfundible, y sus guiones están llenos de elementos y referencias literarios, lo que añade un atractivo especial a sus historias. De hecho, en las dos últimas entregas de la serie, La oscuridad llama y La cacería salvaje, Mike Mignola se encarga exclusivamente del guión, dejando el dibujo y el color  a Duncan Fegredo y Dave Stewart. Y en El hombre retorcido y otras historias, Shawn Alexander y el gran Richard Corben colaboran dibujando dos de la tres historias del volumen.

6. Blacksad. Un lugar en las sombras, Díaz Canales y Guarnido, Norma. (Otros títulos de la serie: Antartic Nation, Alma roja y  El infierno, el silencio.)

Con un estilo gráfico muy americano -Guarnido ha trabajado para la Disney- y un guión de Díaz Canales también muy americano -a lo Dashiell Hammett-, se rinde en  Blacksad un homenaje al cine y la novela negros. Excelente.

7. El silencio de Malka, R. Pellejero y J. Zentner, Glénat. Disponible en la Biblioteca.

Rubén Pellejero (dibujo) y Jorge Zentner (guión) han realizado juntos muchos trabajos en colaboración (como Âromm 1 y 2. Disponible en la Biblioteca). En El silencio de Malka trasladan a tierras de Argentina -patria de Zentner- la figura legendaria del Golem.

8. Fagín el judío, Will Eisner, Norma.

Consciente de que el antisemitismo se alimenta de estereotipos difundidos a través del arte y la literatura, Eisner revisa la figura de Fagín,  personaje de la novela Oliver Twist, escrita por el escritor inglés Charles Dickens, y que refleja los prejuicios raciales de la sociedad europea del siglo XIX. Si en la novela, Fagín es el típico judío malvado y avariento, Eisner le da la vuelta al arquetipo y ofrece en su cómic una visión más justa.

9. Rose, Jeff Smith y Charles Vess, Astiberri.

Astiberri está publicando Bone, la obra de Jeff Smith. Con guión de Smith y dibujos del Charles Vess, este Rose es uno de los tomos extraordinarios con que se completa la serie. Independientemente del interés que el lector pueda tener en el trabajo de Smith, Rose es la única oportunidad, que tenemos por estos pagos, de disfrutar del arte de Charles Vess, además de las maravillosas ilustraciones con las que contribuyó al Stardust de Neil Gaiman, y que Norma publicó recientemente en edición impecable.

10. Usagi Yojimbo. Primeras andanzas, Stan Sakai, Planeta-De Agostini. (Otros  títulos de la serie: Samurái, El camino del vagabundo, La conspiración del dragón, Cabra solitaria y su hijo, Círculos,  La historia de Gen, Sombras de muerte,  Daisho, Al filo de la vida y de la muerte, Estaciones, Segadora, Sombras grises, La máscara del demonio, Segadora II , Halo de luna, Padres e hijo, Visiones de muerte e  La historia de Tomoe.) (B/N)

Stan Sakai es autor de un solo personaje: Usagi Yojimbo, un conejo samurái, un justiciero y valiente ronin errante, que,  como los de la película de Akira Kurosawa[1], pone siempre su espada al servicio de los débiles y los oprimidos.

11. Calvin y Hobbes. Un mundo mágico, Bill Watterson, Ediciones B. (O cualquier otro título de la colección: todos merecen la pena.) (B/N). Disponible en la Biblioteca.

12. El camino de América, Baru y Thevenet, Astiberri. Disponible en la Biblioteca.

La lucha de un boxeador de origen argelino por lograr el  éxito y el reconocimiento en una Francia  insensible a las demandas de sus colonias, que, como en el caso de Argelia, caminaban decididas hacia la independencia. Este álbum es una buena oportunidad para apreciar la calidad de Baru.

13. Ring Circus (1, 2 , 3 y 4), Chauvel y Pedrosa, Norma.

Con Ring Circus podemos seguir el largo y romántico viaje de un circo desde Francia hasta la Rusia imperial. Un crimen, un enigma y una historia de amor, servirán para mantener el interés por un guión y unos dibujos que, hay que admitirlo, van perdiendo fuerza.

14. Las torres de Bois-Maury (12 volúmenes), Hermann, Norma.

Hermann, autor de la escuela franco-belga, crea una de las mejores series de cómic histórico de ambiente medieval. Aunque cada episodio tiene un argumento independiente, hay una progresión narrativa que organiza y vertebra toda la serie. La calidad es uniforme: soberbia ambientación, fruto de una documentación cuidadosa, y dibujo y color de alta calidad.

15. Saigón-Hanoi, Cosey, Planeta- De Agostini.

La llamada telefónica de una adolescente solitaria  y un veterano de guerra que regresa a Vietnam. Con estos elementos y disociando los textos de apoyo y las imágenes, dispuestos en series superpuestas, Cosey logra escribir un gran relato que afirma valores como la amistad y la reconciliación.

16. Fog, Bonin y Seiter, Norma (Títulos publicados hasta ahora: 1.El túmulo, 2. El destino de Jane (Disponibles en la Biblioteca), 3. El devorador de almas, 4. Las arenas del tiempo, 5. La memoria robada y 6. Remember).

 El Londres victoriano de finales del siglo XIX es el escenario de esta serie de intriga y misterio. Además de los sólidos argumentos - mejor trabados en los tres primeros álbumes, todo hay que decirlo -, pocos trabajos tienen un dibujo tan elaborado.

17. Freddy Lombard. Tomo 1 y 2, Yves Chaland, Glénat

Glénat ofrece en su catálogo esta edición integral del Freddy Lombard de Chaland. Los lectores que gusten de las aventuras de Tintín, disfrutarán también de este casi hermano gemelo que creó Chaland, aunque sus aventuras son más terrenales, menos idealistas. La edición, como su precio atestigua, es de lujo.

18. Watchmen, Alan Moore y Dave Gibbons, Norma.

De Watchmen sólo cabe decir eso tan bonito de que es un cómic de culto. La última edición que Norma ofrece, en tamaño grande, tiene el inconveniente del precio, que también es de tamaño grande.

19. Drácula, Pascal Croci y Françoise-Sylvie Pauly, Norma. Disponible en la Biblioteca.

20. Tras las huellas de Drácula. Vlad el Empalador, Hermann e Yves H., Dolmen.

Los dos tebeos abordan la figura de Drácula. El de Hermann, como su título indica, es una aproximación a la figura histórica de Vlad Tepes, que dio lugar a la leyenda del temible vampiro. Fiel a su estilo,  Hermann resuelve un trabajo bien documentado. El de Pascal Croci está más cerca del ambiente gótico y tenebroso de la novela de Bram Stoker.

21. Arturo, una epopeya céltica 1. Myrddin el loco, Chauvel y Lereculey, Hegats.

Primero   -y, por el momento, el único publicado en España- de cinco volúmenes con los que sus autores pretenden revisar, con un guión basado en las fuentes célticas más antiguas, la legendaria figura de Arturo.

22. Okko, Hub, Rossell. (Serie de ocho álbumes organizada en cuatro ciclos, de los que ya se han publicado los tres primeros: El ciclo del agua I y II,  El ciclo de la tierra I y II y El ciclo del aire I y II).

Okko es uno de los trabajos más originales publicados en los últimos tiempos. Okko es el nombre de un ronin, un samurái sin amo, que, acompañado de un grupo de leales, recorre errante el imaginario imperio de Pajan, anagrama de Japan (Japón). Porque este es el gran acierto de Hub: las historias se ajustan a una ambientación minuciosa y exacta del Japón feudal, pero se desarrollan sin preocuparse de guardar  fidelidad histórica alguna.

23. Rey David, Kyple Baker, Planeta- De Agostini.

Es la historia del bíblico rey, con las virtudes y defectos de Kyple Baker: dominio del color y una novedosa concepción de la página, pero las figuras presentan cierto infantilismo que trivializa el relato.

24. El Gavilán. Primer ciclo, Patrice Pellerin, io EDICIONS.

Por iniciativa de la joven editorial io EDICIONS, podemos leer reunidas en un grueso tomo[2] todas las aventuras del caballero bretón Yann de Kermeur, el Gavilán; y viajaremos con él desde las húmedas costas de la Bretaña a los sofocantes manglares de la Guayana. Como otros representantes de la escuela franco-belga, Patrice Pellerin recrea magistralmente todos los aspectos de la época y cuida cada detalle histórico, por lo que el volumen tiene un indudable valor documental añadido. Ponent Mon ha publicado los tomos 7 y 8de El Gavilán, titulados La Misión y Corsario del Rey, respectivamente. Para seguir disfrutando del arte de Pellerin.

25. Roco Vargas, Rafael Torres, Norma. Disponible en la biblioteca.

Daniel Torres es, sobre todo, Roco Vargas. En un tomo único reúne en los primeros volúmenes de la serie: Tritón, El misterio del susurro, Saxxon y La estrella lejana. Luego vendrán El bosque oscuro, El juego de los dioses, Paseando con monstruos y La balada de Dry Martini, pero ese ya es otro Roco Vargas.

26.  Endurance,  Luis Bustos,  Planeta-De Agostini (B/N).

Relato de la extraordinaria aventura protagonizada por el explorador polar sir Ernest Shackleton, quien logró rescatar, con un coraje y un valor indomables, a veintisiete compañeros de expedición que, tras el naufragio del buque Endurance, quedaron abandonados en  la Antártida.[3]

27. Evelyne. El extraordinario caso del doctor Corman,  Andrés G. Leyva,   Sins Entido (B/N).

Homenaje a Poe y a toda la tradición de la novela de misterio anglosajona. Vampiros, sombras, maldiciones…, todos los ingredientes del género conforman una trama algo mal resuelta al final, y que está, sin duda, por debajo del nivel gráfico de las viñetas de Antonio G. Leyva.

28. Kwaidan,  Jung  Jee- Yun,   Planeta De Agostini.

El término japonés “kwaidan” designa el cuento de fantasmas y aparecidos, uno de los más característicos de la tradición oral nipona. Y de fantasmas, de amores y de venganzas trata este cómic. Por cierto, el autor es coreano y trabaja en Europa.

29. Mattéo 1 y 2, Jean-Pierre Gibrat, Norma.

En el primer volumen de esta trilogía, Gibrat presenta el conflicto que, durante el primer año de la Gran Guerra, vive Mattéo: hijo de un anarquista español, prófugo en Francia, sucumbirá a los reproches que la mujer que ama le hace por no alistarse. En el segundo, Mattéo viaja al convulso Petrogrado para vivir el sueño de la Revolución, un sueño del que pronto despertará. Pero no todo es política. En la agitada vida de Mattéo el amor tiene tanta fuerza como las ideas: Juliette, su amor imposible; Amélie y Léa, la dura y atractiva bolchevique.    Gibrat es un dibujante extraordinario, como se demuestra en cada página de este Mattéo o en otros trabajos como La Prórroga o El vuelo del cuervo, también en Norma.

30. Morgana, Mario Alberti y Luca Enoch, Norma. (Publicados hasta la fecha La puerta del cielo, El secreto de los Krritt, Los dos Fénix y La voz de los eones.)

La serie Morgana se ha ganado un lugar destacado entre las llamadas space opera, un género híbrido entre la ciencia ficción y las obras de “espada y brujería”. Buena parte de su éxito se debe al soberbio dibujo y al tratamiento del color de Mario Alberti.

31. Cinema Panopticum, Thomas Ott, La Cúpula (B/N).

Thomas Ott es autor de una de las obras más originales del mundo del   cómic. Heredero de  Frans Masereel o Lynd Ward[4], en sus álbumes la narración se realiza “sin palabras”. También renuncia al color, pues en todas sus creaciones emplea la técnica denominada carte à gratter (raspar sobre superficies previamente entintadas en negro), que da a sus viñetas una apariencia de grabado, idónea para lograr atmósferas opresivas e inquietantes. Mundos extraños son los creados por Thomas Ott y lo puedes comprobar leyendo obras maestras como Cinema Panopticum o El número.

32. Gentleman Jim, Raymond Briggs, Astiberri.

Inteligente crítica de lo absurdo del autoritarismo y las reglas administrativas contra las que choca la ingenuidad candorosa de Jim Bloogs y Hellen, su mujer. Como un nuevo Don Quijote, intentará hacer realidad el mundo de sueños: la Autoridad, que no entiende de bromas, será implacable. De Raymond Briggs no hay edición disponible de su Cuando el viento sopla, pero sí se puede conseguir la versión animada dirigida por Jimmy Murakami: los Bloogs reaparecen con unos cuantos años más, esta vez para sufrir las consecuencias de una guerra nuclear.

33. El hijo del ogro, Grégory Mardon, La Cúpula (B/N).

Ambientado en una imprecisa Edad Media, este cómic cuenta la fascinación de su joven protagonista, Benoît, por la figura de un verdugo. Seducido por la crueldad, terminará por sufrir sus consecuencias, a veces, inesperadas, como se descubre al final de la historia. Empleando motivos de los cuentos tradicionales, Mardon teje en El hijo del ogro una fábula moral sobre la violencia; sus tres capítulos son los tres actos de una tragedia. En cuanto al estilo, suelto y eficaz, alcanza trazos expresionistas para resaltar los momentos de mayor intensidad dramática. Un trabajo notable.

34. Elektra asesina, Frank Miller y Bill Sienkiewicz, Planeta-De Agostini.

Elektra, personaje secundario creado por Miller para la serie Daredevil, ocupa en este trabajo el papel de protagonista, tan pocas veces reservado a un personaje femenino. Como la de la tragedia griega, también la Elektra de Miller ejecuta una venganza, para lo que se  convierte en una temible ninja dotada de inagotables recursos de engaño y de muerte, y una escalofriante resistencia al dolor. Es invencible.

El guión, de desarrollo complejo, es correlativo al apabullante despliegue gráfico de Bill Sienkiewicz. Las influencias tantas veces señaladas de artistas como Klim, Egon Schiele o Groz, que se observan sobre el estilo de Sienkiewicz, dan una idea de la riqueza visual de este cómic.

35. Elektra live again, Frank Miller y Lynn Varley, Panini Cómics.

Frank Miller cuenta en este cómic el final de la bella asesina de los sais (el inconfundible cuchillo en forma de tridente) y lo convierte en una elegía sobre el amor perdido, dando una dimensión profundamente humana al, en ocasiones, trivial mundo de los superhéroes.

El Frank Miller que dibuja este cómic ya es el de Batman: el regreso del Señor de la noche; en cuanto al color, a cargo de Lynn Varley, no sorprenderá a cuantos se hayan deleitado con 300.   

36. La vida es buena si no te rindes, Seth, La Cúpula.

Astiberri ha reeditado, en tapa dura, La vida es buena si no te rindes, obra emblemática de uno de los autores más brillantes de la generación de dibujantes canadienses surgida en torno a la editorial Drawn and  Quaterly[5]. Con un fuerte contenido autobiográfico, Seth hace de un argumento aparentemente anodino una intensa reflexión sobre la angustia existencial, el peso del pasado y el sentido de la creación artística; todo ello con un estilo de una difícil sencillez.

37. Mouse Guard. Otoño 1152, David Petersen, Norma.

En 2007 David Petersen sorprendió a todo el mundo del cómic con esta historia épica protagonizada por… ratones. Pero no es un cuento infantil. El mundo imaginado -y maravillosamente resuelto en el plano gráfico- por Petersen es cruel, lleno de peligros y traiciones. Solo el heroísmo y la capacidad de sacrificio de la Mouse Guard preservará la libertad de todos. Porque esta historia, pese a su disfraz de fábula, es un serio aviso contra la tentación de entregarse al fascismo. La historia continúa con Mouse Guard. Invierno 1152, segunda entrega de lo que va camino de convertirse en una de las series más originales del cómic.

38. El fin del mundo, Wanzem y Tirabosco, La Cúpula.

Un excelente trabajo de Wanzem y Tirabosco con el que logran ofrecer al lector uno de los cómics más sugerentes publicados en los últimos años. Una historia de desamor y memoria, un viaje a través de la acuática atmósfera melancólicamente sugerida por el  bitono azul y blanco empleado por Wanzem. Un acierto.

39. El Faro, Paco Roca, Astiberri.

El Faro, publicado en 2004, es un buen ejemplo de la madurez creativa de Paco Roca: un guión que aborda conflictos humanos universales a través de anécdotas cercanas y un grafismo sobrio, depurado, resuelto con de innegable soltura.

40. Silhoutte, Víctor Santos y Jesús Alonso Iglesias, Dolmen.

Silhoutte es un justiciero luchador antifascista. Un héroe enmascarado que resiste en el París ocupado por las tropas del Tercer Reich. Solitario y temerario, frustrará las maquinaciones esotéricas de un enviado especial de Himmler para hacerse con el poder de dos armas de leyenda: la espada y el olifante de Roldán, paladín de Carlomagno.

La segunda entrega, Silhoutte. Arcángeles oscuros, mantiene la misma lectura intensa y el mismo ritmo narrativo lleno de acción para contar una historia que, afortunadamente, queda abierta. Tendremos nuevas entregas de esta magnífica serie.

41. Animal’z, Enki Bilal, Norma .

Último trabajo de Bilal publicado en España, que no defraudará a los seguidores de sus anteriores álbumes. El intrincado argumento se desarrolla en el desolado escenario de un cataclismo medioambiental de dimensiones planetarias. Y la parte gráfica ofrece toda la potencia visual  del estilo de Bilal,  depurado en densos tonos fríos.

42. Adèle Blanc-Sec. 1 y 2, Tardi, Norma.

Primer tomo recopilatorio de  las aventuras de Adèle Blanc-Sec. Aventuras extravagantes, con momias, peliodápteros, asesinatos, científicos locos, cultos orientales, complots… Y todo en un París de folletín. Un homenaje a los géneros de la literatura popular. De reciente estreno, Adèle y la momia. Y ya está disponible el segundo volumen de esta edición integral , que reúne otras cuatro aventuras de la intrépida Adèle.

43. Amores frágiles, Beuriot y Richelle, Rossel.

En este primer tomo de los tres que componen Amores frágiles se reúnen  los dos primeros libros de la serie, La última primavera y Un verano en París. De La última primavera solo se pude decir que es una maravilla: el dibujo y el color de Jean-Michel Beuriot son prodigiosos. Y la narración gráfica desarrolla a la perfección un magnífico guion de Phillippe Richelle que muestra y explica, en las inquietudes vitales del joven protagonista Martin Mahner y su círculo de amigos, las tensiones y contradicciones de la Alemania de Weimar, sobre la que sobrevuela la amenaza del nazismo. Un trabajo excelente. Por lo que resulta inexplicable el  mediocre nivel que ofrece Un verano en París. Y no solo por el tratamiento del color de Scarllett Smulkowski, tan por debajo del de Beuriot, sino también por un guion que parece haber renunciado a todas las cualidades excelentes que presentaba en el primer capítulo. Un álbum, por tanto, desigual. Habrá que esperar a la segunda entrega.

44. Theodore Poussin. El integral 1, Frank Le Gall, Planeta DeAgostini.

Reúne este volumen las cuatro primeras entregas de las aventuras de Theodore Poussin, intrépido aventurero creado por el dibujante francés Frank Le Gall. Con Capitán Steen, El devorador de Archipiélagos, María Verdad y Secretos regresamos a la geografía de la aventura por la que navegaron los piratas y aventureros de las novelas de Robert Louis Stevenson, Joseph Conrad y Emilio Salgari. Y es que en esta saga de Theodore Poussin hay mucha literatura, y de la buena. Muy recomendable. Y ya está publicado el tomo 2.

45. El gabinete chino, Nancy Peña,Dibbuks (B/N).

En El gabinete chino la artista francesa Nancy Peña desarrolla un guión muy bien construido, ambientado en la Holanda del siglo XVII: una historia de amor y de alquimia ; de interiores -como en los cuadros de los maestros flamencos- y de alusiones continuas al tráfico comercial con la lejana China, de un pasado que se hace presente. Muy original. En cuanto a la parte gráfica, Nancy Peña se sirve deun estilo suelto y eficaz.

46. Agencia de viajes Lemming, José Carlos Fernandes, Astiberri (Bitono).

Cuando el señor Zoloft entra las Agencia de viajes Lemming no sabe que, en realidad, inicia un recorrido por las ciudades más increíbles y sorprendentes del mundo; son ciudades inexistentes, pero edificadas con los miedos, los excesos, las pretensiones rídiculas, las obsesiones de las urbes reales. La ironía sutil y la sátira surrealista de José Carlos Fernandes dibujan una geografía irreal: Zamith, la ciudad de los urinarios; Dulia, la ciudad de los mil monumentos, todos falsos; Prizerv, que ofrece al turista los museos más inesperados; Gibil, la capital mundial del piroturismo… Como escribe Joao Miguel Tavares en el prólogo, Agencias de viajes Lemming es un homenaje a ese libro maravilloso de Italo Calvino titulado Las ciudades invisibles. El lector encontrará otras muchas referencias literarias, con las que juega José Carlos Fernandes en esta y en otras obras suyas, como en los seis títulos de la serie La peor banda del mundo, que pronto se reeditarán conjuntamente en un solo volumen.

47. La lectura de las ruinas, David B., Norma.

En La lectura de las ruinas, David B. desarrolla una trama de espionaje e intriga durante la Primera Guerra Mundial: los servicios secretos aliados y alemanes persiguen al genial ingeniero Hellequin, un inventor de armas de guerra que ha perdido el juicio. Su delirantes inventos (”los hombres fécula”,”los alambres vampiro”, “las bombas silenciosas”) no lo son más que aquellos que se emplearon realmente en los campos de batalla de Francia y que causaron cientos de miles de muertos. Este es el transfondo del cómic: la masacre absurda, brutal, enloquecida de aquel conflicto. Algunos personajes de La lectura de las ruinas reaparecen en Por los caminos oscuros.1 Los prólogos.  Aquí la acción se traslada a la ciudad de Fiume, “liberada” por el poeta D’Annunzio y abarrotada de espías, aventureros, mercenarios… También juega David B. con la historia en El jardín armado (Sins Entido, 2008), donde los relatos pasan del Bagdad de Las mil y una noches a la Bohemia taborita de Ziska. David B. es un autor prolífico y de sus muchas obras podemos destacar además La ascensión del gran mal o Rey Rosa.

48. Simbad, Arleston, Alwett y Alary, Dibbuks.

Dibbuks publica en castellano la edición integral de esta serie dibujada por Pierre Aury y escrita por Christophe Arleston y Audrey Alwett. La imaginación de los dos guionistas hace coincidir en Bagdad a los personajes más famosos de los relatos de Las mil y una noches: Aladino, convertido en califa de Bagdad, será engañado por  el genio de la lámpara y perderá a todos sus hijos, excepto a uno: Simbad, que buscará decidido a unos padres a los que no ha conocido.  Alí Babá, señor de los ladrones de Bagdad, le revelará la verdad sobre su origen. Y entre tanto, aventuras, magia, amor, robos…,  en un mundo oriental de fábula. Un tebeo entretenido y dibujado magistralmente por Pierre Aury, del que también ha publicado Dibbuks  Belladona.

49. La teoría del grano de arena, Schuiten y Peeters, Norma (B/N).

La teoría del grano de arena es el último volumen publicado en España de la serie Las ciudades oscuras, aunque Las ciudades oscuras es algo más que una serie: François Schuiten y Benoît Peeters han creado un mundo de ficción coherente y verosímil, en el que resuenan referencias artísticas y literarias. Las ciudades oscuras, como un homenaje a Las ciudades invisibles de Italo Calvino, son ciudades inexistentes pero posibles: Samaris, Alaxis, Urbicanda;  otras son “dobles” irónicos de otras urbes reales: Brüsel, Pahry… La arquitectura modernista es un ingrediente esencial en la iconografía de cada  álbum; son mundos anacrónicos, con diseños y tecnología steampunk, en los que personajes que parecen sacados de las novelas de Julio Verne conviven con el misterio y la irrealidad. Las murallas de Samaris, La fiebre de Urbicanda, La torre, Brüsel, El archivista, La sombra de un hombreLa frontera invisible 1 y 2, La chica inclinada y La teoría del grano de arena, los vólumenes publicados en España, son solo una parte de lo que el lector en francés puede leer de Las ciudades oscuras.

50. Julius Knipl.  Fotógrafo inmobiliario, Ben Katchor, Astiberri.

El álbum editado por Astiberri reúne las tiras de prensa publicadas en diarios y revistas de los Estados Unidos y que tienen como protagonista principal a Julius Knipl, un solitario paseante, observador  y coleccionista de las rarezas y misterios de una ciudad prodigiosa: Nueva York. Pero el Nueva York de Katchor es una ciudad tan real como soñada. En sus calles, comercios y edificios se reúnen los tipos más extraños, las asociaciones más inverosómiles, los negocios más sorprendentes. Desde el absurdo y la ironía, Ben Katchor describe la soledad, quizá la desesperación, del habitante perdido en la gran ciudad. Ya es un tópico asociar al nombre de Ben Katchor al de Jose Carlos Fernandes, pero es verdad que las historias de Julius Knipl  resuenan, como un eco, en las de La peor banda del mundo o Agencia de viajes Lemming.

51. Clockwerx, Jean-Baptiste Hostache, Jason Henderson y Tony Salvaggio, Planeta DeAgostini.

Jason Handerson y Tony Salvaggio desarrollan en Clockwerx un entretenido guión ambientado en el Londres de finales del siglo XIX. Una oscura y podrosa empresa. la Golden Shell, explota en el subsuelo de la capital británica el yacimiento de una poderosa fuente de energía con la que pretende dominar el mundo. Para impedirlo, un resuelto grupo de rebeldes capitaneados por Molly Vance, la ingeniera disidente que ha creado unos gigantescos robots de combate: los clocks. El argumento sitúa en un escenario steampunk temas esenciales de nuestro tiempo, como la responsabilidad de la ciencia ante la manipulación bélica de sus descubrimientos o el poder incontrolado de las grandes corporaciones multinacionales. La parte gráfica, firmada por Jean-Baptista Hostaches, es magnífica.

52. Wáluk, Ana Miralles y Emilio Ruiz, Astiberri.

En Wáluk, Emilio Ruiz ofrece un guión entretenido y bien documentado sobre las peripecias de dos osos polares: el viejo Esquimo y el osezno Wáluk, al que el primero ayudará a sobrevivir en un medio cada vez más degradado. Y este es uno de los valores positivos que ofrece el álbum a los lectores, el aviso del daño que la acción humana está produciendo en en el mundo ártico; un ámbito polar dibujado de maravilla por Ana Miralles. Merece la pena.

53. La saga de Atlas y Axis, Pau, Dibbuks.

Un cómic de aventuras ambientado en la época de las incursiones vikingas, aunque no exactamente. Porque Atlas y Axis son perros, que ven como los norcandos arrasan su tierra, Kaninia, matan a sus convecinos y raptan a sus hembras. Para rescatarlas, Atlas y Axis iniciarán un largo periplo lleno de peripecias, peligros y humor; humor, sí, porque La saga de Atlas y Axis es un cómic muy divertido, que deja al lector impaciente por tener entre las manos una segunda entrega que, esperemos, no se retrase demasiado.

54. El Gran Duque, Yann y Hugault, Norma.

 Norma reúne en un tomo magníficamente editado las tres partes de esta historia de amor y de guerra: Las brujas de la noche, Camarada Lilya y Wulf & Lilya. La historia se desarrolla al final de la II Guerra Mundial, en el frente oriental. El eje argumental de la historia es el duelo entre las fuerzas aéreas alemana y soviética, representadas por el as germano Wulf,  y la camarada Lilya. Ambos combaten lealmente por su país, aunque abominan del sitema político totalitario que los gobierna.  La furia de los combates, extraordinariamente dibujados, les llevará a encontrarse y, finalmente, al amor. Un cómic excelente.

55. Los dientes de la eternidad. I Un hombre frente al abismo, Jorge García y Gustavo Rico, Edicions de Ponent.

Esta es una historia de vikingos. Contada de forma espléndida en un magnífico guión de Jorge García, que ha integrado en el argumento todo el mundo de los mitos y leyendas nórdicos. El espíritu sombrío y desesperanzado de la mitología escandinava resuena en cada página. El dibujo y el color de Gustavo Rico son excelentes y, en ocasiones, se elevan hasta conseguir viñetas deslumbrantes. Esperemos que las próximas entregas de esta historia tengan la misma calidad.

56. Mezek, Yann y Juillard, Norma.

Escrita por Yann (guionista de El Gran Duque) y dibujada por Juillard (Las siete vidas de El Gavilán, Diario azul, El viaje de Lena), Mezek es una historia de guerra, de una guerra que pocas veces ha sido tratada en cómics o películas: nos referimos al conflicto  árabe-israelí de 1948, en el que, pese a la  superioridad militar de los países árabes, el joven estado de Israel logró ganar la guerra y sobrevivir.  Y esto es lo que nos cuenta Mezek: las dificultades de Israel para conseguir material de guerra, la compra de defectuosos aviones checos -los mezeks o “mulas”, que dan título al cómic-  y la contratación de pilotos mercenarios para pilotarlos. Uno de ellos, el sueco Björn,  se tendrá que enfrentar  al peor de los enemigos: un oscuro secreto que esconde su pasado.

57. Eros/Psique, María LLovet, Norma (B/N).

Sorprendente. Un cómic diferente. Es diferente el guión, que desarrolla una enigmática historia sobre el encuentro y la pérdida del amor. Un espacio extraño, el internado de La Rosa, en el que un grupo de jóvenes alumnas realizan arcanos ritos y se someten a extrañas normas. Un mundo kafkiano en el que surgirá el amor entre Sara y Silje. Una historia de amor cifrada simbólicamente en el mito de Eros y Psique. Gráficamente, el trabajo de María Llovet es excelente.

58. Arzak. El vigilante, Moebius, Norma.

Con Arzak. El vigilante, Moebius inició una trilogía que, desgracidamente, quedará incompleta. El misterioso personaje con el que Jean Giraud revolucionó el cómic europeo desde las páginas de la revista Mètal Hurlant hace casi cuarenta años, vuelve a volar sobre las peligrosas y áridas planicies del planeta Tassili. La muerte de Moebius deja inconclusa esta historia, pero su primera parte es ya un cómic imprescindible.

59. Yaxin. El fauno Gabriel. Canto I, Man Arenas, Norma.

 Man Arenas nació y se formó en Bélgica, pero es de origen asturiano. Un día, paseando por la playa de La Franca —Man Arenas reside en el concejo de LLanes—, se le «reveló» Yaxin, un pequeño fauno que vive en un atemporal mundo mítico. Gracias a esta pequeña criatura, Man Arenas logra articular un viaje por los paisajes del sueño y de la magia. Yaxin. El pequeño fauno Gabriel es el primero de los dos cómics con que se inicia un ciclo creativo mucho más amplio. Man Arenas lo subtitula Canto I, y tiene pleno sentido. Con un dibujo maravilloso, cada página evoca los mitos clásicos y las leyendas artúricas, los versos de Keats o las páginas de El principito de Saint-Exupéry. Yaxin es poesía en cómic.

60. La carnicería, Bastien Vivès, Diábolo.

Bastien Vivés, pese a su juventud, es un autor de extensa y reconocida producción. Quizá se considere La carnicería un trabajo menor, pero no deja de sorprender por su agilidad narrativa y por la originalidad de los recursos gráficos que emplea para contar, de una forma personal, una historia de lo más común como es la ruptura de una pareja.

61. El invierno del dibujante, Paco Roca, Astiberri.

Premiada en el Salón del Cómic de Barcelona de 2011, El invierno de dibujante de Paco Roca es una obra plenamente lograda. Paco Roca desarrolla una trama, en principio, poco atractiva: la lucha de un puñado de dibujantes de historietas por dignificar su profesión, reclamando el derecho a sus personajes y a recuperar sus originales.  Y, sin embargo, la lectura de El invierno del dibujante es apasionante. Paco Roca estructura el relato en un contrapunto cronólógico muy elaborado. Los episodios del invierno (son páginas de una fría tonalidad gris azulada) se contraponen a los del verano (de una cálida y luminosa atmósfera anaranjada). Un verano, el del año 1957,  en el que las grandes firmas de la editorial Bruguera -Escobar, Peñarroya, Giner y otros- crean la efímera revista Tío Vivo, la primera publicación de cómics gestionada por los mismos creadores de las historietas. Y este es otro de los atractivos que tiene el trabajo de Paco Roca, su fidelidad a los hechos históricos, a la peripecia de unos personajes reales que han escrito la historia del cómic español, como Ibáñez o Víctor Mora, el guionista de El Capitán Trueno o El Jabato. A través de sus vidas, Paco Roca cuenta en realidad la verdad de una época, la de los fríos días de un país sometido. El invierno del dibujante es en realidad «el invierno de un país». Conviene leerlo para no olvidarlo.

62. Zaya (tomos 1, 2 y 3), Huang Jia Wei y Morvan, Diábolo.

Este primer tomo de Zaya ha sido toda una sorpresa. El correcto y bien trabado guión de Morvan es interpretado por un dibujante espectacular. Huang Jia Wei fusiona estilo europeo con manga y resuelve, como pocos veces habíamos visto, las secuencias de acción, de las que hay muchas, con procedimientos como las perspectivas insólitas o la variación rápida de encuadres. Y con un estilo gráfico excelente, que se mantiene en el segundo y tercer tomo, ya publicados.

63.  La Doce, François Schuiten, Norma (B/N).

Primer trabajo en solitario de François Schuiten y que no defrauda a los innumerables seguidores de este genial dibujante belga. En La Doce se repiten los mismos códigos que en los álbumes que forman la serie «Las Ciudades Oscuras». Partiendo de elementos cotidianos -en este caso se trata de las locomotoras Atlantic Tipo 12, un prodigio técnico de los años 30- Shuiten desarrolla una fábula onírica en una realidad alternativa.  Son mundos amenazados, destruidos por poderosas fuerzas tras las que se esconden la ambición política y el interés económico de unos pocos. En La Doce, la ciudad de Altaville y sus alrededores se colapsan por una inundación provocada, que arruina la forma de vida y los sueños de hombres como el protagonista-narrador, el viejo ferroviario León Van Bel, que convertirá su empeño por salvar su máquina Tipo 12 del desguace en una lucha por la dignidad de los vencidos.

64. Amura. Obra completa, Sergio García, EDT.

Pocas veces tenemos la oportunidad de tener reunido un libro como este, que recoge en un solo tomo toda que las formas que ha adoptado, en el arte de Sergio García, ese mundo imaginario que él denominó «Märibor». Y así, el lector podrá leer el cuento infantil Carabel de Märibor, escrito por Ayes Tortosa e ilustrado por Sergio García. Luego, los seis capítulos de Amura que, en forma de cómic-books, publicó la editorial Glénat entre 1995 y 1996. Es el núcleo del libro, un excelente cómic steampuk en el que Sergio García demuestra toda la capacidad narrativa de la página sin viñetas. Y se cierra el volumen con material adicional que incluye las portadas en color de los comic-books originales y una precuela de Amura con texto de Enrique Bonet. Y no olvidemos  los interesantísimos textos de Sergio García, Roberto Bartual y Luis Vigil.  Un regalo de la editorial EDT.

65. Pollo con ciruelas, Marjane Satrapi, Norma (B/N).

Como en Persépolis, Marjane Satrapi extrae de la memoria familiar una historia conmovedora en la que el fracaso de un artista es metáfora, en realidad, de la derrota vital de quien ha perdido irreparablamente el amor. Una crónica ambientada en el Irán de 1958, pero que bien podría haber ocurrido en cualquier época y en cualquier lugar. En Pollo con ciruelas Marjane Satrapi demuestra su absoluto dominio de la narración gráfica.

66. S., Gipi, Sins Entido.

S. es un álbum dedicado a Sergio, el padre de Gipi. Es un relato de la memoria, porque en su argumento se funden los recuerdos personales de Gipi con los recuerdos de su padre, es decir, que Gipi recuerda lo que su padre recordaba. Es, por tanto, un relato de relatos, de recuerdos vividos y contados. Y por eso la historia no avanza de forma lineal, sino con retrocesos, repeticiones y vueltas. En S., Gipi despliega una técnica gráfica deslumbrante, desde la luminosidad de las acuarela a la libertad de la composición de la página. En Sins Entido también están publicados otros cómics de Gipi, como Apuntes para una historia de guerra, Los inocentes, Exterior noche o Mi vida mal dibujada.

67. El local, Gipi, Sins Entido.

A través de la historia de cuatro amigos que forman un grupo de música, Gipi desarrolla una crónica de la desorientación y problemas de muchos jóvenes actuales, enfrentados a un mundo confuso y difícil. La maestría de Gipi para articular un relato a partir de situaciones cotidianas y, aparentemente, sin relieve, se pone de manifiesto en esta novela gráfica. El local es un cómic excelente.

68. Día de mercado, James Sturm, Astiberri.

En Día de mercado James Sturm cuenta «un día en la vida de Mendleman», el tejedor de alfombras. Pero no un día cualquiera. Es el día en que Mendleman, protagonista y narrador, se enfrenta a la destrucción de su forma de vida estable y segura. En el pequeño mundo del shtetl, el trabajo manual y honrado, las relaciones humanas basadas en la confianza, la proximidad de los ámbitos en que se desarrolla la existencia (la sinagoga, el mercado) ofrecían una garantía de orden y permanencia. Justo cuando va a nacer su primer hijo, Mendleman descubre que su trabajo, el trabajo artesano, se ha devaluado; que los centros económicos se han desplazado lejos de su pueblo y que las relaciones sociales se han deshumanizado. Esta experiencia pondrá en crisis todos sus valores. Un cómic interesante.

69. Cuba ′42, Ottavio De Angelis y Anna Brandoli, 011 Ediciones (B/N).

Cuba ′42 es un cómic entretenido, de lectura ágil y bien articulada por Ottavio De Angelis. Una historia de espías y lucha clandestina en la Cuba de los años de la II Guerra Mundial. Espías nazis de la Abwher, submarinos alemanes, activistas contra la dictadura de Batista, agentes del FBI… El protagonismo de lo reparte los personajes de Dominici, desengañado excombatiente antifascista en nuestra Guerra Civil, y el impulsivo y vehemente escritor norteamericano Thomas Way, homenaje transparente a Ernest Hemingway. Anna Brandolini dibuja muy bien y su estilo se parece muchísimo al de Hugo Pratt.  Afortunadamente.

70. La Orquídea Arcoiris 1, 2 y 3, Garen Ewing, NetCom2 Editorial.

La Orquídea Arcoiris es la primera de «Las aventuras de Julius Chancer», un personaje que nos recuerda a Tintín, a Indiana Jones y a tantos otros personajes de la novela y el cine de aventuras. Y es que su creador,  el diseñador y dibujante británico Garen Ewing, rinde tributo en esta serie a los dibujantes y escritores que admira. Por un lado, su estilo se declara, sin ningún tipo de complejos ni reservas, deudor de los grandes maestros de la línea clara: Hergé, Yves Chaland, E. P. Jacobs (además de su confesada admiración por artistas como Arthur Rackham, Edmund Dulac, entre otros). Por otro lado, el argumento se desarrolla en la atmósfera literaria de narradores como Rider Haggard o Kipling. En La Orquídea Arcoiris hay mucho de Las minas del rey Salomón o El hombre que pudo reinar.  Un cómic excelente que ha supuesto toda una sorpresa.

71. La Niña Bois-Caïman 1(Disponible en la Biblioteca) y 2, Bourgeon, 12 Bis.

Los dos libros de La Niña Bois-Caïman forman el tomo 6 de «Los Pasajeros del Viento», el gran ciclo narrativo de Bourgeon y del que 12 Bis publicó los primeros cinco tomos en un volumen integral. En esta última entrega, la acción se sitúa en el delta del Mississippi, durante la Guerra de Secesión. En medio de la muerte y la destrucción, las generaciones se encuentran y la memoria se recupera para rescatar el pasado del olvido: la joven Zabo se reconciliará con su bisabuela Isa, la heroína de los primeros cinco tomos, y sabrá por ella cómo continuaron sus aventuras en tierras americanas. Con La Niña Bois-Caïman el ciclo se cierra y culmina una obra gráfica impresionante.

72. Grandville, Bryan Talbot, Astiberri.

Astiberri inicia con este álbum la publicación en español de la serie Grandville, de la que su autor, Bryan Talbot, ya ha editado tres volúmenes.  En la contraportada de este primer libro, se define la obra como «una original muestra de ucronía retrofuturista», y es verdad. Grandville es un excelente cómic de ambientación steampunk  (tributo a la fantasía visionaria de Albert Robida, tan cercana a la de Julio Verne) en el que se integra el mundo de la Vida privada y pública de los animales de J. J. Grandville. El título del cómic, además de ser un homenaje al gran artista francés, alude al escenario principal de la acción: París, el centro de un imperio continental que pudo haber sido si Napoleón hubiese triunfado en sus guerras. Con esta fantasía ucrónica juega Bryan Talbot para escribir y dibujar las entretenidísimas aventuras del inspector LeBrock de Scotland Yard. Un álbum lleno de homenajes al cine y al cómic (memorable el episodio  del personaje llamado Milú Milou) y con transparentes referencias al mundo actual, que nos hacen pensar en que imaginar el pasado nos puede ayudar a adivinar el futuro.

73. Pancho Villa toma Zacatecas, Paco Ignacio Taibo II y Eko, Sexto Piso (B/N).

Paco Ignacio Taibo II y Eko firman esta novela gráfica publicada por Sexto Piso y en la que se relata la toma de Zacatecas por la División del Norte, una de las batallas decisivas de la Revolución mexicana. Con un guión ágil, que mezcla la ficción y la realidad histórica (como la presencia en la acción de John Reed, el autor de México insurgente), Pancho Villa toma Zacatecas destaca por su soberbio desarrollo visual. Las referencias de la contraportada a los grabados expresionistas para explicar la fuerza de los de Eko no son simple retórica al uso de la promoción comercial, sino una acertada observación sobre el tono violento y potente con que el artista mexicano narra esta historia. La única forma posible de contar lo que, a través de las palabras de Paco Ignacio Taibo II, llega al lector como una gesta de leyenda.

74. Grandville.  Mon amour, Bryan Talbot, Astiberri.

 Astiberri nos ofrece la segunda parte de la serie Grandville de Bryan Talbot.  Tras la primera entrega, llega un nuevo capítulo de las aventuras del inspector LeBrock. El lector no quedará defraudado, porque Talbot logra mantener la misma intensidad narrativa y la misma fuerza plástica con que tan gratamente nos sorprendió en el primer volumen de la serie.  Afortunadamente, queda aún por publicar una tercera parte.

75. Belladona, Ange y Alary, Dibbuks.

Entretenida historia de espías y espadachines en el París de Luis XIV, protagonizada por la bella e imbatible Belladona, atormentada por los recuerdos borrosos de su misterioso origen. El dibujo ágil y vistoso de Alary sirve de forma solvente al  guión de Ange, lleno de referencias a obras literarias como Los tres mosqueteros de Dumas, Nuestra Señora de París de Víctor Hugo o El jorobado de Paul Féval. Un buen cómic para pasar un buen rato.

76. Silas Corey. La red Aquila,  Fabien Nury y Pierre Alary, Dibbuks.

Primera entrega de la que promete ser una serie excelente: la protagonizada por el personaje de Silas Corey, excombatiente en la I Guerra Mundial, ex-periodista, investigador privado. Un hombre frío y sin escrúpulos envuelto en una trama de espías e intrigas políticas. Las viñetas de Alary se alejan del estilo Disney que presentan sus anteriores trabajos y ganan en personalidad.

77. Ardalén, Miguelanxo Prado, Norma (Disponible en la  Biblioteca).

Excelente novela gráfica de Miguelanxo Prado. Un relato denso sobre las profundidades de la memoria, narrado en un tono poético y con un despliegue de color subyugante. Ardalén prolonga la atmósfera mágica de De profundis, la anterior obra de Miguelanxo Prado. Dos obras complementarias para comprender el universo personal de este gran creador gallego.

78. Norton Gutiérrez y el collar de Emma Tzampak, Juan Sáez Valiente, Bang Ediciones.

Bang Ediciones ha publicado Norton Gutiérrez y el collar de Emma Tzampak, del dibujante argentino Juan Sáez Valiente, con el que reivindica el cómic de aventuras sin más pretensión que la de entretener al lector. Y bien que lo consigue: acción constante, persecuciones, misterios que resolver, viajes y peligros… El protagonista, Norton Gutiérrez, se revelará como un héroe decisivo, contra el que nada podrá la insuperable maldad de los villanos. Editado en gran formato, y con casi cien páginas a color, Norton Gutiérrez y el collar de Emma Tzampak es una excelente opción para cuantos quieran pasar un buen rato leyendo un cómic.

79. Myetzko/Ogoniok, Sergio Toppi, Ninth Ediciones.

La joven editorial Ninth  ha rescatado dos joyas del cómic:  Myetzko y Ogoniok de Sergio Toppi. Son dos breves historias fantásticas que descubrirán al actual lector  la maestría de Toppi: argumentos muy bien trabados, con un final sorprendente; la inclusión de un relato dentro de la narración principal (como hará en Sahrazad) y, sobre todo, la composición de la página, tan moderna y original, que, tantos años después (Myezko se publicó en 1989 y Ogoniok en 1992), sigue causando admiración. Ninth Ediciones promete seguir reeditando otros trabajos de Sergio Toppi. Estamos de enhorabuena.

80. La propiedad, Rutu Modan, Sins Entido.

Tras la publicación de Metralla y Jalmiti, Sins Entido edita ahora La propiedad, el último trabajo de la dibujante israelí Rutu Modan, una extensa y sólida novela gráfica que narra el regreso a Polonia de una anciana ciudadana israelí y de su nieta.  En la Varsovia actual, que poco tiene que ver con la ciudad de su juventud, destruida por la guerra y el Holocausto, a la anciana le aguarda un oscuro secreto que aún la persigue, pese a los muchos años transcurridos. Para la nieta, los días en Varsovia serán una revelación sobre sus auténticos orígenes. Finalmente, el viaje se convertirá para las dos en una historia de amor. Gráficamente, cada página es impecable. Rutu Modan sigue fiel a la «línea clara».

81. Los ojos del gato, Jodorowsky y Moebius, Norma.

La colaboración entre Jodorowsky y Moebius hizo posible en 1978  Los ojos del gato, una de las creaciones más inquietantes del cómic. Casi una novela gráfica sin palabras, los escasos textos aparecen en las páginas de la izquierda, junto a una estrecha viñeta rectangular que sirve de al marco a la figura de un hierático y enigmático personaje. Solo se oye su voz. Las páginas de la derecha, ocupadas por una gran viñeta, desarrollan el drama: la caza de un gato por un halcón. Cumple el encargo del oscuro protagonista de hacerle llegar los ojos del gato. Todo transcurre en una ciudad futurista pero arruinada. Un insano mundo de miseria y decadencia. El final sobrecoge al lector.

82. Canoe Bay, Patrick Prugne y Tiburce Oger, Ponent Mon.

Canoe Bay es un buen cómic de aventuras. Patrick Prugne firma un guión ágil y entretenido en el que resuenan ecos de Stevenson, Fenimore Cooper y otros clásicos del género: piratas, tesoros escondidos, combates en las colonias del Nuevo Mundo… Es la América de El señor de Ballantrae y de El último mohicano. Pero lo que hace de Canoe Bay un álbum notable es el dibujo de Tiburce Oger. Solo por contemplar sus magníficas acuarelas  merece la pena este cómic. 

83. Nemo. Corazón de hielo, Alan Moore y Kevin O’Neill, Planeta-DeAgostini.

Nueva entrega del ciclo de The league of extraordinary gentlemen, protagonizada por la hija del capitán Nemo. La aventura se desplaza a las heladas tierras de la Antártida y se desarrolla siguiendo las líneas argumentales de Las montañas de la locura de Lovecraft. Como en otros episodios, Alan Moore integra personajes de la literatura y el cine clásicos como  Ayesha o Ciudadano Kane. Entretenido.

84. O Porto, Mata, Edicions de Ponent.

O Porto es un cómic excelente. Una historia entretenida, ágil, muy bien trazada. Ambientada en un pequeño puerto costero de la Galicia de posguerra, cuenta la lucha de las gentes del lugar por mantener su forma de vida tradicional  frente a la codicia de los poderosos. Será la victoria de la gente común, de los pobres, porque el protagonista de O Porto es colectivo: los contrabandistas Pizzano y Pataquiña, el joven Burato, Pedrero el tonto, el hidalgo don Raimundo, todos juntos logran frustrar las maquinaciones de un grupo de gánsters y, con ello, la pretensión de otros «gánsters», los representantes de un poderoso grupo industrial. El autor, José Manuel Mata dibuja con un estilo de línea clara que, incomprensiblemente, no se mantiene en la ilustración de la portada. El lector deTintín reconocerá evidentes homenajes a Hergé.

85. El Nao de Brown, Glyn Dillon, Norma. Disponible en la Biblioteca.

Glyn Dillon firma esta extensa, ambiciosa y atrevida novela gráfica. Abordar el tema de las enfermedades mentales, representar el sufrimiento y la soledad de quienes las sufren, no es tarea fácil y Dillon lo logra de manera solvente, con una narración bien construida y un dibujo excelente. Un buen cómic.

86. Warramunga/M’Felewzi, Sergio Toppi, Ninth Ediciones (B/N).

Ninth Ediciones ofrece otras dos historias cortas del gran Sergio Toppi. Como en el caso de  Myetzko/Ogoniok, las dos historias comporten un rasgo significativo común. Tanto Warramunga como M’Felewzi escenifican el choque entre los colonizadores blancos y los habitantes indígenas. La prepotencia y crueldad de los dominadores son su perdición. Incapaces de reconocer la humanidad de los nativos, a los que consideran «salvajes»,  son destruidos por la sabiduría ancestral de los oprimidos. El arte de Toppi, espectacular.

87. El bosque de Brocelianda/Blacks & Tans/Solitidinis Morbus, Sergio Toppi, Ninth Ediciones (B/N).

 Ninth Ediciones sigue recuperando la obra del gran Sergio Toppi, uno de los más grandes creadores del cómic europeo. En esta ocasión reúne en un volumen tres magníficas historias fantásticas: El bosque de BroceliandaBlack & Tans y Solitudinis Morbus. Son tres trabajos tan imprescindibles como los anteriormente publicados Myetzko/Ogoniok  y Warramunga/M’Felewzi.

88. unahistoria, Gipi, Salamandra.

Gianni Pacinotti, Gipi, regresa al cómic con unahistoria, una obra experimental en la que el autor construye una compleja historia ensamblando diversos niveles  narrativos que se organizan correlativamente con estilos y tiempos diversos. Con esta obra, Gipi explora todas las posibilidades del cómic como narración. Un magnífico álbum editado en español por Salamandra.

89. La casa, Paco Roca, Astiberri.

Paco Roca es un narrador gráfico extraordinario. Con La casa rinde un homenaje muy personal a su padre, al tiempo que logra trazar un acertado retrato generacional. Muchos lectores encontramos en sus viñetas un eco de nuestra propia infancia. Los lectores más jóvenes disfrutarán de una novela gráfica excepcional.

90. Okko. El ciclo del vacío, Yelmo Editorial.

Último ciclo -esperemos que sea por el momento- de la serie de Okko, una de las mejores de las que se han publicado en nuestro país. Un argumento excelente y una calidad gráfica que no decae en ningún momento, hacen de esta obra de Hub una lectura imprescindible. En  «El ciclo del vacío»,  el lector descubrirá los orígenes del legendario ronin y se enterará, por boca de Noshin, el bonzo borrachín que le acompaña, de sorprendentes revelaciones.

100. Watertown, Götting, Norma.

Götting desarrolla en Watertown un intrigante relato sostenido en un estilo gráfico de tramas muy marcadas y colores sobrios. Es un homenaje a la novela y al cine negros de la Norteamérica de los años cincuenta.

101. Modigliani. Príncipe de la bohemia, Seksik y Le Henanff, Norma.

Laurent Seksik desarrolla un guion ágil y bien articulado sobre los últimos meses de la vida de Amedeo Modigliani; y Fabrice Le Henanff se encarga de darle forma gráfica con un estilo realista y con un tratamiento soberbio del color. La narración visual es algo estática; quizá por una evidente dependencia de modelos fotográficos, lo que, por otra parte, aporta al cómic una atractiva apariencia de reportaje periodístico.

102. El señor Lambert, Sempé, Blackie Books (B/N).

Cuando  Sempé publicó El señor Lambert en 1965, el término «novela gráfica» aún no estaba de moda; pero sin duda esta obra se merece esta denominación, porque El señor Lambert no es un simple álbum de imágenes; es una auténtica novela, construida con una sólida composición narrativa. Se desarrolla en un escenario único: el comedor de Chez Picard, un bistró parisino, de ambiente familiar, al que acuden diariamente los mismos empleados, a la misma hora, para comer el mismo menú y mantener las mismas conversaciones de política y fútbol. Esta salmodia monótona, repetitiva, de la rutina conversacional se rompe con los retrasos y ausencias del señor Lambert. Uno de sus compañeros de mesa actúa como narrador y despliega a pie de página comentarios que contrastan irónicamente con lo representado en cada viñeta. El señor Lambert demuestra el sutil arte de narrar de un genio.

103. Marina (1, 2 y 3), Zidrou y Matteo, Norma.

Zidrou y Matteo desarrollan en Marina una intensa historia de venganza a través de los siglos, ambientada en la Venecia del siglo XIV y del XXI. La joven Marina Dandolo, «la Pantegana», se convierte en la heroína de una aventura que la llevará del mar Egeo al Mar del Norte. Y su destino se funde con el de Venecia, amenazada por las profecías apocalípticas de Dante Alighieri. Un buen guion de Zidrou desarrollada por las espectaculares ilustraciones de Matteo.

104. Un trabajo de verdad, Alberto Madrigal, Norma.

105. Todo va bien, Alberto Madrigal,Norma.

106. Berlín 2. 0, Matilde Ramadier y Alberto Madrigal, Norma.

Alberto Madrigal ha convertido su peripecia personal (se marchó a Berlín sin trabajo y sin saber alemán) en la crónica de una experiencia generacional, la de miles de jóvenes que emigran en busca de un futuro. Alberto Madrigal eligió Berlín como punto de destino, una ciudad que dibuja maravillosamente -sus tebeos pueden leerse como cuadernos de viajes-, y que convierte en el escenario de una dualidad: Berlín, como otras grandes ciudades, ofrece una inagotable intensidad vital; por contra, la miseria laboral adopta formas diversas de explotación.  Testimonio, reflexión y denuncia. Alberto Madrigal es un autor muy recomendable.

107. La hierba del estío, Raquel Lagartos y Julio César Iglesias, Diábolo Ediciones.

 Raquel Lagartos forma parte de una joven generación de creadores asturianos de gran talento y lo demuestra con su segunda novela gráfica, La hierba del estío, una historia ambientada en Japón, en la pequeña aldea de un grupo de campesinos, que se arriesgan al ayudar a un ronin malherido. Un turbio pasado de muertes y violencias le persigue y, finalmente, le alcanza en forma de un duelo a muerte. Pero hasta que ese momento decisivo llegue, mientras recupera sus fuerzas, descubre en el día a día de los humildes, de los campesinos, una vida nueva y la posibilidad de alcanzar la paz. Y es este tiempo de espera, lento, marcado por el ritmo de las faenas del campo,  el que logra interpretar a la perfección  Raquel Lagartos, con un tratamiento del color maravilloso. Claro, que con un guion como el de Julio César Iglesias, tan bien trabado y desarrollado,  la tarea debe de resultar más sencilla.

[1] Akira Kurosawa dirigió en 1954 Los siete samuráis, una magnífica película en la que un grupo de ronis acepta defender a un pueblo de campesinos de la extorsión y el abuso de un cuadrilla de bandidos. Épica.

[2] Otra editorial nueva como 12 bis ha lanzado los integrales de otro maestro del cómic historicista francés, Bourgeon, con la publicación de Pasajeros del viento (sobre la trata esclavista del siglo XVIII) y Los compañeros del crepúsculo (ambientado magistralmente en la guerra de los Cien Años).

[3] Para saber más de Shackleton, puedes leer La prisión blanca, de Alfred Lansing, editado en Mondadori; y Atrapados en el hielo, de Caroline Alexander, en Planeta, con numerosas fotos originales.

[4]  Frans Masereel y Lynd Ward son los principales autores de un género de obras, hoy poco conocido, que se desarrolló en la primera mitad del siglo XX. Nos referimos a las novelas gráficas sin palabras; la narración se despliega solo con grabados. Viaje apasionado, La ciudad (de la que hay una reciente edición en Nórdica Libros) o La idea, de Masereel  y God´s man o Vertigo, de Ward, son algunas de las más logradas muestras de este género. Recientemente, la editorial francesa imho distribuyó en España Destin, de Otto Nückel, una de las pocas obras de este tipo que se pueden conseguir entre nosotros.

[5] De otro de los autores relevantes, Chester Brown, tienes Louis Riel, un homenaje a la lucha de un rebelde, publicado en La Cúpula.


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