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Actividad práctica U.D.1. Habilidades

30 Septiembre 2012
Publicado por santiagogar en: General
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Aquí os dejo la actividad práctica P1.1. correspondiente a la unidad didáctica 1 de Habilidades. Deberéis entregármela en formato papel como fecha tope el próximo lunes 8-10-2012.

 

P.1.1. LECTURA Y COMENTARIO DE TEXTO:

Extracto de la Ponencia: “¿Políticas sociales de dependencia o de promoción de la autonomía?” Eduardo Díaz Velázquez (Universidad Complutense de Madrid- InterSocial)

 

Introducción

La Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia ha permitido configurar un Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), no exento de contradicciones, que en buena medida están subsumidas en su propio origen…

 

El concepto de autonomía

Pero, ¿qué se puede entender por autonomía? De acuerdo con Xavier Etxeberria (2008: 27-36), deberíamos distinguir entre dos dimensiones de autonomía, que él denomina: autonomía moral (capacidad de decisión racional) y autonomía fáctica (capacidad de ejecución). Si tenemos en cuenta esta distinción, podremos considerar que en el caso de las personas con discapacidades físicas y/o sensoriales, lo importante es garantizar que puedan desarrollar la autonomía fáctica, por medio de medidas sociales, apoyos y actuaciones…que garanticen la accesibilidad en igualdad de condiciones en la sociedad y la superación de los obstáculos sociales. Sin embargo, con respecto a las personas con discapacidad intelectual, como bien señala el autor citado, su discapacidad supone una limitación funcional tanto en su capacidad racional de decidir con el conocimiento adecuado, como para asignar responsabilidad moral estricta a sus decisiones (Etxeberria, 2008: 29). Esto mismo puede indicarse (aunque el autor no entra en ello) a determinados tipos de enfermedad mental, en función de gravedades y estados que pueden variar en el tiempo. En estos casos, por lo tanto, las barreras a la autonomía fáctica van acompañadas por el déficit de funcionalidad que repercute, en cierta medida, en su autonomía moral.

Por lo general, cuando hablamos de autonomía para la realización de actividades de la vida diaria, podemos adoptar definiciones más o menos restringidas. A la hora de valorar la autonomía de las personas con discapacidad se suele realizar en tres planos.

Uno, más restringido, se correspondería a las actividades básicas de la vida diaria, que abarcaría las tareas más elementales de lo que en la Clasificación Internacional del Funcionamiento (CIF, 2001), se ha denominado como autocuidado: comer, asearse, vestirse, controlar la higiene, etc. Este ámbito de la autonomía es al que explícitamente hace mención la Ley: la autonomía para la realización de las actividades básicas de la vida diaria.

La concepción amplia del término autonomía, daría cabida a todas aquellas actividades instrumentales y avanzadas de la vida diaria que hacen que la persona pueda vivir en comunidad de manera independiente. Las actividades instrumentales de la vida diaria requerirían de un mayor nivel de autonomía, asociadas a la capacidad de tomar decisiones e interaccionar de manera más compleja con el entorno (movilidad, tareas domésticas, administración del dinero y los recursos, etc.). Por otro lado, lo que se define como actividades avanzadas de la vida diaria comprende un abanico de actividades fundamental para la integración normalizada en el entorno, como el trabajo, el ocio, la participación política y social, etc… ¿por qué la “Ley de Dependencia” quedó restringida a la autonomía para la realización de las actividades básicas de la vida diaria?

 

La autonomía personal en la “Ley de Dependencia”

…Como se puede comprobar en las definiciones de dependencia y autonomía que aparecen en la ley, se limitan fundamentalmente a las actividades básicas de la vida diaria…Sin embargo, la capacidad de tomar por iniciativa propia decisiones personales no se ha desarrollado debidamente en la normativa…La Ley no tuvo en cuenta una concepción más amplia de autonomía basada en la capacidad de realización de las actividades instrumentales y avanzadas de la vida diaria, como serían el acceso a la educación y al empleo, la administración del dinero y el desarrollo de responsabilidades (importante, sobre todo, para establecer apoyos a las personas con discapacidades intelectuales), la participación social y política (participación pública), el desarrollo de las habilidades sociales, la movilidad en el entorno, el disfrute del tiempo libre, etc.). Los servicios que concibe la ley que se deben prestar a las personas dependientes se desarrollan exclusivamente en el hogar o en los centros especializados…limitando de este modo el campo de acción a estas actividades instrumentales y avanzadas. Es por ello que la figura del asistente personal, aunque se define en el artículo 2.7, posteriormente no se incluye en el catálogo de servicios del Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD, que establece y regula esta ley)… Sí se concibe, de un modo un tanto vago, dar una prestación económica de asistencia personal (artículo 19) para el acceso a la educación y el trabajo que, sin embargo, no ha sido regulada con demasiada precisión posteriormente, salvo para indicar la cuantía económica que corresponde por dicha prestación en función del grado y nivel.

 

Resultados en la aplicación de la Ley

Los resultados de la Ley…han sido evidentemente desiguales…ha hecho que se generalizaran las prestaciones por cuidados familiares sobre cualquier otra prestación o servicio, según los datos del SAAD a 1 de septiembre de 2010…un 49,36% de las prestaciones por dependencia en España son prestaciones por cuidados familiares…

No se ha consolidado un sistema público de atención a la dependencia basado en servicios básicos implantados sobre todo en el entorno comunitario (ayuda a domicilio y teleasistencia) y sin embargo, se ha consolidado la feminización de los cuidados dentro del entorno familiar, algo que la Ley en un principio pretendía atacar, para favorecer el acceso de las mujeres al mercado laboral y, en teoría, a una mayor independencia económica. Se han prolongado e incluso acentuado, por lo tanto, las desigualdades de género…

Pero fundamentalmente y como decíamos, la Ley tiene un problema semántico de origen en el término “autonomía” que ha perjudicado principalmente a las personas con discapacidad, dificultando el acceso a los Servicios de Asistencia Personal…Esto ha originado que su incidencia no sea más que residual: sólo el 0,09% de las prestaciones asignadas a las 734.151 personas valoradas ya como “dependientes” han sido prestaciones económicas de asistencia personal… ¿Por qué ese escaso uso de la asistencia personal? ¿Tal vez se desconoce? ¿Puede ser que se deba al coste que ésta implica?

 

El coste de la asistencia personal. Comparativa con otros servicios del SAAD.

La cuantía mensual de la prestación de autonomía personal es de un máximo de 833,96 € para los valorados en Grado III y nivel II y de 625,47 € para los valorados en Grado III, Nivel I.

El coste estimado…de los principales servicios de “atención a la dependencia”:

• Plaza en una residencia: 1645,52

• Plaza en un Centro de Día: 768,98

• Servicio de Ayuda a Domicilio: 205,54

• Teleasistencia: 25,25

Queda patente, por lo tanto, que el coste para el Estado de una plaza en una residencia es prácticamente el doble que la prestación de asistencia personal y que el coste de una plaza en Centro de Día no difiere demasiado a la cuantía de la prestación…Pero, ¿cuál es la eficiencia de la asistencia personal?…se puede concluir que la inversión publica en asistencia personal tiene un mayor número de vías de retorno para el Estado (en forma de impuestos indirectos de usuario y asistente, Seguridad Social de usuario y asistente) que reducen la inversión pública final, al tiempo que integran de una manera más autónoma a la persona en su comunidad.

 

CONCLUSIONES

…hemos intentado mostrar cómo la Ley de Dependencia “olvida” el objetivo de conseguir la máxima vida independiente por parte de la persona con discapacidad al definir la autonomía de un modo restringido, limitado a la realización de las actividades básicas de la vida diaria y olvidando las instrumentales y avanzadas que definen su participación e inclusión plena en la comunidad, a través del apoyo y la asistencia personal…Es por ello necesario plantear las medidas que favorezcan el desarrollo de la asistencia personal para la promoción de la autonomía entendida en un sentido amplio…por el lado de la reforma legislativa, extendiendo la amplitud del concepto de autonomía…y…por el lado de la puesta en práctica del SAAD, aumentando considerablemente el número de prestaciones de asistencia personal concedidas, como paso para alcanzar la vida independiente de las personas con discapacidad.

 

TAREA PERSONAL: Haz un resumen en el que aparezcan las ideas básicas del texto y razona cuál es tú opinión sobre la tesis que plantea el autor de la ponencia.

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