Medio ambiente

NOSOTROS Y NUESTRO MEDIO AMBIENTE

 

El Sector servicios o sector terciario es el sector económico que engloba de todas aquellas actividades económicas que no producen bienes materiales de forma directa, sino servicios que se ofrecen para satisfacer las necesidades de la población.

Incluye subsectores como comercio, transportes, comunicaciones, finanzas, turismo, hostelería, ocio, cultura, espectáculos, la administración pública y los denominados servicios públicos, los preste el Estado o la iniciativa privada (sanidad, educación, atención a la dependencia), etc.

Este sector consume más papel que ningún otro y lo desecha en gran cantidad: un 80% de los residuos de una oficina son papel y cartón.

Fabricar papel requiere muchos recursos (sobre todo celulosa procedente de los árboles y agua), consume abundante energía y contamina el agua y la atmósfera.

El papel reciclado requiere seis veces menos agua y cuatro veces menos energía que el nuevo; pero, aunque pueda reciclarse hasta doce veces, tarde o temprano acaba en el contenedor de basuras. Por eso, es crucial una labor de concienciación de que se debe realizar un consumo racional de papel y facilite su separación con vistas al reciclado.

 

En nuestro Instituto hay instalados contenedores en cada aula y en los pasillos para separar el papel de los envases, de las pilas y los cartuchos de tinta, así como una máquina expendedora de agua para no usar botellas de plástico.

 

¿Qué más cosas se podrían hacer con respecto al papel?

Imprimir automáticamente a doble cara

Colocar un contenedor para papel usado junto a cada impresora y fotocopiadora.

Usar toallas de tela autolimpiable en los servicios en lugar de toallas de papel

Fomentar el traspaso de información  (informes, comunicados, los trabajos de clase, etc) a través del correo electrónico y en soportes digitales, y no imprimirla salvo que sea imprescindible.

 

¿Y para el ahorro de energía eléctrica?

• Disponer los puestos de trabajo aprovechando al máximo la luz natural.

• Instalar una iluminación eficiente que emplee, si fuera posible, bombillas de bajo consumo.

• Apagar completamente los aparatos electrónicos al dejar la oficina, evitando el ‘stand by’.

• Configurar los equipos para que entren en modo de ahorro de energía cuando lleven un tiempo sin uso.

• Apagar todas las luces por la noche.

• Elegir aparatos eléctricos de clase energética A.

• Mejorar el aislamiento e instalar un sistema de climatización eficiente de regulación automática.

 

MEDIO AMBIENTE. ALTERACIÓN DEL ECOSISTEMA POR ESPECIES INVASORAS

Unas veinte agresivas especies procedentes de otros ecosistemas de otras latitudes amenazan el frágil equilibrio ecológico en España y causan daños millonarios

La gambusia es un pequeño pez que trajo el Gobierno en los años sesenta desde Estados Unidos para controlar el paludismo. Hoy es un quebradero de cabeza. Se ha adaptado tan bien que ha proliferado sin control, enturbia el agua y desplaza especies autóctonas.

Como la gambusia, unas 300 especies de plantas, peces, mamíferos y hongos han colonizado España. Muchas son parte del paisaje, pero 20 de ellas, como el mejillón cebra, el alga asesina, el visón americano, el cangrejo rojo americano o el galápago de Florida, son extremadamente agresivas y amenazan el frágil ecosistema en muchos lugares. El Grupo Especialista en Invasiones Biológicas reunió los datos de estas 20 especies en un informe pionero.

Este grupo explica que muchas de las especies invasoras son liberadas como cebos para la caza o la pesca. Así aparecieron el siluro (un pez de dos metros que no se come pero que se pesca) y el lucio. En otras ocasiones son animales escapados de granjas, como el visón americano, que ha convertido en una especie en extinción al visón europeo. También hay mascotas, como el galápago de Florida, que transmite la salmonelosis a los niños y que tras ser liberado desplaza al galápago autóctono. En otros casos, las especies han llegado de forma voluntaria, como el cangrejo americano, soltado en los ríos como alimento pero que pudo con el cangrejo de río europeo, haciéndolo desaparecer de muchos ríos.

En 1974, un grupo de alemanes introdujo ejemplares de siluro en el Ebro (junto al embalse de Mequinenza, Zaragoza) para promover la pesca. El éxito en su adaptación fue tal que este animal ha acabado con las carpas locales. El británico Carl Smith llegó a España el año pasado en busca de un siluro mítico. Pescó uno de 102,7 kilos, el mayor de España y uno de los más espectaculares de Europa.

La almeja asiática -que obstruye las tuberías y daña las centrales hidroeléctricas- o el mejillón cebra, también generan cuantiosos daños. El mejillón cebra, un pequeño molusco procedente del Caspio y el Aral, ya cuesta dos millones de euros al año a las centrales hidroeléctricas del Ebro. Crece a tal velocidad que tapiza todo y bloquea cauces y tuberías. Será imposible de erradicar y colonizará los ríos de toda la Península. Del Ebro ya saltó al Júcar y al Segura.

No se sabe si las larvas de mejillón cebra llegaron en tanques con peces para piscifactoría o en agua de lastre de los barcos. Los buques llevan tanques con agua de lastre para estabilizarse cuando no llevan carga. Al llegar a un puerto los vacían, y así se convierten en un vector de transmisión de alta eficacia. El Ministerio de Fomento ha aprobado una norma que obliga a los barcos a vaciar sus tanques lejos de la costa.

La Generalitat Valenciana ha destinado 3,6 millones a luchar contra el picudo rojo. Este insecto procedente de Egipto destroza las palmeras. Cuando aparece no basta con talar el ejemplar enfermo, sino que hay que quemarlo y enterrarlo para que el insecto no se propague. Nadie sabe cómo llegó a España, pero los ecologistas apuntan a las urbanizaciones e invernaderos del sureste que importan palmeras desde Egipto. El insecto amenaza el palmeral de Elche, Patrimonio de la Humanidad. También el parque de Doñana corre serios riesgos. Desde 1998, la Junta de Andalucía ha destinado allí 3,92 millones de euros a combatir 14 plantas invasoras, como la uña de león, y ha capturado 372 galápagos de Florida.

A veces, las invasiones surgen por accidente. Así ocurrió con la Caulerpa taxifolia, el alga asesina. Los científicos cultivaban el alga, propia de climas cálidos, en el acuario de Mónaco que dirigía Jacques Cousteau. En 1982, un escape de agua liberó una minúscula cantidad de alga. Y desde entonces no ha parado de proliferar en el Mediterráneo. Desde España a Croacia ocupa ya 10.000 hectáreas de bajos fondos marinos. Se sospecha que es un  mutante del alga originaria al ser tratada con luz ultravioleta.

La caulerpa acaba con la Posidonia oceanica, un alga propia del Mediterráneo que sirve de refugio y zona de cría para muchos peces, por lo que su desaparición puede afectar a todo el ecosistema mediterráneo. Probablemente debido al calentamiento global en el Mediterráneo hay ya especies propias del mar Rojo y tropicales.

El informe sobre las 20 especies más dañinas destaca que la mayoría son plantas, que pasan inadvertidas. Muchas de ellas, como el camalote, se venden como ornamentales. “La gente piensa que las plantas no se escapan, pero son el principal problema”.

Las plantas invasoras foráneas ya colonizaron en Asturias una superficie equivalente a más de 500 campos de fútbol

El Principado ha detectado además la presencia de «12.972 individuos aislados» en 3.300 ubicaciones diferentes Las 70 especies que ponen en peligro el equilibrio medioambiental de la región llegaron como plantas ornamentales o en productos comerciales contaminados

Las principales infestaciones están en zonas costeras y en los valles del interior, ya que, por lo general, las especies llegan de latitudes más cálidas y no se adaptan a las frías montañas asturianas. Aunque incluso hay algunas, como la acacia, que sí llega a poblar los montes.

La acacia es sólo una de las 70 especies de plantas invasoras que se han localizado en Asturias. Sin embargo, no se actúa sobre todas: la lista negra se reduce a 17, ya sea por el volumen de población que ha alcanzado en los últimos años o por la peligrosidad y voracidad que demuestran.

Una planta problemática en Asturias es la conocida como Penacho o Plumero de la Pampa, que se ve, sobre todo, en las cunetas de las autopistas. Las semillas de esta especie colonizan rápidamente los suelos libres de otras plantas e impiden el crecimiento de plantas autóctonas donde encuentran dificultad de asentamiento, haciendo progresar su sistema radicular a más de un metro de profundidad. Toleran ciertos periodos de sequía no muy prolongados, aprovechando la humedad ambiental y los rocíos. Se asientan con comodidad cerca del agua; márgenes de ríos, charcas y marismas, Huyendo del encharcamiento permanente y, de adultas, soportan temperaturas por debajo de los -15ºC. Por si fuera poco, rebrota con renovados bríos después de un incendio.

Fuera de Asturias llama la atención el caso de las Islas Baleares, donde el agutí, mamífero omnívoro de Sudamérica hace estragos entre la población faunística autóctona.

Así son los invasores silenciosos.