Aquí dejamos un artículo bastante interesante aparecido en “La Nueva España” sobre el Primer Ciclo de Educación Infantil.
El ciclo de 0-3 años es una etapa educativa
JOSÉ MANUEL BARREAL Conozco bien las escuelas infantiles de 0-3 de las Cuencas. La labor educativa de las profesoras en las mismas es, sin duda, encomiable y el equipamiento de estas escuelas no va a la zaga de las privadas. No obstante, existe un justificado descontento entre el personal educativo por sus condiciones leoninas de trabajo y el número, escaso, de educadoras, y los sueldos que se les pagan. Por eso exigen que la oferta de plazas públicas existentes sea suficiente para cubrir la cantidad de demanda en el 0-3; que las autoridades educativas e instituciones políticas muestren más voluntad en mantener, extender y mejorar la calidad de la red educativa pública en este ciclo. Así como que se adecuen las ratios adulto-niño, al igual que las dimensiones del espacio asignado por niño y niña.
La extensión de la oferta pública y los criterios de calidad son imprescindibles para responder a las necesidades de esta etapa infantil, igual que cualquier otro nivel o etapa del sistema educativo. Con el conocimiento que hoy en día se tiene sobre esta primera etapa de la infancia resulta anacrónico pensar que es un ciclo meramente asistencial y no educativo. Incluso no es atrevido sostener que deba ser una etapa entendida de forma preventiva para etapas educativas posteriores. Y no puede entenderse como asistencial, como «guardería», porque entra en contradicción con la perspectiva de los valores sociales basados en la cooperación, respeto, equidad y reconocimiento del otro. Acoger esta etapa como educativa y con pleno derecho en el sistema educativo es una apuesta por el futuro de los niños y las niñas. Ellas y ellos serán padres y madres, también profesionales en distintos campos del saber, por eso no se debe esperar «a mañana» para conceder al ciclo de 0-3 la importancia que se merece.
No se trata sólo de promover ayudas económicas a las familias, de facilitar que tanto padres como madres tengan acceso a las redes del mercado laboral, sino que se trata, incluso, de ayudar a las familias a encontrar la medida adecuada de su papel como padres, reforzando el gran valor educativo que tienen en una fase tan plástica, tan potencial, y a la vez tan frágil, como son los tres primeros años de vida. La organización de la escuela infantil 0- 3, en su conjunto, para poder atender convenientemente a esta realidad, debe plantearse la posibilidad de flexibilizar sus planteamientos para tomar decisiones sobre organización de grupos, propuestas educativas, horarios…, flexibilidad que, adoptando criterios pedagógicos, dotará a la Educación Infantil de un carácter educativo y no asistencial.
Es fácil, desde los despachos, considerar a la baja este ciclo educativo y preventivo mostrando la poca consideración que les merecen las niñas y niños de esta edad. Quizá, sin embargo, aquello que hace, desde los estamentos responsables, se tenga en tan baja consideración esta etapa infantil sea debido al gran desconocimiento de sus características, a pesar de inefables pedagogos y pedagogas, así como por una falta de valoración desde la perspectiva de calidad de futuro, pero que sí valoran desde la cuantificación económica.
La sucesión de leyes educativas de los últimos años no han contribuido a mejorar la estructura legal del ciclo 0-3. La LOGSE creó la etapa única de Educación Infantil y organizó la situación legal del primer ciclo. La LOCE supuso la regresión al carácter asistencial y no educativo de la etapa franquista y, actualmente, la LOE actúa bloqueando las legítimas aspiraciones del ciclo. Como consecuencia se mantienen los problemas que inspiran a la regulación de estas edades en la propia red pública.