El sistema educativo

23 Enero 2020 por mariofv

Los jóvenes son el futuro y, para asegurar un buen futuro, hay que asegurarles una buena educación. España es el país europeo con mayor porcentaje de abandono escolar, un 17,9% (la media europea es del 10,7%). Esto es generado por la desmotivación que trasmite el sistema educativo, con sus largas jornadas lectivas, el escaso tiempo libre y los métodos de aprendizaje anticuados. Estos últimos se basan fundamentalmente en memorizar textos y recitarlos de forma automatizada para luego olvidarse de ellos al poco tiempo, en vez de impulsar la creatividad como hacen en países con sistemas educativos más efectivos (como es el caso de Finlandia).

La desmotivación producida lleva a un descenso de las calificaciones que, por la competitividad creada −según la ley del más listo es el que mejores notas saca− desemboca en abandono escolar al sentir muchos alumnos y alumnas que no sirven para estudiar. Los alumnos restantes siguen con unos estudios que, a medida que pasan los cursos, se convierten en un foco de problemas como la ansiedad.

El Bachillerato, sin ir más lejos, son dos años de grandes presiones. En este tiempo, se debe sacar notas que rocen la perfección para entrar en una carrera de limitadas plazas y conseguir, así, un buen trabajo. Pero los estudiantes todavía no saben de qué quieren trabajar. Por eso, durante esos dos años tienen que recapacitar y elegir cómo van a enfocar su vida. Pero seamos realistas: con 16 años se tiene demasiadas cosas en la cabeza como para pensar con claridad una decisión tan trascedente.

Ángel Álvarez Torollo

La inmigración: tolerancia vs. hospitalidad

13 Enero 2020 por mariofv

Filosóficamente, la inmigración es un problema relacionado con el de “la otredad”, con aquello que representa lo que no soy yo y que tiene una cara doble: por un lado, me confirma lo que soy y, por otro, me muestra algo diferente a lo que soy…

El filósofo que centró toda su obra en este problema fue el lituano Emmanuel Lévinas. Es verdad que tendemos a ser sujetos centrados en sí mismos. Pero también es verdad que están los otros con sus identidades, sus perspectivas. Yo dependo de esos otros, porque somos animales sociales y mi identidad se construye con el vínculo que tengo con los otros. Que no soy (y no somos) el centro del universo me lo recuerda el otro, que pone límites a mi perspectiva. Me dice que no es la única, que no lo abarco todo y que lo que pienso no es una verdad definitiva. Sin embargo, esos límites ocasionan una molestia, constituyen una irrupción.

Y frente a esta irrupción del otro tengo dos posibilidades: tolerancia u hospitalidad. La primera implica una concesión: te tolero, te soporto, te aguanto y no me quejo, pero te exijo que te adaptes a mí, a mis normas, a mi casa y a mi país. Por lo tanto, tolero en la medida en que el otro se adapte a mí, se identifique conmigo, con mi casa y mis causas, lo cual implica una pérdida de su “otredad”. Esto funciona así no solo con los extranjeros, sino que es una tendencia mucho más amplia. Es un clásico entre padres e hijos: las reglas de la casa las ponen los padres y los hijos son los otros.

Lévinas sugiere que la actitud correcta es la segunda, la de la hospitalidad, la más difícil. No implica concesión, sino transformación. Te dejo entrar y te acepto, aunque me cueste, porque me obligas a cuestionarme mis valores; aunque sufra porque me obligas a cambiar, te tomo en tu diferencia y soy capaz de transformarme a través de ti. Difícil, ¿no?

Lévinas, además, da una imagen muy bonita para ilustrar esta hospitalidad: la caricia. En el contacto con el otro, en el contacto físico, hay muchas maneras de tocar: agarrar, golpear, abrazar, estrechar… Bueno, pues él dice que la distancia óptima entre el yo y el otro es la caricia. Toco a alguien, lo descubro, lo reconozco y lo libero. No lo estoy apresando ni aferrándome a él. Lo acaricio con la mano abierta, lo libero, pero algo me ha pasado: ambos nos hemos transformado, podemos desplegar nuestro verdadero ser, sin concesiones como exigía la tolerancia.

Julia Berdasco García

¿El no comer carne ayuda al medio ambiente?

13 Diciembre 2019 por mariofv

Casi toda la población está de acuerdo en lo que significa e implica la contaminación de la Tierra. Es un fenómeno que nos preocupa, porque de su buen estado depende, a la vez, nuestra supervivencia y la de cientos de especies animales y vegetales. Sin embargo, aunque conocemos bien el impacto de este fenómeno sobre nuestro entorno, muy pocas veces nos paramos a pensar qué es lo que lo produce. Todos hemos oído hablar de los combustibles fósiles y de la tala excesiva de árboles. Pero existe un tercer componente, cuyo impacto está oculto debido a numerosos intereses políticos y económicos: la carne.

Según un reciente informe de la ONU, el sector ganadero genera enormes cantidades de gases de efecto invernadero: un 18% más de CO2 que el sector del transporte. También es una de las principales causas del calentamiento del planeta, de la degradación de las tierras, de la contaminación de la atmósfera y del agua, y de la pérdida de biodiversidad. Este alto índice de contaminación se debe a las emisiones producidas a lo largo de toda la cadena de elaboración y trasformación de productos cárnicos; desde la producción de piensos y fertilizantes químicos, y la deforestación de grandes extensiones de terreno arbolado para producir forrajes y abrir pastizales, pasando por las propias emisiones animales de óxido nitroso del estiércol, hasta el CO2 liberado durante la elaboración y el transporte de los productos animales finales.

El resultado es que el sector ganadero es responsable del 9% del CO2 procedente de las actividades humanas, pero produce un porcentaje mucho mayor de oxido nitroso (65%), que es un gas 296 veces más contaminante y dañino que el CO2. También es responsable del 37% del metano, y del 64% del amoniaco. Además, la tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde el 70% de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han destinado a pastizales. La actividad ganadera figura entre los sectores más perjudiciales para los cada día más escasos recursos hídricos. Se calcula que el 70% de la huella hídrica a nivel mundial está relacionada con lo que se come y fundamentalmente con la carne. Para producir 1 kilo de ternera se necesitan 15.000 litros de agua, mientras que, para producir una lechuga y un tomate, se han utilizado solo 15 litros. En el caso de las legumbres, 1 kilo de lentejas solo nos costaría 50 litros. Las conclusiones son claras: una dieta de legumbres y verduras representa una huella hídrica mucho menor.

¿Pero qué podemos hacer? El informe de la ONU recomienda a los gobiernos una serie de medidas para mitigar los peligros que plantea el ganado para el medio. Pero las decisiones políticas finales suelen verse guiadas por los intereses de empresas poderosas a las que esas medidas perjudican. Consecuentemente, nunca acaban de ser llevadas a la práctica. Sin embargo, hay algo que nosotros, ciudadanos de a pie, podemos hacer para frenar los daños ambientales que causa el sector ganadero: disminuir nuestro consumo de carne. Los verdaderos ecologistas deberían comprometerse con la promoción y práctica del vegetarianismo como un estilo de vida respetuoso con los animales, con las personas y sobre todo con el medio ambiente

Álvaro Lerones Eguren

Financiando la explotación

12 Diciembre 2019 por mariofv

En la actualidad, se podría decir que una de las bases del mercado son las empresas multinacionales. Estas tienen productos para todo tipo de gustos a un precio asequible y son una excelente opción cuando no sabes dónde encontrar lo que estas buscando. ¿Pero hasta qué punto son éticas? Sus productos son baratos debido a que sitúan sus fábricas en países tercermundistas y someten a su población a largas jornadas laborales en condiciones que rozan la esclavitud. No es un dato nuevo para nosotros, pero aun así seguimos comprando en ellas. ¿Quién tiene entonces más culpa: la multinacional o nosotros? Un juez diría que el explotador, ya que nosotros no actuamos de forma directa y no ponemos las condiciones, mientras que él podría establecer otras formas de trabajo. Pero desde un punto de vista moral nosotros somos los grandes culpables. Al comprar los productos de estas multinacionales, subvencionamos la explotación y, puede que sin ser conscientes, nos servimos de ella; y eso, aunque al llegar a casa veamos la etiqueta de “made in Bangladesh” y la cortemos para no recordarlo.

Ángel Álvarez Torollo

El “postureo”

9 Diciembre 2019 por mariofv

Está claro que la sociedad ha cambiado radicalmente en los últimos años. Una de las principales causas de este giro es la tecnología. Plataformas como Instagram tienen una repercusión incalculable en todos los ámbitos de nuestra vida. Han generado un nuevo problema: la necesidad de ser feliz y de compartirlo. Las cuentas exitosas de esta aplicación son las que más lujos reflejan: fotos en lugares exóticos, con ropa de lujo, comiendo en restaurantes de alta cocina… viviendo “una vida perfecta”. ¿Pero son así realmente? Todo el mundo es consciente de que no. ¿Entonces, por qué tienen miles y miles de seguidores las personas que exponen estas mentiras?

Probablemente la explicación sea la simple envidia, o incluso la admiración. Nos gusta contemplar una vida ideal; pensar que algún día podremos alcanzarla. Y eso mismo alimenta nuestra frustración: creemos que nuestras vidas son, por contraposición, simples y aburridas. Pero incurrimos en una gran contradicción. Tratamos de mostrar justo lo contrario de lo que somos. Eso es lo que hoy en día se denomina “postureo”, y prácticamente todos nosotros sucumbimos a él, aun sin darnos ni cuenta. Así funciona nuestra nueva sociedad.

Carmen Bernardo Díez

¿Hay vida después de la muerte?

23 Noviembre 2019 por mariofv

Sobre si hay vida tras la muerte, hay un sinfín de teorías y suposiciones. Pero ninguna religión, ninguna doctrina ha podido confirmar nunca nada. Basamos nuestras respuestas en la Fe. Esta Fe no está mal de vez en cuando, a la hora de creer algo con el corazón, algo que intuimos que es verdad, pero que no podemos probar. Quizas lo podríamos relacionar con la ley de la atracción, según la cual, si deseamos o creemos algo con mucha fuerza, puede que nuestros deseos y creencias se cumplan. Todo depende de nuestra Fe. Por lo tanto, sobre la vida después de la muerte, depende de lo que cada uno quiera creer.

Adrián Fernández Álvarez

Racismo

23 Noviembre 2019 por mariofv

¿Dejará alguna vez de haber racismo? Deberíamos replantearnos si lo que a la gente le importa es el color de piel y el origen, o más bien la clase socioeconómica. Todo el mundo busca una excusa para no incluirse en el mismo saco que los demás. Quieren sentirse superiores a lo que en realidad son; y, de ahí, las fronteras y las famosas clases medias. En el mundo siempre ha habido guerras por razones políticas, religiosas, económicas etc. Y siempre ha habido refugiados. Pero hoy en día, cuando todo se reduce a la imagen que queremos proyectar, no nos gusta que alguien al que vemos como inferior pueda tener derecho a la misma vida digna que nosotros. Creo que es importante recalcar que ningún ser humano puede ser ilegal. Solo somos una civilización más, con los días contados. Pero decidimos poner fronteras, apropiarnos de territorios y establecer diferencias sociales entre seres humanos. Hace unos días vi en la televisión la entrevista a una chica de origen dominicano. La chica tenía la suerte de que sus padres le habían pagado un máster en la universidad y había podido entrar de manera legal en España. Cuando le preguntaron sobre los inmigrantes que no tenían tanta suerte, que solo huían de las guerras y del hambre, y que no podían entrar mediante un vuelo comercial o de otra manera convencional, la chica respondió: “Mala suerte, pero quien no entre de manera legal debe ser expulsado”. Para mí, esa respuesta es la más pura muestra de racismo: gente igual a los demás, pero que tiene una imperiosa necesidad de diferenciarse. No quieren que se les incluya en el mismo saco que alguien que no tiene para comer. Pero todos hemos nacido en el mismo planeta, de la misma manera y, sobre todo, acabaremos del mismo modo, muriendo.

Diego Tejón Naves

¿Y si empezamos legalizando la marihuana?

21 Noviembre 2019 por mariofv

En este artículo voy a hablar del problema de la legalización de las drogas, pero para ello empezaré solamente cuestionando la legalización de la marihuana. ¿Qué argumentos hay a favor y en contra de su legalización?

A veces pienso que, si legalizáramos la marihuana, nos envolverían los mismos problemas que tienen el resto de las drogas que ya están reguladas, como son el alcohol y el tabaco. En España no se cumple la regulación vigente. Por lo tanto, si legalizáramos la marihuana tendríamos los mismos problemas. Ahora mismo, Según el Plan Nacional sobre Drogas, el alcohol y el tabaco son las drogas que primero prueban los jóvenes españoles. Creo que por la creencia de no ser tan dañinas al estar legalizadas. De ahí el pensar que legalizar cualquier otra droga podría llevar a la confusión de que se puedan tomar sin problemas, pues habría una menor percepción de sus riesgos y una menor recriminación social de su consumo. La realidad es muy distinta, pues la marihuana crea una gran adicción psicológica. Por eso, es la segunda droga con mayor índice de tratamiento por desintoxicación en España. La regularización podría aumentar el número de usuarios adolescentes, haría disminuir el precio de la droga y aumentaría, así, el mercado negro para los menores de edad. El legalizarla tampoco acabaría con la violencia relacionada con su producción y venta. En el caso del tabaco, en España el tráfico ilegal de tabaco representa más de un 10% del mercado nacional.

Por otra parte, deberíamos mirar también los puntos positivos de la posible legalización, tanto para fines terapéuticos como recreativos.

Lo que yo veo claro es que la legalización mejoraría la salud de los consumidores, pues se establecerían controles sobre su calidad. Ahora, al no estar regularizado, los traficantes tratan de tener mayores beneficios y para ello adulteran el producto. Además, cada vez oímos más en los medios de comunicación e incluso a los políticos que, al legalizarla, nuestro país tendría una importante fuente de ingresos, pues se podría gravar su consumo con impuestos especiales. Hay que tener en cuenta que la marihuana es la tercera droga más consumida en nuestro país, tras el alcohol y tabaco, y por estas, como ya sabemos, se pagan muchos impuestos. Pero, si nos detenemos a pensar, también gastaríamos el doble de lo ingresado en Sanidad, para la curación de esta adicción y las enfermedades que acarrean su consumo, igual que pasa con el tabaco. Ahora bien, hay estudios que avalan que la nicotina genera más dependencia que la marihuana, por lo que su gasto sanitario sería menor. Una de las cosas que se achaca a la prohibición, es que no hace que disminuya su consumo; es más, en España la marihuana es de las drogas que más se consume. Está claro que su prohibición no ha limitado su consumo. Hay que considerar que, para los jóvenes, todo lo prohibido tiene su atractivo. En Holanda lleva mucho tiempo legalizada y es uno de los países, que, comparado con España, tiene un menor porcentaje de habitantes que consumen marihuana.

Después de estos argumentos en contra y a favor, ¿tú qué crees que sería preferible? ¿Es mejor no legalizar o hay que hacerlo? ¿De golpe o de una manera gradual y controlada? Ahí lo dejo.

Elsa Martín Blanco

No hace falta ser juez para juzgar

19 Noviembre 2019 por mariofv

Un prejuicio o juicio apresurado es “elaborar una opinión de algo o alguien sin tener suficientes elementos previos que sustenten dicha opinión”. Pero, ¿por qué prejuzgamos?

Todo el mundo ha asociado alguna vez en la vida ciertos cánones o características con imágenes o tópicos, ya sea por experiencias vividas, por el ambiente en el que se ha criado, o por influencias sociales, culturales o traumas… Todo ello puede llevar a enraizar un prejuicio en una persona o grupo de personas. No obstante, esto es inevitable, ya que muchas veces se realiza inconscientemente. Pero el que sea inevitable no significa que sea positivo, sino todo lo contrario. El ser prejuicioso es ser intolerante y cerrarse a otros grupos sociales, ideas morales, grupos culturales… por miedo a no ser o a no encajar en el modelo social de persona establecido en la sociedad. Sin embargo, muchas veces esto es simplemente banalidad, hasta el punto de producir “vergüenza ajena” (acción o aspecto de una persona que desencadena vergüenza en otra sin tener que estar relacionada con ésta).

¿Pero se pude evitar ser prejuicioso? Según los psicólogos, es inevitable; y aun así quizá podamos borrar los pensamientos que se hayan generado sin fundamento para evitar el rechazo que puedan generar.

Paula Monasterio Álvarez

El tiempo

18 Noviembre 2019 por mariofv

¿Qué es el tiempo? ¿Es una mera concepción de nuestra mente para darle más significado al movimiento? ¿Es algo que se pueda medir de verdad? El tiempo es algo sobre lo que no es costumbre reflexionar hoy en día, pues es demasiado abstracto y complejo para un mundo que se mueve deprisa, sin tiempo para plantearse este tipo de cosas.

Muchas veces escucho la frase “el tiempo todo lo cura”, pero también podría decirse “el tiempo todo lo pudre”, porque qué es el proceso de muerte más que la oxidación en el tiempo de nuestros órganos y células. Los años de esperanza de vida no son más que una manera de decirnos que tenemos los días contados; que disfrutemos el presente. Pero ¿qué es el presente? Cada segundo que transcurre se escapa y se convierte en “pasado”, un pasado que solo existe en nuestra mente gracias a la memoria. Si la memoria no existiera, no tendríamos mayor concepción del tiempo que lo que dejásemos por escrito.

No creo que el tiempo sea un movimiento lineal con principio, final y una sola velocidad. Si consiguiéramos viajar a la velocidad de la luz, el tiempo pasaría para nosotros mucho más lento que en la tierra. Lo que para unos es un eterno agujero de gusano, para otros son 5 segundos, y puede que, para otros, en tierra firme, sean sólo 5 años. No creo que nuestra mente esté preparada para estudiar y comprender lo que verdaderamente es el tiempo. Simplemente se le ha dado un significado que ha podido variar a lo largo de la historia, pero cuyo resultado siempre ha sido el mismo: acatar que vivimos años, compuestos de horas, compuestas de minutos, y estos compuestos de segundos… y así hasta unidades infinitesimales. Ahora bien, al final sabemos que tenemos una fecha de vencimiento que con suerte será cuando nuestros órganos no aguanten más. ¿Es mejor reflexionar sobre lo que es el tiempo o es mejor disfrutar del tiempo?

Elena Suárez González