Responsabilidad y coronavirus

27 Marzo 2020 por mariofv

Este mes está siendo complicado para todo el mundo. La gente pierde la paciencia, últimamente, debido a la situación que estamos sufriendo. Pero es importante saber que el virus se ha considerado una pandemia que supera ya los cincuenta mil afectados solo en nuestro país. Por ello, se ha decidido aplicar el estado de alarma, el cual implica unas condiciones que la gente debe acatar para evitar que siga aumentando la cifra de contagios y, seriamente hablando, la de muertes. El estado de alarma impuesto implica un confinamiento en las casas para evitar el contagio, cancelar cualquier celebración u organización de eventos, y también cerrar cualquier negocio, excepto supermercados y otros servicios de alimentación, farmacias y servicios a distancia de entregas y correos. Todas estas medidas permiten a las personas salir de casa en solo determinadas ocasiones, para ir a estos servicios, pasear el perro o trabajar cuando sea necesario, siempre utilizando mascarilla, guantes y medidas de prevención del contagio.

En mi experiencia personal como observador, y según cuentan las noticias y reportajes, mucha gente está ignorando alguna de estas medidas. Eso es, en mi opinión, francamente irresponsable y más aún en nuestra situación. Mucha gente está aprovechando esta situación para huir de sus viviendas y acudir a segundas residencias, lo que en estas circunstancias está totalmente prohibido. Se han dado bastantes casos de personas, por ejemplo, de Madrid, que es uno de los principales focos de contagio, huyendo hacia segundas residencias en las costas del Mediterráneo y en el norte de España. También se han detectado casos de personas intentando pasar la frontera marroquí para huir. A los anteriores se suman los casos de personas que mantienen locales ilegalmente abiertos, como bares, o personas que no respetan el confinamiento y que aprovechan cualquier pretexto para salir de casa. Se están imponiendo sanciones por este comportamiento. No obstante, este tipo de actitudes siguen manifestándose, por lo que creo que las sanciones no son suficientemente disuasorias. Uno de los casos más extremos fue el de un hombre detenido cuatro veces por acudir a la playa solo por simple ocio.

¿Cómo vamos a frenar esto? Puede que más advertencias y severidad ayuden. Pero lo más importante es el apoyo de todos y cada uno de los ciudadanos. Así, nada nos impedirá superar este bache al que debemos poner STOP.

Roberto Ferrero Vena

El teletrabajo en tiempos del coronavirus

26 Marzo 2020 por mariofv

Con la situación actual, todo es telemático: las compras, las conversaciones, las clases e incluso el trabajo. La cuestión es si esto es realmente ventajoso o no.

Como todos habréis experimentado estos días, las clases telemáticas no son lo mejor, los profesores nos cargan de tareas, muchas de las cuales no sabemos hacer por no haber recibido las explicaciones necesarias. Dependemos de varias plataformas que no funcionan correctamente debido a la carga de usuarios que están recibiendo estos días, o que directamente no sabemos utilizar.

Ahora, pensad en vuestros padres. Seguro que a muchos les piden teletrabajar. Para eso necesitan un ordenador, que puede que no tengan o que sea necesario compartirlo con vosotros. Otro tema es la conexión a internet: no todas las personas tienen o, aun teniéndola, tal vez no funcione de manera óptima. El implantar el teletrabajo supone que la empresa tiene que facilitar los medios al trabajador, no esperar que este desde su casa continúe trabajando como si nada hubiera cambiado. Pero lo peor, sin duda, son los horarios. ¿Cómo se desconecta del teletrabajo? ¿Cómo impones el mismo horario para todos los trabajadores de una empresa si cada uno vive en circunstancias distintas? ¿Cómo evitas mensajes o llamadas a cualquier hora? Simplemente, no puedes.

Mucha gente puede pensar que el teletrabajo les beneficia, ya que tienen más “libertad”. Pero también puede llegar a generar mucho estrés, se está mucho más controlado y no se puede separar el ámbito laboral del privado. En conclusión, ¿es realmente una solución o un problema?

Clara Racamonde Acebal

La eutanasia

24 Marzo 2020 por mariofv

Últimamente las noticias han estado hablando, antes de que el coronavirus se convirtiera en una pandemia, de una posible ley en España a favor de la eutanasia. Este es un tema que siempre ha tenido mucha repercusión y que ha sido muy frecuente a la hora de hacer debates, tanto en las aulas, como a nivel de expertos. Al final se ha conseguido legalizar la eutanasia, aunque hay que seguir una serie de largos procesos antes de que esta sea concedida.

Para empezar, la eutanasia podría definirse como el acto de provocar intencionadamente la muerte de una persona, que padece una enfermedad incurable, para evitar que sufra. Esta palabra proviene del griego y está formada por “eu” que significa “buena”, y “thanos” que significa “muerte”; o sea, que la palabra eutanasia significa literalmente “buena muerte”. Actualmente, solo hay un país en el que esta ley está regulada con nitidez, los Países Bajos; aunque incluso allí cuentan con castigos para las personas que se aprovechen de esta ley para matar a alguien sin seguir las normas que están establecidas. Una de las cosas que se hacía en España, antes de que se aprobase la ley de la eutanasia, era seguir aplicando el mismo tratamiento, el cual claramente no estaba funcionando, hasta que ese paciente se muriera. Ahora con la aprobación de la ley de la eutanasia en España, el paciente debe mostrar por escrito su deseo de morir y, a partir de ahí, se pondría en marcha una serie de trámites, que finalmente, harían realidad el deseo del paciente.

Por resumir, antes de que la eutanasia fuese legal en España, muchas personas que tenían el deseo de morir se iban a los Países Bajos, para que allí les ayudasen a morir. Muchas otras, que no podían permitírselo, se quedaban en el país esperando a que llegase su hora, sin poder hacer nada para acabar cuanto antes con su sufrimiento. En conclusión, a mí, la ley de la eutanasia me parece una buena manera de ayudar a las personas, sin posibilidad de revertir su sufrimiento, a morir cuando ellas lo desean.

Alba Marcos Hernández

Mujeres guapas

24 Marzo 2020 por mariofv

El concepto de belleza femenina, al igual que el ser humano, ha cambiado con el paso del tiempo. Antiguamente, el modelo se basaba en una mujer físicamente grande, una mujer “gorda”, ya que esto se relacionaba con la fertilidad. No obstante, este concepto fue evolucionando y reduciendo su talla, hasta llegar a una mujer con un poco de sobrepeso, una mujer ligeramente “gorda”. Pero no solo esto, las características de belleza se ampliaron, abarcando también un tipo de imagen y no solo de talla. Esta imagen, en Europa, era la de una mujer de tez pálida, ojos claros y cabello dorado (“descriptio puellae”).

Sin embargo, el tiempo es tan pasajero como la belleza y, actualmente, este concepto es muy diferente a como era hace miles de años. Hoy en día, si preguntáramos a cualquiera por la calle cómo sería su mujer ideal, muchos dirían que es una mujer delgada, pero con grandes tallas, con curvas, morena, de ojos claros y pelo oscuro. Esta descripción encaja con el tópico de mujer hispana o marroquí. Esta respuesta sería la que muchos darían, pero no la que muchas dirían. Para ellas, el modelo sería el de una mujer extremadamente delgada, de vientre plano y buenos rasgos faciales, dejando la imagen más a un lado y centrándose en la talla. Esto ha conducido a muchas a obsesionarse con el peso, a la depresión, a la anorexia, a la infelicidad, etc. Ha habido incluso muertes. Pero, debido a estos hechos, se han promovido campañas con el fin de enseñar a la población que la belleza no reside en la talla o la imagen, sino en el interior o en nosotros mismos tal y como somos. Así que, la próxima vez que te mires al espejo, no pienses en dietas, en que eres fea o gorda, sino en que eres una mujer muy guapa.

Paula Monasterio Álvarez

El sentido de la libertad

23 Marzo 2020 por mariofv

Todos conocemos el discurso sobre la libertad: debemos ser nosotros mismos, buscar aquello que más nos apasiona y trabajar toda la vida en ello, hasta que la sensación de satisfacción y comodidad nos nuble y nos haga conformarnos. Curiosamente, rara vez alguien elije como su vocación un trabajo mal pagado o de bajo estatus social.

Cada uno tiene su propia ida de libertad. Los punkis se dejan una gran cresta, se visten de cuero de manera llamativa y siguen una ideología marcada por otra persona o grupo de personas. A eso, ellos lo llaman libertad. Los futbolistas cobran grandes cantidades de dinero y tienen una vida relativamente llena de lujos, siendo para el público un producto que debe estar a la altura de su sueldo. A eso, ellos lo llaman vivir de lo que les gusta y, por lo tanto, libertad.

¿Pero qué es en realidad la libertad? ¿Es hacer lo que queramos con nuestra vida? Es posible… la decisión de vivir una vida normal implica, consciente o inconscientemente, la libertad de elegir. Pero, para mí, que acabaré siendo otra pieza del sistema, va más allá de eso. Para mí, la libertad no es más que cuestionarse en todo momento a uno mismo y a lo que le rodea. No se reduce a la libertad financiera o a la libertad de poder comprarme un coche rojo o azul, sino a la libertad de la mente. Hay que pensar que quizás la vida no tenga sentido, que quizás no hayamos nacido para ser especiales, sino para no ser nadie, solo personas solitarias que marcan su propio destino cuestionándose todo en todo momento. Después de todo, cada día vemos cientos de cosas que nos hacen pensar de una manera u otra. ¿Cuántas veces hemos visto por la televisión documentales o películas sobre ese reducido grupo de personas que de verdad trazan su destino? En mi caso solo una vez, y fue en las noticias. Se hablaba de unos antisistema que se habían instalado en unas antiguas ruinas de la Guerra Civil. Allí eran totalmente autosuficientes, pero podrían ser multados hasta con 600.000 €.

Si nos paramos a pensar, constantemente nos venden la idea de “sé tú mismo”, para después, con un bombardeo de anuncios, de coches caros y cuerpos perfectos, decirnos qué sería lo mejor para nosotros mismos. No creo que esto vaya a cambiar algún día; y menos con el constante surgimiento de nuevos movimientos antisistema. Antes eran los punkis y ahora los “sad boys”, pintarse las uñas para cuestionar los cánones establecidos, vestirse con las prendas más extravagantes, subir una foto a Instagram con una reflexión filosófica sobre la canción que más me defina.

Mi idea es sencilla: sin marcas ni lujos ni charlas ultra procesadas sobre cómo ser tu mejor versión, solo uno mismo con la incertidumbre de qué locura te hará sentirte vivo al día siguiente.

Elena Suárez González

La imagen en la sociedad

22 Marzo 2020 por mariofv

Estamos en una sociedad en que la imagen está muy valorada. El aspecto físico y la reputación de cada uno puede marcar en gran medida cómo los demás nos ven e incluso cómo nos vemos a nosotros mismos. Puede ayudarnos a conseguir un trabajo o acercarnos a una persona. Sin embargo, también nos puede provocar grandes frustraciones, inseguridad e incluso generar diversos trastornos. La imagen que damos es algo totalmente subjetivo; y dos personas vestidas de igual modo y actuando de una misma manera pueden provocar distintas impresiones en otras personas. Por eso, no se puede gustar a todo el mundo. Pero es esto lo que provoca tanta frustración en la sociedad. Queremos dar una buena imagen a todo el mundo, porque sabemos lo importante que puede ser en ciertas ocasiones. Esto nos puede llevar a pensar si esas personas que dicen que no les importa lo que el resto piense de ellas realmente dicen la verdad. Desde mi punto de vista, creo que, aunque pueda haber cierta diferencia en la importancia que cada persona le da a su imagen, a todos nos importa lo que el resto piense de nosotros. En el fondo, todos y todas necesitamos una cierta aceptación por parte de nuestros conocidos, amigos o familiares; si no, es cuando viene la frustración.

En conclusión, hay que cuidar la imagen que se quiere dar; sobre todo en ciertas ocasiones, para llegar a conseguir algunos de nuestros objetivos. Y luego siempre podemos decirnos que nos da igual lo que los demás piensen de nosotros, o que hacemos lo que hacemos porque así somos nosotros.

Julia Berdasco García

Respeto y educación en la sociedad

19 Marzo 2020 por mariofv

Hoy en día, muchas personas, tanto mayores como jóvenes, se están planteando ciertas cuestiones respecto a la educación de la población. ¿Se está perdiendo el respeto? ¿Por qué hay tanta falta de educación? Obviamente, la falta de civismo no afecta a toda la gente, pero desgraciadamente sí a un gran número de personas que, en pleno 2020, no tienen un mínimo de respeto por los demás.

En realidad, el tema no es nuevo. Siempre se ha hablado de la decadencia moral, sobre todo de las nuevas generaciones. Platón ya se preguntaba: “¿Qué está ocurriendo con nuestros jóvenes? Faltan al respeto a sus mayores, desobedecen a sus padres. Desdeñan la ley. Se rebelan en las calles inflamados de ideas descabelladas. Su moral está decayendo. ¿Qué va a ser de ellos?”. Aristóteles abundaba en ello: “Los jóvenes de hoy no tienen control y están siempre de mal humor. Han perdido el respeto a los mayores, no saben lo que es la educación y carecen de toda moral.”

Pero sin falta de remontarnos miles de años atrás, las cosas siguen igual y lo cierto es que ya no solo son los jóvenes los que tienen un comportamiento inmoral o irrespetuoso, sino que muchas personas, de todas las edades, han perdido el respeto por la gente. Yo mismo he presenciado muchas escenas desagradables, y aquí van algunos ejemplos: adultos arrojando basura a la naturaleza, jóvenes armando escándalo en las calles a horas indebidas, personas lanzando botellas de plástico por la carretera, hombres sanos y fuertes que no ceden el asiento a personas mayores de edad o incapacitadas en el transporte público… Estoy seguro de que todos hemos sido testigos de cosas así, y es que, aunque duela admitirlo, pasan todos los días.

En mi opinión, la solución es muy fácil y está al alcance de todos: ponerse en el lugar de la otra persona. Nunca sabes en qué situación se encuentra la gente que te rodea y, aunque te parezca que esa persona delante de ti está bien, puede ser que interiormente tenga algún problema y esté pasando por una etapa difícil de su vida. Si ese concepto estuviera presente en todos, nos ahorraríamos situaciones tan frecuentes como las burlas, los insultos, el “bullying”… que pueden incluso acabar con la vida de alguien. Poniéndose en el lugar del otro, conseguiríamos acabar con muchos problemas de una manera civilizada y no con discusiones, jaleos en medio de la calle o llamadas a la policía.

El respeto y la consideración por los demás haría, simplemente, que la sociedad viviese más feliz y relajada. La solución es fácil, de verdad: ponerse en el lugar de la otra persona. Como dice el refrán: “Da respeto y recibirás respeto”.

Alejandro Menéndez Martínez

Libertad y confinamiento

19 Marzo 2020 por mariofv

La libertad podría definirse como el estado o condición de la persona que es libre, que no está en la cárcel, ni sometida a la voluntad de otro, ni está constreñida por la obligación o el deber. Pero realmente estar estos días encerrada en casa me ha servido para darme cuenta de lo poco que apreciamos lo que más vale. Damos por hecho que la libertad nos pertenece, porque nacemos con ella, sin darnos cuenta de que somos las personas más libres del mundo. Eso nos hace felices. Ninguno de nosotros se pudo imaginar la importancia de esto. Por eso nos cuesta estar en casa, encerrados sin poder salir y sin poder hacer nada, porque habíamos dado por supuesto algo que realmente no es tan natural.

Por culpa de un pequeño virus, que ni tan si quiera es capaz de reproducirse solo, estamos todos condicionados. El virus nos marca el ritmo de vida, descuadrándonos por completo. Me he llegado a plantear que la libertad no consiste en ser una persona libre, sino en adoptar una forma se vida. Hay muchas personas que tienen la posibilidad ser libres, independientemente de las condiciones actuales, y deciden no serlo bien por miedo bien por creer que no lo necesitan. ¿Pero de verdad que no necesitamos salir cuando queramos, poder ir a comprar con normalidad, quedar con nuestros amigos o simplemente ir a clase?

Cristina Carvajal Fernández

¡No a la energía nuclear!

18 Marzo 2020 por mariofv

Es hora ya de hablar claro respecto a las alternativas para obtener energía, y decir que, entre ellas, NO ESTÁ LA ENERGÍA NUCLEAR. ¡El planeta nos está pidiendo auxilio! No busquemos una solución que ofrezca más problemas de los que tenemos. La industria nuclear produce residuos nucleares continuamente sin haber encontrado todavía ninguna solución satisfactoria a su gestión. Estos se mantienen radiactivos durante cientos de miles de años y no desaparecen por muchos almacenamientos o planes que hagamos; incluso el almacenamiento geológico profundo no ha conseguido demostrar que sea capaz de albergar estos residuos sin fugas radiactivas durante miles de año. ¿Es este el legado que queremos dejar a nuestros hijos e hijas?

Queremos fuentes de energía alternativas, porque los combustibles fósiles se acaban y son muy contaminantes. Para buscarlas, hemos de considerar todo el ciclo natural para su obtención, empezando por la minería. Para obtener pequeñas cantidades de uranio, hace falta una labor enorme de extracción minera. Además, la energía nuclear no es una energía alternativa frente al cambio climático. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), incluso triplicando la capacidad nuclear mundial actual, las emisiones de carbono sólo ser reducirían un 6%.

Se dice que la energía nuclear es segura, que ha habido muy pocos accidentes… pero si las plantas nucleares son tan seguras, ¿para qué necesitan tantos sistemas de control? Solo hay que fijarse en cómo están preparadas, incluso para el suceso técnico más extremo y para el desastre natural más excepcional. Se dice que la probabilidad de que ocurran estos accidentes es muy baja, pero la corta historia de la energía nuclear está llena de accidentes nucleares graves, y para demostrarlo cito los más importantes (pero hay muchos más): Chernóbil en Ucrania, Fukushima en Japón, Three Mile Island en Estados Unidos, Vandellós en España… Estos accidentes han destrozado por completo la salud, la habitabilidad y el ecosistema de áreas que sobrepasan con mucho las localidades donde han sucedido. Estos accidentes producen un coste social, ambiental y económico que sufragan los ciudadanos y no la industria nuclear. Según el Instituto Max Planck, un accidente nuclear catastrófico, como los de Fukushima o Chernóbil, puede producirse en algún lugar del mundo una vez cada 10 o 20 años. Por si fuera poco, las centrales nucleares son objetivos vulnerables, tanto por catástrofes naturales como por actos terroristas; son un objetivo estratégico que puede causar un enorme daño si se destruye o daña. Por lo tanto, pone en peligro la seguridad de todo un país. No solo está inseguro el que tiene una Central Nuclear cerca de su ciudad, sino que nadie, nadie… queda libre del peligro de la Energía Nuclear.

Se argumenta que esta energía no es tan cara. Supongo que será porque no se tiene en cuenta los gastos que un gobierno emplea en la seguridad de estas instalaciones nucleares, gastos que, por otra parte, son repercutidos en los ciudadanos al pagar sus impuestos. Tampoco se sumará los grandes gastos de la vigilancia a lo largo de los años de los residuos radiactivos. Puede que también se olvide el gasto del desmantelamiento de las plantas nucleares una vez finalizada su vida productiva, que también está a cargo del sector público por motivos de seguridad y salud.

Con todo lo dicho, solo queda buscar respuestas a unas cuantas preguntas como: ¿Cuánto cuesta vigilar un depósito de residuos nucleares durante miles de años? ¿Cuánto cuesta recuperar un territorio devastado como Fukushima o Chernóbil? ¿Qué pasará si hay alguna fuga en los cementerios que construyamos para esconder estos residuos radiactivos? ¿Cómo curar a tantas personas afectadas por graves enfermedades, por su exposición a las consecuencias de esta energía? Hay una única respuesta, simple y sencilla, a todas estas preguntas: NO A LA ENERGÍA NUCLEAR

Elsa Martín Blanco

¿Cuál será el precio a pagar si no actuamos a tiempo?

17 Marzo 2020 por mariofv

Los expertos en cambio climático hablan de “daños irreparables”, es decir, de efectos irreversibles en la salud humana y en la seguridad; también señalan los efectos negativos en los ecosistemas de los que depende la vida. El futuro de las niñas y niños de hoy en día, y el de sus hijos e hijas está en juego si no actuamos.

El cambio climático es una realidad y sus efectos son visibles en todo el mundo: el nivel del mar sube, las temperaturas aumentan y las características de los fenómenos meteorológicos cambian. Esto hace que los desastres naturales sean cada vez más violentos y que incluso haya países enteros que puedan llegar a desaparecer tragados por el mar, debido al aumento de hasta seis grados que haría que el hielo de la Antártida y del Ártico desapareciera.Para que nosotros y nuestras familias vivamos en un mundo habitable, debemos actuar con “cambios rápidos y de amplio alcance” en toda la sociedad: nuevas formas de consumir energía, de planificar el urbanismo y la agricultura, y una profunda reducción de emisiones de CO2.

Hay muchas acciones que solo implican un poco de sentido común y en las que cualquier ciudadano podría ayudar. El reto está planteado: ¿estás dispuesto a salvar el planeta?

Silvia Rodríguez Iglesias