Artículo de Yeray González y Andrea Alonso

INTRODUCCIÓN CIENTÍFICA Y ETIMOLOGÍA
La abeja europea, también conocida como la abeja doméstica o melífera lleva el nombre científico de Apis mellifera. Es la especie de abeja con mayor distribución en el mundo. Originaria de Europa, África y parte de Asia, fue introducida en América y Oceanía. Fue clasificada por Carolus Linnaeus en 1758. Su nombre quiere decir “abeja portadora de miel”.
La palabra abeja viene del diminutivo latino apicula, es decir “abeja pequeña”.

UN POEMA DEL POETA  GRIEGO SEMÓNIDES
Semónides de Amorgos, un poeta griego arcaico, siglo VI a. C. hace un largo poema clasificando a las mujeres en distintos tipos, resulta que a Semónides todas las mujeres le parecen “el demonio”, excepto aquella que se parece a la hacendosa abeja, modosita y trabajadora, así que después de poner verdes a casi todas, esta es la que se salva:

A otra la sacaron de la abeja. ¡Afortunado quien la tiene!
Pues es la única a la que no alcanza el reproche,
y en sus manos florece y aumenta la hacienda.
Querida envejece a su amante esposo
y cría una familia hermosa y renombrada.
Y se hace una ilustre entre todas las mujeres,
Y en torno suyo se derrama una gracia divina.
Y no le gusta sentarse entre otras mujeres
cuando se cuentan historias de amoríos.
Tales son las mejores y más prudentes
mujeres que Zeus a los hombres depara.

Y a continuación, ojito con lo que dice de las demás mujeres:

Y a las demás, todas ellas existen por un truco
de Zeus, y así permanecen junto a los hombres.
Pues este es el mayor mal que Zeus creó:
Las mujeres. Incluso si parecen ser de algún provecho,
resultan, para el marido sobre todo, un daño.
Pues no pasa tranquilo nunca un día entero
todo aquel que con mujer convive.

El poema entero se llama Yambo de las mujeres, de Semónides de Amorgos, y no deja títere con cabeza.


 Isla de Amorgos

Como la abeja es útil al hombre, pero no inofensiva, os ofrecemos aquí también otra visión de las abejas, como insecto que pica y hace daño y a la vez muere cuando clava su aguijón:

UNA FÁBULA DE ESOPO, ESCRITOR GRIEGO DEL SIGLO V a. C.

Envidiosas las abejas a causa de la miel que les arrebataban los hombres, fueron en busca de Zeus y le suplicaron que les diera fuerza bastante para matar con las punzadas de su aguijón a los que se acercaran a sus panales.

Zeus, indignado al verlas envidiosas, las condenó a perder su dardo cuantas veces hirieran a alguno y a morir ellas mismas después.

 Moraleja: La envidia no es buena consejera, más bien nos puede llevar a perder lo que ya poseemos.

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