Jue 5 Mar 2009
Espejito, espejito, ¿quién es el más bello del instituto de Roces?
Publicado por estheroz en 4. Mitos, etimología y literatura en el jardín
Y contestó el espejito mágico:
-Narciso, naturalmente.
Y pasó a contarnos un hermoso mito griego sobre una flor llamada “narciso” que inclina su corola hacia el suelo buscando verse reflejada en el agua que fluye ante ella; resulta que antes de existir esta flor, un bello joven llamado Narciso…
Artículo realizado por Paula Mateo y Ana Trabanco
ETIMOLOGÍA: El nombre del joven narcisista de la mitología griega Narkissos hijo del dios río Cephissus y de la ninfa Liríope; que se distinguía por su belleza. El nombre deriva de la palabra griega narkào (narcótico). Se refiere al olor penetrante y embriagante de las flores de algunas especies. Algunos sostienen que la palabra deriva de la palabra persa Nargis.
NOMBRE CIENTÍFICO: Narcissus

Narcisos de Roces
MITO DE ECO Y NARCISO:
Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales.
Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.
Por su parte, Narciso era un muchacho precioso, hijo de la ninfa Liríope. Cuando él nació, el adivino Tiresias predijo que ‘si llega a conocerse’ sería su perdición, y así su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que pudiera verse reflejado.
Narciso creció así hermosísimo sin ser consciente de ello, y haciendo caso omiso a las muchachas que ansiaban que se fijara en ellas.Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Nuestra ninfa le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.
Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba y le seguía en su paseo, siempre a distancia, temerosa de ser vista, hasta que un día, un ruido que hizo al pisar una ramita puso a Narciso sobre aviso de su presencia, descubriéndola cuando en vez de seguir andando tras doblar un recodo en el camino quedó esperándola. Eco palideció al ser descubierta, y luego enrojeció cuando Narciso se dirigió a ella.
- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?- Aquí… me sigues… -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz. Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa… pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas palabras que le había oído… “qué estúpida… qué estúpida… qué… estu… pida…”. Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva…
Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis… y así, Némesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río. Y como había predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente cegado por su propia belleza, en el reflejo.
Y hay quien cuenta que ahí mismo murió de inanición, ocupado eternamente en su contemplación. Otros dicen que enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgió una nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos.
Eco y Narciso
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Un comentario a “ Espejito, espejito, ¿quién es el más bello del instituto de Roces? ”
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16 Junio 2011 a las 15:40
Un amigo que estudia psicología me titula desde que me conoció como narciso. Yo desconocía su MOTIVO, lo creí que por pensamiento firme. nose.. de nassi jajj (que mal)sin conocer de este mito, aclaro que la mitología me facina, más aún la griega,. hace unos días un primo me llamó igual y al preguntarle por qué, me cuenta muy similar este mito. Hoy quise conocer como me ven los demás. Y si che, es cierto, mi belleza creada habla por mi jajj… Y lo mejor de todo es que es un claro reflejo de javier. en mi depto tengo espejos grandes y me encanta estar en el agua por ratosss.. espero no ahogarme, ops. Abrazo. yo.-