Artículo de Borja Alvarez Fombella 3ºA

 

          Lotus de nuestro jardín

UN EPISODIO DE LA ODISEA 

Ulises en la Isla de los Lotófagos

Los que prueban la flor del loto, inmediatamente olvidan el pasado cercano y el remoto. Tampoco recuerdan los proyectos para el futuro. Sus días transcurren sin angustias ni sufrimientos, ya que no recuerdan nada, y tampoco cumplen con sus deberes y obligaciones porque han olvidado todos los proyectos. Solo pasan el tiempo, tirados sobre la playa, gozando de sus sueños dichosos mientras consumen la flor del loto.

Ni bien llegaron a la isla, Ulises envió a un grupo de hombres a investigar ya que necesitaban aprovisionarse de agua dulce y otros víveres.

Los lotófagos eran muy amigables. No solo los recibieron con los brazos abiertos, sino que también les dieron a probar su alimento favorito: la flor del loto.

¿Qué sucedió? Los navegantes, apenas probaron el fruto delicioso, olvidaron a Ulises, a Itaca, la tarea encomendada, las penas y sufrimientos que habían soportado y se tendieron sobre la playa olvidando sus obligaciones como el resto de los lotófagos, fantaseando sueños de felicidad.

Ulises, que se había quedado en la nave, comenzó a preocuparse temiendo que los nativos de la isla podrían haberlos aniquilado y bajó a buscarlos.

Al ver lo que ocurría, ya que ninguno quería volver a la nave y solo deseban permanecer allí tirados consumiendo la dulce flor, hizo bajar a los remeros para que lo ayudaran a arrastrarlos nuevamente a las naves, advirtiéndoles que no debían por nada del mundo probar ese alimento.

Los hombres lloraron y patalearon, ellos no deseaban volver a sufrir pena alguna, pero Ulises los ató fuertemente hasta que se les pasó el efecto del fatal alimento.

Las naves de Ulises siguieron nuevamente su derrotero y luego de navegar varios días, vieron una hermosa isla que se recortaba sobre el horizonte, donde se detuvieron.

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