La puerta del Salón de Actos se transformó en un templo griego con la famosa máxima haciéndonos reflexionar sobre nuestra humana condición.
Este artículo ha sido visitado 442 veces
Nombre (requerido)
Email (no será publicado) (requerido)
Website
Palabra anti-spam: (Requerido)* Para demostrar que eres un usuario (no un script de spam), introduce la palabra de seguridad mostrada en la imagen.