LATÍN y GRIEGO. IES Rosario de Acuña (Gijón)

LAUS HISPANIAE

        En  esta página vamos a recoger cualquier texto literario en latín, griego o español donde se haga mención, si es elogiosa mejor, de nuestro viejo y entrañable país… Iberia, Hispania, España…

P. VALERIUS MARIALIS . EPIGRAMMATA. I,  XLIX  (s. I d. C.)

Vir celtiberis non tacende gentibus

     nostraeque laus Hispaniae,

uidebis altam, Liciniane, Bilbilin,

     equis et armis nobilem,

senemque Caium niuibus, et fractis sacrum

     Vadaueronem montibus,

et dilicati dulce Boterdi nemus,

     Pomona quod felix amat.

Tepidi natabis lene Congedi uadum

     mollesque Nympharum lacus,

quibus remissum corpus adstringes breui

     Salone, qui ferrum gelat.

Praestabit illic ipsa figendas prope

     Voberca prandenti feras;

aestus serenos aureo franges Tago

     obscurus umbris arborum;

auidam rigens Dercenna placabit sitim

     et Nutha, quae uincit niues.

At cum December canus et bruma impotens

     Aquilone rauco mugiet,

aprica repetes Tarraconis litora

     tuamque Laletaniam.

Ibi inligatatas mollibus dammas plagis

     mactabis et uernas apros

leporemque forti callidum rumpes equo,

     ceruos relinques uilico.

Vicina in ipsum silua descendet focum

     infante cinctum sordido;

    conuiua clamatus prope;

lunata nusquam pellis et nusquam toga

     olidaeque uestes murice;

procul horridus Liburnus et querulus cliens,

     imperia uiduarum procul;

non rumpet altum pallidus somnum reus,

     sed mane totum dormies.

Mereatur alius grande et insanum sophos:

     miserere tu felicium

ueroque fruere non superbus gaudio,

     dum Sura laudatur tuus.

Non inpudenter uita quod relicum est petit,

     cum fama quod satis est habet.


SAN ISIDORO . ETIMOLOGÍAS.   XIV, 19

LATÍN

ESPAÑOL

Italia autem et Hispania idcirco Hesperia dictae quod Graeci Hespero Stella navigent et in Italia et in Hispania. Quae hac ratione discernuntur; aut enim Hesperiam solam dicis et significas Italiam, aut addis ultimam et Hispaniam, quia in occidentis est fine

Italia e Hispania son llamadas Hesperia porque los griegos navegan con la estrella Véspero tanto en Italia como en Hispania. Estas se distinguen de este modo; o dices Hesperia sólo y te refieres a Italia, o añades también la extrema Hispania, porque está en el fin de Occidente

SAN ISIDORO . ETIMOLOGÍAS.   XIV, 4

LATÍN

ESPAÑOL

28 Hispania prius ab Ibero amne Iberia nuncupata, postea ab Hispalo Hispania cognominata est.  Ipsa est et vera Hesperia, ab Hespero stella occidentali dicta. Sita est autem inter Africam et Galliam, a septentrione Pyrenaeis montibus clausa, a reliquis partibus undique mare conclusa, salubritate caeli aequalis, omnium frugibus generum fecunda, gemmarum metallorumque copiis ditissima. 29 Interfluunt eam flumina magna: Baetis, Mineus, Iberus et Tagus aurum trahens, ut Pactolus. Habet provincias sex: Tarraconensem, Cartaginensem, Lusitaniam, Galliciam, Baeticam et trans freta in regione Africae Tingitaniam. 30 Duae sunt autem Hispaniae: Citerior, quae in septentrionis plagam a Pyrenaeo usque ad Cartaginem porrigitur; Ulterior, quae in meridiem a Celtiberis usque ad Gaditanum fretum extenditur. Citerior autem et Ulterior dicta quasi citra et ultra; sed citra quasi circa terras, et ultra vel quod ultima non sit post hanc ulla, hoc est alia, terra.
28. Hispania llamada inicialmente «Iberia», por el río Ibero; más tarde se la llamó Hispania, por Híspalo.  Esta es la auténtica Hesperia, así llamada por Héspero, la estrella occidental.  Está situada entre África y Galia, cerrada al norte por los montes Pirineos y rodeada por el mar sus restantes costados.  Es constante la salubridad de su clima, fecunda en toda clase de frutos, riquísima por la abundancia de piedras preciosas y de metales. 29.  Fluyen por ella grandes ríos: el Betis, el Miño, el Ebro y el Tajo, que arrastra oro, como el Pactolo.  Tiene seis provincias: la Tarraconense, la Cartaginense, la Lusitana, Galicia, Bética y, al otro lado del estrecho, en la región de África, la Tingitania 30. Hay dos Hispanias: la citerior, que, en la zona norte, se extiende desde el Pirineo hasta Cartagena y la ulterior, que, al sur, va desde la Celtiberia hasta el estrecho gaditano.  Se denominan citerior y ulterior, como si dijéramos «del lado de acá» y «del lado de allá»; pero citra viene a ser como «cerca de las tierras», y ultra, que es la última y después de ella ya no hay ninguna más.


 

Alfonso X inicia el mito de España, pero retoma para ello la vieja laus Hispaniae de San Isidoro, marcando las pautas de un género muy cultivado luego.

ALFONSO  X:   ESTORIA DE ESPAÑA, fol. 192v

Pues esta espanna q<ue> dezimos. tal es; como el parayso de dios. Ca riega se con cinco rios cabdales q<ue> son Ebro. Duero. Taio. Guadalq<ue>uil. Gu-adiana. &  cada uno dellos tiene entre si & ell otro; grandes montannas & tierras & los ualles & los llanos son grandes & anchos. & por la bondad de la tierra. & ell humor de los rios; liuan muchos fructos & son abondados.   Espanna la mayor parte della se riega de arroyos & de fuentes. & nunqual minguan pocos cada logar o los a mester.  Espanna es abondada de miesses. Deleytosa de fructas. Viciosa de pescados. Sabrosa de leche. & de todas las cosas q<ue> se della fazen. L[l]ena deuenados & de caça. Cubierta de ganados. Loçana de cauallos. Prouechosa de mulos. Segura & bastida de castiellos. Alegre por buenos uinos. ffolgada de abondamiento de pan. Rica de metales. de plomo. de estanno. de argent uiuo. de fier-rode arambre de plata. de oro. de piedras preciosas. de toda manera de piedra marmol. de sales de mar. & de salinas de tierra & de sal en pennas. & dotras ueneras muchas. Azul.Almagra. Greda. Alumbre.& otros muchos de quantos se fallan enotra tierra. Briosa de sirgo & de quantose faze del. Dulce de miel & de açucar. Alu<m>-brada de cera. Complida de olio. Alegre de açafran.  Espanna sobre todas es engennosa. Atreuuda & mucho esforçada en lid. Ligera en Affan. Leal al se<n>nor Affincada en estudio. Palaciana en palabra. complida de todo bien. Non a tierra en el mundo q<ue> la semeie en abondança. nin se eguale ninguna a ella en fortalezas. & pocas a en el mundo tan grandes como ella. Espanna sobre todas es adelantada en grandez. & mas q<ue> todas preciada por lealdad. Ay espanna non a lengua ni<n> engenno q<ue> pueda contar tu bien.  

El rey de Suecia y de Noruega, después de visitar San Juan de Luz llegó a Hendaya y a Fuenterrabía y al llega a suelo español gritó: ¡Viva España!

Le Figaro, marzo de 1899

RUBÉN DARÍO

AL REY OSCAR

Así, Sire, en el aire de la Francia nos llega
la paloma de plata de Suecia y de Noruega, 
que trae en vez de olivo una rosa de fuego.

Un búcaro latino, un noble vaso griego
recibirá el regalo del país de la nieve.
Que a los reinos boreales el patrio viento lleve
otra rosa de sangre y de luz españolas;
pues sobre la sublime hermandad de las olas,
al brotar tu palabra, un saludo le envía
al sol de medianoche el sol de Mediodía.

Si Segismundo siente pesar, Hamlet se inquieta.
El Norte ama las palmas; y se junta el poeta
del fjord con el del carmen, porque el mismo oriflama 
es de azur. Su divina cornucopia derrama,
sobre el polo y el trópico, la Paz; y, el orbe gira
en un ritmo uniforme por una propia lira:
el Amor. Allá surge Sigurd que al Cid se aúna;
cerca de Dulcinea brilla el rayo de luna;
y la musa de Bécquer del ensueño es esclava
bajo un celeste palio de luz escandinava.

Sire de ojos azules, gracias: por los laureles
de cien bravos vestidos de honor; por los claveles
de la tierra andaluza y la Alhambra del moro;
por la sangre solar de una raza de oro;
por la armadura antigua y el yelmo de la gesta;
por las lanzas que fueron una vasta floresta
de gloria y que pasaron Pirineos y Andes;
por Lepanto y Otumba; por el Perú, por Flandes;
por Isabel que cree, por Cristóbal que sueña
y Velázquez que pinta y Cortés que domeña;
por el país sagrado en que Herakles afianza
sus macizas columnas de fuerza y esperanza,
mientras Pan trae el ritmo con la egregia siringa
que no hay trueno que apague ni tempestad que extinga, 
por el león simbólico y la Cruz, gracias, Sire.
¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire, 
mientras la onda cordial alimente un ensueño,
mientras haya una viva pasión, un noble empeño,
un buscado imposible, una imposible hazaña,
una América oculta que hallar, vivirá España!
Y pues tras la tormenta vienes, de peregrino
real, a la morada que entristeció el destino,
la morada que viste luto sus puertas abra
al purpúreo y ardiente vibrar de tu palabra:
y que sonría, oh rey Oscar, por un instante,
y tiemble en la flor áurea el más puro brillante
para quien sobre brillos de corona y de nombre,
con labios de monarca lanza un grito de hombre!

 

Cantos de vida y esperanza

 


 

Manuel García Morente. Idea de la Hispanidad. (1938)

«Considerad, señores, estos cuatro momentos capitales de la historia de España. Un mismo rasgo esencial los emparenta y casi los identifica. En las cuatro fundamentales ocasiones España ha actuado siempre de la misma manera: aceptando estoicamente su destino, pero, al mismo tiempo, reaccionando sobre los hechos reales, para imprimir en ellos la forma de su propia esencia espiritual, afirmada por encima de cualesquiera vicisitudes.»

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