Gestión de convivencia en los centros educativos
Publicado en Buenas Prácticas, Normativa por Área de Alumnado y Participación el 11 de Marzo de 2008
“Este debe ser nuestro trabajo, y a él nos debemos aplicar, conscientes de que lo que nosotros no hagamos, se quedará sin hacer”.
Gerardo Alonso Megido y Miguel Alonso Ponga, del Servicio de Inspección Educativa de la Consejería de Educación y Ciencia del Principado de Asturias, han realizado un análisis de la gestión de convivencia en los centros educativos, revisando el marco legal y presentando casos prácticos.
LA VIOLENCIA ESCOLAR ES UN FRACASO DE LA INTELIGENCIA Y UNA QUIEBRA DEL SISTEMA EDUCATIVO
Si, como creemos, la inteligencia es una capacidad que nos permite dirigir adecuadamente nuestro comportamiento y salir más o menos bien parados de cualquier situación, tenemos que admitir, entonces, que la violencia escolar, en sus diversas y proteicas manifestaciones, representa un claro fracaso de la inteligencia - la maldad siempre es un fracaso de la inteligencia – y, sobre todo, una quiebra importante para los fines fundamentales que tiene encomendados el Sistema Educativo.
Claro es que, mientras haya inteligencia habrá fracasos y mientras haya Sistemas habrá quiebras, con lo cual, lo que tenemos que hacer efectivamente es EDUCAR EN LA CONVIVENCIA para prevenir la violencia, limitando, en lo posible, esos fracasos y buscando la respuesta adecuada desde los diferentes ámbitos que concurren en estas situaciones.
LA EDUCACIÓN EN LA CONVIVENCIA ES UN ASUNTO DE TODOS
La etiología, i.e., las causas de las conductas violentas son, como Uds. saben, múltiples y heterogéneas (fisiológicas, cognitivas, afectivas, sociales, económicas, etc.), en consecuencia su erradicación no es un asunto que interese y comprometa únicamente a la escuela; muy al contrario, se trata de una tarea que trasciende con creces al centro educativo y al propio Sistema.
Para educar a un niño – como señala José Antonio Marina - hace falta la sociedad entera […] si los padres, por ejemplo, no se implican en la educación de sus hijos, los colegios harán lo que puedan”.
Y es que la escuela es un reflejo de la vida. Los alumnos traen a la escuela lo que ven y aprenden en sus relaciones familiares y sociales. “El entorno escolar es sólo un reflejo muy sensible del entorno social. Por eso nos asusta ver a nuestra sociedad reflejada en ese espejo, y por eso se buscan las causas sólo en los centros educativos” (P. Abril, LNE). No le falta razón, entonces, a J.J: Millás cuando concluye con rotundidad: “No hay que actuar sobre los centros, sino sobre la sociedad”.
LOS CENTROS EDUCATIVOS DEBEN ENSEÑAR A CONVIVIR
A nosotros, como docentes y educadores integrados en un centro educativo inteligente – donde el todo sea más que la suma de las partes -, nos corresponde desarrollar una acción educativa, adecuadamente coordinada y organizada, que pueda ser causa y garantía suficiente para la consecución de los FINES que tiene encomendados el Sistema Educativo– las acciones individuales nunca serán un factor de calidad –. Y un centro que no enseñe “a convivir” no alcanzará jamás esos fines.