¿En qué consiste el proceso de mediación escolar?

La mediación es un proceso por el cual, una tercera persona, el mediador o mediadora, ayuda a dos o más personas en conflicto a que busquen una solución pactada, conjunta, al problema que las enfrenta. Cabe señalar que el mediador nunca juzga ni arbitra, no aporta contenido a las deliberaciones propias del proceso mediador; dicho contenido lo proporcionan siempre las partes en conflicto.

En el proceso, los mediadores aseguran a las partes en conflicto una total confidencialidad de todo lo que se dice a lo largo de los encuentros de mediación, y exigen un respeto formal al otro, que se traduce en la prohibición del uso de motes (siempre hay que utilizar los nombre propios), insultos o tonos de voz prepotentes o despectivos. También hacen cumplir absolutamente el turno de palabra, que ellos administran de forma exclusiva, de la manera más equitativa y justa posible. De este modo, intentan equilibrar las posiciones de poder de los contendientes, que no siempre son iguales. Muchos de los casos que se proponen a mediación implican algún tipo de agresión sobre una parte más débil de otra más fuerte, que los mediadores deben neutralizar lo más eficazmente posible.

La mediación debe caracterizarse por los siguientes aspectos fundamentales:

  • Debe ofrecer al alumnado, profesorado y familias del Centro la posibilidad de resolver conflictos, sentándose juntos con una tercera parte neutral, los mediadores, para hablar del problema e intentar llegar a un acuerdo que satisfaga a las partes.

  • Los mediadores no son especialistas en dar soluciones, ni dicen lo que hay que hacer, sino que intentan ayudar a que las partes en conflicto encuentren por sí mismas las soluciones que más les convengan.

  • La mediación es absolutamente voluntaria y confidencial. Las partes eligen a los mediadores que desean y éstos se comprometen a guardar el secreto de todo el proceso.

Condiciones previas:

La voluntariedad. Sólo es posible la mediación si las partes en conflicto aceptan voluntariamente entrar en este proceso y comprometerse, así, a la resolución del conflicto planteado, tanto si se trata de problemas relacionales, como de agresiones, insultos, rumores, etc.

Los conflictos más frecuentes que suelen llegar a mediación son:

  • Rumores, insultos, motes molestos, quejas, malentendidos.

  • Disputas y peleas.

  • Amistades que se han deteriorado.

  • Amenazas, personas que te incordian o que te agobian.

  • Situaciones que te desagradan o te parecen injustas.

 

Acuerdo y contrato:

La mediación debe caracterizarse por los siguientes aspectos fundamentales:

  • Debe ofrecer al alumnado, profesorado y familias del Centro la posibilidad de resolver conflictos, sentándose juntos con una tercera parte neutral, los mediadores, para hablar del problema e intentar llegar a un acuerdo que satisfaga a las partes.

  • Los mediadores no son especialistas en dar soluciones, ni dicen lo que hay que hacer, sino que intentan ayudar a que las partes en conflicto encuentren por sí mismas las soluciones que más les convengan.

  • La mediación es absolutamente voluntaria y confidencial. Las partes eligen a los mediadores que desean y éstos se comprometen a guardar el secreto de todo el proceso.

 Compromisos pedagógicos y de convivencia:

¿Qué papel juega el mediador en el Centro Educativo?

Lo que hace fundamentalmente el mediador es marcar unas reglas de juego y utilizar unas técnicas que ayuden a que sean las diferentes partes en conflicto las que verbalicen sus problemas, sentimientos, emociones, posiciones, intereses y necesidades, y que pacten una solución y se comprometan a respetarla. Los mediadores y mediadoras han de controlar de manera exquisita el cumplimiento de las normas en el proceso, pero nunca alterarlo.

Entendemos que la mediación es un servicio que el Centro está ofreciendo a los alumnos, profesores, padres y miembros de la comunidad educativa, que ayuda a mejorar las relaciones interpersonales y enseña a dialogar de manera constructiva. De esta manera, los conflictos son experiencias de aprendizaje que nos aportan madurez y riqueza personal. Pero también es una filosofía que, poco a poco, va calando en el centro y en el contexto social donde se imparte.

Así, las personas que forman la comunidad educativa, paulatina e implícitamente, aprenden a resolver sus propios conflictos por esta vía sin necesidad de acudir a la mediación. Los conflictos siguen existiendo pero, cuando la manera de resolverlos es a través de actitudes positivas, las personas implicadas ya son en sí mismas parte de esta cultura de mediación. La cultura de mediación implica tener y desarrollar una serie de valores y habilidades que nos permitirán ser constructores de respeto, tolerancia, empatía y cooperación que mejorará el entorno y la convivencia en el contexto en el que nos encontremos. Además, cada persona involucrada en la cultura de mediación, es una semilla que difundirá esta filosofía en cualquier ámbito donde se encuentre.

Es interesante saber que ser mediador conlleva una serie de valores que trasciende el ámbito educativo y quedan instaurados en cualquier relación interpersonal que se establezca en la sociedad:

  • Ser mediador o mediadora significa, en primer lugar, que descartamos la violencia como instrumento válido para solucionar los problemas.

  • También quiere decir que aceptamos los conflictos como parte natural de la vida y entendemos que no son ni positivos ni negativos.

  • Consideramos que todas la personas somos diferentes y valiosas, y que nuestra diversidad de sentimientos, pensamientos y culturas es fuente de riqueza para la humanidad.

  • Sabemos que las sanciones no son la mejor solución: es preferible mostrarse responsable ante las propias acciones y, si es necesario, reparar voluntariamente las posibles consecuencias negativas.

  • No nos quedamos indiferentes cuando un compañero o compañera tiene algún problema y lo pasa mal.

  • Actuamos preventivamente, antes que un pequeño conflicto se convierta en un gran conflicto.

  • Creemos que en un conflicto todo el mundo puede salir ganando.

  • Pensamos que hay muchas formas de luchar contra las injusticias: la mediación es una de ellas.

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