De las palabras y las cosas
28 12 2011
Las palabras sí importan. La violencia de género lo es porque existe una desigualdad estructural en la sociedad. Sin la palabra nos quedamos sin el reflejo de lo que ocurre. Ya lo decía Witgenstein: “Los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje”. Lo que no puedo expresar no existe. Para la violencia hacia las mujeres por el hecho de serlo afortunadamente ya tenemos una palabra.
La violencia machista existe y se cobra demasiadas vidas todos los años como para silenciarla, obviarla. No podemos permitir que los nuevos tiempos políticos nos lleven a posiciones decimonónicas, a pensar que por no coger la baja de maternidad somos más iguales. No. Simplemente renunciamos a derechos adquiridos durante muchos años de lucha y ahondamos en dobles jornadas, silencios consentidores y prototipos de mujeres imposibles. Olvidamos la importancia de la conciliación, la posibilidad de que no se discrimine a las mujeres por ser las que biológicamente están preparadas para la concepción…
Sigamos avanzando y no permitamos ni un paso atrás, ni para coger impulso, que no lo necesitamos. Valoramos demasiado nuestra libertad y debemos hacer lo mismo con la igualdad.
Solo si somos realmente y estructuralmente iguales cesará la violencia sobre la mujeres. Por ese largo camino llevamos transitando mucho tiempo pero todavía está lejos la meta. Con declaraciones como la de ayer, de la nueva Ministra Ana Mato al calificar a la violencia de género como “violencia en el entorno familiar”, que alientan a los y las que se creen cómodos -sin ser conscientes de lo que se pierden- en la desigualdad, no avanzamos, no saldremos nunca de la caverna.
Categorías : Derechos, Igualdad de género, Violencia de género


Alrededor de 600.000 personas en España creen quela violencia machista está justificada en determinadas circunstancias y de ellas, cerca de un 40%, es decir, 240.000, son mujeres.
La escuela no es un espacio neutral. En ella se transmiten valores, modelos, estereotipos y todavía se reproducen y perpetúan desigualdades. De ahí surge la necesidad de este material didáctico, que pretende ser una herramienta para coeducar en Educación Primaria.



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