Derechos sexuales y aborto

26 03 2009

La relación entre sexualidad y capacidad reproductiva es uno de los ejes sobre los que se configura el proyecto vital de una mujer. De ahí la revolución que supusieron para la vida de las mujeres los métodos anticonceptivos modernos y, en concreto, la píldora. Pero la resolución de esa opción no es igual para cada mujer. Ni siquiera es igual para una misma mujer a lo largo de su vida.

De ahí que en esa decisión, la libertad y el reconocimiento de la autoridad de las mujeres sean condiciones básicas para que éstas puedan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos.

La importancia de que los gobiernos impulsen políticas públicas en torno a la igualdad efectiva entre mujeres y hombres tiene que ver con facilitar a la ciudadanía su desarrollo como personas, de manera que la libertad y decisión en torno a sus derechos, incluidos los sexuales, se realice en armonía con sus convicciones personales y su proyecto de vida, y en las mejores condiciones posibles.

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Todo el camino recorrido en las políticas de igualdad durante el siglo XX y los avances a los que asistiremos durante el siglo XXI deben ir en dirección al reconocimiento de la autoridad de las mujeres.

El Nuevo Contrato Social entre mujeres y hombres se plantea como necesario y urgente. Y si en cualquier negociación el reconocimiento mutuo de autoridad para poder llegar a consensos es la base de la misma, en el Nuevo Contrato Social, con mayor razón.

El reconocimiento de la autoridad de las mujeres es la condición sine qua non para que el Nuevo Contrato Social entre mujeres y hombres se firme democráticamente entre iguales.

Estamos hablando de los talentos, intereses y anhelos de más de la mitad de la población, que son las mujeres, incluyendo la aún exclusiva e intransferible capacidad que poseen, de la reproducción de la especie.

Es en ese reconocimiento de la autoridad de las mujeres donde tienen razón de ser y existir los instrumentos de representación (cuotas, paridad) en los lugares de decisión. Un reconocimiento que se debe concretar en cada uno de los derechos básicos, como son los derechos sexuales y reproductivos; entre ellos, el derecho al aborto.

En consecuencia, estas políticas públicas deben contemplar las decisiones de las mujeres que solicitan el aborto como decisiones firmes y responsables, como palabra de mujer. Y a partir de ahí, acompañarlas en esa decisión, facilitándoles el acceso a la prestación, con los medios técnicos adecuados y en condiciones óptimas de atención, seguridad y salud.

En pleno siglo XXI, desde el punto de vista democrático no es sostenible que se reconozca como prestigiosa, tanto en el ámbito médico como social, la labor desarrollada alrededor de las nuevas tecnologías reproductivas con el significante de la selección de embriones, la congelación y manipulación de óvulos y espermatozoides, etc., y, en cambio, la decisión de la mujer en torno a interrumpir su embarazo o incluso evitar que se produzca la fecundación del mismo siga estando bajo sospecha y, por tanto, tutelado.

En la actualidad, cualquier mejora en la cualidad democrática debe articulase en torno a cuatro círculos básicos de relación entre las personas y la sociedad en la que viven, con sus correspondientes pactos. El primer círculo tiene que ver con la conciencia individual y por tanto es el pacto en el que cada una de nosotras(os) hace consigo misma. El segundo círculo tiene que ver con el proyecto de vida. Es el pacto con el otro/la otra. El tercer círculo corresponde a cómo está estructurada la sociedad en su conjunto; es el pacto social, en la actualidad en proceso de redefinición del Nuevo Contrato. Y el cuarto círculo corresponde a la participación de la ciudadanía en las decisiones en torno al desarrollo concreto de nuestra sociedad; es el pacto entre ciudadanía y política. Todos ellos, recorridos por la vivencia de la sexualidad, incluyendo el parto y nacimiento de los hijos e hijas, como elemento básico de la felicidad de las personas.

Después de 22 años de la despenalización parcial del aborto, la educación sexual en las escuelas sigue siendo la gran ausente y los dispositivos de planificación familiar tienen básicamente el soporte del voluntarismo militante del personal que los atiende; según comunidades autónomas, el acceso a determinados métodos, incluida la prestación legal del aborto, no son gratuitos… La educación en el autoconocimiento y la autoestima como elementos indispensables para querernos y amar desde la dignidad de considerarnos personas, no aparece de manera integrada en la propia educación, etc., de ahí que debamos abordar el derecho al aborto en el marco de una Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, que contemple entre otras cosas la regulación de la objeción de conciencia en consonancia con los nuevos derechos de ciudadanía.

Después de 22 años de resolución de las interrupciones voluntarias del embarazo en condiciones de salud y seguridad, a través principalmente de las clínicas privadas acreditadas, queda pasar de la normalización social que individualmente, a costa de su salud mental (el 98% de los abortos realizados), han ejercicio cada una de las 100.000 mujeres que abortan en nuestro país anualmente, y llegar a la normalización jurídica y sanitaria a través del consenso político, que restituya la autoridad de las mujeres.

Consuelo Catalá Pérez es ex presidenta de ACAI y diputada socialista en las Cortes Valencianas (Público, 27 de Enero de 2009)

Ilustración de Iván Solbes

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7 Comentarios a “Derechos sexuales y aborto”

26 03 2009
Fernando (22:45:10) :

El texto me parece capcioso. Comienza con una introducción en la que expone unos principios con los que todos nos solidarizamos y poco a poco, según lo que entiendo entre líneas, va abonando el terreno para la reforma que su partido quiere introducir: la ley de plazos.
Personalmente estoy frontalmente en contra de esa reforma dado que la única diferencia que veo entre un feto de 20 semanas y un niño o una niña de un mes es que el primero no puede gritar.
Espero equivocarme y que en el contrato, que tan vehementemente reivindica, aparezca un lugar para la firma del padre. Quizá tenga también algo que decir.

28 03 2009
Cristina Fernández (10:40:09) :

La mujeres, como el resto de seres humanos, tienen derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Mientras el feto, lo sea, y su vida dependa de la de su madre el tema es el derecho a elegir libremente de la madre. No hay lugar para estar pisando la vida de alguien que no es todavía.
Ahora si las mujeres tenemos iguales derechos deberemos tener el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.
Organizaciones de mujeres y organizaciones feministas se reunieron la semana pasada en el Congreso de Diputados con los partidos políticos para debatir las perspectivas de la nueva Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que deberá aprobarse este año.

La mayoría de intervenciones sobre la posición de los partidos políticos y la opinión de algunas intervinientes en el debate, estan recogidas en el Canal de You Tube: A favor, 2009.
Os animo a que lo visitéis.
Chao.

28 03 2009
Olaya González García (10:53:22) :

Gran hipocresía hay con el aborto, ¿con dinero para ir a Londres o a París a abortar para qué se necesita una ley que permita el derecho de abortar en España? claro, el problema es de las mujeres que no tienen capacidad económica para hacer estos viajes.

Afortunadamente hay otras voces incluso dentro de la Iglesia y de la derecha española que tienen una posición más acorde con los Derechos Humanos y más próximos a los derechos de las mujeres.

Recomiendo especialmente el argumentario de Católicas por el Derecho a Decidir sobre el tema del aborto con respuestas a muchos argumentos que estos días nos cansamos de escuchar en la ofensiva demagógica iniciada por los obispos para intentar frenar la nueva ley que se prepara en España.

La comisión de personas expertas creada para preparar la nueva ley ha emitido un informe muy interesante que despeja muchas dudas.

También el Congreso de Diputados elaboró unas recomendaciones tras seis meses de trabajo en una subcomisión sobre el tema del aborto.

Hay que informarse primero y después hablar porque este es un tema muy serio que afecta a muchas mujeres y que nunca es una frivolidad para ninguna mujer.

3 04 2009
Ana Frechilla (13:25:32) :

David Alvargonzález, profesor titular de Filosofía de la Universidad de Oviedo, ofreció el miércoles una conferencia titulada «El origen de la vida humana. Filogenia y ontogenia» en el Paraninfo de la Universidad de Alicante ante nada menos que mil universitarios. Ayer también abordó el mismo tema, que se relaciona directamente con el debate sobre el aborto, en el centro de la UNED en Gijón. Horas antes, desde el campus del Milán de Oviedo, se explicó con detalle.
-Vida, filogenia, ontogenia…
-Hay que considerar la evolución y cuándo el hombre empieza a ser hombre. Y cuándo el individuo se convierte en persona.
-¿Cuándo?
-Es gradual. Se evalúa por la industria lítica, entre otras cosas.
-¿Años?
-La sociedad de personas no se constituye de repente. Digamos que de 30.000 años para acá. No hay teleología, no hay finalidad. La especie humana es como las demás. El proceso de convertirse en persona es muy gradual.
-¿Ontogenia?
-El origen de la vida desde el punto de vista ontogenético tiene que ver con el individuo humano. La cuestión es el origen de la vida individual. Y la idea de individuo biológico. Nacemos con un cerebro de sólo 300 gramos y desestructurado. Lleva años desarrollarlo. La persona humana aparece mucho después del nacimiento. No es persona, salvo a efectos jurídicos. No nace persona. La cuestión es cuándo aparece el individuo.
-Usted dirá.
-La respuesta requiere una teoría sobre todos y partes.
-Expóngala.
-Un cristal se forma mecánicamente. La división de una célula es otra cosa. Los procesos orgánicos son teleoklinos. Tienen una finalidad sin la cual no se entienden las fases intermedias. Tienen una diana, un objetivo. Lo que comienza está en función de lo que resulta. Es la evolución. En la naturaleza no hay una evolución global de todas las especies hacia un punto omega. Pero sí en los procesos biológicos concretos. Es una esencia procesual. No se puede cortar en un punto. No cabe el actualismo. Un embrión humano de dos meses es como un pez, dicen algunos. Pues no, aunque haya parecidos. Los organismos siempre están en proceso.
-¿Y la distinción todo-parte?
-Platón en el «Protágoras» habla de todos y partes y dice que hay dos tipos de todos. Uno es como la cara, con ojos, nariz, boca… cada parte es distinta de las otras. Forman un conjunto, un todo. Y hay otro tipo de todo que es como un montón de oro en el que cada parte es igual a las otras e igual al todo. La escolástica habla, en esa línea, de todos atributivos y todos distributivos. Es la distinción pertinente para el caso.
-¿Por qué?
-Una mórula tiene 16 células, todas iguales y todas totipotentes, todas pueden dar lugar a un organismo. Son como los granos de oro respecto al todo. Pero un embrión de 15 días ya no. Es un individuo que se empieza a constituir y tiene partes asimétricas que se empiezan a distinguir. Como en el ejemplo de la cara. Supone una unidad donde unas células controlan a otras y ordenan el todo orgánico. Un biólogo reconoce que un embrión implantado es un organismo diferente de la madre. Que es único. Tiene una marcha orgánica diferente a la de la madre. Hay pues dos organismos, madre y embrión implantado. Es indudable. Y ese embrión es un individuo, es uno. Causalmente se desarrollará. No es una hipótesis. De los cinco o seis días a los quince o veinte hay un salto, pues es cuando ya se da la individuación que tiene que ver con la implantación en el útero.
-¿Ocurre igual en otros mamíferos?
-Claro, la prueba es que un veterinario no lo dudaría.
-¿Qué ética?
-Depende del sistema filosófico desde el que se hable. Depende, por ejemplo, si se defiende a los individuos o a las personas.
-¿Cómo?
-Un paciente de alzheimer terminal está prácticamente despersonalizado. Lo personalizamos artificialmente nosotros desde fuera, tratándolo como una persona. ¿Lo protege la ética o no? Del individuo con alzheimer sabemos, además, que se va a morir, pero los embriones tienen un desarrollo íntegro. Depende de los principios éticos.
-¿Qué principios o líneas de pensamiento se manejan comúnmente?
-Varios. Seis al menos. Unos dicen que la vida humana empieza en la identidad genética, en el primer día de la concepción. Es la postura de la Iglesia católica. Es una perspectiva genetista. En cuanto hay células con identidad genética hay que protegerlas. Creo que es pasarse. Las células no tienen ni derechos ni deberes. Es una perspectiva auspiciada por el genetismo del siglo pasado. Prueba demasiado.
-¿Qué más?
-El filósofo Peter Singer dice que se puede matar a un niño hasta un mes después de nacido. Hay un plazo para matarlo porque aún no es persona. Es menos que un mono.
-Más.
-Otros, como Judith Jarvis, han propuesto un experimento mental.
-¿En qué sentido?
-Imaginemos que una chica es secuestrada para conectarla a un gran violinista que está agonizando en un hospital. Necesita sangre y en todo el mundo sólo vale la de esa chica. Después de nueve meses dormida por una anestesia y conectada al violinista, despierta y tiene que decidir si sigue así o no y abandona al músico, que moriría. Es un experimento pensado para las feministas que mantienen el derecho al propio cuerpo. Niegan que hay otro organismo. Me quito el feto, como un grano. Jarvis concluye que no tiene por qué optar por seguir ligada al violinista. Y de ahí pasa al aborto. Pero es un experimento surrealista y no tiene proporción con el aborto. Como si no hubiese conflicto entre organismos.
-Otras líneas de pensamiento.
-La de Diego Gracia, médico católico. Sostiene que se puede abortar hasta la octava semana. El criterio es el de la suficiencia constitucional. Vamos, que todos los órganos y tejidos estén más o menos conformados. Es el paso del embrión al feto. Es el criterio de Aristóteles: que tenga forma humana. Gracia se ampara en la Escolástica y los 40 días de que hablaba Santo Tomás. Pero, creo, es un criterio precientífico. Otro criterio, que usa cierta izquierda moderada y entre otros el biólogo Daniel Soutullo, considera un plazo para abortar de veintitantas semanas, en que empieza a haber una cierta madurez de la corteza cerebral.
-Las leyes…
-Con la actual legislación del aborto se produce un constante fraude de ley. El aborto prácticamente es libre. Por eso, una ley de plazos que ahora quieren establecer será más restrictiva. Al menos por la vía de hecho. Va en la dirección de la vida, aunque dicho así suene raro y paradójico.
-Usted filosofa desde el materialismo filosófico de Gustavo Bueno.
-Lo escrito por Gustavo Bueno al respecto me sorprende, pues adopta una posición genetista. Me extraña porque habla de que desde el primer momento está todo determinado en los genes.
-Como la Iglesia.
-Sí. Pero hay un binomio que no se puede romper. Si el embrión no está implantado es un preembrión.
-¿Por qué?
-La diferenciación celular tiene que ver con la implantación.
-De los seis criterios que ha expuesto, ¿por cuál opta?
-Una ética que defiende a las personas y no a los individuos conduce a paradojas indeseables. La implantación del embrión es el criterio. Supone un organismo nuevo y viable. Pero la ética no es política. Y lo mejor es enemigo de lo bueno. El aborto como método anticonceptivo es muy desproporcionado. Hay 100.000 abortos al año en España, eso es muy raro. Cuando hablas en términos políticos, ¿qué haces? Pues, de entrada, leyes que se puedan cumplir, no como la actual.

David Alvargonzalez. Profesor titular de Filosofía de la Universidad de Oviedo
La Nueva España, Javier NEIRA (03/04/09)

3 04 2009
Luisa Menéndez (16:17:59) :

Relaciones entre linces y cigotos

Ha sido muy comentado que el gobierno catalán prohibiera un anuncio de la Asociación por la Tolerancia en donde se publicitaban derechos de los catalanes que son conculcados cínicamente por el poder, y en cambio admitiera el lince de los obispos. Es lógico: nada más natural que el espíritu que comparten los jefes religiosos del bando católico y los del bando nacionalista. Tienen ambos como opción primera la salvación del alma. En un caso por la oración y la penitencia, en el otro por la lengua y la militancia. Y el alma es propiedad de Dios, el cual tiene la misma función sobrenatural que la Nación. Todo lo cual es archisabido incluso por los nacional-estalinistas, de modo que se trata de una farsa. No lo es, en cambio, que se encojan ante la demagogia de los obispos cuando denuncian un mejor trato a los linces que a las criaturas humanas. Esta sí es una mentira populista de pasmosa maldad y no la de los derechos constitucionales.

Todo está protegido, no hay debilidad sin ayuda estatal y cada criatura recibe la protección apropiada. Esta protección no la otorga un gobierno u otro sino que se la da a sí misma la sociedad a través de múltiples procesos, uno de los cuales (y no el más efectivo) es la elección de representantes. A diferencia de hace medio siglo, el mandato social quiere que los ciudadanos y su entorno reciban protección, pero entre la madre y la simiente, prefieren proteger a la madre. Son los ciudadanos quienes han impuesto estas defensas y pobre del político que trate de saltárselas.

De modo que las instituciones acogen programas de ayudas a inválidos, desempleados, inmigrantes, madres abandonadas, ancianos, familiares o embarazadas con riesgos. La Iglesia también protege, sin duda. Todas las instituciones lo hacen. Pero hay una que rechina. La Conferencia episcopal, ofuscada por controlar la sexualidad de las mujeres, su presa obsesiva desde hace siglos, las trata como meros depósitos. El feto las suprime. Esa crueldad ensombrece las labores compasivas de la Iglesia. Viejo asunto. Cada vez más apestoso.

Publicado el sábado 21 de marzo de 2009

Félix de Azúa

25 04 2009
Ana Frechilla (17:19:02) :

La parte positiva de este debate sobre la modificación de la ley del aborto en España es que permite ver a cada quien en su verdadera piel, para bien y para mal.

Es decepcionante, por ejemplo, leer que a alguien con prestigio de bien pensante como al filósofo asturiano Gustavo Bueno no sólo, como se diría coloquialmente, “se la va la olla” en sus reflexiones sobre el tema sino que insulta y agrede a las mujeres.

«La mujer que reivindica no ser una contenedora ya tiene bastante encima con un cerebro tan pequeñito», aseveró Bueno, antes de acusar a la ministra Aído de tener ideas «claras y cortas” recoge “La Nueva España” en su crónica titulada Gustavo Bueno: «A la ministra que separa la religión de la razón habría que tirarla por la ventana»

Se trata de un comentario no sólo de mal gusto y sexista sino violento. Violencia de género verbal, pero no menos violencia pura y dura, ejercida por alguien que debería ser un referente ético e intelectual y que, sin embargo, saca en este debate su visceralidad más oscura y alejada de la razón.

Pero también es gratificante leer las múltiples respuestas de la sociedad como reacción a este tipo de opiniones fundamentalistas y retrógradas cada vez más minoritarias.

“Tranquilos, el pecado no es delito” cuenta hoy Juan G. Bedoya en un estupendo reportaje publicado en El País donde se recuerda el papel de la Iglesia frente a las leyes del Gobierno. La experiencia franquista acostumbró a la Iglesia a fijar su moral en la ley - El aborto es el último campo de batalla entre Estado de derecho y religión.

Gracias Ministra Aído por situar el debate en el lugar pertinente: «A la Iglesia le corresponde decir qué es pecado, pero no qué es delito». ¡Estamos contigo!

Fuente: Blog de Montserrat Boix

25 04 2009
María Fernández (17:21:57) :

Un manifiesto, firmado por Ginés Morata y López Otín, critica la «Declaración de Madrid» que afirma, entre otras cosas, que existe vida humana desde la concepción

Un grupo de científicos españoles ha elaborado un manifiesto que intenta ser una respuesta a la «Declaración de Madrid» contra el proyecto de ley del aborto que prepara el Gobierno -firmada por unos dos mil profesionales de diferentes especialidades-, en el que se rechaza la «creciente utilización ideológica y partidista de la ciencia» y critica que se utilice argumentos científicos para defender «creencias personales, ideológicas o religiosas».

El escrito, titulado «En contra de la utilización ideológica de los hechos científicos», va firmado, entre otros, por Ginés Morata, premio Príncipe de Asturias de Investigación; tres premios nacionales de investigación, medicina y biología: Jesús Ávila, Carlos Belmonte y Carlos López Otín, este último catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo; tres directores de grandes institutos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): Ferrando Hiraldo, Vicente Larraga y Juan Lerma; y Roberto Gallego, presidente de la Sociedad Española de Neurociencias.

El documento denuncia el uso del término científico de la «Declaración de Madrid», en la que se dice que «un aborto es un acto simple y cruel de interrupción de una vida humana». Según el contramanifiesto, cualquier persona está en su derecho a pensar que existe vida humana desde el momento de la concepción, pero la afirmación «carece de base científica». «El momento en que puede considerarse humano un ser no puede establacerse mediante criterios científicos», se afirma.

«El conocimiento científico puede clarificar características funcionales determinadas, pero no puede afirmar o negar si esas características confieren al embrión la condición de un ser humano», añade.

Este grupo de científicos considera importante «evitar que se confunda a la sociedad contaminando problemas de carácter social, y por lo tanto de convivencia, con argumentos a los que la ciencia no otorga legitimidad».

La «Declaración de Madrid» se presentó la semana pasada con las firmas de un millar de biólogos, pediatras, juristas, psiquiatras y ginecólogos. Sus promotores son los catedráticos Nicolás Jouve, Luis Franco Vera y César Nombela, que presidió el CSIC de 1996 a 2000. Según Jouve, el manifiesto ha recibido ya unas dos mil adhesiones.

El texto asegura que «existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación» y «los conocimientos más actuales así lo demuestran».

Por otra parte, la Red Estatal de Organizaciones Feministas, integrada por más de 200 organizaciones de mujeres, presentó ayer una campaña a favor de la nueva ley del aborto que pretende combatir el «tremendismo» de la Conferencia Episcopal y la «esquizofrenia» del PP. «Vamos a inundar España con carteles de «A favor», frente a la campaña tremendista de la Iglesia», afirmó Angeles Alvarez, una de sus portavoces a la agencia Efe. Álvarez explicó que se trata de una campaña «sensata» y en el marco de la reflexión y el argumento, «pero si tenemos que salir a la calle, lo haremos», advirtió.

Además, pidió al PP «que deje de arremeter contra todas las leyes que reconocen derechos a las mujeres», que deje de mantener «una situación esquizofrénica manteniendo un discurso y haciendo otra cosa» y que «no se deje arrastrar por los sectores más integristas de su partido».

Desde el Vaticano, el presidente de la Pontificia Academia para la Vida, monseñor Rino Fisichella, invitó a los obispos a «combatir en primera persona la legislación abortista del Gobierno español» y aseguró que tanto ellos como los demás creyentes tienen que «hacerse oír» y «manifestarse públicamente», porque «el cristiano es siempre una persona pública». La advertencia está relacionada con la manifestación que hay convocada mañana en Madrid contra el proyecto de ley del aborto del Gobierno.

Dentro de las concentraciones que se celebrarán en toda España a favor de la vida, hoy tendrá lugar una en la Plaza de la Escandalera de Oviedo, a las 18 horas. Mañana, están convocadas en la Plaza Mayor de Gijón y el Naútico de Salinas.

Contramanifiesto

1. La «Declaración de Madrid es una utilización ideológica y partidista de la ciencia.

2. La interpretación y difusión de los datos científicos debe estar exenta de influencias ideológicas o creencias religiosas.

3. El momento en que puede considerarse humano un ser no puede stablecerse mediante criterios científicos.

Declaración de Madrid

1. La Biología celular explica que los seres pluricelulares se constituyen a partir de una única célula inicial.

2. Un aborto es un acto simple y cruel de interrupción de la vida humana.

3. Una sociedad indiferente a la matanza de cerca de 120.000 bebés al año es una sociedad fracasada y enferma.

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