2009 Año de la Astronomía: ella es una astrónoma.

24 05 2009

Este es el título del proyecto impulsado por la Unión Astronomía Internacional y la UNESCO para el Año Internacional de la Astronomía 2009. 

Aproximadamente la cuarta parte de los astrónomos profesionales son mujeres, y el campo continua atrayendo a mujeres y beneficiándose de su participación. Sin embargo, hay grandes diferencias geográficas, con países donde más del 50% de las profesionales son mujeres, y otros donde apenas existe representación femenina.

Por otro lado, el gran número de abandonos por parte de las mujeres en los estudios superiores, muestra que las circunstancias no favorecen la formación de investigadoras.

La igualdad de género debe implicar a toda la comunidad científica independientemente de la localización geográfica, aunque los problemas y las dificultades varíen de unos países a otros.

 Mujeres astrónomas de la historia:

Hipatia de Alejandría (Siglos IV -V)

Hipatia fue una astrónoma, matemática y filósofa que nació en el siglo IV en la ciudad egipcia de Alejandría. Aunque no nos ha llegado ninguna de sus obras, los historiadores de la ciencia afirman que escribió tratados sobre matemáticas (cónicas, geometría euclídea y aritmética diofantina) y Astronomía (tablas ptolemaicas y explicaciones del Almagesto de Ptolomeo). También mejoró y construyó instrumentos astronómicos como el astrolabio o el planisferio. Los comentaristas la describen como una maestra carismática que dejó una profunda huella en sus discípulos, algunos de ellos también importantes científicos de la época.

Su influjo fue inmenso, también en campos como la medicina y la filosofía.

Fue asesinada a manos de una horda enfurecida, por defender la racionalidad y el paganismo.

Wang Zhenyi (1768 - 1797)

Esta astrónoma china estudió los eclipses lunares investigando con modelos que construía en el jardín de su casa. A pesar de su corta vida, su producción fue intensa. Escribió doce libros sobre astronomía y matemáticas; entre ellos cabe mencionar “Algunas observaciones sobre las formas y figuras” dedicado a las posiciones estelares. Describió el cosmos y la relación de la Tierra en él. También recopiló datos sobre el tiempo atmosférico para prevenir y combatir las sequías e inundaciones que asolaban su región.

Consciente de que era una mujer privilegiada, pensaba que el conocimiento debía alcanzar a mujeres y hombres por igual.

En 1994 la Unión Astronómica Internacional le dio su nombre a un cráter de Venus.

 Williamina Paton Stevens Fleming (1857 - 1911)

Nacida en Escocia, ejerció allí como maestra hasta que se trasladó con su marido a EEUU. Al deshacerse su matrimonio y estar esperando un hijo, comenzó a trabajar como criada del director del Observatorio de Harvard, Edgard Pickering. Poco tiempo después, ya se encargaba de revisar cuidadosamente las placas fotográficas del cielo, algunas de muy mala calidad, obteniendo resultados tan excelentes como el descubrimiento de la nebulosa Cabeza de Caballo. Acabó siendo nombrada conservadora del archivo fotográfico, el primer cargo institucional de Harvard en manos de una mujer.

Emigró desde Escocia a Estados Unidos en 1878.

Descubrió 10 novas, 59 nebulosas gaseosas y más de 300 estrellas variables.

María Mitchell (1818 - 1889)

Está considerada la primera astrónoma académica de Estados Unidos y es una referencia para la ciencia de ese país. Fue la primera mujer en entrar a formar parte tanto de la Academia Americana de Artes y Ciencias (1848) como de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (1850), y colaboró con el Observatorio Naval norteamericano, calculando tablas sobre la posición de Venus. Pese a su reputación, cuando comenzó a trabajar en el Vassar College, en 1865, cobraba una tercera parte que sus colegas varones, algo contra lo que peleó hasta que aumentaron su retribución.

Mitchell fundó la Asociación para el Avance de la Mujer.

Descubrió un cometa, el Mitchell, y un cráter en la Luna lleva su nombre.

Henrietta Swan Leavitt (1868 - 1921)

Miembro del grupo de rastreadoras de estrellas del Observatorio de Harvard, Leavitt descubrió la relación periodo-luminosidad, un método novedoso para la medida de la distancia de objetos astronómicos. Leavitt llegó a esta conclusión después de un metódico y detallado cómputo de las estrellas Cefeidas. En sólo un año, 1905, descubrió 843 nuevas estrellas variables en la Nube Menor de Magallanes (esta cifra se eleva hasta 2.400 si se contabiliza el total de su vida). Además, también halló cuatro novas. Su importancia científica sólo fue apreciada después de su muerte, en parte gracias al intento de nominarla para el Nobel en 1925, algo que resultó imposible puesto que este premio no se concede a título póstumo.

Su trabajo abrió el camino para conocer el tamaño de nuestra galaxia y la escala del Universo.

Pese a sus aportaciones a la Astronomía, cuando murió su puesto seguía siendo de “ayudante”.

Mary Adela Blagg (1858 - 1944)

Astrónoma amateur británica, se formó en matemáticas sin la ayuda de nadie cogiendo los libros de la escuela de su hermano. Gracias a su competencia en matemáticas, pudo dedicarse a la astronomía.

Investigó por sí misma al notar la importancia de la normalización de la nomenclatura lunar, y fue nombrada en 1920 miembro del Comité Lunar de la recién creada Unión Astronómica Internacional. También se ocupó de las estrellas variables, ayudando al astrónomo H. H. Turner a realizar las observaciones originales de las estrellas variables que otro astrónomo había efectuado y consignado en un manuscrito, publicando una serie de diez artículos cofirmados por ella y Turner, aunque éste reconoció que prácticamente Miss Blagg había llevado a cabo todo el trabajo de edición e identificación con gran paciencia y cuidado.

Dedujo nuevos elementos componentes de diversas estrellas y algunas variables de periodo largo y analizó las ondas luminosas obtenidas por las observaciones de otros astrónomos.

Fue elegida miembro de la Royal Astronomical Society en 1915.

A su muerte, en 1944, el Comité Lunar dio su nombre a un cráter de la Luna.

Caterina Scarpellini (1808 - 1873)

Experta en el Sistema Solar y en las Constelaciones, gracias a su excelente preparación técnica, se dedicaba a registrar datos observacionales y, además, a medir las variables físicas en el campo de la Meteorología y de la Astronomía.

Su marido fundó en 1847 un periódico, Corrispondenza Scientifica, que tenía dos suplementos, el Boletín Náutico y Geográfico, y el Boletín de las Observaciones Ozonométricas y Meteorológicas, siendo este último fundado y dirigido por la propia Caterina.

En 1854 descubrió un nuevo cometa, aunque después se conoce que había sido observado dos semanas antes.

En 1859 funda la Estación Ozonométrica Meteorológica de Roma donde registró cuidadosamente el tiempo y las condiciones ozonométricas de esta ciudad durante años.

En la década de 1860 publicó la edición del primer catálogo italiano sobre multitud de meteoros, sumamente importante, o las observaciones del paso de Mercurio observado en Roma, entre otros.

Sus trabajos eran muy apreciados por sus colegas. El Estado Italiano le concedió la medalla de oro en 1872. No obstante, nunca fue admitida en la Academia Pontificia dei Nuovi Lincei.

Paris Pismis (1911-1999)

Fue una precursora de ámbito global. Nacida en Estambul, aunque de origen armenio, fue la primera universitaria de Turquía, obteniendo un doctorado en Matemáticas en 1937.

Casada con un matemático mexicano, cuando se trasladó a dicho país se convirtió en la primera persona, hombre o mujer, dedicada a la Astronomía profesional de la historia de México.

Trabajó en el Observatorio Astronómico Nacional de Tacubaya, dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ahí comenzó a impartir las primeras clases oficiales de Astronomía que hubo en México. Falleció el 1 de Agosto de 1999 dejando como legado una comunidad de mas de 100 astrónomos trabajando actualmente en la UNAM.

Descubrió 20 cúmulos abiertos y 3 cúmulos globulares, y trabajó en las primeras explicaciones sobre la estructura espiral de las galaxias.

  

Enlaces de interés

AMIT: Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas
Comisión Mujeres y Ciencia del CSIC
Unidades de Igualdad de las Universidades Españolas

Durante la semana del 25 al 31 de Mayo de 2009, se celebra en el IES Juan José Calvo Miguel (Sotrondio), el año Internacional de la Astronomía con diversas actividades.

¡No olvidemos el papel de las mujeres en la historia de la Astronomía!

 Fuente: Equipo de trabajo “Ella es una astrónoma”

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Un comentario a “2009 Año de la Astronomía: ella es una astrónoma.”

4 07 2009
María Fernández (22:18:40) :

El difícil arte de ser mujer

Fuera de concurso, en Cannes, una de las películas de mayor éxito en tan renombrado festival francés fue “Ágora”, dirigida por el español Alejandro Amenábar. Su estrella es la inglesa Rachel Weiz, premiada con el Oscar 2006 como mejor actriz de reparto por su trabajo en “El jardinero fiel”, dirigida por el brasileño Fernando Meirelles.

En “Ágora” ella interpreta a Hipatia, única mujer de la Antigüedad que destacó como científica. Astrónoma, física, matemática y filósofa, Hipatia nació el año 370, en Alejandría. Fue la última gran científica de renombre que trabajó en la legendaria biblioteca de aquella ciudad egipcia. A los 30 años ocupó, en la Academia de Atenas, la silla de Plotino. Escribió tratados sobre Euclides y Ptolomeo, realizó un mapa de los cuerpos celestes y parece que había inventado nuevos modelos de astrolabio, planisferio e hidrómetro.

Neoplatónica, Hipatia defendía la libertad de religión y de pensamiento. Creía que el Universo era regido por leyes matemáticas. Tales ideas suscitaron las iras de los fundamentalistas cristianos que, en plena decadencia del Imperio Romano, luchaban por conquistar la hegemonía cultural.

El año 415, instigados por Cirilo, obispo de Alejandría, algunos fanáticos arrestaron a Hipatia en una iglesia, la maltrataron con trozos de cerámica y conchas y, después de asesinarla, arrojaron el cuerpo a una hoguera. Su muerte paralizó durante mil años el avance de la matemática occidental. Cirilo fue canonizado por Roma.

La película de Amenábar resulta oportuna en este momento en que el fanatismo religioso se está poniendo de moda por esos mundos de Dios. Pero toca también otro tema más profundo: la opresión contra la mujer. Hoy esta opresión se manifiesta de maneras tan sofisticadas que llegan a convencer a las mismas mujeres de que ése es el camino verdadero de la liberación femenina.

En la sociedad capitalista, donde impera el lucro por encima de todos los valores, el patrón machista de cultura asocia erotismo y mercancía. El atractivo es la imagen estereotipada de la mujer. Su autoestima es desplazada hacia el sentirse deseada; su cuerpo es violentamente modelado según patrones consumistas de belleza; sus atributos físicos se vuelven omnipresentes.

Donde hay ofertas de productos -televisión, revistas, periódicos, folletos, propaganda en vehículos, y toda la parafernalia de las telenovelas- lo que se mira es una profusión de senos, nalgas, labios, piernas, etc. Es como una carnicería virtual. Hipatia fue castrada en su inteligencia, en sus talentos y valores subjetivos, y ahora es escarnecida por las conveniencias del mercado. Es sutilmente manipulada en su ansia de alcanzar la perfección.

Según la ironía de Ciranda da bailarina, de Edu Lobo y Chico Buarque, “Si nos fijamos bien / todo mundo tiene acné / marca de apendicitis o vacuna / y tiene lombrices, tiene amebas, / sólo la bailarina no lo tiene”. Si lo tuviera sería rechazada por los patrones machistas por ser gorda, vieja, sin atributos físicos que la hagan deseable.

Si abre la boca debe hablar de emociones, nunca de valores; de fantasías, no de la realidad; de la vida privada, no de la pública (política). Y debe aceptar placenteramente ser reducida a la irracionalidad analógica: “gata”, “vaca”, “avión”, “calabaza”, etc.

Para evitar ser repudiada, ahora Hipatia debe controlar su peso a costa de enormes sacrificios (¡qué bueno sería destinar a los hambrientos lo que deja de comer!), cambiar el vestuario lo más frecuentemente posible, someterse a la cirugía plástica por mera cuestión de vanidad (¡y pensar que esta especialidad de la medicina fue creada para corregir anomalías físicas y no para dedicarse a caprichos estéticos!).

Toda mujer sabe que, mejor que ser atrayente, es ser amada. Pero el amor es un valor anticapitalista. Supone solidaridad, no competitividad; compartimiento, no acumulación; donación, no posesión. Y el machismo impregnado en esta cultura volcada hacia el consumismo teme la alteridad femenina. Resulta mejor fomentar la mujer-objeto (de consumo).

En la guerra de los sexos, históricamente es el hombre quien señala el lugar de la mujer. Él tiene la posesión de los bienes (patrimonio); y a ella le toca el cuidado de la casa (matrimonio). Y está claro que ella va incluida entre los bienes… Véase la costumbre tradicional, en el casamiento, de añadir el apellido del marido al nombre de la mujer.

En el Brasil colonial se decía que a la mujer del dueño de esclavos le estaba permitido salir sólo tres veces de casa: para ser bautizada, casada y enterrada… Todavía hoy, la Hipatia interesada en matemática y filosofía es, como mínimo, una amenaza para los hombres que no quieren compartir sino dominar. Pues ellos están repletos de voluntades y parcos de inteligencia, aunque sean cultos.

Si lo atractivo es lo que se ve, ¿por qué espantarse de saber que la media actual de durabilidad conyugal en el Brasil es de siete años? ¿Cómo exigir que los hombres se interesen por las mujeres que carecen de atributos físicos o cuando ya son vencidas por la edad?

Es lástima que aún no se haya inventado botox para el alma. Ni cirugía plástica para la subjetividad.

Frei Betto Adital
(de Rebelión)

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