Millenium, Stieg Larsson y la violencia hacia las mujeres

24 07 2009

“Stieg dedicó toda su vida a la búsqueda de un mundo justo, y lo hizo en respetuosa colaboración con gentes de diferentes culturas, religiones, convicciones políticas, edades, procedencia social y profesiones. Por encima de todo, en cuanto feminista, prefería colaborar con mujeres” Eva Gabrielsson, viuda de Stieg Larsson

La lectura de moda este verano, y en los últimos meses, es alguno de los libros que componen la trilogía Millenium. Esta es, sin duda, una buena recomendación para estos días estivales.  Pues bien, queremos aprovechar la recomendación para que no dejéis pasar por alto un enfoque de género en la lectura de los mismos.

La refencia a las mujeres y a las diferentes formas de violencia que las acechan son el eje central de estas novelas. En ellas aparecen diferentes escenas de agresiones a mujeres. Agresiones que podemos encontrar en las sociedades modernas y democráticas todos los días: violaciones, trata de mujeres y prostitución, violencia en el entorno familiar, agresiones sexuales, acoso laboral, doble desamparo de las mujeres inmigrantes pobres, etc… Ahora bien, en las novelas de Stieg Larsson ninguno de los agresores queda impune, para cada uno de ellos el autor plantea algún tipo de sanción. 

Por otro lado, la protagonista Lisbeth Salander es una heroína, postmoderna y decadente, tremendamente inteligente, racional e irreverente. Es en cierto sentido una anti-mujer por su falta de emotivismo, su independecia y autonomía. Pero Lisbeth, antisocial y distante, porque “el sistema la ha hecho así”, consigue convertirse en la heroína por antonomasia.

A pesar de su aparente falta de principios éticos, Salander sabe distinguir perfectamente entre los buenos y los malos. Por poderosas razones que la trama va desvelando, odia a los hombres que maltratan a las mujeres, y no suele confesar a la policía los asesinatos y delitos que descubre. En tanto que duda del sistema, del Estado y de sus leyes, suele ser ella misma quien decide encargarse de ejecutar las sentencias. Al final, esta parece la única forma de evitar la impunidad. ”No hay inocentes; sólo distintos grados de responsabilidad”, sostiene en distintas ocasiones. 

La visibilización de todos los aspectos y formas en las que la violencia de género se presenta contribuye a luchar contra ella.

La lectura de Millenium nos demuestra que su autor Stieg Larsson estaba especialmente sensibilizado en el tema de violencia de género. De hecho su compañera  Eva Gabrielsson nos cuenta por qué: “cuando era joven, en una fiesta con compañeros, presenció una violación, y se culpaba de no haberla podido evitar. Tenía esa espina clavada, y dedicó mucho tiempo a consolar y ayudar a las víctimas”. De ahí, probablemente, que la denuncia de cualquier forma de violencia hacia las mujeres sea uno de los leitmotiv de sus obras. Pero además de todo ésto, Larsson tenía otras obsesiones: la crítica al fascismo en todas sus formas, las conexiones de la ultraderecha con el poder político sueco, su desprecio por el periodismo económico que no bucea en las verdaderas conexiones del gran capital, la defensa de la libertad de expresión y los Derechos Humanos.

Stieg Larsson  murió de un ataque al corazón en el 2004, justo cuando acababa de entregar el tercer tomo de su obra a su editor y estaba a punto de publicarse el primero. 

Paradójicamente, a su muerte  Eva Gabrielsson, su compañera de toda la vida, que no aparecía en ningún documento, quedó desprotegida de las amenazas neonazis y privada de toda herencia: de acuerdo con las leyes suecas, al no haber hecho testamento los bienes pasaron a sus padres y su hermano. Un amargo sarcasmo para alguien que defendió como pocos los derechos de las mujeres… 

Stieg Larsson nació en un pequeño pueblo de la Suecia profunda, en la provincia de Västerbottens. El paisaje en aquella zona es rural: la parte de uno de los países más avanzados del mundo donde todavía se ven alces muertos en las cunetas. Cuando tenía 18 años conoció a Eva Gabrielsson, la que iba a ser su compañera para el resto de su vida: sus caminos se cruzaron en una manifestación contra la guerra de Vietnam. A principios de los 80 los dos se mudaron a Estocolmo, Eva comenzó a como arquitecta y Stieg encontró empleo en la agencia de noticias más importante de Suecia, la Tidningarnas Telegrambyrå. Allí cubriría por ejemplo la guerra de Eritrea siendo corresponsal en Africa. Al mismo tiempo, realizaba otras actividades como dirigir la Asociación Escandinava de Ciencia Ficción, y sacaba tiempo para la que sería su mayor pasión: su activismo contra las organizaciones neofascistas y de extrema derecha de todo tipo. Larsson poseía documentación realmente enciclopedica sobre el fascismo y la extrema derecha.

Esta pasión le llevó a participar en los 80 en la formación del movimiento Stop the Racism y, posteriormente,  participar en la fundación del proyecto Expo: una publicación cuatrimestral alternativa y crítica.

En la única entrevista que se le hizo sobre el tema, Stieg nos cuenta que, a pesar de que era consciente de que la literatura negra era principalmente entretenimiento, él intentó hacer novela negra con mensaje. 

Esperemos que la difusión y el magestuoso éxito de Millenium sirva para aumentar la sensibilización y el rechazo de las diversas formas de violencia hacia las mujeres que persisten en todas las sociedades.

Más información en: Única entrevista con Stieg Larsson Artículo revista Arcadia

La mejor investigación sobre Stieg Larsson en: Artículo La Vanguardia 

La página de apoyo a Eva Gabrielsson: Eva Gabrielsson 

Y en la wikipedia: Stieg Larsson

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