Crímenes de mujeres por honor

16 12 2009

Bajo la acusación de haber “deshonrado a su familia” miles de mujeres son asesinadas cada año. Según la ONU 5.000 mujeres mueres anualmente en el mundo por este tipo de crímenes. Se llama “crimen de honor” al asesinato de una mujer por mano de su padre, hermano o esposo, por Haber tenido prácticas sexuales antes del matrimonio o fuera de él, o porque se sospeche que lo ha hecho. La práctica está concentrada en países como Arabia Saudita, Turquía, Egipto, India, Bangladesh, Pakistán y Jordania.

En Jordania, expedientes policiales indican que, en promedio, mueren 28 mujeres al año a causa de los “crímenes de honor”. En Pakistán en 1999 se estima que cerca de mil mujeres murieron por esta causa. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Brasil el 3% de los crímenes que se cometen contra mujeres, están relacionados con “crímenes de honor”, algo que también sucede en Ecuador.

En estas sociedades, la conducta de la mujer se percibe como una medida del honor de su familia. Esto separa a las mujeres de su naturaleza humana, de tal manera que no son consideradas seres humanos capaces de cometer errores. La conducta de la mujer siempre está bajo vigilancia y sospecha por parte de su familia y si se estima inaceptable, puede resultar en la pérdida de su vida.

En los últimos 10 años los expedientes policiales han mostrado que se asesina a 28 mujeres al año en Jordania, uno de los países con mayor incidencia de estos “crímenes de honor”. Los “crímenes de honor” tienen como víctimas, en un 70%, a mujeres de entre 15 y 27 años. Este tipo de crímenes es uno de los más frecuentes de los que se cometen contra mujeres; sin embargo, algunos destacados abogados jordanos sostienen que el número de víctimas es sensiblemente mayor. Se mata normalmente a las mujeres porque sus familias sospechan que han incurrido en conductas inmorales y al haber deshonrado a sus familias deben morir. Desde el punto de vista social, los asesinos que normalmente son padres, hermanos o esposos de las víctimas reciben trato de héroes y son alabados porque han limpiado el honor de la familia, mientras que las víctimas son enterradas en silencio.

Estos crímenes son cometidos sólo contra mujeres. Los asesinos no son juzgados de manera imparcial y en la mayoría de los casos tienen una condena reducida. Por otro lado, las familias se aprovechan de la ley, asignando la responsabilidad del asesinato a un miembro de la familia menor de 18 años, quien, pasará algún tiempo en un centro juvenil y será liberado libre de antecedentes.

Son numerosas las voces de mujeres musulmanas que critican y luchan para poner fin a esta terrible lacra de violencia doméstica. Una de las voces que suenan con más nitidez es la periodista jordana Rana Husseini. El primer crimen de honor que el periódico The Jordan Times encargaba cubrir a esta periodista, hace 17 años,  fue el de Kifaya. Esta niña jordana fue violada por su hermano varias veces, y luego amenazada de muerte si decía algo. Cuando se quedó embarazada, sus padres le hicieron abortar, tras lo cual la obligaron a casarse con un hombre 50 años mayor que ella, vecino de su mismo pueblo, en Jordania. Cuando intentó divorciarse, 6 meses más tarde, su familia la asesinó. Fue enterrada en una tumba sin nombre ni lápida, deshonrada incluso después de muerta. Tenía 16 años.

 Cuando Rana preguntó a la familia de la víctima por las razones de su acto, contestaron que “no era una buena chica” y que “había seducido a su hermano.” Desde entonces, y tras el impacto que le causó este suceso, ha puesto todos los medios a su alcance para denunciar y combatir este tipo de crímenes. A través de sus artículos y del Comité Nacional Jordano para la Eliminación de los Crímenes de Honor, que ella misma impulsó en 1999, Husseini ha conseguido incluso movilizar a la familia real para sensibilizar a la población sobre este problema, trasformando lo que antes era un tabú en tema de debate del Parlamento.

La muerte de esta adolescente marcó para siempre a Rana Husseini (1969), periodista jordana y defensora de los derechos humanos, quien, por entonces, iniciaba su carrera en el diario The Jordan Times. Había estudiado periodismo y arte en la Universidad de Oklahoma y esperaba escribir sobre literatura y música, pero esta fuerte realidad se impuso y reorientó su profesión. Durante 15 años realizó constantes reportajes de denuncia en el periódico y, recientemente, inmortalizó la vida de Kifaya en las primeras páginas de un libro que lanzó a fines de mayo en Reino Unido: Crímenes en Nombre del Honor.En la portada de su libro Crímenes en Nombre del Honor, Rana Husseini no quiso poner imágenes de mujeres maltratadas ni hombres amenazadores. Nada de dramatismo para un texto que está cargado de desventuras. La periodista relata casos estremecedores, pero también explica la complejidad social que sustenta esta práctica, el escollo legal y los esfuerzos desplegados para combatirla. El mensaje es claro: “El real honor es acerca de la tolerancia, la igualdad y la responsabilidad civil”.

Las mujeres, según Husseini, pueden ser asesinadas (quemadas, apedreadas, degolladas) en forma pública o privada e invocando distintas razones, muchas de las cuales están fundamentadas en un rumor o una sospecha. Pero las causas más comunes de los llamados “crímenes por honor” son la desaparición de la mujer y el embarazo extramarital.

En muchas ocasiones ellas también encuentran la muerte por motivos financieros, cuando rechazan renunciar a sus derechos de herencia o a entregar algunas de sus propiedades a los hombres de la casa.

El crimen de honor es otra forma de violencia doméstica y estructural contra las mujeres.

Para más información sobre los crímenes de hornor pincha aquí.

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