Voces de mujeres en las revueltas de Oriente Próximo

25 03 2011

Entre los estereotipos de los países musulmanes más habituales en Occidente se encuentran los relativos a las mujeres musulmanas: crédulas, cubiertas con velos, sumisas, exóticas y calladas, pobladoras entre tules de harenes imaginarios y encerradas en papeles de género muy rígidos. Y entonces, ¿dónde estaban esas mujeres en Túnez y en Egipto?

En ambos países las manifestantes no se parecían en absoluto al estereotipo occidental: estaban en primera línea y en el centro, en las imágenes de las noticias y en los foros de Facebook… e incluso asumiendo el liderazgo. En la plaza Tahrir de Egipto, mujeres voluntarias, algunas acompañadas de niños, trabajaban sin descanso para apoyar las protestas: contribuyendo en labores de seguridad, comunicaciones o refugio. Muchos comentaristas atribuían el gran número de mujeres y niños al marcado carácter pacífico de los manifestantes en general ante provocaciones graves.

Otros reporteros-ciudadanos de la plaza Tahrir, y prácticamente cualquiera que tuviera un teléfono móvil podía serlo, señalaban que las masas de mujeres implicadas en las protestas eran muy diversas desde el punto de vista demográfico. Muchas llevaban pañuelos en la cabeza y otros signos de conservadurismo religioso, mientras que otras se deleitaban con la libertad de besar a un amigo o fumar un cigarrillo en público.

Participantes, líderes

Pero las mujeres no solo ejercían de trabajadoras de apoyo, el papel habitual al que quedan relegadas en los movimientos de protesta, desde los de la década de 1960 hasta los recientes disturbios estudiantiles del Reino Unido.

Las mujeres egipcias tambiénfoto de Leil Zahra Mortada organizaban, formulaban estrategias e informaban de los acontecimientos. Autoras de blogs como Leil Zahra Mortada asumieron graves riesgos para mantener al mundo informado a diario de la situación en la plaza Tahrir y otros lugares.

El papel de las mujeres en el gran levantamiento de Oriente Próximo ha sido deplorable e insuficientemente analizado. Las mujeres de Egipto no solo «se suman» a las protestas, sino que han sido una fuerza destacada de la evolución cultural que las volvió inevitables. Y lo que se dice para el caso de Egipto se puede decir también, en mayor o menor medida, para todo el mundo árabe. Cuando las mujeres cambian, todo cambia; y las mujeres del mundo musulmán están cambiando radicalmente.

La transformación más importante es educativa. Hace dos generaciones, tan solo una reducida minoría de las hijas de la élite recibía formación universitaria. Hoy, las mujeres representan más de la mitad de la cifra de estudiantes de las universidades egipcias. Se están formando para ejercer el poder de un modo que sus abuelas apenas podrían haber imaginado: publicar periódicos, como hizo Sanaa el Seif desafiando un decreto gubernamental que le exigía interrumpir la actividad; aspirando a puestos de liderazgo estudiantiles; recaudando fondos para organizaciones de estudiantes; o dirigiendo reuniones.

De hecho, una minoría sustancial de mujeres jóvenes de Egipto y otros países árabes ha pasado sus años de formación reflexionando críticamente en entornos mixtos y cuestionando en público incluso a profesores varones en las aulas. Es mucho más fácil tiranizar a una población cuando la mitad tiene una educación pésima y se la ha entrenado en la sumisión. Pero, como deberían saber los occidentales por su propia experiencia histórica, cuando se educa a las mujeres, es probable que la agitación democrática acompañe a la transformación cultural generalizada que se produce.La naturaleza de los medios de comunicación social también ha contribuido a convertir a las mujeres en líderes de la protesta. Por haberme dedicado durante más de una década a enseñar destrezas de liderazgo a mujeres, sé lo difícil que es conseguir que se pongan en pie y tomen la palabra en una estructura organizativa jerárquica. Asimismo, las mujeres suelen evitar la figura de estandarte que en el pasado han impuesto las protestas tradicionales a determinados activistas: casi siempre, la de un joven exaltado con un megáfono.

Proyección de poder

En semejantes contextos —un escenario, un foco y un portavoz—, las mujeres rehuyen los papeles de liderazgo. Pero los medios de comunicación social, por la naturaleza misma de la tecnología, han modificado el aspecto y la apariencia del liderazgo actual. Facebook imita el modo en que muchas mujeres prefieren vivir la realidad social, donde las relaciones entre personas son exactamente igual de importantes que el predominio o el control individual, si no más.

Se puede ser un líder poderoso en Facebook justamente forjando una «primera persona del plural» realmente fabulosa. O se puede conservar el mismo tamaño, conceptualmente, que cualquier otra persona en su página; no es necesario reafirmar el dominio o la autoridad. La estructura de la interfaz de Facebook crea lo que —pese a 30 años de presión feminista— las instituciones de cemento y ladrillo no han conseguido generar: un contexto en el que la capacidad de las mujeres para forjar un «nosotras» poderoso e implicarse en el liderazgo al servicio de los demás pueda promover la causa de la libertad y la justicia en todo el mundo.

Como es lógico, Facebook no puede reducir los riesgos de la protesta. Pero, por violento que pueda ser el futuro en Oriente Próximo, el registro histórico de lo que sucede cuando las mujeres que han recibido educación participan en los movimientos liberadores hace pensar que ha llegado el fin de aquellos a quienes en la región les gustaría mantener un régimen de puño de hierro.

Justo cuando Francia inició su rebelión en 1789, Mary Wollstonecraft, que fue testigo inesperada de ella, escribió su manifiesto en favor de la liberación de las mujeres. Después de que las mujeres norteamericanas que habían recibido educación contribuyeran la lucha por la abolición de la esclavitud, introdujeron en la agenda el sufragio femenino. Después de que les dijeran en la década de 1960 que «la única posición para las mujeres es la horizontal», crearon el feminismo de «segunda generación»: un movimiento nacido de las nuevas habilidades y las viejas frustraciones de las mujeres.

Una y otra vez, cuando las mujeres han librado las demás batallas de su tiempo por la libertad, han pasado a defender sus propios derechos. Y como el feminismo es sencillamente una prolongación lógica de la democracia, los déspotas de Oriente Próximo se enfrentan a una situación en la que será casi imposible obligar a estas mujeres que han despertado a detener la lucha por la libertad: la suya propia y la de sus comunidades.

Autora: Naomi Wolf  (activista política y crítica social cuyo libro más reciente es Give Me Liberty: A Handbook for American Revolutionaries).
Fuente: Público.es


Heroínas

20 03 2011

El museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid presenta una interesante exposición que recoge las imágenes sobre mujeres heroínas, protagonistas de sus vidas, que han sido representadas por el arte durante años de historia. La exposición estará abierta del 8 de marzo al 5 de junio.

La historia del arte occidental abunda en imágenes de mujeres seductoras, complacientes, sumisas, vencidas, esclavizadas. Pero el objeto de esta exposición son las figuras de mujeres fuertes: activas, independientes, desafiantes, inspiradas, creadoras, dominadoras, triunfantes. O bien, para usar una palabra clave de la agenda feminista en las últimas décadas: esta exposición se interesa por aquellas imágenes que pueden ser fuentes de “empoderamiento” (empowerment) para las propias mujeres.

Los inventarios de heroínas tienen una larga historia, desde los primeros catálogos de mujeres célebres de Hesíodo y Homero, donde ellas sólo figuraban como accesorio de los varones: a título de madres e hijas, esposas o amantes de los héroes. El primer compendio de mujeres ilustrespor sus propios méritos fue el De claris mulieribus de Boccaccio, que seguía

Muchachas griegas jugando a la pelota de Frederick Leighton

 la huella del De viris illustribus de Petrarca. Inspirada por el texto de Boccaccio, pero decidida al mismo tiempo a corregir su punto de vista, Christine de Pizan, escribió en 1405 la primera defensa de las mujeres escrita por una mujer: Le Livre de la cité des dames. Si se permite el anacronismo, Christine de Pizan fue la primera feminista porque atribuyó la desventaja de la mujer, no a la naturaleza, sino a la costumbre. Su texto inauguró una larga Querelle des Femmes que ha durado siete siglos y todavía sigue abierta.

La exposición es también una especie de “ciudad de las mujeres” centrada especialmente en el ciclo de la modernidad, desde el siglo XIX hasta la actualidad. Siguiendo un orden, no cronológico, sino temático, explora los escenarios y las vocaciones de las heroínas: la iconografía de la soledad, el trabajo, la embriaguez, el deporte, la guerra, la magia, la religión, la lectura y la pintura. En cada capítulo de la exposición se yuxtaponen obras de distintas épocas, lenguajes y medios artísticos para provocar una reflexión sobre lo que cambia y lo

Frida Kahlo

 que permanece a través de esas diferencias. Y en cada capítulo, una o varias voces de mujeres artistas, sobre todo contemporáneas, responden a las imágenes creadas por sus colegas varones.

En la primera parte de la exposición, en el Museo Thyssen-Bornemisza, domina el poder físico de las heroínas, la segunda parte, en las salas de la Fundación Caja Madrid, explora los poderes espirituales.

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100 años celebrando el 8 de Marzo

8 03 2011

Este año se celebra el centésimo aniversario del Día Internacional de la Mujer. Este día fue conmemorado por primera vez el 19 de marzo de 1911 en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza, después de que fuera creado, el año precedente, durante la reunión de la Internacional Socialista. Más de un millón de mujeres y hombres se sumaron a las manifestaciones en esa primera celebración.Desde entonces, el Día Internacional de la Mujer se ha marcado en muchos países del mundo. Es un día en que se reconoce a las mujeres por sus logros independientemente de cualquier división, ya sea nacional, étnica, lingüística, cultural, económica o política. Es una oportunidad de reflexionar sobre las luchas y los logros pasados y, más importante aún, de mirar hacia el futuro, hacia el potencial y las oportunidades que esperan a las futuras generaciones de mujeres.

En 1975, en el transcurso del Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas comenzó a marcar el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo. Dos años más tarde, en diciembre de 1977, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución estableciendo un Día para los derechos de las mujeres y la paz internacional de las Naciones Unidas, a ser conmemorado por los Estados Miembros un día cualquiera del año, según sus tradiciones históricas y nacionales. Con la adopción de dicha resolución la Asamblea General reconoció el papel que tienen las mujeres en los esfuerzos de paz y de desarrollo, e instó a erradicar la discriminación y a aumentar el apoyo dado a la participación plena y equitativa de las mujeres.

El Día Internacional de la Mujer ha adquirido una nueva dimensión mundial para las mujeres de los países tanto desarrollados como en desarrollo.  Es un momento de reflexionar sobre los progresos que se han hecho, de hacer un llamamiento al cambio y de celebrar los actos de valentía y de determinación de las mujeres en general que han llegado a desempeñar un papel extraordinario en la historia de sus países y sus comunidades.

Los datos de este 8 de Marzo de 2011 dicen:

- Que dos de cada tres personas analfabetas son de sexo femenino.

- Que es más probable que un menor deje de asistir a la escuela si es niña.

- Que cada 90 segundos una mujer muere por complicaciones del embarazo o del parto.

- Que las mujeres aún siguen ganando menos que los hombres desempeñando la misma labor

- Que en muchos países la población femenina no tiene los mismos derechos a heredar y a la tierra que la masculina.

- Que pese a los notables avances –hace cien años la población femenina tenía derecho al voto en sólo dos países–, son mujeres sólo 19 por ciento de los legisladores en el mundo, ocho por ciento de los negociadores de paz y 28 jefas de Estado o gobierno.

Mucho queda por hacer por la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.