Día 11: Mercedes Belbel, 20 años contra la violencia de género

8 12 2009

Mercedes Belbel, psicóloga, es una de las organizadoras de las Jornadas Feministas que conmemoran el congreso histórico de 1979 

Ha estado más de 20 años trabajando con víctimas de la violencia de género, participó en la lucha antifranquista y fue una de las mujeres que se dejó la piel por lograr derechos como el divorcio. Mercedes Belbel (Granada, 1955) es una de las organizadoras de las Jornadas Feministas Estatales que comenzaron ayer en Granada, el encuentro nacional más importante que conmemora el congreso histórico de las mujeres en esa misma ciudad hace 30 años. Ella también estuvo ahí en 1979 y, aunque admite mayores cuotas de igualdad, lamenta que siga sin haber una ley de interrupción del embarazo que permita abortar a las mujeres que lo necesiten en las mejores condiciones posibles. “Por señalar sólo un aspecto de la cuestión”, matiza.

“Se hace un flaco favor a las mujeres cuando se las considera víctimas”

¿Qué ha cambiado y qué sigue sin mejorar?

Los derechos políticos han ido por delante de los derechos sociales y las costumbres, porque el imaginario social es mucho más difícil de transformar.

¿Cuáles son los problemas de la mujer de hoy?

La mayoría de las mujeres mayores tienen un poder adquisitivo muy bajo. Tenemos que trabajar mucho más porque el trabajo no remunerado en relación a los cuidados sigue dependiendo de nosotras. Las jóvenes encuentran trabajos precarios y mal remunerados. Las inmigrantes tienen muy restringidas las ofertas laborales. Las trabajadoras del sexo no tienen derechos…

¿Cómo se repara el daño que la dictadura hizo a la mujer?

Es irreparable y las consecuencias aún las estamos viviendo. Una Guerra Civil, una feroz represión y 40 años de dictadura pesan mucho. Falta cultura democrática en general. Las asociaciones de Memoria Histórica están llevando a cabo un trabajo muy valioso. Están apareciendo numerosas obras escritas por mujeres que señalan lo importante que fue la participación femenina en la República, en la resistencia al franquismo y en la Transición. Una participación que suele quedar oscurecida en los relatos oficiales y en la historiografía de izquierdas de sesgo masculinista, que es la mayoría.

Se acusa al islam de machista. ¿Y la Iglesia?

La jerarquía católica es misógina y homófoba. Saben que se les tiene miedo pues se muestran implacables cuando se tocan sus muchos privilegios. Parece imposible pensar que sigue habiendo gente en contra del divorcio, amenazando con excomulgar a los diputados que voten a favor de la Ley del Aborto, condenando el matrimonio homosexual, escondiendo la pedofilia de un sector del clero, impidiendo que las mujeres puedan formar parte de su jerarquía, interfiriendo tanto en la vida de un Estado democrático. Aunque, para ser justas, hay que destacar que, en la Iglesia católica, hay un sector de teólogas y teólogos feministas.

¿Habrá igualdad mientras haya monarquía?

No parece que los regímenes republicanos hayan alcanzado una mayor cuota de igualdad para las mujeres sólo por ese hecho, ni que Berlusconi respete más a las mujeres que la reina Isabel II de Inglaterra. No debemos caer en simplismos. Y no soy monárquica ni juancarlista. Sería interesante hacer un trabajo sobre el género y la Casa Real.

¿Debe considerarse a la mujer como una víctima?

No. Y creo que se hace un flaco favor a las mujeres cuando se las considera como tal; en el fondo es considerarlas débiles y vulnerables por naturaleza. Las mujeres, al igual que los hombres, son víctimas cuando son sometidas a algún hecho delictivo sobre su persona.

“Sin duda, la escuela es tan machista como hace 30 años”

¿Es la escuela tan machista como hace 30 años?

Sin duda, no. Aunque no podemos hablar de que exista realmente coeducación, no es tan machista. Arrastramos un déficit de educación histórico. Y cuando algunos gobiernos han promovido leyes de mayor calado social, no las han financiado de manera adecuada, aparte de la incapacidad para frenar el poder de la Iglesia católica en la enseñanza.

¿Ayudan más los hombres, están más concienciados?

Creo que no se trata de ayudar sino de compartir, de corresponsabilizarse.

¿Cómo se puede conseguir la conciliación laboral y familiar?

Se resolverá si los gobiernos invierten más en educación y servicios sociales, con la corresponsabilidad familiar, con la colaboración de cada miembro de la familia y con la introducción de medidas en las empresas que faciliten la vida de sus trabajadoras y de sus trabajadores.

Fuente: Público.es

Autora: Olivia Carballar

Foto: Eugenio Zurita



Día 10: La reproducción simbólica de la violencia de género

7 12 2009

16 días de activismo contra la violencia de género y una reflexión:

La violencia de género no es un ‘fenómeno social’ reciente, que apareció en el mundo en este siglo o en el anterior, sino que tiene miles de años… Y este hecho ha quedado reflejado, a lo largo de la historia.

La respresentación simbólica de la violencia de género  

 La representación simbólica de la violencia de género es evidente en numerosos restos arqueológicos, documentos antiguos, obras pictóricas, en museos y bibliotecas destinadas al resguardo de las reliquias de  civilizaciones antiguas, que estuvieron asentadas en las demarcaciones geográficas llamadas continentes de la geografía del planeta tierra.

La  violencia de género está sustentada en la base ideológica simbólica fundacional del patriarcado, como sistema de organización social que  rige en el mundo entero.

La violencia de género ha estado presente en civilizaciones antiguas (ejemplo, Grecia) y transmutada, sigue vigente en nuestros tiempos, tanto en los países capitalistas como en los socialistas y en todas las civilizaciones y culturas. Se difunde  a manera de vasos comunicantes en todo el tejido social desde su primera instancia, la simbólica.

De la relación entre la violencia simbólica y la violencia de género, desarrollamos a continuación algunos puntos de vista.

 

La desigualdad  social entre los sexos

La desigualdad que existe en el posicionamiento social de los sexos/géneros, femenino y masculino, es una de las expresiones sociales obvias de la dominación masculina en la   cultura patriarcal. Siendo esa desigualdad social la que hasta el día de hoy perpetúa a la violencia de género.

Nuestro criterio es, que en la deconstrucción de la violencia de género, con fines educativos, pedagógicos, comunicacionales, transformadores, lo verdaderamente significativo sería visibilizar y tematizar, en los actuales momentos, a la dominación masculina, haciendo énfasis en lo simbólico patriarcal, desde las diversas expresiones culturales que cursan de manera paralela con la desigualdad social  entre los sexos, en todo el discurrir del desarrollo histórico de la humanidad.

Sin lugar a dudas, es una ardua y hasta peligrosa tarea, porque toca a fueros y poderes masculinos de instituciones muy reconocidas y prestigiadas como la ONU, que desarrolla programas a nivel mundial para erradicar la violencia de género, pero que a más de 60 años de su existencia, todavía no ha sido dirigida por una mujer, y  lo mismo sucede con la OEA. Ocurre que el patriarcado ha creado a lo largo de la historia una jerarquía simbólica que coloca hacia arriba (con poder) al sexo/género masculino y hacia abajo (sin poder) al sexo/género femenino.

Señalamos que es tarea para los actuales momentos visibilizar y confrontar a la violencia simbólica, porque la agenda de emprendimientos gubernamentales y no gubernamentales, para erradicar a la violencia de género, en los diferentes países y regiones del mundo, aunque ha alcanzado logros parciales, también ha arado  en el desierto y no ha tocado fondo, debido a que la violencia simbólica  surte el efecto de ahogamiento de esta posibilidad, porque el patriarcado no es claudicante y lo simbólico es el meollo.

 

Aparece el Género

La arquitectura formal de dominación simbólica fue puesta en cuestión a finales de la década 60 del siglo XX, dando inicio  a un amplio y diversificado trabajo en el campo de los estudios feministas, con aportaciones conceptuales importantes en los últimos treinta años. A partir de la formulación de la teoría de ‘Género’ como categoría de análisis de la desigualdad entre los sexos en la sociedad, se produce un avance notable, ya que el concepto de género permite mostrar que la desigualdad no es “natural” sino que ha sido construida por la cultura.

La divulgación  de algunos análisis de feministas académicas indica que las estructuras mentales, en su dimensión sexuada, han sido creadas por la dinámica sociocultural  expresada en el género. Y que los sujetos masculinos o femeninos son determinados a través de mecanismos sociales, en su mente y en su cuerpo, y por consiguiente, en la construcción de su subjetividad, por un orden simbólico relativo a la diferencia sexual, traducido en jerarquías sociales.

Violencia simbólica

En la sociedad patriarcal existe un conjunto de disposiciones durables y transferibles; estas directrices, que son simbólicas, cumplen funciones de reforzamiento que se inculcan y mantienen constantemente en las redes sociales; constituyendo un capital social simbólico de prácticas legitimadoras, que forma una conciencia cotidiana que colabora inconscientemente con la producción y reproducción de estas pautas del orden social patriarcal.

La violencia simbólica es acumalativa, mutable y reversible, lo cual  incrementa y explica su eficacia reproductiva, de siglos a siglos, de unos períodos históricos a otros.

La legitimación de la cultura dominante en la mente de las mujeres se logra cuando éstas, como subordinadas, interiorizan a la cultura patriarcal y sus pautas como  propias, o al menos, como las deseables. De esta manera, el patriarcado sitúa su control social en las mentes de las mujeres con naturalidad; construye la subjetividad, de manera tal, que las mujeres la  vivencian como una auténtica identidad personal.

Este proceso, conforma una violencia simbólica que transforma unas relaciones arbitrarias, impuestas, en relaciones legítimas y oficialmente reconocidas. La legitimación es necesaria al patriarcado para garantizar que las relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, que ha impuesto, le permitan perpetuarse como poder y única forma de relacionarse hombres y mujeres.

Insistimos, la imposición-interiorización de lo simbólico de la dominación es inconsciente, no se tiene noción consciente del control e imposición de que se es objeto. Es decir, arranca sumisiones que ni siquiera se perciben, apoyándose en creencias socialmente inculcadas, transformando las relaciones de sumisión y dominación en relaciones afectivas.

Instancias reproductoras legitimadoras

La violencia simbólica en la sociedad contemporánea comienza en la Familia y continúa en la Escuela y demás instituciones en que se condensa la cultura de  la sociedad patriarcal: Religión, Arte, Ciencia, Medios de Comunicación…

En esta oportunidad nos referiremos  a la Escuela, el Estado y a los Medios de Comunicación, de manera breve.

La Escuela y su aparato contribuyen a la formación de las disposiciones durables y transferibles, que tienen que ver con la socioconstrucción de las subjetividades. El patriarcado  requiere legitimar su cultura, y esa función le corresponde por encargo al aparato escolar y a su acción pedagógica. La construcción de las ‘costumbres deseables’ que  se ha iniciado en la Familia,  continúa en la Escuela.

El Estado ejerce también funciones de reproducción y sostenimiento de las disposiciones durables y transferibles de dominación de la cultura patriarcal. Un ejemplo: la posición superior de los varones en las estructuras de Gobierno y en todo el aparato del Estado, pasa a reforzar lo simbólico de la ideología patriarcal. Más aún, si en  esas estructuras de poder político la mayoría son varones. De ser así, se da el terreno apropiado para la transferencia perfecta de la subordinación y obediencia de parte del mínimo de mujeres con “poder político” hacia las estructuras del poder político real, que es ejercido por la mayoría de varones.

Por su parte, los medios de comunicación en sus anuncios publicitarios difunden violencia simbólica, con su exhibición del cuerpo de la mujer sometido a su control, que es utilizado desde el punto de vista masculino-machista, como objeto de mercado, y para dar satisfacción a los hombres.

Como hemos visto, analizando algunas claves simbólicas del poder patriarcal, su relación con la violencia de género tiene más que suficiente peso específico. Pero, como dice Pilar Ballarín:Las mujeres al afirmarse en sí mismas han sido y somos agentes de transformación de los espacios definidos por otros; las mujeres hemos traspasado las fronteras simbólicas entre el patio y la casa y, al hacerlo, estamos contribuyendo a redefinir el mundo de forma más justa e igualitaria”.

¡Sigamos adelante en esta tarea!

Autora:  Teresa Sosa



Día 9: Yo doy la cara…

5 12 2009

16 días de activismo contra la violencia de género y hoy yo doy la cara…

Me importa tu bienestar, tu independencia y tu felicidad. Por eso, yo doy la cara por las mujeres maltratadas. Haz tú lo mismo:

 

 

Infórmate sobre los recursos y medidas que existen, sabrás como actuar en caso de que le ocurra a alguien de tu entorno.

Habla de los malos tratos sin tabúes. El único que debe sentir vergüenza es el agresor.

Denuncia si conoces algún caso.

Educa a tus hijas e hijos en la igualdad entre mujeres y hombres.

Queremos que sepan que no están solas. Que cada día somos más las personas que estamos con ellas. Y que vamos a ser muchas personas más. Para eso pedimos tu colaboración.

Envía tu vídeo-mensaje dando la cara y apoya esta iniciativa de la Fundación Tolerancia Cero.

 

 



Día 8: que nadie…

4 12 2009

16 días de activismo y una canción…

Manuel Carrasco y Malú: “Que nadie”

Que nadie… vuelva a utilizar la violencia contra una mujer.



Día 7: La cultura de la paz y las mujeres

3 12 2009

16 días de activismo, 16 textos… 

“La paz no es ausencia de guerra, requiere de una cultura propia que tenemos que empeñarnos en construir. El abuso del poder, la injusticia y la desigualdad son la semilla de la violencia. Por ello, la cultura de paz requiere eliminar la violencia de género, que sabemos es estructural; aquella que ejercen los hombres contra las mujeres por el hecho de serlo y que se asienta en la desigualdad entre mujeres y hombres.

Estamos en una época donde lo que impera en los medios de comunicación es el espectáculo. Esto hace difícil el trabajo periodístico con perspectiva de género, pero también hay nuevos paradigmas que desde las redes de periodistas se pueden impulsar; aliadas en esta tarea son las nuevas tecnologías y la construcción de redes de periodistas.

La crisis económica internacional actual, precedida de la crisis alimentaria, no debe llevar a recortes en los programas en favor de las mujeres. Construir bienestar con sociedades más justas no puede hacerse sin la mitad del mundo, las mujeres; el tipo de modelo económico actual no sirve para construir sociedades sostenibles si no se apuesta definitivamente por la igualdad entre mujeres y hombres.

Durante décadas han sido asesinadas mujeres en todo el mundo con el fin silenciarnos. Crímenes que apenas han dejado rastro en los medios de comunicación. Mujeres que en su mayoría no ejercían la violencia y no han estado en contextos violentos, sino en espacios que los medios de comunicación han considerado ‘normales’ y, en general, fueron abusadas por un miembro de su familia o un conocido en sociedades que se supone están en paz.

Las mujeres tienen más dificultades para defenderse y sobrevivir en situaciones de guerra. Eso no está en los relatos de los medios de comunicación. Hacemos mejor periodismo cuando nos importan las personas. Tenemos que contar lo difícil que es narrar un reportaje con lágrimas en los ojos, el miedo que vemos. Tenemos que hablar de los dolores, olores y horrores de la guerra, de los sentimientos que se producen en una ciudad bombardeada donde todo el esfuerzo es encontrar comida y agua.”

Nuria Varela, periodista y feminista: “Feminismo y conflicto armado”

IMAGINA
Imagina un mundo sin Cielo.
Es fácil, si lo intentas.
Sin un infierno por debajo de nuestras vidas.
Por arriba, sólo un cielo.
Imagina a la gente viviendo el día a día.

Imagina un mundo sin países ni fronteras.
No es tan difícil.
Sin motivos por los que morir o matar.
Sin religiones.
Imagina a la gente viviendo una vida en paz.

Imagina un mundo sin posesiones.
Me pregunto si podrás.
Sin avaricia ni hambre.
Todos hermanos.
Imagina a la gente compartiendo este mundo.

Quizás pienses que soy un soñador.
Pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros.
Y el mundo será uno solo.



Día 6: La violencia física

1 12 2009

16 días de activismo: 16 textos

“La violencia física

  • Consiste en provocar dolor en el cuerpo de una persona.

  • Quedan señales de la agresión y eso permite que la víctima se concienciae y pueda denunciarlo

  • La consecuencia de la violencia física puede ser desde un dolor leve hasta la muerte

Ejemplos de violencia física

Dar empujones, morder, arañar, tirar de los pelos, bofetear, pegar patadas, dar puñetazos, lanzar objetos, porpinar palizas, utilizar un arma (cuchillo, arma de fuego, cuerda, hacha,…), estrangular,…

También es violencia física negarle la ayuda a alguien que está en peligro.

Normalmente, la violencia física va asociada a la violencia psicológica

Gemma Lienas: El diario azul de Carlota, El Aleph, Barcelona, 2009, p. 75-76



Día 5: La violencia psicológica

30 11 2009

16 días de activismo: 16 textos

“La violencia psicológica

  • Consiste en hacer daño a una persona sin tocarla siquiera, en general, desvalorizándola.

  • La víctima normalmente no puede demostrar la agresión.

  • El entorno de la víctima no se da cuenta de nada.

  • El maltratador sigue tranquilo como si nada, con la situación bajo su control.

Ejemplos de violencia psicológica:

Humillar, aislar, amenazar, ridiculizar, criticar, provocar sentimientos negativos en una persona, perseguirla, causarle inseguridad, alimentar su sentimiento de culpa, reducirle la autoestima, destruirle porpiedades (fotos, cartas, objetos,…)

Hacer ver que quieres mucho a la otra persona, pero amenazarla constantemente con abandonarla o hacerle chantaje diciendo: ’si me quisieras no harías esto o lo otro…

Gemma Lienas: El diario azul de Carlota, El Aleph, Barcelona, 2009, p. 75



Día 4: Ideas progresistas e ideas tradicionales

29 11 2009

16 días de activismo: 16 textos

“Querida Carlota:

quería que vieras que en general los chicos o las chicas  que practican la violencia suelen tener más ideas racistas u homófobas que los que no la practican.

Te mando un test que se utiliza para medir si una persona tiene ideas muy tradicionales de lo que un hombre y una mujer deben ser. Las respuestas pueden ser éstas:

A. En absoluto estoy de acuerdo.

B. No estoy de acuerdo.

C. Estoy bastante de acuerdo.

D. Estoy totalmente de acuerdo.

Test

1. Un hombre, para que sea muy hombre, tiene que ser un poco cabrón y un poco brusco.

2. Una mujer, para ser muy mujer, tiene que ser bonita y dulce.

3. Los hombres que han tenido unas cuantas novias y que son un poco malas piezas resultan más intersantes.

4. Las mujeres que han tenido unos cuantos novios son unas frescas.

5. Una mujer puede estudiar, pero su tarea principal será ocuparse de la casa y las criaturas.

6. Un hombre que cambia los pañales a un bebé es un poco mariquita.

7. Una mujer siempre sabe cuál es su lugar.

8. Los celos son la prueba de que el otro te ama.

9. Una relación muy apasionada entre un hombre y una mujer a veces conlleva una cierta violencia.

10. Si una mujer pone celoso a su hombre, se merece que él le pegue.

11. Las mujeres necesitan un hombre que las proteja.

12. Los homosexuales no son hombres de verdad.

13. Todas las lesbianas son unas mandonas.

14. Un hombre no debe mostrar sus sentimientos, si lo hace, es porque no es lo bastante hombre.

15. Si en una casa una mujer lleva los pantalones, el hombre es un cero a la izquierda.

16. Los gays y las lesbianas no deberían poder casarse.

Si obtienes muchas respuestas A o B significa que:

  • Tu mentalidad es abierta.

  • Piensas que las personas no están cortadas todas por el mismo patrón y que, por tanto, hay maneras muy diversas y todas respetables de ser, actuar y de estar en el mundo.

  • Tienes pocas probabilidades de practicar violencia de género o de tolerarla.

Si tienes muchas respuestas C o D significa que:

  • Tu mentalidad es cerrada.

  • Piensas que las personas están determinadas por la naturaleza y que, por tanto, sólo hay una forma de ser mujer o de ser hombre; no quieres ni oír hablar de los gays o las lesbianas, crees que los inmigrantes tendrían que quedarse en su casa.

  • Tienes más probabilidades de practicar violencia de género o de tolerarla”

Gemma Lienas: El diario azul de Carlota, El Aleph, Barcelona, 2009, p. 58-59



Día 3: Violencia

28 11 2009

16 días de activismo contra la violencia de género: 16 textos… 

 

“… Informe I

El ser humano es agresivo por naturaleza, pero no necesariamente violento.

Violencia: ‘respuesta de muchos seres humano, fruto del aprendizaje cultural’.

O sea, para entendernos, la violencia ser produce proque se ha alterado el mando dentro del cerebro. Y esa alteración es muy a menudo fruto de la cultura. ¡Caramba! No es la primera vez que pienso que la cultura tiene cosas buenas, pero otras que no lo son tanto, ¿verdad?

La cultura son las ideas y los sentimientos que hemos ido aprendiendo y que están instalados en la parte delantera de nuestro cerebro. Muchas de esas ideas son las responsables de modificar la respuesta del mando que rige la agresividad.

Pongamos, por ejemplo, que la cultura transmite durante siglos que las mujeres o los negros o los homsexuales son seres de segunda; pues ya tenemos el nacimiento de la violencia de género, la violencia racista o la violencia homófoba.

Queda claro, pues, que a menudo la violencia es fruto de la cultura. Si bien la agresividad es absolutamente necesaria -si no, ya habría desaparecido al planeta-, la violencia no es necesaria para nada. Al contrario, si la violencia va en aumento, quizá pulverizaremos la Tierra, y de paso a la humanidad entera”.

Emma Lienas: El diario azul de Carlota, El Aleph, Barcelona, 2009, p. 51



Día 2: ¿Qué es la violencia de género?

27 11 2009

Iniciamos hoy 16 días de activismo contra la violencia de género con 16 textos… 

“… si decimos violencia de género, queda claro que se trata de una cuestión pública que afecta a toda la sociedad y no únicamente al hombre que pega a su pareja. Además, <de género> significa que es una violencia específica que reciben las mujeres en todo el mundo por el hecho de ser mujeres, es decir, por su género.

(…)

La violencia de género, entonces -mamá reemprende el discurso-, es una violencia específica que sufren muchas mujeres en el mundo sólo por el hecho de serlo, consecuencia de las desigualdades que tradicionalmente se han dado entre hombres y mujeres. Estas desigualdades tienen su origen en la sociedad patriarcal cuya idea básica es que los hombres son superioes a las mujeres. Educados en esa concepción, los hombres se consideran legitimados para utilizar la violencia contra las mujeres. Y ellas, al haber sido educadas como seres inferiores, acaban por creérselo”.

Gemma Lienas: El diario azul de Carlota, El Aleph, Barcelona, 2009, p. 19-20