Mujeres de India alzan su voz contra violencia de género

4 02 2013

Mujeres se manifiestan por sus derechos en la sureña ciudad india de Thiruvananthapuram.  / Credit:K.S. Harikrishnan/IPS

Mujeres se manifiestan por sus derechos en la sureña ciudad india de Thiruvananthapuram. 

El 6 de octubre de 2012, una adolescente de 14 años de la aldea de Sacha Khera, en el distrito de Jind, en el norteño estado de Haryana, se inmoló luego de haber sido víctima de una violación grupal.

En su declaración ante la policía, afirmó que dos hombres jóvenes la habían llevado a rastras hasta una casa, donde la violaron mientras la cuñada de uno de ellos hacia guardia en la terraza de la vivienda.

La adolescente se prendió fuego con queroseno poco después de denunciar el ataque. Fue llevada de urgencia al hospital pero finalmente murió debido a sus heridas.

En septiembre, según el sitio web de noticias OneIndia News, se reportaron 17 violaciones en Haryana, un estado tristemente célebre por los llamados “asesinatos de honor”. Mujeres o niñas que han sido violadas muchas veces son asesinadas por sus propios parientes o conocidos, porque consideran que la agresión sexual supone un deshonor para la familia o la comunidad.

El informe anual de la Oficina Nacional de Registro de Delitos, con sede en Nueva Delhi, concluyó que “un total de 228.650 casos de agresiones contra las mujeres fueron denunciados en el país en 2011, contra 213.585 en 2010, lo que significa un incremento de 7,1 por ciento”. Analistas coinciden que en India, el segundo país más poblado del mundo, con 1.200 millones de habitantes, cada vez hay más casos de violación y otras formas de agresión sexual, secuestro, acoso y maltrato contra las mujeres. Sreelekha Nair, investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo de las Mujeres, con sede en Nueva Delhi, señala que según estadísticas del periodo 2007-2011, el maltrato que sufren las indias por parte de sus esposos se ubicó en el tope de la lista de casos de violencia de género, con 99.135 denuncias el año pasado. Ese mismo año, se registraron 42.968 casos de abuso sexual, lo que lo convirtió en el segundo delito de violencia machista más denunciado. Las estaciones de policía también registraron 35.565 denuncias de secuestro.

Mujeres activistas y lideresas políticas afirman que la falta de conciencia pública sobre el problema y la lentitud de acción de la policía agravan la situación. La parlamentaria y presidenta del Partido Comunista de India, T. N. Seema, dijo que tanto las instituciones judiciales como las administrativas debían adoptar políticas de género para contener la ola de violencia contra las mujeres. Para Seema, “hay que cambiar la mentalidad de la sociedad para que las mujeres asuman un papel más importante en la vida pública”.

En los centros urbanos es donde más se concentra la creciente violencia de género. El gobierno registró “un total de 33.789 casos de violencia contra las mujeres en 53 ciudades durante 2011, contra 24.335 en 2010″, detalló la legisladora.

La principal causa es la mentalidad medieval y patriarcal predominante en India, que se niega a ver a las mujeres como personas humanas iguales, independientes y autónomas. La mejora de las políticas represivas de la policía y la justicia debe ir acompañada de una campaña sociocultural para proteger los derechos de las mujeres, aducen. Mientras, el aumento en el número de mujeres en cargos dentro de administraciones locales está permitiendo una mejor toma de conciencia entre la población sobre el problema. A la vez, el aumento en el número de denuncias recibidas en las estaciones de policía sugiere que las propias víctimas se animan más a hablar de lo que les ocurre.

Un estudio realizado por expertos del Fondo Monetario Internacional y de las universidades de Harvard (Estados Unidos) y Warrick (Gran Bretaña), trazó un vínculo entre el aumento de las denuncias de violencia de género y el impacto de las reformas que en 1992 introdujeron un sistema de cuotas para permitir una mayor representación femenina en los gobiernos locales. Según los investigadores, la participación de mujeres en cargos públicos promueve políticas más sensibles a la violencia de género. Además, las víctimas se sienten más confiadas a hacer denuncias sabiendo que hay mujeres en cargos de poder. Los sociólogos creen que la violencia de género debe combatirse proveyendo a las mujeres de un mejor acceso a la propiedad, educación y empleo.

Fuente: IPS



La conciliación inalcanzable en España

28 04 2011


España debe mejorar la conciliación de la vida laboral y familiar, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que en un informe divulgado hoy subraya especialmente que no hay suficientes centros para atender a los niños fuera del horario escolar. Este recurso es “limitado” y muchos padres tienen que recurrir a ayuda “informal”: una cuarta parte de los abuelos se ocupan diariamente de sus nietos, señala la organización con sede en París.”A las familias en España les resulta difícil combinar trabajo y vida familiar”, dice la OCDE, que ilustra esta situación con las bajas tasas de fertilidad y de ocupación de las mujeres españolas respecto a la media de los países miembros de la organización.

En España las mujeres tenían en 2007 una media de 1,40 hijos (la misma cifra que 20 años antes), frente a 1,74 en el conjunto de los 34 países de la OCDE. En cuanto a la tasa de actividad de las mujeres españolas, era del 53,5%, frente al 59,6% en la OCDE, aunque en este caso la evolución de España ha sido la más importante con 21 puntos porcentuales más desde 1995. Los autores del estudio reconocen los esfuerzos para ampliar el apoyo a las familias y reducir el coste del cuidado de los niños, y así en 2008 el 66,9% de los menores de 6 años estaban en servicios “formales” (que excluyen a las familias o los no declarados), cuando la media del conocido como el club de los países desarrollados era del 58,2%.


Aunque las ayudas públicas a la familia aumentaron entre 2003 y 2007 hasta el 1,6% del Producto Interior Bruto (PIB) ,en este último ejercicio la cifra era muy inferior a la media del 2,2% de la OCDE, por no hablar de los países más generosos en este aspecto: Francia (3,7%), Dinamarca (3,7%), Reino Unido (3,6%) e Islandia (3,5%).

Otro de los puntos negros reseñados para España en el estudio sobre políticas familiares de la organización es la “fractura” entre hombres y mujeres en el tiempo que dedican a las labores domésticas: menos de dos horas al día para los primeros y unas cinco horas para las segundas, la sexta mayor diferencia de los países miembros. “Una división más equitativa del trabajo no remunerado en el interior de los hogares en España podría contribuir a una mayor participación de padres y madres para la satisfacción de sus aspiraciones laborales”, dice la OCDE, que considera que esto permitiría que las familias tuvieran el número de hijos que quieren y en el momento deseado.

El informe también destaca que la actividad laboral de los miembros de la familia es clave para reducir o evitar la pobreza. Un 17,3% de los niños españoles viven en familias pobres, porcentaje notablemente superior al 12,7% de media de la OCDE. En el caso de las familias en las que solo hay un sueldo, la tasa de niños pobres llega hasta el 23,7%, y en las que ningún miembro trabaja, la cifra asciende al 71,7%.

Fuente: elpais.com



La UE rechaza ampliar la baja de maternidad

7 12 2010

Los ministros de Trabajo de la UE retomaron este lunes 6 de Diciembre el debate sobre la ampliación de la duración mínima del permiso maternidad que la Eurocámara quiere fijar en 20 semanas totalmente remuneradas, frente a las 14 actuales, pese al rechazo que esta extensión recibe de la mayoría de los gobiernos europeos, con Reino Unido y Alemania a la cabeza, preocupados por su coste económico en el contexto actual de crisis.

La Comisión Europea propuso en 2008 una directiva para alargar la baja por maternidad cuatro semanas y lograr la remuneración del 100% del salario durante el permiso, aunque con topes que podían imponer los estados miembros.El Parlamento Europeo se pronunció sobre la propuesta en octubre y reclamó que la baja llegue hasta las 20 semanas más dos para el padre y que la remuneración suponga el 100% del salario. Con ello los eurodiputados pretenden acercarse al periodo de baja de 24 semanas que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los países, que deben aprobar la medida por mayoría cualificada, existe la impresión de que la Eurocámara se ha alejado demasiado de la propuesta original de la CE.

Los Veintisiete rechazaron la media y subrayaron que una medida de la dimensión que pide el PE no tiene sentido en el contexto de crisis económica actual y además supondría un obstáculo para la incorporación de la mujer al mercado laboral. El Reino Unido es uno de los socios que más claramente se ha opuesto a ampliar tanto la baja.

En Europa destaca la existencia de permisos de paternidad muy largos pero mal remunerados en los países del Este y en Alemania. La reunión permitirá una primera discusión sobre la cuestión tras el voto del Parlamento, pero no se espera llegar a una decisión concreta todavía. De hecho, es muy probable que las negociaciones lleven bastante tiempo, según fuentes diplomáticas.

España, por la “corresponsabilidad”

 España, por su parte, defiende que la normativa sea flexible y fomente la corresponsabilidad entre el padre y la madre, de manera que ambos puedan disfrutar de parte del permiso, lo que colocaría a hombres y mujeres en una situación similar y favorecería la no discriminación en la contratación.

El sistema español actual permite bajas por maternidad de 16 semanas más dos de paternidad (existe el compromiso de extender el permiso del padre hasta las cuatro semanas) y prevé una remuneración del 100%.

“La clave es que la protección de la maternidad no debe ser un freno para un retorno importante, rápido, de la mujer al mercado de trabajo”, ha indicado Gómez a la entrada de la reunión del Consejo de Empleo.

El ministro de Trabajo ha explicado que la posición española “es una posición flexible, en el sentido de que haya una directiva que proteja la maternidad, pero que también ayude a que las mujeres puedan volver al mercado de trabajo con más facilidad”.

 

Por la conciliación  y los derechos de maternidad-paternidad.

¿Y la conciliación? ¿Y los derechos de la infancia? Esta situación lleva a permanecer en el hogar a muchas mujeres y a renunciar a su independencia económica porque no se pueden permitir trabajar y cuidar a un hijo o hija. La protección de la maternidad pasa por respetar el derecho a que los bebés estén con sus madres y/o padres el mayor tiempo posible en ese primer año de desarrollo tan importante para la consolidación de afectos. Hablemos de derechos de conciliación y de infancia y luchemos porque la maternidad no sea una carga ni un obstáculo para le reincorporación de la mujer al mercado laboral. De momento lo es y obliga a las mujeres a renunciar a sus carreras profesionales si quieren ser madres

¿Cuándo se va a desarrollar el derecho a la maternidad -a la paternidad- en toda su extensión?

La crisis es la excusa perfecta… Esta crisis financiera que seguimos pagando los ciudadanos y las ciudadanas con recortes sociales, económicos, etc…

¿Hasta cuándo?

Fuente: Expansión.com

 

 



El velo, los velos y Europa

2 11 2010

Este verano 16 municipios españoles vetaron el uso del velo integral en los edificios municipales. El debate sobre el velo, que llegará al Congreso en breve y se reabrirá en Francia en otoño, oscila entre la seguridad pública y la libertad de la mujer. Polémicas que surgen en momentos de fuerte tensión social frente a los gobiernos europeos y su gestión de la crisis econónimca. ¿Una oportuna operación política de distracción?

ROSARIO SEGURA / VOCAL DE LA JUNTA DIRECTIVA DE EUROPA LAICA

¡Qué interesante es la cuestión del velo que llevan las mujeres musulmanas! Casi tan interesante como pasearse por cualquier ciudad europea, donde ellas lo hacen ahora y causa tanta conmoción, mientras pasan desapercibidos los anuncios en los que las mujeres occidentales muestran prácticamente toda su anatomía. Por no mencionar los que aparecen en las puertas y vitrinas de locales que se autodenominan nigth clubs, gogós o que directamente anuncian desnudos femeninos y esto constituye un espectáculo. ¿Qué tienen que ver estas dos situaciones que parecen tan alejadas? Algo ocurre, y ha ocurrido, a lo largo de la historia de la humanidad, con el cuerpo de las mujeres, de las singulares y del conjunto. Algo que tiene que ver con su exhibición o no y con una acepción de éste vinculada muy estrechamente con lo prohibido/ pecaminoso.

Ahora, en España, como en caSI todos los países europeos, la presencia de mujeres veladas en los espacios públicos está siendo vivida como un problema social. Algunos partidos políticos, que en su ideario proclaman el liberalismo más activo, en esta ocasión apuestan por la prohibición de llevar burkas o niqabs, aplicando, ahora sí, esa permisividad a la otra cara de la moneda de la visibilización, y eventual mercantilización del cuerpo femenino.

El hecho de que las mujeres lleven velo puede abordarse desde muy distintos enfoques. Podemos pensar que es una tradición cultural, una imposición religiosa, un símbolo de sumisión, un compromiso libremente aceptado por su usuaria. Todos ellos pueden presentarse y no podríamos atribuir una escala de importancia o determinación simplemente al hecho físico de ver mujeres cubiertas completamente.

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¡Feliz navidad sin sexismo!

25 12 2009

Un año más el consumismo navideño viene cargado de sexismo. Las tradicionales compras de juguetes, en estas fechas, difícilmente escapan a la atribución convencional de funciones sociales por el género: para las futuras mujeres lo vinculado al cuidado y para los que serán hombres lo relacionado con la productividad. Para darnos cuenta de ello solo tenemos que revisar algún catálogo de juguetes: 

- El rosa es el mundo del ciudado, lo pasivo y la estética, esto es, lo que tiene que “ver con las niñas”. En estas secciones se puede encontrar: sets de maquillaje, cocinitas, princesas, bebés y todo los  relacionado con sus cuidados, muñecas, etc… Juguetes que preparan para las labores relacionadas tradicionalmente con el género femenino: cuidar a los demás y el hogar, la maternidad y ser la más guapa.

- El azul es el mundo de la acción y de lo productivo, esto es, lo que tiene que ver con los niños. En esta parte se pueden encontrar: juegos de acción, automóviles, construcciones, disfraces de super-heroes, así como un montón de juegos violentos. De esta manera, los niños se preparan con el juego para ser ciudadanos activos, competitivos, nada preocupados por cuidar a los otros y muy poco domésticos.

Es tarea de todos y todas mantener una actitud crítica cuando vamos a compar juguetes. Teniendo presente que el objetivo de un juego es la diversión y el aprendizaje. No debemos descuidar los valores que esconden, al contrario, debemos ser conscientes de ellos y preocuparnos por fomentar el desarrollo integral de las niñas y los niños. Independientemente de las imposiciones sociales debemos bucar los juguetes que más se ajusten a los gustos personales y que potencien las cualidades individuales. Ningún niño nace queriendo jugar exclusivamente a los coches y ninguna niña tiene preferencia innata por las muñecas.

La Ley de Igualdad introdujo en la Ley de Televisión sin Fronteras un artículo por el que la publicidad y la televenta para menores deben trasmitir igualdad. Las multas ascienden a 300.000 euros, pero nunca se ha abierto ningún expediente.

Antes de ponernos a comprar juguetes deberíamos atender al siguiente decálogo que nos propone la Junta de Andalucía y que puedes consultar aquí.

También pues ver el siguiente documento sobre la manipulación infantil por parte de los publicistas:



Día 10: La reproducción simbólica de la violencia de género

7 12 2009

16 días de activismo contra la violencia de género y una reflexión:

La violencia de género no es un ‘fenómeno social’ reciente, que apareció en el mundo en este siglo o en el anterior, sino que tiene miles de años… Y este hecho ha quedado reflejado, a lo largo de la historia.

La respresentación simbólica de la violencia de género  

 La representación simbólica de la violencia de género es evidente en numerosos restos arqueológicos, documentos antiguos, obras pictóricas, en museos y bibliotecas destinadas al resguardo de las reliquias de  civilizaciones antiguas, que estuvieron asentadas en las demarcaciones geográficas llamadas continentes de la geografía del planeta tierra.

La  violencia de género está sustentada en la base ideológica simbólica fundacional del patriarcado, como sistema de organización social que  rige en el mundo entero.

La violencia de género ha estado presente en civilizaciones antiguas (ejemplo, Grecia) y transmutada, sigue vigente en nuestros tiempos, tanto en los países capitalistas como en los socialistas y en todas las civilizaciones y culturas. Se difunde  a manera de vasos comunicantes en todo el tejido social desde su primera instancia, la simbólica.

De la relación entre la violencia simbólica y la violencia de género, desarrollamos a continuación algunos puntos de vista.

 

La desigualdad  social entre los sexos

La desigualdad que existe en el posicionamiento social de los sexos/géneros, femenino y masculino, es una de las expresiones sociales obvias de la dominación masculina en la   cultura patriarcal. Siendo esa desigualdad social la que hasta el día de hoy perpetúa a la violencia de género.

Nuestro criterio es, que en la deconstrucción de la violencia de género, con fines educativos, pedagógicos, comunicacionales, transformadores, lo verdaderamente significativo sería visibilizar y tematizar, en los actuales momentos, a la dominación masculina, haciendo énfasis en lo simbólico patriarcal, desde las diversas expresiones culturales que cursan de manera paralela con la desigualdad social  entre los sexos, en todo el discurrir del desarrollo histórico de la humanidad.

Sin lugar a dudas, es una ardua y hasta peligrosa tarea, porque toca a fueros y poderes masculinos de instituciones muy reconocidas y prestigiadas como la ONU, que desarrolla programas a nivel mundial para erradicar la violencia de género, pero que a más de 60 años de su existencia, todavía no ha sido dirigida por una mujer, y  lo mismo sucede con la OEA. Ocurre que el patriarcado ha creado a lo largo de la historia una jerarquía simbólica que coloca hacia arriba (con poder) al sexo/género masculino y hacia abajo (sin poder) al sexo/género femenino.

Señalamos que es tarea para los actuales momentos visibilizar y confrontar a la violencia simbólica, porque la agenda de emprendimientos gubernamentales y no gubernamentales, para erradicar a la violencia de género, en los diferentes países y regiones del mundo, aunque ha alcanzado logros parciales, también ha arado  en el desierto y no ha tocado fondo, debido a que la violencia simbólica  surte el efecto de ahogamiento de esta posibilidad, porque el patriarcado no es claudicante y lo simbólico es el meollo.

 

Aparece el Género

La arquitectura formal de dominación simbólica fue puesta en cuestión a finales de la década 60 del siglo XX, dando inicio  a un amplio y diversificado trabajo en el campo de los estudios feministas, con aportaciones conceptuales importantes en los últimos treinta años. A partir de la formulación de la teoría de ‘Género’ como categoría de análisis de la desigualdad entre los sexos en la sociedad, se produce un avance notable, ya que el concepto de género permite mostrar que la desigualdad no es “natural” sino que ha sido construida por la cultura.

La divulgación  de algunos análisis de feministas académicas indica que las estructuras mentales, en su dimensión sexuada, han sido creadas por la dinámica sociocultural  expresada en el género. Y que los sujetos masculinos o femeninos son determinados a través de mecanismos sociales, en su mente y en su cuerpo, y por consiguiente, en la construcción de su subjetividad, por un orden simbólico relativo a la diferencia sexual, traducido en jerarquías sociales.

Violencia simbólica

En la sociedad patriarcal existe un conjunto de disposiciones durables y transferibles; estas directrices, que son simbólicas, cumplen funciones de reforzamiento que se inculcan y mantienen constantemente en las redes sociales; constituyendo un capital social simbólico de prácticas legitimadoras, que forma una conciencia cotidiana que colabora inconscientemente con la producción y reproducción de estas pautas del orden social patriarcal.

La violencia simbólica es acumalativa, mutable y reversible, lo cual  incrementa y explica su eficacia reproductiva, de siglos a siglos, de unos períodos históricos a otros.

La legitimación de la cultura dominante en la mente de las mujeres se logra cuando éstas, como subordinadas, interiorizan a la cultura patriarcal y sus pautas como  propias, o al menos, como las deseables. De esta manera, el patriarcado sitúa su control social en las mentes de las mujeres con naturalidad; construye la subjetividad, de manera tal, que las mujeres la  vivencian como una auténtica identidad personal.

Este proceso, conforma una violencia simbólica que transforma unas relaciones arbitrarias, impuestas, en relaciones legítimas y oficialmente reconocidas. La legitimación es necesaria al patriarcado para garantizar que las relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, que ha impuesto, le permitan perpetuarse como poder y única forma de relacionarse hombres y mujeres.

Insistimos, la imposición-interiorización de lo simbólico de la dominación es inconsciente, no se tiene noción consciente del control e imposición de que se es objeto. Es decir, arranca sumisiones que ni siquiera se perciben, apoyándose en creencias socialmente inculcadas, transformando las relaciones de sumisión y dominación en relaciones afectivas.

Instancias reproductoras legitimadoras

La violencia simbólica en la sociedad contemporánea comienza en la Familia y continúa en la Escuela y demás instituciones en que se condensa la cultura de  la sociedad patriarcal: Religión, Arte, Ciencia, Medios de Comunicación…

En esta oportunidad nos referiremos  a la Escuela, el Estado y a los Medios de Comunicación, de manera breve.

La Escuela y su aparato contribuyen a la formación de las disposiciones durables y transferibles, que tienen que ver con la socioconstrucción de las subjetividades. El patriarcado  requiere legitimar su cultura, y esa función le corresponde por encargo al aparato escolar y a su acción pedagógica. La construcción de las ‘costumbres deseables’ que  se ha iniciado en la Familia,  continúa en la Escuela.

El Estado ejerce también funciones de reproducción y sostenimiento de las disposiciones durables y transferibles de dominación de la cultura patriarcal. Un ejemplo: la posición superior de los varones en las estructuras de Gobierno y en todo el aparato del Estado, pasa a reforzar lo simbólico de la ideología patriarcal. Más aún, si en  esas estructuras de poder político la mayoría son varones. De ser así, se da el terreno apropiado para la transferencia perfecta de la subordinación y obediencia de parte del mínimo de mujeres con “poder político” hacia las estructuras del poder político real, que es ejercido por la mayoría de varones.

Por su parte, los medios de comunicación en sus anuncios publicitarios difunden violencia simbólica, con su exhibición del cuerpo de la mujer sometido a su control, que es utilizado desde el punto de vista masculino-machista, como objeto de mercado, y para dar satisfacción a los hombres.

Como hemos visto, analizando algunas claves simbólicas del poder patriarcal, su relación con la violencia de género tiene más que suficiente peso específico. Pero, como dice Pilar Ballarín:Las mujeres al afirmarse en sí mismas han sido y somos agentes de transformación de los espacios definidos por otros; las mujeres hemos traspasado las fronteras simbólicas entre el patio y la casa y, al hacerlo, estamos contribuyendo a redefinir el mundo de forma más justa e igualitaria”.

¡Sigamos adelante en esta tarea!

Autora:  Teresa Sosa



El machismo es un freno para el desarrollo

10 10 2009

 

 

 

Más de la mitad de las mujeres que viven en países en vías de desarrollo creen justificado que los maridos peguen a sus esposas.

El dato pertenece al informe de UNICEF Progresos para la infancia, realizado a partir de una recopilación de encuestas en más de 68 países pobres.

 El trabajo recoge opiniones de mujeres de 15 a 50 años y prueba que esta percepción de la violencia machista es prácticamente idéntica entre generaciones. Adultas y niñas comparten la creencia en la superioridad del hombre y asumen por ello, según el documento, que pueden recibir castigos físicos de su compañero sentimental si este se siente agraviado o si su propio comportamiento ha sido incorrecto.

Respecto a los motivos para aceptar esta violencia, el 50% de las africanas y el 30% de las asiáticas creen que “no preocuparse lo suficiente del cuidado de los hijos” es una razón de peso para aceptar el maltrato de sus maridos. Otras justificaciones frecuentes a la violencia de género son, en este orden, “discutir”, “salir sin avisar”, “que se queme la comida” o “negarse a mantener relaciones sexuales”.
Sin formación académica

El informe confirma que los factores que más influyen para justificar el maltrato son los ingresos y la educación. Las mujeres que no tienen formación académica ni recursos económicos son más propensas a asumir la violencia machista.

La dependencia del hombre y la vulnerabilidad de la mujer en el Tercer Mundo se agrava con el matrimonio infantil. Más de una tercera parte de las jóvenes en estos países se casan antes de cumplir los 18 años, por lo que abandonan la escuela y sufren los riesgos de los embarazos precoces y la explotación sexual.

Además de justificar la violencia contra sí mismas, las madres no son capaces en estas regiones de proteger a sus hijos de las agresiones. Según los datos recogidos por UNICEF, en 35 de los 68 países estudiados el 86% de los menores de 14 años recibe castigos físicos o psicológicos, pese a que las madres lo desaprueban. Más de 1.000 millones de niños viven en países en conflicto.

Para más información puedes descargar el informe completo pinchando aquí.

 



La conciliación y la corresponsabilidad siguen siendo imposibles

21 07 2009

 Esta imposibilidad queda clara en un estudio, dirigido por Vicente Peña y llevado a cabo por profesorado de la Universidad de Oviedo, donde se revela que cuidar a un hijo/a, al menos en Asturias (pero seguro que se puede hacer extensible al resto de España), sigue siendo una tarea, básicamente de mujeres. El estudio se titula ´La experiencia de la paternidad y la maternidad: análisis del discurso de las creencias sobre la crianza y el cuidado infantil´.

Es cierto que el papel de los varones ha cambiado algo: los padres ya se ocupan de algunas labores de la crianza, fundamentalmente por la noche, pero ellas siguen teniendo el mayor peso y responsabilidad en el cuidado infantil.

Las madres se quejan de que la colaboración de sus compañeros es escasa. Ellos, de que cuando hacen una labor, sus mujeres les exigen que la hagan exactamente como ellas quieren. Y algo preocupante: la madre mantiene un sentimiento de culpa por no poder ocuparse en todo momento de sus hijos. Un sentimiento que ellos no tienen.

La primera fase del estudio, la de diagnóstico, revela que los varones participan en las tareas de cuidado infantil, pero la mayor implicación corresponde a la mujer. Asimismo, se concluye que padres y madres mantienen viejos modelos de relación parental que demuestran la persistencia de las estructuras sociales de género. El estudio indica que la madre sigue llevando el mayor peso de la crianza y que tiene un sentido de culpabilidad cuando debe dejar a los hijos al cuidado de otros para ocuparse a su profesión. En cambio, en el varón no existe ese sentimiento.

El padre se ocupa de más tareas de las que se encargaba el abuelo, pero son, fundamentalmente por la noche: bañar a los niños, acostarlos, o también llamar al médico o acudir a las reuniones del colegio. Y todo eso lo hace con el apoyo femenino.

Las madres se quejan de llevar el mayor peso del cuidado de los hijos; aseguran que ellos se escaquean ; que no asumen que las responsabilidades son de ambos: “El dice, qué te hago?”; y que “por hacer algo un día, creen que ya han hecho mucho”. Pero ellos aseguran que no asumen más, porque sus mujeres les obligan a hacer las cosas enteramente a su modo: “Hasta cuando preparo un huevo frito debo hacerlo como ella dice”. Ellas, algunas veces, reconocen que es así: “Cuando nació el niño, no le dejaba cambiar ni un pañal, porque pensaba que nadie lo haría como yo”.

El matriarcado sigue pesando en la crianza, de tal forma que se prefiere que sean las abuelas maternas, las que, subsidiariamente se ocupen de los niños y, por orden de preferencia siguen las abuelas paternas, las hermanas de la madre y las hermanas del padre. Sólo si no es posible obtener la cooperación en todos esos casos, se echa mano de los parientes varones.

Lo peor de todo es el sentimiento de culpa de las mujeres por tener que dejar a sus hijos en manos ajenas para desarrollar su profesión, y también que son ellas las que dejan el trabajo en el caso de que el cuidado de los hijos exija la dedicación exclusiva de uno de los progenitores. También son las madres las que en la mayoría de los casos solicitan jornadas de trabajo a tiempo parcial para ocuparse de los niños

 Todo eso aparece en un estudio realizado por tres profesores de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo, parcialmente finalizado y que ha sido recogido ya por varias publicaciones de prestigio.

 (Fuente: La Voz de Asturias - 20/07/2009 )



¿Corresponsabilidad en los baños públicos?

3 05 2009

Hasta en las cosas más cotidianas descubrimos el reparto desigual de género de las labores del cuidado.

Según la distribución tradicional en función del género, a las mujeres les corresponde el cuidado de los hijos e hijas. Parece que ese planteamiento es el que está detrás de la organización de la mayor parte de los baños públicos.

Como señala Judith Halberstam “el baño es una representación, o una parodia, del orden doméstico fuera de la casa, en el mundo exterior” (”Techno-homo: on bathrooms, butches, and sex with furniture,” in Jenifer Terry and Melodie Calvert Eds., Processed Lives. Gender and Technology in the Everyday Life, Routledge, London and New York, 1997, p. 185).

Los baños públicos son un ejemplo de la repartición de género del espacio, pero además en ellos se atribuyen unas labores distintas a hombres y a mujeres. Un ejemplo es que en centros comerciales, administraciones, aeropuertos, estaciones,… encontramos que los cambiadores para bebés están, en la mayor parte de los casos, dentro de los baños públicos femeninos. De esta manera algo tan cotidiano y habitual como un baño público se convierte en un espacio normativo, donde se reafirman los códigos de la masculinidad y la feminidad en el espacio público. Puedes comprobar todo este simbolismo de género en el siguiente blog de letreros de baños.

Pero hay honrosas excepciones que muestran un paso hacia la corresponsabilidad, un ejemplo es esta puerta del baño del Museo del Libro en Urueña (Valladolid):

Pero no nos engañemos porque esto sigue siendo poco habitual. En la mayor parte de los baños públicos es a las mujeres a quienes les toca cambiar el pañal a los niños y a las niñas. La atribución de esta tarea en función del género perjudica tanto a hombres como a mujeres.

¿Tan difícil sería poner un cambiador en cada baño o habilitar una zona específica que elimine la referencia al género en algo tan cotidiano?.



Mujeres en Afganistán

14 04 2009

Afganistán sigue siendo uno de los peores lugares del mundo para la mujer, según se desprende de las estadísticas de la ONU.

Un 87% de las mujeres afganas son víctimas de alguna forma de maltrato, tienen el ingreso per cápita más bajo del planeta y una expectativa de vida de 44 años. Un 57% contrae matrimonio antes de los dieciséis años y el índice de mortalidad maternal es el segundo del mundo.

Y parece que será así o peor por mucho más tiempo, según se desprende de las denuncias que realizan las activistas afganas y representantes de la ONU.

 El diálogo que discretamente lleva a cabo el Gobierno de Afganistán con los talibanes podría tener como precio el sacrificio del progreso logrado en el respeto a los derechos de la mujer. La ausencia de los intereses de las mujeres en los contactos que han tenido representantes del Gobierno de Kabul y de los insurgentes es un mal augurio para la población femenina del país, aseguraron un grupo de activistas afganas en un encuentro con la prensa en la sede en Nueva York del Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer

‘Nuestra preocupación es que comprometan nuestros derechos si no nos podemos sentar en la mesa de negociación’, dijo Wazhma Frogh, directora en Afganistán de la organización Global Rights. La activista puntualizó que la paz es una meta deseada por toda la población del país, tras tres décadas de conflictos, pero el precio no puede ser el progreso logrado en la lucha por la igualdad de géneros en la nueva Constitución.

Frogh lamentó que los asuntos que conciernen a las mujeres tampoco parezcan ser una parte fundamental de la revisión de la estrategia en Afganistán que realiza la nueva administración de EEUU.

‘Los asuntos de la mujer deben formar parte de la guerra contra el terrorismo’, consideró. La responsables de UNIFEM en Kabul, Wenny Kusuma, señaló que el avance logrado por los derechos de las mujeres en la legislación afgana debe ser un ‘punto del que no hay regreso’.

 ‘Nos preocupa mucho la posibilidad de que las negociaciones con los talibanes sean a costa de las mujeres’, afirmó. Kusuma observó que un indicio negativo es el progresivo retroceso que se está dando en la aceptación pública de la violencia contra las mujeres, una materia en la que se había logrado avanzar desde la caída del régimen de los talibanes hace ocho años. ‘Se vuelvan a dar cientos de casos de menores violadas y luego obligadas a casarse con sus agresores’, apuntó la responsable de UNIFEM.

 El Gobierno presidido por Hamid Karzai hasta ahora ha combatido estas prácticas, pero hay el temor de que se le debilite la voluntad política, valoró.

 La fundadora de la organización pionera afgana Voces de la Mujer, Suraya Pakzad, recordó que la población femenina era considerada una ‘clase subhumana’ por el Gobierno de los talibanes y cualquier activismo en esta materia debía llevarse a cabo en la clandestinidad. Ocho años después, se ha logrado un progreso considerable en el marco legal y en la percepción social de la mujer, aunque lo alcanzado es insuficiente, señaló. Pakzad, que periódicamente recibe amenazas de muerte, indicó que en el refugio para mujeres que administra en Herat, al oeste del país, recibe víctimas de maltratos y matrimonios forzados, en algunos casos de niñas de tan solo nueve años.

[Fuente: sin género de dudas ]

Imágen:  Mujeres afganas, fotografía Premio Ortega y Gasset, Santiago Lyon