Itinerarios: la mujer en el arte

24 03 2010

Coincido contigo en lo otro

Los diecisiete museos estatales españoles pondrán en marcha itinerarios sobre la mujer y el arte “para reflejar el protagonismo femenino en la cultura española”, según anunció el Día de la Mujer, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.

Aunque no está de más que las instituciones públicas apuesten por la visibilidad de la mujer en sus áreas de gestión, en el fondo queda la nostalgia de aquellas mujeres artistas que lucharon por esa visibilidad con sus armas y a su manera como Pilar Albarracín o Itziar Barrio.

Mujeres y arte

Hace un mes, el director del Museo Reina Sofía, Manolo Borja-Villell, buscaba en ARCO 2010 algunos ejemplares para completar los fondos de la institución pertenecientes a corrientes feministas, pero al contrario de lo que muchos piensan, ni todo lo creado por mujeres es arte feminista.

El feminismo como corriente artística nace en los años ‘70 en Estados Unidos y estuvo protagonizado por mujeres que no sólo buscaban la visibilidad de las féminas en el mundo del arte como creadoras, sino también en la temática, en la forma y en los contenidos de sus obras, utilizando sobre todo la ironía y olvidando los prejuicios de una sociedad patriarcal que la revolución feminista pugnaba por cambiar.

Firma de mujer

Si la crítica postmoderna recaía sobre las representaciones ya existentes, la crítica feminista ahonda en el sistema de valores dominantes que el arte hasta entonces visibilizaba mientras silenciaba otros puntos de vista como el de las mujeres.

El feminismo en el arte no busca mostrar una nueva identidad de la mujer ni del arte, sino una representación de las imágenes convencionales de la feminidad, como la maternidad o la sexualidad femenina, pero desligándolas de ese modelo de representación sexual que es propio de sistemas patriarcales.

Historia de una lucha política

Desde el ‘Dinner’s party de 1977 de la artista Judy Chicago, que homenajeaba a mujeres famosas de la historia en una instalación que los museos americanos ridiculizaron por su gran tamaño y por la forma de vagina de los platos que contenía, hasta el video ‘Lady’s room‘ en el que la artista china Cui Xiuwen reflejaba en poco más de seis minutos lo que sucedía en el baño de una discoteca frecuentada por prostitutas, las artistas feministas se han caracterizado por trabajar con un arte que embellece pero también sirve como bastión político.

Ni Judy Chicago fue la última de sus compatriotas en sufrir el acoso de la crítica, ni Cui Xiuwen supuso el final del feminismo chino -a pesar de que su profesor de Bellas Artes la denunció por los daños morales que su vídeo supuestamente provocó-, ni el de otros tantos feminismos, porque el feminismo no es una corriente que pueda enmarcarse en un periodo concreto de tiempo, sino que va íntimamente ligada a una lucha de las mujeres a la que aún le quedan muchos capítulos.

Una carrera silenciosa

Lee PeiEl itinerario programado por el Museo Reina Sofía va enfocado a reconocer el trabajo de las mujeres en la superación de los modelos de dominación masculina pero “no hay ningún movimiento concreto, ni ninguna tendencia, ni estética, que sea más favorable a la igualdad que otras”, según asegura el catedrático de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Madrid, Juan Vicente Aliaga, también comisario de arte y especialista en cuestiones de género y de sexualidad.

Sin embargo, al igual que sí existían mujeres entorno a movimientos artísticos anteriores al siglo XIX a las que la historia del arte ha omitido, es cierto que dos tercios de casi 2.000 licenciados en Bellas Artes que se gradúan cada año en España son mujeres, y los números no difieren mucho de los de otros países; sin embargo, su presencia y su marca no son lo suficientemente visibles, no sólo en los museos, sino también en sus propias obras como para poder hablar de un arte feminista que pueda competir con siglos de predominio masculino.

Autora: Davinia Suárez



¡Feliz navidad sin sexismo!

25 12 2009

Un año más el consumismo navideño viene cargado de sexismo. Las tradicionales compras de juguetes, en estas fechas, difícilmente escapan a la atribución convencional de funciones sociales por el género: para las futuras mujeres lo vinculado al cuidado y para los que serán hombres lo relacionado con la productividad. Para darnos cuenta de ello solo tenemos que revisar algún catálogo de juguetes: 

- El rosa es el mundo del ciudado, lo pasivo y la estética, esto es, lo que tiene que “ver con las niñas”. En estas secciones se puede encontrar: sets de maquillaje, cocinitas, princesas, bebés y todo los  relacionado con sus cuidados, muñecas, etc… Juguetes que preparan para las labores relacionadas tradicionalmente con el género femenino: cuidar a los demás y el hogar, la maternidad y ser la más guapa.

- El azul es el mundo de la acción y de lo productivo, esto es, lo que tiene que ver con los niños. En esta parte se pueden encontrar: juegos de acción, automóviles, construcciones, disfraces de super-heroes, así como un montón de juegos violentos. De esta manera, los niños se preparan con el juego para ser ciudadanos activos, competitivos, nada preocupados por cuidar a los otros y muy poco domésticos.

Es tarea de todos y todas mantener una actitud crítica cuando vamos a compar juguetes. Teniendo presente que el objetivo de un juego es la diversión y el aprendizaje. No debemos descuidar los valores que esconden, al contrario, debemos ser conscientes de ellos y preocuparnos por fomentar el desarrollo integral de las niñas y los niños. Independientemente de las imposiciones sociales debemos bucar los juguetes que más se ajusten a los gustos personales y que potencien las cualidades individuales. Ningún niño nace queriendo jugar exclusivamente a los coches y ninguna niña tiene preferencia innata por las muñecas.

La Ley de Igualdad introdujo en la Ley de Televisión sin Fronteras un artículo por el que la publicidad y la televenta para menores deben trasmitir igualdad. Las multas ascienden a 300.000 euros, pero nunca se ha abierto ningún expediente.

Antes de ponernos a comprar juguetes deberíamos atender al siguiente decálogo que nos propone la Junta de Andalucía y que puedes consultar aquí.

También pues ver el siguiente documento sobre la manipulación infantil por parte de los publicistas:



Día 11: Mercedes Belbel, 20 años contra la violencia de género

8 12 2009

Mercedes Belbel, psicóloga, es una de las organizadoras de las Jornadas Feministas que conmemoran el congreso histórico de 1979 

Ha estado más de 20 años trabajando con víctimas de la violencia de género, participó en la lucha antifranquista y fue una de las mujeres que se dejó la piel por lograr derechos como el divorcio. Mercedes Belbel (Granada, 1955) es una de las organizadoras de las Jornadas Feministas Estatales que comenzaron ayer en Granada, el encuentro nacional más importante que conmemora el congreso histórico de las mujeres en esa misma ciudad hace 30 años. Ella también estuvo ahí en 1979 y, aunque admite mayores cuotas de igualdad, lamenta que siga sin haber una ley de interrupción del embarazo que permita abortar a las mujeres que lo necesiten en las mejores condiciones posibles. “Por señalar sólo un aspecto de la cuestión”, matiza.

“Se hace un flaco favor a las mujeres cuando se las considera víctimas”

¿Qué ha cambiado y qué sigue sin mejorar?

Los derechos políticos han ido por delante de los derechos sociales y las costumbres, porque el imaginario social es mucho más difícil de transformar.

¿Cuáles son los problemas de la mujer de hoy?

La mayoría de las mujeres mayores tienen un poder adquisitivo muy bajo. Tenemos que trabajar mucho más porque el trabajo no remunerado en relación a los cuidados sigue dependiendo de nosotras. Las jóvenes encuentran trabajos precarios y mal remunerados. Las inmigrantes tienen muy restringidas las ofertas laborales. Las trabajadoras del sexo no tienen derechos…

¿Cómo se repara el daño que la dictadura hizo a la mujer?

Es irreparable y las consecuencias aún las estamos viviendo. Una Guerra Civil, una feroz represión y 40 años de dictadura pesan mucho. Falta cultura democrática en general. Las asociaciones de Memoria Histórica están llevando a cabo un trabajo muy valioso. Están apareciendo numerosas obras escritas por mujeres que señalan lo importante que fue la participación femenina en la República, en la resistencia al franquismo y en la Transición. Una participación que suele quedar oscurecida en los relatos oficiales y en la historiografía de izquierdas de sesgo masculinista, que es la mayoría.

Se acusa al islam de machista. ¿Y la Iglesia?

La jerarquía católica es misógina y homófoba. Saben que se les tiene miedo pues se muestran implacables cuando se tocan sus muchos privilegios. Parece imposible pensar que sigue habiendo gente en contra del divorcio, amenazando con excomulgar a los diputados que voten a favor de la Ley del Aborto, condenando el matrimonio homosexual, escondiendo la pedofilia de un sector del clero, impidiendo que las mujeres puedan formar parte de su jerarquía, interfiriendo tanto en la vida de un Estado democrático. Aunque, para ser justas, hay que destacar que, en la Iglesia católica, hay un sector de teólogas y teólogos feministas.

¿Habrá igualdad mientras haya monarquía?

No parece que los regímenes republicanos hayan alcanzado una mayor cuota de igualdad para las mujeres sólo por ese hecho, ni que Berlusconi respete más a las mujeres que la reina Isabel II de Inglaterra. No debemos caer en simplismos. Y no soy monárquica ni juancarlista. Sería interesante hacer un trabajo sobre el género y la Casa Real.

¿Debe considerarse a la mujer como una víctima?

No. Y creo que se hace un flaco favor a las mujeres cuando se las considera como tal; en el fondo es considerarlas débiles y vulnerables por naturaleza. Las mujeres, al igual que los hombres, son víctimas cuando son sometidas a algún hecho delictivo sobre su persona.

“Sin duda, la escuela es tan machista como hace 30 años”

¿Es la escuela tan machista como hace 30 años?

Sin duda, no. Aunque no podemos hablar de que exista realmente coeducación, no es tan machista. Arrastramos un déficit de educación histórico. Y cuando algunos gobiernos han promovido leyes de mayor calado social, no las han financiado de manera adecuada, aparte de la incapacidad para frenar el poder de la Iglesia católica en la enseñanza.

¿Ayudan más los hombres, están más concienciados?

Creo que no se trata de ayudar sino de compartir, de corresponsabilizarse.

¿Cómo se puede conseguir la conciliación laboral y familiar?

Se resolverá si los gobiernos invierten más en educación y servicios sociales, con la corresponsabilidad familiar, con la colaboración de cada miembro de la familia y con la introducción de medidas en las empresas que faciliten la vida de sus trabajadoras y de sus trabajadores.

Fuente: Público.es

Autora: Olivia Carballar

Foto: Eugenio Zurita



La igualdad de género es cosa de hombres, también

3 10 2009

Cada vez son más los hombres que son conscientes de que la desigualdad de género perjudica a todas las personas. Los movimientos de hombres por la igualdad se van extendiendo en España al igual que en otros países del mundo. Aunque el trabajo por la igualdad sigue siendo mayoritariamente una labor femenina y feminista, es necesaria la implicación progresiva de los hombres.

Sin embargo, para que las sociedades democráticas sean cada vez más igualitarias es fundamental la formulación de una nueva forma de ser hombre, desarrollando nuevos modelos de masculinidad; positivos, respetuosos, igualitarios y más libres.

Ahige (Asociación de hombres por la Igualdad) es una muestra de estos nuevos tiempos. Dejamos aquí su decálago como muestra de los caminos que se abren, importantes y necesarios para el cambio social.

Un hombre por la igualdad es aquel que:

  • Se acepta a sí mismo como producto de su tiempo y cultura.

  •  Ha iniciado un camino personal de búsqueda y replanteamiento interno de sus valores, esquemas, mecanismos, conductas y pensamientos.

  • Mantiene una actitud de cambio en sus relaciones con las mujeres, en las que ya no tolera ningún tipo de desigualdad en razón del sexo.

  • Apoya activamente las justas reivindicaciones de las mujeres contra el sexismo. Comprende que no basta con las palabras y que es necesario que los hombres se posicionen activa y públicamente sobre el tema.

  • Está aprendiendo a verse como un ser sensible, afectivo y, sobre todo, vulnerable. Además, está intentando superar su tradicional aislamiento emocional.

  • Ha iniciado un proceso de replanteamiento de la relación con sus hijos e hijas. Ya no acepta continuar con un papel secundario e intenta que la relación sea más completa, aprendiendo a implicarse directamente con ellos y ellas.

  • Intenta ir superando el miedo y el rechazo ante situaciones de cercanía y complicidad con otros hombres. Comprende que la compañía y la ayuda de otros hombres le es necesaria para su desarrollo vital. Acepta su apoyo y está aprendiendo a no verlos como competidores.

  • Avanza en un proceso de renovación de su sexualidad, intentando vivirla de forma más natural y plena, sin los determinantes que el modelo tradicional masculino le ha impuesto.

  • Ha comenzado a cambiar su actitud hacia la homosexualidad, reconociendo que las personas homosexuales sufren una situación de discriminación que ha de ser combatida activamente. Analiza su relación personal con este tema.

  • Y, por supuesto, ha adoptado una actitud de tolerancia cero hacia la violencia de género que ejercen los hombres sobre las mujeres. Ha comprendido que “el silencio nos hace cómplices”.

Y en definitiva …

Es un hombre que tiene un proyecto de cambio personal y lo está llevando a la práctica. Por ello se replantea una gran parte de sus posiciones, actitudes y conductas, que entiende están determinadas por su proceso de socialización sexista y patriarcal.

Su objetivo es construir una sociedad en igualdad en la que se haya conseguido superar los roles de género y, para ello, entiende que primero ha de cambiar él.

Para más información:

Todo hombre tiene una revolución interior pendiente”

Las mujeres tenemos más trabajo pendiente, porque nuestra revolución tienen que ser social y personal. Pero estamos en ello.



Manifiesto: Iguadad de género ante la crisis

25 04 2009

En el contexto actual de la crisis económica global están sugiendo, en todo el mundo, voces que consideran esta crisis como el fracaso de un modelo desequilibrado de crecimiento, al tiempo que ven en ésta situación la oportunidad histórica de revertirlo. Con la idea de que todas las personas e instituciones,  podemos contribuir a ello surge la interesante iniciativa:  Feminismo ante la crisis.

Una de las propuestas de este movimiento es el Manifiesto Igualdad de género ante la crisis, en el que se sugieren acciones políticas y sociales para que el complicado momento económico que se está viviendo no ahonde aún más las diferencias de género y, por otro lado, para que las nuevas fórmulas que se planteen como soluciones a la crisis incorporen políticas de igualdad.

El Manifiesto dice:

Las mujeres somos necesarias, hoy más que nunca, como trabajadoras y como ciudadanas. A diferencia de otras crisis, en las que también se presionó a las mujeres para retirarse del mercado de trabajo, hoy estamos preparadas para resistir. Hemos adquirido derechos civiles y un alto grado de formación. Hemos demostrado nuestra competencia para desempeñar todo tipo de profesiones, para dirigir bancos y países, para participar en todos los deportes y actividades. Muchas familias dependen de los salarios femeninos y, además, las mujeres desempleadas tienen mayor nivel educativo que los hombres desempleados. Por otro lado, los hombres son necesarios más que nunca para arrimar el hombro en las tareas de cuidado. Hoy, a diferencia de otras épocas, sabemos que ninguna diferencia biológica justifica la exclusión de las mujeres del empleo y del ocio, ni la de los hombres del trabajo doméstico.

No son razones económicas las de nuestra marginación; al contrario, es precisamente esa marginación la frivolidad que la economía y la sociedad no se pueden permitir. El modelo de familia ‘sustentador masculino/esposa dependiente’ se ha revelado como una trampa para las mujeres y para todas las personas. Más aún, está demostrado que en todo el mundo el acceso de las mujeres a la educación, al empleo y a los ingresos, impulsa enormemente el bienestar de las familias y el desarrollo de los países. La igualdad de género es clave para aprovechar el capital humano de las mujeres y el potencial cuidador de los hombres; para el buen funcionamiento de los mercados de trabajo y de las AAPP; para el cambio a un modelo tecnológicamente avanzado; para una mejor organización de la producción que no se base en la especialización de las mujeres en el trabajo doméstico; para combatir la superpoblación, el envejecimiento poblacional y la pobreza en todo el mundo; para el mantenimiento del medio ambiente. En definitiva, la igualdad de género es crucial para el cambio a un desarrollo mundial equilibrado y sostenible.

Las autoridades nacionales e internacionales han reiterado que la igualdad de género es una apuesta justa y económicamente rentable. En lugar de volver a los esquemas del pasado, ahora tienen más que nunca la responsabilidad de actuar en consecuencia.

Ilustración: Diana Raznovich

Proponemos los siguientes ejes para un plan de acción contra la crisis:

  • Equidad de género en el fomento del empleo y en la protección del desempleo

En lugar de mantener artificialmente actividades improductivas y depredadoras del medio ambiente, deben crearse empleos cualificados en sectores competitivos y socialmente necesarios, permitiendo la ubicación de la mano de obra más cualificada y la formación y atención de todas las personas. En lugar de concentrar las ayudas extraordinarias al desempleo en las personas afectadas por los ERES, debe atenderse en primer lugar a las personas en paro que no tienen prestaciones. Para ello exigimos:

Condiciones de igualdad de género en las empresas para las adjudicación de los proyectos con subvenciones públicas, incluyendo la exigencia de planes de igualdad.

  • Equidad de género en la protección social y en la garantía de derechos fundamentales

Ahora más que nunca, cuando las redes familiares tienen menos capacidad de respuesta económica, es necesario atender a las personas más necesitadas de protección social, y las mujeres son mayoría en todas las categorías excluidas de dicha protección. Por otro lado, ante un previsible aumento de la violencia y en particular de la violencia machista, es necesario garantizar el derecho a la integridad física de todas las personas, a la seguridad ciudadana, a una vida libre de violencia. Para ello, se requiere:

Prestaciones especiales para familias monoparentales

Aumento del fondo de garantía de pensiones de alimentos impagadas hasta el salario mínimo interprofesional

Aumento de las pensiones no contributivas hasta el mínimo de las contributivas

Habilitación de recursos para atención a las víctimas de violencia de género, incluyendo prestaciones económicas adecuadas.- Medidas especiales para la protección e inmunidad de las inmigrantes.

Aumento de los recursos para la prevención y persecución de la violencia de género, acoso sexual y demás actitudes masculinas violentas

  • Plan integral de servicios públicos

En lugar de dedicar partidas de gasto público a proyectos de construcción sin ningún orden de prioridades, debe aprovecharse la oportunidad para subsanar un déficit social histórico. La inversión en servicios públicos permite, durante la construcción de las infraestructuras, que la reconversión del sector de la construcción sea menos costosa. Pero también amortigua el desempleo de otros sectores y atiende a necesidades sociales. Por último, es una inversión rentable económicamente a medio y largo plazo que, además, potencia un modelo de sociedad más justo. Se necesita, en particular:

Universalización de la educación infantil pública desde los 0 años.

Sistema público universal de atención a la dependencia.

Ampliación de los recursos para la educación y la sanidad, con especial atención a la gratuidad de todos los servicios y a la igualdad de género.

  • Reforma del sistema de impuestos y prestaciones para el cambio a una sociedad de personas sustentadoras/cuidadoras en igualdad

La sociedad ha cambiado, las mujeres se han incorporado masivamente al mercado de trabajo, pero las políticas públicas siguen potenciando la división de roles. Es necesario fomentar la corresponsabilidad y eliminar todos los desincentivos al trabajo asalariado de las mujeres, y para ello:

Eliminación de todas las prestaciones para el cuidado incompatibles con el trabajo asalariado, y en particular del artículo 18 de la ley de Dependencia.

Reforma de los permisos de maternidad y paternidad para que ambos sean iguales, intransferibles y con la misma parte obligatoria.

Eliminación de la tributación conjunta en el IRPF.

Eliminación de las medidas de fomento del empleo a tiempo parcial.

Medidas para la racionalización de horarios: disminución del máximo de horas semanales de trabajo con restablecimiento del cómputo semanal; eliminación de los topes de cotización a la Seguridad Social y demás incentivos a las jornadas demasiado largas.

  • A nivel global, inclusión de la igualdad de género en las relaciones internacionales

Es necesario atajar la especulación financiera descontrolada, la sobreexplotación del medio ambiente, la miseria y la violencia a nivel mundial. Para ello hay que cambiar las reglas de la globalización económica, las relaciones internacionales, la actividad de los organismos financieros y la cooperación al desarrollo. En este cambio hacia un desarrollo social y económicamente sostenible a nivel global, es imprescindible la liberación de las mujeres en todos los países. La igualdad de género es un elemento clave para hacer posible ese otro mundo que todas las personas progresistas imaginamos. En particular:

Condonación de la deuda de los países en vías de desarrollo que asuman un compromiso efectivo con la igualdad de género y con la preservación del medio ambiente.

 

Si quieres adherirte al Manifiesto puedes firmar AQUÍ



La búsqueda de un futuro más equitativo

1 03 2009

Fragmento de La mujer: La búsqueda de un futuro más equitativo, escrito por Gioconda Belli en Enero del 2006

En pocos grupos humanos esta dicotomía entre pasado y futuro es más evidente que entre las mujeres. Desde los años de la liberación femenina en los 60 hasta el presente, las mujeres hemos venido haciéndonos sentir a saltos y tumbos en el panorama de la humanidad. Aunque hoy más que nunca se reconozca que la humanidad debe incorporar lo femenino, los roles sexuales se resisten a ceder paso a una perspectiva más equitativa.

La lucha en estos últimos años parece haber abandonado la esfera de los dos sexos: masculino y femenino, para reclamar los derechos de otros géneros marginados: los gays, las lesbianas, los transexuales. Mientras se avanza en los derechos de éstos, la lucha ancestral de las mujeres por su pleno reconocimiento social se ha estancado.

El magnífico feminismo que desencadenó, en el siglo XX, una de las revoluciones menos reconocidas pero más fundamentales en nuestra historia universal, se ha quedado rezagado y su debate ha dejado los asuntos de fondo para concentrarse en reivindicaciones puntuales. El derecho al aborto, importante como es, ha pasado a ser —involuntariamente, me parece— el eje definitorio del feminismo moderno. Estar a favor del aborto es lo que identifica ahora a las mujeres feministas de las que no lo son. Esa mirada reduccionista y limitada, pero capaz de encender y agitar los ánimos, ha forzado al feminismo a atrincherarse y a asumir un discurso defensivo.

Nacidas con las ventajas con las que sus madres, con sus batallas desmesuradas e incansables, las proveyeron, las mujeres jóvenes, en su mayoría, no se sienten, ni se identifican con el feminismo. Más bien son presas fáciles de los discursos conservadores que satanizan el deseo de las mujeres de desarrollar al máximo su potencial, advirtiéndoles sobre el daño que su ausencia del hogar representará, no sólo para sus hijos, sino para sus propios deseos de amar y ser amada. Es así que hoy la mujer moderna reivindica sin problemas su derecho a la más superior y exquisita educación, pero no parpadea cuando se trata de archivar sus títulos y conocimientos para dedicarse a ser madre de familia. Al contrario, hay quienes renuncian al mundo público con una actitud incluso desafiante, convirtiendo el regreso al hogar y al rol tradicional en una especie de grito de guerra.

 ¿Dónde quedaron los planteamientos sobre la necesidad del equilibrio?, se pregunta uno. ¿Pueden acaso cambiar las relaciones sociales si las mujeres no nos encargamos de empezar por hacerle ver al hombre que la primera justicia por la que tiene que luchar es la que debe existir en el seno de su propia familia? ¿Por qué tiene que ser la mujer la que asuma casi por completo la responsabilidad por los hijos, si el hombre también los engendra y también se enriquecería como persona integral si se involucrara en su cuidado? ¿Cuánto bien no le haría al macho suavizar su testosterona con unas gotas de ternura maternal arrullando a sus hijos, cambiándoles pañales, dándoles de comer? Pero estas tareas, para el hombre, siguen siendo excepcionales. Los que las realizan lo hacen con la conciencia de que no les competen propiamente, lo hacen para demostrar cuán buenos son y cómo “ayudan” a sus esposas.

 La mayoría de las sociedades actuales, a excepción quizás de las escandinavas, aceptan la división del trabajo ancestral entre hombres y mujeres como un hecho inamovible, como un hecho natural. En las sociedades escandinavas esta situación ha cambiado porque las mujeres, presentes en la política en números inconcebibles en otros países, han forzado el cambio de mentalidad. Al nacer un niño, por ejemplo, a la pareja se le concede un año de licencia: seis meses para la mujer y seis meses para el hombre. El compromiso de cuidar a los hijos pasa a ser inherente así a la paternidad, igual que lo ha sido desde siempre para la maternidad. Tanto las empresas como sus empleados —hombres y mujeres— planifican sus horarios y edificios tomando en cuenta sus necesidades familiares, es decir, estructurando horarios flexibles y construyendo guarderías infantiles en sus instalaciones. Pero estos cambios destinados a promover un nuevo sistema de relaciones dentro de las familias, son sólo un sueño en el resto del mundo. En la mayoría de los países, las mujeres deben confrontar, al momento de decidir si se reproducen o no, la realidad de que la maternidad significará para ellas una reducción efectiva de sus ventajas en el mundo laboral. No es de extrañar que las tasas de natalidad hayan bajado tan estrepitosamente en los países industrializados…

De más está decir que, en muchas regiones del mundo, este conflicto entre hogar y trabajo, vida pública o vida privada, ni siquiera representa una opción para tantas mujeres que aún viven sus vidas en condiciones de virtual esclavitud, sometidas arbitrariamente a bárbaras costumbres sancionadas por usos culturales o religiosos.

 Que en el siglo XXI la humanidad acepte aún los crímenes de “honor”, las lapidaciones, el encierro y falta de derechos con los que existen miles de mujeres en el Medio Oriente, Asia, África y América Latina, es una muestra de lo sesgado que es el concepto de civilización y desarrollo, y de la tolerancia con que el mundo patriarcal justifica su incapacidad de demandar un trato humanitario para las mujeres cuando es capaz de imponer embargos y desencadenar guerras en nombre de amenazas, a menudo fabricadas, que convienen a sus intereses políticos”.


Escucha algunos poemas de Gioconda Belli: Ojo de Mujer Siemprehttp://www.giocondabelli.com/