EL REGRESO
12 01 2008Pues ya estamos aquí de nuevo, tras la festiva pausa navideña. Ahora toca desearnos feliz año nuevo y, sobre todo, hacer lo posible para que lo sea, porque a veces los años, uno no entiende muy bien por qué, se empeñan en no ser del todo felices y hay que ayudarlos un poco.
Supongo que, quien más quien menos, hemos participado activamente en la locura consumista de la Navidad y nos queda un hastío que hace apetecer una temporada de austeridad, sin dulces, sin musiquillas, sin lazos por todas partes, sólo tranquilidad, un poco de ejercicio y muchas ensaladas y frutas. Lo típico para que el cuerpo vuelva a obedecer a los estímulos normales.
No sé a vosotros, pero a mí me ha dado pereza empezar, sobre todo por los madrugones, ¡Qué insoportable es el sonido del despertador! Después de tantos años tengo esa musiquilla grabada en lo más profundo de mi cabeza.
Espero que mis chicos me ayuden a despejarme y me pongan alas en los pies, porque hay mucho que hacer.
Feliz año a todos
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