EL TIEMPO PASA

2 06 2008

El viernes volvimos del tradicional viaje al Occidente asturiano que todos los años hacemos con alumnas y alumnos de 2º de ESO.

Un intenso paseo por espacios naturales protegidos que, cuando hace buen tiempo, es una delicia pese a las protestas de los chicos/as por las largas caminatas, pero que este año se convirtió en una incómoda tarea por la pertinaz lluvia que no quiso abandonarnos ni un instante y que nos impidió disfrutar a fondo de los bellísimos lugares que acostumbramos visitar.

No obstante, las criaturas aguantaron estoicamente las mojaduras, el barro, los kilómetros y las charlas didácticas y, pese al cansancio, todos los atardeceres sacaron el resto de energía que siempre les queda de reserva para empezar una nueva velada de risas y juegos que cuesta más de una voz refrenar cuando llega la hora innegociable de irse a dormir.

Pese a las incomodidades las cosas fueron razonablemente bien y, sin embargo, los profes acompañantes  constatamos que nos hemos hecho mayores y que nuestra capacidad para seguir el ritmo y acompañar con un poco de gracia a los chavales está ya muy mermada. A tal punto que nos planteamos muy seriamente abandonar la actividad en lo sucesivo, pasar el testigo a alguien con menos años y más fuerzas y olvidarnos de aventuras para siempre.

Por mi parte, aunque resulte doloroso admitirlo, me he convertido en la máquina de reñir y cualquier motivo (sean botas manchadas de barro, sea que no nos gusta el puré, sea que suben, bajan, entran, salen,….) me hace enfadar y armar bronca de manera que acabo consiguiendo lo contrario de lo que quiero porque los pongo nerviosos con tanta exigencia. Así que, ya al final del primer día, ellos tenían motivos para imitarme como merecía y yo estaba harta de oirme gruñir.

Los años pasan llevándose consigo lo mejor que una tenía. No encuentro por la casa esa supuesta experiencia que la edad añade y todo lo resuelve ni esa paciencia infinita que a veces se atribuye a las personas de edad avanzada. En mi caso la experiencia no me ayudó en este viaje y la única cosa que conservo aumentada son mis manías, que ya empiezan a pesarme demasiado.

La lástima es que aún no se haya pensado jubilarnos a los 57.  Tres años más serán demasiados.

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Un comentario a “EL TIEMPO PASA”

5 06 2008
Montse (17:51:42) :

Covadonga ya que me gustaría a mí ver a muchos supuestos jóvenes tener el espíritu de lucha y de ganas de mejorar el mundo que tienes tú. Ánimo, un mal viaje lo tiene cualquiera. Montse

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