prodesse et delectare

La enseñanza y el aprendizaje de la lengua y la literatura castellana con el apoyo de las TIC

Taller literario

Publicado en taller literario por cristianlv 1:27 pm Miércoles, 22 Febrero 2017

Partiendo del siguiente inquietante inicio: Cuando el profesor salió de clase todos nos quedamos muy sorprendidos al encontrar un cuchillo ensangrentado sobre su silla. Los alumnos han escrito su propia historia. Queremos destacar la escrita por Lorena Fernández Hidalgo, alumna de 2º de la ESO B.

EL CUCHILLO ENSANGRENTADO

 

Cuando el profesor salió de clase todos nos quedamos muy sorprendidos al encontrar un cuchillo ensangrentado sobre su silla. Todos nos acercamos a mirar. Yo, Alia, me quedé impactada, no sabía cómo reaccionar.

Salimos corriendo para avisar al jefe de estudios y a la directora, pero cuando llegamos arriba, no había nada. La directora pensó que la estábamos engañando, pero no lo hacíamos.

Al día siguiente, el profesor de lengua, Cristian, no vino a clase y dejó una nota que decía:

Queridos alumnos míos, hoy no vendré a clase, pero tendréis que prometerme que no hablaréis con nadie sobre lo que visteis ayer en mi silla. Sí, sé que lo sabéis, os he visto… Os quiero mucho y espero que me echéis de menos.

 Nos pusimos histéricos… ¿Sería el cuchillo una cámara? Fuera lo que fuere, no lo sabíamos y teníamos que investigar.

Mi propio grupo, formado por Henry, Zoe, Amir y yo, durante el recreo, bajamos a la biblioteca a buscar información sobre el profesor, incluido su expediente, ya que lo necesitábamos para saber porqué  había dejado clavado un cuchillo ensangrentado en su silla.

Encontramos que había estado en la cárcel trabajando y que lo había arrestado hacía ya dos años por tirar petardos mientras estaba borracho. Sin embargo encontramos muchas más cosas buenas que malas, como que donaba sangre todos los años, daba dinero a los niños pobres, participaba en festivales benéficos…

Cuando por fin vino a clase, después de dos semanas de ausencia, y le preguntamos  por qué había faltado tanto, nos dijo:

.- A mi mujer le diagnosticaron un cáncer de cerebro, así que la llevé a donde siempre había querido ir, al cielo, ja,ja,ja. - La risa había sido la más terrorífica que habíamos oído en nuestras vidas. - No, chicos, fui de viaje porque sí, a mi mujer le diagnosticaron cáncer de cerebro y quise que sus últimos recuerdos fuesen felices…- hizo una pausa y se sonó la nariz – la llevé a París, donde nos conocimos, y al cuarto día intenté despertarla, pero no pude – los ojos se le llenaron de lágrimas, - la enterraron hace seis días y no he venido a clase porque estaba demasiado triste.

.- Y entonces, ¿de dónde salió el cuchillo ensangrentado? Preguntó Ágatha, mi mejor amiga.

- Ah!, eso…. Esa tarde tenía una obra de teatro y lo necesitaba para el papel de muerto – contestó Cristiano sin ningún tipo de nerviosismo.

Los tres días siguientes estuvo de bastante mal humor, lo que suponíamos que era porque no conseguía superar la muerte de su mujer, hasta que un día vino con un sorprendente buen humor.

.- ¡Hola chiquitines! Hoy os traigo unas galletas que ha hecho mi madre para compensaros estos malos días que he tenido – dijo, de repente, y nos repartió las galletas.

Me comí la galleta y, cuando acabé, comencé a sudar y a temblar. Intenté con todas mis fuerzas levantarme de la silla, pero no me podía mover, estaba completamente paralizada. Probé a gritar, pero no me salía la voz de la boca. Estaba viendo como mi compañero de enfrente, se retorcía y, finalmente, se cayó al suelo.

Entonces empecé a respirar con dificultad, y poco a poco me fui cayendo al suelo, y mis ojos se fueron cerrando. Es lo último que recuerdo de clase.

Lo siguiente, que recuerdo, es que me desperté en una camilla de hospital, con mis padres y mi hermana mirándome fijamente.

-¿Qué ha pasado? ¿Por qué estoy aquí? - les pregunté a mis padres, temblando por el terror.

.- El instituto explotó, y a ti y a tu clase casi no os afectó porque estabais en la parte baja del patio. Los forenses han dicho que un profesor se suicidó, y puso una bomba para hacerlo. Me contestó mi madre con voz tranquilizadora.

-¿Y los demás? ¿Dónde están? ¡Quiero verles!!- grité, y empecé a llorar desconsoladamente.

- Sólo habéis sobrevivido diez, - mi respiración empezó a ser rápida y agitada – según nos ha dicho el médico, - mi madre se acercó a mí y me cogió la mano para tranquilizarme – hay tres en estado grave.

- Quiero verles! ¡Lo necesito! ¿Quiénes se han salvado? - pregunté, impaciente por la respuesta.

Justo en ese momento, el médico apareció por la puerta.

- ¡Doctor! ¿Quiénes se han salvado? ¡Dígamelo, por favor! Cada vez temblaba  más.

- Justo venía a decírtelo. - sacó un papel del bolsillo derecho de la bata y lo desdobló. - ¿empiezo por las chicas? - con un gesto le dije que me daba igual. - vale, a ver… Se han salvado: Kayla, Sergio, Vera, Amir, Zoe, Diego, Abril, Iván y Idaira.

Comencé a llorar, no sabia si era de alegría o de pena por los que no se habían salvado, pero lloraba.

- ¿Quieres que te diga los tres que están graves?- Sí, asentí con la cabeza- Están graves: Sergio, Diego y Vera.

- ¿Cuándo… - tragué saliva-  cuàndo van a enterrar a los fallecidos? Conseguí decir.

- A los de tu clase dentro de dos días, a los demás, se irá viendo.

- ¿Cuándo me vas a dar el alta?- pregunté, impaciente.

- Mañana, probablemente.

En cuanto el médico se fue, me levanté de la camilla, salí de mi habitación y empecé a buscar a mis amigos.

Al primero que encontré fue a Diego, que estaba en coma, la segunda, fue Kayla, que estaba durmiendo, y como la conozco, se que es mejor dejarla dormir; La tercera, fue Abril, con la que estuve hablando unos dos minutos màs o menos; el cuarto, fue Amir, que también estaba durmiendo; el quinto, fue Sergio, que tenía muchas heridas en la cara y en el cuello; la sexta, fue Zoe, quien se estaba riendo con los únicos dientes que le quedaban, luego encontré a Vera, y la verdad es que estaba muy mal; después encontré a Idaira y hablé con ella unos cinco minutos, y por último encontré a Iván y como estaba dormido decidí dejarle descansar.

Llegó el día de los entierros y no quería que pasara.

Cuando llegó la hora de enterrar a Agatha, mi mejor amiga, me derrumbé. Aquel era el entierro más importante de mi vida, era despedir a una persona con la que había compartido mi vida desde la guardería, era decirle adiós a todas nuestras risas, a todos nuestros recuerdos..

Al día siguiente, salió en el periódico la noticia, y decía:

  Hace cuatro días, ocurrió una tragedia terrible en la villa de Candás, Asturias.

  Un profesor llamado Cristiano Longo Viejo, se suicidó poniendo una bomba en el centro IES de Candás, con más de doscientos estudiantes dentro.

  Lo más extraño de todo, no ha sido el suicidio de éste, sino que drogó y salvo o lo intentó a la clase de 2ºB. Más de la mitad de la clase fallecieron, debido a que pedazos del edificio salieron disparados. Hay tres alumnos ingresados en el hospital, bastante graves. El autor de tal catástrofe, tenía información falsa sobre él en Internet y en su currículum. Era un asesino en serie. Había matado a su mujer y a su hija con un cuchillo, luego las había comido y lo había ocultado todo.

FIN

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