IDEAS GENERALES

10 Julio 2008

GASTRONOMÍA Y VINOS
Dónde comer

Aparte de los hoteles que, además del alojamiento ofrecen media pensión o pensión completa, en todas las ciudades, centros turísticos y en las principales carreteras se puede encontrar un sinfín de restaurantes, cafeterías, tabernas, posadas, pizzerías o restaurantes de comida rápida. Pero para los auténticos sibaritas los más atractivos serán los restaurantes y establecimientos que ofrecen la “comida casera croata”.
Todos los alimentos de origen animal cumplen los mismos controles sanitarios que en el resto de la Unión Europea y se someten permanentemente al control veterinario-sanitario.

Qué comer

Aparte de la típica cocina europea, Croacia ofrece sus comidas y especialidades más populares: cuando se trata de entremeses no se pierda el famoso prosciutto (jamón serrano) de Dalmacia o Istria, los quesos de Pag o Lika, el queso de cabra, el “kulen” – que es el salami de Eslavonia, los conocidos salchichones “češnjovke” de la región de Samobor o Zagorje, y el queso fresco con nata.
Los platos principales varían según la zona del país: en Dalmacia, Primorje, en las islas y en Istria las especialidades son el pescado y los crustáceos, y si se decide por la carne pruebe la “pašticada” (carne de buey cocida en vino con especies) o el cordero cocido.

En la parte continental de Croacia la oferta de carne es realmente rica. Entre las especialidades destacan la pava con “mlinci” (pastas), el cordero asado, el cochinillo asado, los “štrukli” - deliciosos pasteles de queso cocidos o gratinados. En el apartado de los postres aparte de los ya mencionados “štrukli”, hay que probar las deliciosas “orehnjača” (hojaldre de nueces), “makovnjača” (hojaldre de semillas de adormidera), los estrudels con queso o diferentes tipos de fruta.

Qué beber

Los vinicultores croatas tienen una larga tradición de cultivo de la vid y de producción de vinos exquisitos y ligeros, tanto en la parte continental como en Primorje y Dalmacia. Las variedades de vinos tintos más conocidas en la zona del Adriático y en las islas son teran, merlot, kabernet, opolo, plavac, dingač, postup, y entre los blancos malvazija, pošip, pinot, kujundžuša, žlahtina, muškat… En la parte continental hay que probar rizling, graševina, burgundac, traminac… En cuanto a las bebidas fuertes son muy populares los aguardientes šljivovica, travarica, lozovača, y los licores prošek y maraschino.

Algunas especialidades
LAS OSTRAS DE STON. Se ha demostrado que las ostras fueron cultivadas en la zona de Ston ya en la época del Imperio Romano. Desde ahí se trasladaban a las ricas y abundantes mesas de los emperadores romanos. Las ostras de Ston fueron conocidas por casi todos los reyes europeos y en pleno verano viajaban a la Corte Vienesa un cajón de madera envueltas con vegetales para preservarse mejor y llegar frescas a la mesa del emperador Francisco José. Durante el período de la República de Dubrovnik, la bahía de Ston fue concedida a unas familias que se comprometieron a cultivar las ostras y otorgar una parte de la producción al Estado. Esos cultivadores se denominaban kamenicari (que significa “gente que trabaja la piedra”). La parte que los cultivadores daban al Estado se utilizaba para invitar y regalar a los corresponsales extranjeros que visitaban la ciudad de Dubrovnik.
LAS TRUFAS DE ISTRIA. Las primeras trufas fueron encontradas en el valle del río Mirna en el año 1929 y desde entonces las generaciones de “tartufazos” (recogedores de trufas) consiguen cada otoño esta seta que nace en las zonas húmedas del bosque de Motovun. Aquí las trufas se recolectan con ayuda de perros especialmente adiestrados, capaces de descubrir las trufas gracias a su olfato. La mejor y la más cara es la trufa blanca y algo más asequible en cuanto al precio es la trufa negra. Las trufas las hay en todo el mundo, pero las istrianas destacan por su sabor único. En Istria fue encontrada la trufa más grande del mundo, inscrita en el libro Guiness de los récords. Fue encontrada en 1999 por Giancarlo Zigante quien iba acompañado por su perra Dijana y pesaba 1,31 kilos.
PLAVAC MALI. Los viñedos adornan las colinas meridionales de la península de Peljesac desde antaño. Ese terreno bañado por el sol es ideal para el cultivo de Plavac Mali, una especie de uva autóctona cultivada sólo en Dalmacia. De ella se elaboran unos vinos mundialmente conocidos, tales como Dingac y Postup de la península de Peljesac, Ivan Dolac de la isla de Hvar o Murvica de la isla de Brac. Dingac, el vino elaborado a partir de Plavac de Peljesac, es el primer vino croata que se puede equiparar a los mejores vinos del mundo. Ha sido regalado por las autoridades croatas a personajes célebres, desde el presidente americano Jimmy Carter hasta el Papa Juan Pablo II.
SLAVONSKI KULEN. Es una especialidad tradicional de Slavonia. El proceso de elaboración del kulen dura por lo menos nueve meses y, a la hora de elaborarlo, se utilizan sólo las mejores partes de carne de cerdo e ingredientes naturales: sal, ajo y pimientos picantes y dulces molidos. En el pasado, cuando su producción era escasa, se consumía sólo en ocasiones sociales y familiares especialmente importantes (cosechas, bodas, nacimientos, bautizos…) Hoy en día, el kulen de Slavonia se ofrece a los huéspedes más importantes y se regala en ocasiones especiales.
MARASCHINO DE ZADAR. En la tranquilidad y silencio del monasterio dominicano de Zadar, a principios del siglo XVI, fue creada y escrita la receta del auténtico licor de Zadar, el cual fue preparado por primera vez por los farmacéuticos del mismo monasterio. El licor fue llamado MARASCHINO, ya que se obtiene de la esencia de los frutos maduros de la cereza dálmata maraska y de las hojas de sus jóvenes ramitas. Ya en el siglo siguiente fue muy apreciado por muchas cortes europeas como la vienesa, la italiana, la inglesa, la danesa o la belga. Un testimonio de su fama es el hecho de que el mismo Napoleón Bonaparte lo bebía regularmente después del almuerzo y la cena. De su sabor disfrutó también el emperador ruso Nicolás I, pero también fue adorado por los reyes franceses Luis XVIII, Carlos X y Luis Felipe, además de por el famoso amante Casanova, el escritor Baudelaire, el director de cine Hitchcock y muchos más. El Maraschino se sirvió, como bebida de lujo, en la primera y a la vez la última travesía del famoso Titanic.