Mal de escuela: entrevista a Daniel Pennac

29 10 2008

12/9/2008  LA ENTREVISTA CON DANIEL PENNAC, ESCRITOR

El Comercio (Gijón)

Daniel Pennac: ”Basta un solo profesor para salvarnos”

El superventas francés confiesa que fue un pésimo estudiante en Mal de escuela (Mondadori), un alegato en favor de la educación que obtuvo el Premio Renaudot 2007

NÚRIA MARTORELL

-  Fue usted un zote, una nulidad escolar.
- Un cancre, sí. En francés la palabra cancre está emparentada con cangrejo, ese animal que camina lento y de lado. Pero también está próxima a la idea de cáncer, de algo de lo que uno no se desembaraza con facilidad.

- ¿Un mal ambiente?
- No. Hijo de la burguesía, con tres hermanos bachilleres, sin casos de alcoholismo, alimentación sana, sobremesas risueñas y cultas. No había fundamento histórico ni razón sociológica para ser una nulidad. Simplemente, lo era.

- Desasosegante.
- Recuerdo sentir vergüenza y furia. Iba a la escuela aterrado por la reacción de los profesores al comprobar que no había hecho los deberes y volvía avergonzado por decepcionar a mis padres. Y la vergüenza y el miedo se metamorfosean pronto en cólera. Todo fracaso escolar origina comportamientos de compensación que llevan a los chicos a convertirse en pasotas y violentos. Y a mentir. Yo, si no hacía los deberes porque no entendía el enunciado, mentía.

- Le metieron en un internado.- Fue una solución al pánico familiar. Estuve interno siete años. Toda la infancia y la adolescencia. El internado tenía su lado penoso, pero lo bueno es que debía rendir cuentas a un solo interlocutor a la vez. En invierno, a los profesores, y durante las vacaciones, a mis padres. ¡No tenía que mentir a todo el mundo!

- Pese a su mal expediente, leía.
- Para mi generación, la lectura no fue algo excepcional. A los 14 años los libros me permitían sentirme en otra parte. Y me llevaron a la escritura. En el internado nos confiscaban las novelas. Las escondía y, en vez de hacer los deberes, escribía la continuación de la novela de Dumas que estaba leyendo. Luego comparaba los finales, y ganaba Dumas, ja, ja.

- ¿Lo ve? Eso ya es algo.
- Pero repetí cuatro veces la selectividad, ¿eh? Un día, ante la evidencia de mi desdicha, mi padre entró en mi habitación y me dijo: “El suicidio es una imprudencia, ¿eh, hijo?”.

- La redención llegó de la mano de una mujer.
- De una mujer bella e inteligente que, extrañamente, se interesó por mí. Contrariamente a lo que digan, el amor nos vuelve inteligentes. A los 18 años ella me libró de la convicción de mi idiotez. Pero también hubo un gran profesor de Matemáticas, una profesora de Historia que creó una depresión atmosférica que nos arrastró a unos cuantos, y otro de Filosofía, escéptico e irónico, que nos dejaba zumbando de preguntas. Ellos me rescataron del fondo de mi desaliento.
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La palabra “Difunto”

29 10 2008

Difunto

La vinculación de la idea de la muerte con la del pago de una deuda está presente en más de una palabra de nuestra lengua. Una de esas palabras es difunto, que proviene del latín defunctus, formada por el prefijo de- con functus, el participio pasivo del verbo fungi (cumplir, acabar, pagar una deuda). El significado originario de defunctus no estaba vinculado con la idea de la muerte, sino que se aplicaba, como adjetivo, a la persona que había saldado alguna cuenta o cumplido con alguna obligación.En el latín tardío, la Iglesia católica utilizó este término como eufemismo para ‘muerto’, con el sentido de ‘el que ya cumplió con la vida’.

Extraído de LA PÁGINA DEL IDIOMA ESPAÑOL
Por Ricardo Soca - © Asociación Cultural Antonio de Nebrija - 2002/2005 www.antoniodenebrija.org



La palabra “oasis”.

29 10 2008

Oasis

Palabra proveniente del egipcio copto wahe (lugar fértil), que dio lugar al griego oasis, y al latín, con la misma forma y significado. Los romanos dieron ese nombre a dos lugares del desierto de Libia, Oasis Mayor y Oasis Menor, hacia donde eran enviados los criminales en la época del Imperio.La palabra griega llegó al francés con su sentido original y luego a nuestra lengua, en la segunda mitad del siglo XIX.

En español, además de ‘lugar fértil en el desierto’, oasis significa una ‘tregua, descanso, refugio en las penalidades o contratiempos de la vida’.

Extraído de LA PÁGINA DEL IDIOMA ESPAÑOL
Por Ricardo Soca - © Asociación Cultural Antonio de Nebrija - 2002/2005 www.antoniodenebrija.org



Los diez sueños de un gran viajero (Javier Reverte)

29 10 2008

VIAJES DE AUTOR

  

El aventurero Javier Reverte elige las rutas que marcaron su vida

JAVIER REVERTE

01 Petén (Guatemala)

Cuando viajé a aquel jugoso bosque tropical en donde duerme el antiguo establecimiento maya de Tikal, había un par de hoteles en la cercanía de las ruinas. Recuerdo que, en el que escogí, las puertas no cerraban bien y sentía temor de las serpientes y los jaguares. Próxima a mi hospedaje había una charca con un cartel que alertaba sobre la presencia de un cocodrilo (”lagarto”) que un mes antes se había zampado a un niño. Ignoro por qué no lo habían matado. Y la única comida que podía pedir en las dos cantinas del poblacho era pollo frito, de muslos duros como los de un bailarín soviético. Por entonces (1987), Tikal no era todavía un destino turístico masivo.

Era hermoso encontrarse en un lugar en donde la naturaleza ejercía como señora de los animales, los árboles y los hombres. Las torres grises de los templos mayas se alzaban como misteriosos seres muertos sobre un océano de selva virginal. ¿Quién fue antes, el hombre o el árbol?, te preguntabas, como Neruda.

02 Damasco (Siria)

En Damasco puedes escuchar, todavía, a gente que habla el arameo: ni más ni menos que la lengua de Cristo. Quiere decirse que en la ciudad, ocupada por seres humanos quién sabe si desde hace unos cinco o seis mil años, las edades sobreviven arrimadas las unas a las otras. Hay un tráfico caótico bajo la efigie severa del dictador El Assad, encaramado a decenas de grandes carteles con su mirada oculta tras unas gafas rayban. Huele a shisha (tabaco fumado en pipa de agua) en el populoso y antiquísimo mercado que encandiló a Mark Twain y que esconde una de las mezquitas más hermosas de todo el universo islámico. Desde el moderno y delicado Omayad Hotel se alcanza a distinguir la chepa del monte Casio (Qassoun), en donde se dice que Caín mató a Abel y Zeus peleó contra el Caos.

03 Parma (Italia)

Italia entera enamora, pero todo viajero conserva amores secretos, y uno de los míos es Parma, el corazón de la región de Emilia-Romana, tan bella como la Toscana, aunque mucho menos famosa. Durante los días de primavera, cuando estuve en la ciudad, me gustaba pasear junto a las solitarias y arboladas sendas que bordean el río, en donde la hierba alta te llega a la cintura y oculta el cauce del agua. Era un chute de vitalidad. En el centro de la urbe admiraba uno de los pocos teatros de madera que se conservan en el mundo: el famoso Farnese. Creo que fui tres o cuatro veces a verlo.

Las bellezas de la campiña parmesana destilan apetitosos olores y sabores. De modo que no me largué de allí sin darme antes un buen homenaje a base de prosciutto y salami locales, más un plato de gnoquis espolvoreados con fromaggio parmegiano.

Y, claro: siempre está mi recuerdo de Alda Tacca, el alma de Parma…

04 El océano Ártico

El fin de la vida, el rostro del horror, la médula de la atrocidad… Calificar el paisaje que ofrece el océano Ártico supera la capacidad humana para aceptar y describir lo que es esencialmente inhumano. Nos fascina la belleza, pero también lo terrible.

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