Las continuas confusiones

21 11 2008

 

 

Una niña llamada Magdalena trabajaba desde que era muy joven con su padre, en su pequeña repostería. Todo el barrio la conocía por lo bien que hacía las magdalenas. Cada vez que oía la palabra “magdalena” mientras estaba trabajando en la cocina decía: “¿qué quieres?”: No podía evitarlo.

Sus padres la llevaron al médico y al psicólogo para ver si podían encontrar una solución para el problema de su hija, pero ningún especialista pudo encontrar un posible remedio. Su fama por esa confusión empezó a ser universal y en todos los países del mundo se conocían las magdalenas de Magdalena. Magdalena pasó de ser una empleada en la cocina en el negocio de su familia a ser la jefa de la cadena más importante de repostería del mundo.   

Adrián Fernández Clemente (3º ESO- B)

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