Un paseo por La India

9 12 2008

 Taj Mahal, en La India

Tras once horas de viaje en avión desde Madrid, María y yo, por fin llegamos a La India. Estábamos agotadas del viaje, pero no teníamos tiempo que perder. Primero teníamos que encontrar un hotel barato, íbamos a la aventura. En segundo lugar, tendríamos que decidir qué lugares íbamos a visitar, pero sólo teníamos cuatro días.

Encontramos un hotel en Nueva Delhi, pero no era nada barato, era un hotel de cuatro estrellas, a los más baratos no les quedaba ni una habitación libre. Ese día decidimos quedarnos en el hotel y preparar el recorrido. Organizamos que la mayor parte de los días visitaríamos monumentos importantes de Nueva Delhi, ya que es una de las ciudades con más historia del mundo, sólo saldríamos de la ciudad para visitar el Taj Mahal, en Agra.

Al día siguiente, nos levantamos pronto y desayunamos en el hotel, nos dieron a elegir entre dos tipos de desayunos: continental o indio. Por supuesto, elegimos el desayuno indio que constaba de: un panqueque indio (una tortita) de harina de arroz que se come con polvo de curry o azúcar morena. Estaba muy rico, pero hinchaba bastante. Después subimos a la habitación para coger las cámaras, íbamos a ver la ciudad. Era una ciudad elegante e impresionante. La ciudad se compone de dos partes: la Vieja Delhi y la Nueva Delhi. En la Vieja Delhi, que fue la capital de la India musulmana, se encuentran las mezquitas, monumentos y fortalezas entre calles laberínticas y sensación de caos generalizado. Nueva Delhi, en cambio, fue construida como capital del imperio británico en la India. Es una ciudad abierta, de calles espaciosas, dónde encontramos los edificios gubernamentales y las oficinas de las compañías aéreas. Al sur de Nueva Delhi han ido creciendo los barrios suburbanos. Pero, para mí, Nueva Delhi tiene problemas: tiene una pobreza inmensa, hay mucha gente viviendo en las calles, al igual que un gran caos circulatorio y muchísima contaminación.

Nueva Delhi

Fuimos al bazar de Chandni Chowk, que ocupa muchas callejuelas del centro de la ciudad antigua. En él se pueden encontrar todo tipo de cosas, desde sedas maravillosas hasta joyas, especias o cacharros. También en sus calles actúan para el público acróbatas, faquires, encantadores de serpientes, etc. Después, a medio día, fuimos a comer a un restaurante muy típico, en el cual pedimos, las dos, un plato de Pilaf que es un modo típico de preparar el arroz. Por la tarde, visitamos Dilli Haat un mercado con mucha variedad de puestos, cada puesto representa a cada uno de los estados de la India. Por la noche no cenamos, estábamos empachadas de la comida y nos fuimos al hotel a dormir.

El tercer día nos levantamos temprano y desayunamos en otro lugar, esta vez desayunamos huevos revueltos con especias, este desayuno no nos gustó nada. Para mi gusto tenía demasiadas especias. Fuimos a por la cámara e intentamos buscar un teléfono para poner llamar a nuestras madres antes de ir a Qutab Minar, pero no lo encontramos.

Fuimos hasta el Qutab Minar que era enorme, nos costó mucho hacer una foto en la que saliera entero. El Qutab Minar es el minarete de ladrillos más alto del mundo que mide 72,5 metros de altura y 14.3 metros de diámetro en la base. Se inspiraron para hacerlo en el Minarete de Jam situado en Afganistán y fue realizado por orden de los gobernantes musulmanes de Delhi del siglo XII al XIV . Aunque es una construcción musulmana, la religión principal de la India es el hinduismo que, según nos explicaron, por ejemplo, obliga a dividir la sociedad en castas y las vacas son animales sagrados. Para poder superarlo construyeron el Qutab Minar. Tenía tallas y versículos del Corán, era una maravilla arquitectónica. Nos impresionó mucho. Allí conocimos, casualmente, a unos turistas españoles y comimos con ellos otro de los platos típicos de alli: Barfi, una especie de golosina, parecida a la nube, hecha con leche, coco y azúcar, lentamente cocido y servido en almíbar, y Kheer, pudin de arroz con especies, nueces y pasas. Esto estaba todavía más rico que el desayuno del día anterior. A continuación ellos se fueron a visitar el Taj Mahal y nosotras fuimos a la tumba de Humayun del siglo XVI. El mausoleo del emperador mongol en la India, Humayun, se sitúa en el centro de un amplio jardín rodeado de murallas y surcado de canales con estanques y fuentes; se eleva sobre una plataforma repleta de arcos.

Llegamos tan cansadas al hotel que fuimos directamente a dormir. ¡Otro día sin cenar!

El último día desayunamos el desayuno indio en el hotel, de nuevo. Esta vez fuimos a Agra para ver el Taj Mahal. Se nos había ocurrido que sería buena idea ir en autobús, y así lo hicimos. Cogimos el primer autobús a Agra y pagamos 58 rupias, o sea, un euro. Cuando llegamos al Taj Mahal nos quedamos con la boca abierta, era magnífico. Es un complejo de edificios, construido en el siglo XVII, a orillas del río Yamuna, por el emperador musulmán Sha Jahan en honor a su esposa favorita Mumtaz Mahal. La construcción requirió el trabajo de más de 20.000 obreros. Lo más conocido es el edificio del mausoleo, con una gran cúpula de mármol blanco. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983 y está considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Volvimos a Nueva Delhi para coger el avión rumbo a España. Durante el viaje comentamos todas las maravillas que habíamos visto y las dos coincidimos en que lo que más nos gustó fue el Taj Mahal. Nos prometimos volver algún día.

Luisa Yolanda Sánchez (3º ESO)

Estadísticas Este artículo ha sido visitado  1627  veces


Acciones

Informaciones

Un comentario a “Un paseo por La India”

12 12 2008
enol (22:20:39) :

Muy chulo el viaje, a mi padre y mi hermano les ha gustado, dicen que ellos quieren ir pero más días.
El mío lo mandaré cuando descubra cómo.

Enviar un comentario


*
Para demostrar que eres un usuario (no un script de spam), introduce la palabra de seguridad mostrada en la imagen.
Anti-Spam Image