Abecedario

11 12 2008

 

Abecedario

El signo del gorrión (León, 1989) era una revista de literatura portavoz de la actividad creativa, cultural y política de un colectivo de escritores muy representativo de la literatura española actual: Miguel Casado, Olvido García Valdés, Luis Marigómez, Gustavo Martín Garzo, Carlos Ortega, Ildefonso Rodríguez, Tomás Sánchez Santiago, Miguel Suárez, José Miguel Ullán.
Durante la primera etapa de esta revista, la última página de cada número estaba dedicada a una pequeña sección llamada abecedario. En cada ocasión, esta página se ocupaba con palabras de una de las letras del abecedario y cada término le correspondía una “definición heterodoxa”. Dichas definiciones atienden a un sentido o una construcción poética que nace de las resonancias que esa palabra tiene para el autor en su imaginario, su experiencia lectora o personal. Son, en su mayoría, textos breves, sintéticos y elípticos.

Aflicción: se oye al que no está.

Balbuceo: si la voz se ahoga, si fragmenta palabras, si repite, pierde pie, si se retira y calla, si regresa más leve, y suspendida, muda.

Calima: vía láctea de las tardes de verano. Se dice del cielo de la boca en ayunas. “Sabor a calima”. “Con la calima a cuestas”. Las ovejas del monte la desprendían a chorros. Soledad del camionero.

Caricia: deseo de lo absolutamente otro, de lo que conocemos, de lo que no es reductible ni se puede poseer.

Carmín: barrita con tuerca de caramelo y carne.

Chicas: aparecen sin ser llamadas. Son las guardianas de los animales. Llevan en sus vestidos migas de pan y hacen experimentos púrpuras. Su vergüenza es el matiz divino.

Desdicha: ver dicha, y añadirle todo lo que queda.

Espera: dedal de apariciones.

Felicidad: a ella no le supuso sacrificio alguno tener que abandonar el paraíso.

Hora: nunca es.

Imaginación: en la casa, la única que acierta a abrir las cerraduras.

Kilimanjaro: mitad amor premioso, hecho con prisa, mitad anaranjadas frutas verdes del exótico árbol de la risa dispuestas en la mesa de la selva.

Olivo: ladera, juego de luz.

Pensión: armario ropero con maleta en su cima; es una señal perturbadora: que estoy de paso, que sólo me he demorado en esta ciudad. Y, sin embargo, no hay mejor cama si pienso en lo que dejé fuera.

Quietud: los árboles.

Tabaco: fogata de bolsillo.

Ya: a menudo, instrumento punzante de ruptura.

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