Una excursión inolvidable

11 01 2009

Los alumnos de 1º B de secundaria preparamos una excursión para ir a un acuario en autobús, pero el director se oponía porque había una gran tormenta y tenía miedo a que nos pasara algo, aunque al final lo acabamos convenciendo.
Mientras que íbamos en el autobús hubo una fuerte ventisca que obligó al autobús a refugiarse a las puertas de una gran mansión con aspecto terrorífico, no sé si por la cantidad de rayos, relámpagos y truenos que estaban cayendo o porque era muy antigua.
Como ya se estaba haciendo de noche no tuvimos más remedio que quedarnos a dormir allí.
Silvia, como es sonámbula, se despertó por la noche y fue hacia la enorme cocina de la mansión. Yo estaba totalmente asustada, no sabía qué hacer, o ir a buscarla y llevarla al salón, que es donde dormíamos o quedarme quieta a esperar a que regresara.
Desperté a Michel y a John y nos pusimos a buscarla, fuimos hacia la cocina pero ya era demasiado tarde, Silvia había subido por las escaleras hasta las habitaciones. Víctor, Juan y yo estábamos completamente aterrorizados, así que volvimos hacia el salón a avisar a la profesora de Lengua. ¡No había nadie en el salón! Esto ya era el colmo de los colmos.
Yo, muy asustada, les dije a Víctor y a Juan que esperaran en el salón mientras que yo iba a buscar al resto de mis compañeros por la mansión. Subía y bajaba por las escaleras, abría y cerraba puertas como una loca intentando encontrar al resto de la clase, pero era inútil.
Regresé al salón corriendo a decirles a Víctor y a Juan que no había ni rastro del resto de la clase, pero ellos también habían desaparecido.
Se me hizo un nudo en el estómago, tenía ganas de llorar y de chillar, pero respiré hondo, me tranquilicé y abrí los ojos; ¡Todo había sido un sueño!, un mal sueño.
Al día siguiente junto al resto de mis compañeros y profesores subimos al autobús que nos llevaría de excursión al acuario……

Sandra Ramírez (1º ESO-B)

 



Un día en la isla de Cuba

11 01 2009

 imagen de Fidel Castro

Un día, me dirigí a la isla de Cuba. Al llegar, fui a ver a Fidel para saber cómo se encontraba. Me dijo que tenía que ayudarle, porque ya estaba viejo, aunque siempre se mostraba muy decidido.
Su hermano Raúl Castro quería quitarle el puesto de presidente de Cuba. Fidel me dijo que con su ayuda yo podría llegar a ser el presidente, Fidel el vicepresidente y Raúl barrendero del parlamento.
Preparamos un plan para derrotar a Raúl. Fidel y yo intentamos ir a casa de Raúl para averiguar los planes que tenía preparados para poder ser el nuevo presidente de Cuba. Cuando estábamos entrando, los guardaespaldas de Raúl nos vieron y tuvimos que ir a la cárcel por intento de robo. Pasaron los meses y llego el día de las elecciones. Como sólo se presentaba Raúl, él ganó.
Nosotros teníamos un plan preparado para escapar de la cárcel. Con una lima que conseguimos, rompimos los barrotes y nos fuimos corriendo. Un guardia nos vio y lanzó unos disparos al aire de advertencia. El último, alcanzó a Fidel y, cayéndose al suelo, dijo que me fuera, pero yo no le hice caso. Le llevé como pude hasta la salida.
Cuando por fin salimos de la cárcel, cogimos un coche abandonado y nos fuimos rápidamente a casa de Raúl.
Allí le vimos fumando un puro, mientras decía: ¡Por fin me he librado de mi hermano!– soltando unas grandes carcajadas.imagen de Raúl Castro
Fidel le dijo: ¡Que te lo has creído! – Con la ayuda de Juan podré vencer.
Tuvieron una gran pelea, pero como Fidel aún tenía la bala en su interior se cayó redondo al suelo. A mí sólo se me ocurrió tirar a Raúl y aproveché para llamar a la policía cubana.
En un instante llegaron porque estaban al lado, concretamente, en la calle siguiente a la nuestra. Pillaron a Raúl y vieron cómo Fidel estaba en el suelo tendido. Entonces llamaron a una ambulancia, y, rápidamente, le extrajeron la bala.
Entonces, me nombraron presidente y a Fidel vicepresidente, mientras que a Raúl que iba a pasar toda su vida en la cárcel. Finalmente le perdonamos y los dos decretamos que debía trabajar como barrendero puesto que, de todos modos, era el hermano de Fidel.
Al final, Fidel y yo gobernamos Cuba.

Juan Muñiz Vázquez  (1º B  ESO)